Vidas arrancadas: la comunidad cristiana palestina protesta la construcción del Muro en Cremisán

Por el equipo del EAPPI en Belén/Resumen Latinoamericano / 25 de Ago. 2015 .-  El 17 de agosto, soldados israelíes y personal de seguridad supervisaron el trabajo de remoción de tierra para arrancar más de 100 árboles de olivo en Bir Una. Muchos de los olivos que fueron arrancados tenían más de 1.500 años  de antigüedad. La tierra se está despejando  para facilitar la construcción del Muro de separación[1] a través del valle de Cremisán. La ruta prevista penetrará tres kilómetros adentro de la línea del armisticio  de 1949 [frontera reconocida internacionalmente], y el muro será construido en tierras que son propiedad privada de familias de Beit Yala. El desmonte de la tierra está realizándose a pesar de una resolución judicial previa y sin mediar advertencia alguna a los propietarios afectados. Cristianos y cristianas locales están reuniéndose todos los días en el lugar  para protestar por la confiscación ilegal de sus tierras y rezar por la protección del hermoso valle de Cremisán.

“Las excavadoras llegaron este lunes a las 9 de la mañana; nadie se tomó la molestia de avisar a los pobladores”, dijo el Padre Aktham Hijazin, párroco de Beit Yala. Los buldóceres, protegidos por el ejército israelí, arrancaron 50 de los árboles más antiguos del valle. El P. Hijazin describió esto como “una acción contra el pasado y el futuro de nuestro pueblo; se trata de una operación contra la justicia, contra nuestra presencia aquí, contra nuestra historia y nuestro futuro. Estos árboles han estado aquí durante siglos y son parte de la vida de estas familias. Confiscar estas tierras es confiscar el pasado de estas familias y el futuro de las generaciones venideras”.

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Bir Una se encuentra en las afueras de Beit Jala, un pueblo predominantemente cristiano del distrito de Belén, sólo 10 km al sur de Jerusalén. El valle es también el hogar de un monasterio salesiano (famoso por la producción del sabroso vino de Cremisán) y un colegio de monjas también salesianas que sirve a la comunidad local. Si la ruta del Muro sigue adelante como está previsto, va a separar a 58 familias cristianas de sus tierras en el valle de Cremisán.

La zona de Beit Yala es conocida por su excelente aceite de oliva; pero la comunidad ha perdido más de la mitad de sus olivos por la construcción del Muro. La pérdida de esta vital fuente de ingresos tendría un impacto económico devastador para estas familias.

Desde el martes 18 de agosto, la comunidad de Beit Yala ha estado realizando misas diarias en el lugar para protestar contra esta confiscación ilegal de sus tierras y orar por la protección de sus olivos. Iglesias de todo el mundo se les han unido en la oración.

Desde el 18 de agosto, el equipo del EAPPI en Belén acompaña a la comunidad en su oración diaria por la protección de sus olivos y su tierra. La oración es presidida por sacerdotes ortodoxos y católicos del monasterio de Cremisán, cuyas tierras también se verán afectadas por la expansión del Muro. Durante la misa, los soldados israelíes y el personal de seguridad continuaban supervisando la destrucción de este antiguo olivar.

El 19 de agosto, la misa no pudo llevarse a cabo dentro del olivar porque los soldados israelíes prohibieron el acceso a la tierra diciendo que se trataba de una “zona de trabajo” y que la misa era “una reunión ilegal”, ya que no se había solicitado permiso.

La tensión crecía a medida que los lugareños, sin poder acceder a su tierra, veían cómo más y más árboles de su propiedad eran destruidos.  Los soldados finalmente reprimieron a la multitud, resultando en varias personas heridas y dos palestinos detenidos.

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El EAPPI observó escenas similares en la oración de la mañana del martes. Los lugareños –muchos de los cuales son dueños de las tierras confiscadas– se echaron al suelo para evitar que las excavadoras accedieran a la zona, pero los soldados los sacaron por la fuerza.

Los soldados israelíes dijeron a los pobladores que los árboles iban a ser trasladados y replantados; sin embargo, al arrancarlos se les cortaron las raíces y las ramas, destruyendo así la fuente de ingresos de muchas familias. Una persona preguntó a los soldados: “Si quieren trasladar los árboles, tienen  que dejarles las raíces. ¿Por qué no les dejan las raíces si quieren salvarlos?

Significativamente, el valle de Cremisán está rodeado por las colonias israelíes ilegales de Gilo y Har Gilo. Construidas en tierras de Beit Yala, estas colonias ilegales cercanas a Jerusalén son de las que se están expandiendo más rápidamente. Si la ruta prevista del Muro sigue adelante, permitirá unir a estas dos colonias, desconectando a Belén de Jerusalén Oriental ocupada y separando efectivamente el norte del sur de Cisjordania.

La comunidad local ha luchado durante muchos años[2] contra la construcción del Muro en sus tierras. Cuando la Suprema Corte de Israel resolvió el 2 de abril pasado que la ruta del Muro debía ser desviada para reducir los impactos sobre las comunidades locales y los monasterios, mucha gente estaba esperanzada. Pero el Ministerio de Defensa israelí ignoró esta decisión, y ahora el antiguo olivar yace en ruinas.

Pero es sobre todo la presencia cristiana en esta tierra, ya reducida al mínimo, la que se ve amenazada. Son muchos los que, en los últimos años, han elegido el camino de la emigración debido a la falta de perspectivas; otras familias están considerando irse, dice el P. Hijazin. “Los habitantes de Beit Una y Cremisán están muy enojados. Los israelíes dicen: “desarraigamos sus olivos, pero pueden plantarlos en otro lado”. ¡Pero las familias no quieren escuchar eso! ¡Éstas son sus tierras! Esta operación no sirve a la causa de la paz”.

unnamed[1]La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya reconoció en 2004 la ilegalidad de este Muro (iniciado por Israel en 2002) y del sistema de ocupación y colonización asociados, y exhortó a Israel y a la comunidad internacional a tomar medidas para su desmantelamiento.
[2] El centro de derechos humanos St. Yves de la iglesia católica ha representado a las comunidades religiosas y locales de Cremisán en un largo proceso judicial iniciado hace una década.
Tomado del blog del EAPPI. Con aportes de Kairos Britain. Traducción: María Landi

Foto: Cristianos/as de varios ritos rezando contra el Muro en Beit Yala (Foto: EAPPI).

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