India. Ahora, Disparen contra Modi
Guadi Calvo*, Resumen Latinoamericano, 28 de febrero de 2023.
Después de que Alemania sufriera ese pequeño Stalingrado, que significó, que, frente a las
presiones de Estados Unidos, tuviera que abdicar, a su negativa de permitir la entrega de los
tanques Leopard, al gobierno ucraniano, el canciller Olaf Scholtz, finalmente ha encontrado
su verdadera talla, que, no es la de tu antecesora Ángela Merkel, y si, se parece mucho a la
de un Pedrito Sánchez, el Jefe de Gobierno español o la del polaco, Andrzej Duda.
Por lo que el alemán, no dudó, en aceptar el conchabo de mensajero, que lo otorgó, Joe
Biden, y el sábado 25 de febrero, llegó a Nueva Delhi, con la misión de presionar,
amigablemente, cómo hicieron con él, al Primer Ministro, Narendra Modi, ya que, a un año
del inicio de la contraofensiva rusa, en Ucrania, se ha mantenido incólume en postura de
abstencionista respecto al conflicto.
En su primera visita oficial a la Unión India, y en su cuarto encuentro con Modi, desde
2021, Scholtz, más allá de los obvios, intentos de establecer líneas de negocios, con el
segundo, país más poblado del mundo, con más de 1400 millones de habitantes, el canciller
tiene la misión de conseguir, vencer la resistencia de Modi, y que por fin respalde las
políticas guerreristas de Washington y la OTAN, con las que intenta, hasta ahora,
vanamente, aislar a Rusia.
En su encuentro con Modi, Scholtz, se refirió a la crítica situación que están atravesando
muchas naciones, incluso la suya, por motivos de la guerra, producto de la escasez de
energía y alimentos, lo que ha desatado una escalada inflacionaria, que ha desajustado la
economía mundial.
Modi, que además organiza la cumbre del G20 del próximo septiembre, ha sido
extremadamente cauto, al respecto y más allá de las desaforadas políticas internas, que ha
generado una situación de máxima tensión, con la comunidad musulmana de su país, una
minoría de 220 millones de almas. Lo que es observado con particular atención, por su
vecino del norte, Pakistán, la única nación islámica, que al igual que India, cuenta con
armamento nuclear. El premier indio parece haber encontrado el punto justo frente al
conflicto.
Cómo ya sabemos, los movimientos políticos a estos niveles, nunca son ni por ideología, ni
mucho menos por afinidades, amistades o simpatías, sino y únicamente por fuertes intereses
económicos y estratégicos e India, no escapa de esa regla.
En su encuentro con Scholz, Modi mantuvo una perspectiva prudente del asunto, y repitió
lo ya dicho, y lo que cualquiera en su posición puede decir: “India desea que se alcance el
fin de la guerra a través del diálogo y la diplomacia. Estamos listos para contribuir a
cualquier iniciativa de paz”.
India, desde los tiempos de la Unión Soviética, ha mantenido una excelente relación con
Moscú, que no solo se tradujo en intensos apoyos políticos y acuerdos comerciales, que van
más allá del petróleo, tecnología militar, reactores nucleares y armas hipersónicas.
Estrictamente el poderío de las fuerzas armadas indias está construido, esencialmente con
armamento y tecnología rusa. Por lo que deshacer esa matriz, le llevaría décadas. Camino
que Modi, con acuerdos como los que ha establecido con Israel en 2018 y el aliento a su
propia industria armamentística, ya está intentando recorrer.
A las razones de la “fidelidad” que mantiene Delhi, con Moscú, hay que sumarle las
cercanías que les da, su presencia en los BRICS y la compleja situación en el área Indo-
Pacifico, que, a la velocidad del rayo, Estados Unidos intenta provocar un conflicto con
China.
Son esas razones por lo que Delhi, no se ha pronunciado, ni ha hecho críticas a Moscú,
además de haberse abstenido en la resolución de Naciones Unidas, en que se exigía: “la
retirada inmediata e incondicional rusa de Ucrania”.
Algunos diplomáticos y analistas, pretenden ver un distanciamiento de Nueva Delhi de
Moscú y una aproximación a Estados Unidos, en por la cancelación de contratos de miles
de millones de dólares, para la provisión de armamento que incluían aviones de combate
MiG-29 y helicópteros. Aunque es claro que no tiene que ver con Ucrania, ya que dicha
cancelación se produjo meses antes del inicio de la Operación Especial rusa, y es
importante anotar que también suspendió la compra de un Boeing P-8I Poseidon, para la
vigilancia marítima, de fabricación norteamericana.
Aunque, Modi, siguió adelante con la adquisición de sistemas de defensa antiaérea de
misiles tierra-aire de largo alcance S-400, además de fragatas furtivas clase Talwar y
submarinos nucleares, lo que obligará a India a mantener la asistencia rusa por mucho
tiempo.
Además, empresas indias están invirtiendo en diferentes proyectos energéticos, junto a
Rusia, como el proyecto hidrocarburífero, en Sakhalin, la isla más grande de Rusia, al norte
de Japón. India también colabora con la investigación y el desarrollo de algunas tecnologías
de defensa, en la empresa conjunta BrahMos Aerospace que, desde 1998, se dedica al
diseño armamentístico, entre ellos el misil crucero supersónico de corto y medio alcance
BrahMos.
Modi, sabemos quién eres.
Quizás sea por lo expuesto más arriba, que levemente, la fuerza de choque más letal del
atlantismo, el periodismo, está empezando a revisar críticamente la figura de Narendra
Modi, a quien desde el año dos mil, le perdona sus arrebatos genocidas, contra la
comunidad musulmana.
Utilizando los cuestionamientos, absolutamente ciertos, que el documental británico, India:
The Modi Question, el que investiga la responsabilidad de Modo, en el pogrom del año dos
mil, en el estado de Gujarat, que gobernaba por Modi, desde unos meses antes, y en el que
en cuestión de días fueron asesinados más de dos mil musulmanes. Torpemente, Modi,
prohibió la exhibición en su país y se puso en la mira de la prensa internacional, ordenando
el bloqueo de YouTube y publicaciones de Twitter, que comparten enlaces al documental, e
incluso, la incautación de computadoras portátiles en las universidades, donde se
preparaban proyecciones públicas. (Ver: India: Cómo detener el pasado).
Apuntado por esa censura, el frente atlantista también hace foco en la amistad, con el ahora,
caído en desgracia, mega empresario, Gautam Adani, uno de sus principales aliados, el
industrial más poderoso del país. Quien llegó a estar considerado como el tercer hombre
más rico del mundo. Se apunta a que, desde la llegada al puesto de Primer Ministro en
2014, la fortuna de Adani, creció de ocho mil millones de dólares a 137 mil millones y que
solo en 2022, ganó 72 mil millones.
Ambos gujaratis, sellaron su amistad en los días posteriores al genocidio del dos mil, en
momentos que la cabeza de Modi, estaba a punto de caer y que Adani, utilizando, su ya
importante fortuna y sus contactos logró mantenerla sobre los hombros de su entonces
nuevo amigo.
La India, que está construyendo Modi, junto a su partido, filo nazi Bharatiya Janata Party,
BJP (Partido Popular Indio), más allá del progreso real que le otorga de hecho la fuerza
arrolladora de sus 1400 millones de habitantes, nada se ha hecho respecto los millones de
miserables, que se pueden observar, pululando sin destino por todas las calles y caminos de
la Madre India, conformando bolsones de pobreza, casi inéditos en el mundo
contemporáneo.
De esos mismos lugares se abastece Modi, utilizando, la ignorancia y la desesperación, para
lanzar multitudes que, guiadas por sicarios del BJP, blandiendo los símbolos (espadas) y
colores (azafrán) de la Hindutva (el ser hindú), de manera casi cotidiana producen
incidentes violentos contra miembros y bienes de la comunidad islámica, exigiendo la
“solución final”, sin que nadie sea castigado, mientras las víctimas sean las apuntadas, por
el poder, por matar o violar, a plena luz del día, no solo frente a la vista de todos, sino que
esas “hazañas” son transmitidas en vivo por las redes sociales.
Frente a este tipo de acciones, Modi había encontrado el método para mantener la
conciencia serena de occidente, y ahora, ganar tiempo respecto a su neutralidad en Ucrania.
El pasado quince de febrero, se anunció la compra por parte de India de 470 aviones Boeing
estadounidenses y Airbus franceses, estos últimos propulsados por motores Rolls-Royce
británicos. Por lo que se cree, que ahora la orden podría ser, disparen contra Modi, pero no
tanto.
*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en
África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook:
https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

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