África. La Alianza de los Estados del Sahel se enfrenta a desafíos urgentes que le esperan
África en Resumen, 02 de enero 2026.
Escudo de la Confederación de países de Sahel.
El General Assimi Goïta de Mali, el Capitán Ibrahim Traoré de Burkina Faso y el General Abdrahamane Tiani de Níger se reunieron en Bamako a fines de diciembre en el marco del Consejo de Jefes de Estado de la Confederación de la Alianza de Estados. Esta segunda reunión de este tipo era muy esperada, ya que marcará un punto de inflexión decisivo en la consolidación de la propia existencia de la Confederación.
Siendo francos, en sus inicios, pocos observadores le dieron a la Confederación-ESA muchas posibilidades de éxito. Sin embargo, los tres jefes de Estado creyeron en ella y la impulsaron con valentía y determinación, hasta tal punto que el principal reto al que se enfrentaron fue inicialmente la creación y, dos años después, la confirmación de la organización. La consolidada presencia de la Confederación-ESA y el apoyo popular del que goza entre los pueblos del Sahel son innegables. Incluso quienes dudaban de ella apoyan ahora casi unánimemente la creación de esta confederación y la dirección que le han dado sus fundadores. Lo que queda es ultimar las estructuras para el óptimo funcionamiento de la Confederación, de acuerdo con las aspiraciones de los pueblos de la región.
La Confederación AES cuenta ahora con una fuerza unificada de 5.000 efectivos, creada específicamente para combatir el terrorismo y, en general, toda forma de inseguridad en sus tres países miembros. Esto se debió a que la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), de la que se habían separado, había mostrado muy poco compromiso en su lucha contra el terrorismo. Sintiéndose prácticamente abandonados, Tiani, Goïta y Traoré decidieron asumir la responsabilidad creando la AES, que posteriormente se convirtió en la Confederación AES. Como resultado, se han logrado avances significativos en la lucha contra el terrorismo y en el esfuerzo por recuperar la integridad territorial de la confederación.
De hecho, aunque la lucha contra la hidra terrorista que se niega a rendirse continúa, lo cierto es que las zonas anteriormente ocupadas han sido liberadas y las poblaciones se han reasentado en sus comunidades, donde continúan con sus vidas pacíficamente. En Malí, por ejemplo, la ciudad de Kidal, antaño santuario de grupos terroristas y secesionistas, ha sido liberada. La administración maliense ha regresado y la ciudad prospera. En Burkina Faso, los grupos terroristas se han atrincherado en algunas zonas del norte, el Sahel y el este, donde sufren ataques regulares del ejército. En otras palabras, están librando su último bastión.
El otro desafío que enfrenta la ESA reside en el ámbito económico y en el desarrollo en general. En este ámbito, también se observan avances o se están logrando. Se están implementando instrumentos económicos para lograr una economía verdaderamente integrada y un desarrollo armonizado entre los tres países. En este sentido, la creación de una moneda común debería consolidar todos estos esfuerzos. Sin embargo, todo esto no es suficiente, ya que las expectativas de los ciudadanos de la ESA son tales que el progreso debe realizarse con cautela, pero con rapidez. Por lo tanto, aún queda mucho trabajo por hacer y es necesario seguir fomentando una mayor movilización general en torno a los objetivos de la ESA, cuyos beneficios no se pueden obtener de inmediato, como algunos desearían.

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