Colombia. La Esmeralda y su dulce sabor a panela

Resumen Latinoamericano, 12 de diciembre de 2020.

Miles de campesinas y campesinos resisten y construyen iniciativas económicas sin perder de vista la protesta social y las luchas por mejores posibilidades para el campo. Colombia Informa entrevistó a Armando Rivas Palacios, quien nos contó sobre los proyectos productivos y un producto fundamental en Colombia: la panela.

Colombia Informa: ¿Cómo están organizadas y organizados?

Armando Rivas Palacios: Nosotros hacemos parte de una pequeña asociación que es regional (de región de vereda). Pertenecemos al Municipio Villa Hermosa (Tolima) y nos articulamos a nivel nacional en una gran asociación que se llama Coordinador Nacional Agrario -CNA-. Al CNA le compete toda la problemática relacionada con el sector agropecuario. Más o menos en ese medio nos estamos moviendo. Tenemos una tienda y un trapiche comunitario donde se hace la producción de panela y otros procesos productivos de muy pequeña industria. Pero igual ahí nos movemos. Nos llamamos Asociación Tienda Comunitaria La Esmeralda.

C.I: ¿Cuánto hace que se conformaron?

A.R: Pues aproximadamente hace 16 años, pero esta idea tiene unos 22 o 23 años.

C.I: ¿Ustedes siempre han estado organizados alrededor del tema de la panela?

A.R: No. Inicialmente alrededor del intercambio de productos de pancoger de la misma región y pues lo que nos faltaba como tienda comunitaria lo adquiríamos en el pueblo más cercano, que en nuestro caso es el Líbano (Tolima).

C.I: ¿Cómo es su proceso de producción de panela?

A.R: Hablemos inicialmente de la región y de los trapiches paneleros que hay en el sector. En el municipio de Villa Hermosa tenemos aproximadamente 66 trapiches productores de panela, los procesos son muy artesanales. En este momento nos encontramos en procesos muy semindustrializados, casi que son solo artesanales. Porque lógicamente la falta de ayuda institucional nos ha llevado como a estancarnos en el tiempo y pues que la producción es muy artesanal.

Los trapiches son muy obsoletos. Nosotros tratamos de que los procesos sean lo más limpios posibles, pero las normas que exige el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos -Invima- no las podemos cumplir. Las cubiertas están en un muy mal estado. Todo lo encontramos en una forma muy quedada, comparándonos con otros departamentos como Huila, Antioquia, Boyacá y Santander. Allá están mucho más avanzados en cuanto a instalaciones, con todas las estructuras metálicas, todo en acero inoxidable. Pero nosotros queremos tanto la región, que pues ahí estamos sosteniéndonos en el proceso.

El trapiche que nosotros tenemos lo adquirimos con el Ministerio de Agricultura por medio del mismo proceso del CNA. Fue una negociación que hubo en el Gobierno pasado. Como a unos 10 departamentos nos dieron proyectos productivos y dentro de ese proyecto quedó este trapiche y logramos hacerle unas instalaciones un poco cerradas. No tan exactamente higiénicas pero sí logramos encerrar una estructura metálica. Ahí vamos en ese proceso y pues a la panela hemos tratado de sacarle el registro Invima y también estamos buscando otros mercados de intercambio campesino, con productores de otros artículos. Pero por ahora lo sacamos acá al mercado local y algunas entidades en Ibagué que nos hacen el favor. Ahí vamos.

Molienda de caña para sacar el guarapo o jugo que será cocinado.

C.I: ¿Cómo es el trapiche?

A.R: Nosotros empezamos con la luz eléctrica. Lo que pasa es que la zona no cuenta con la luz trifásica. Entonces pues para usted poder sacar la luz de las líneas de alta tensión, tiene que hacer un proceso complejo. Actualmente, el trapiche funciona con ACPM [diésel corriente] porque no contamos con la luz. Tenemos un proyecto que estamos gestionando con la Gobernación, a ver si nos dan la luz trifásica para la instalación.

C.I: ¿Todo el tiempo han trabajado con motor?

A.R: No, pues me imagino yo que a los abuelos en tiempos pasados si tuvieron que usar mulas. De hecho, por ahí en la región sí se conocieron unos tres o cuatro trapichitos que usaban madera y mulas. Pero nosostros alcanzamos como tal a conocerlos.

Lo Que Queda Tras Pasar Por El Trapiche Es Usado Para El Fuego Donde Se Cocina El Guarapo Y Saldra La Panela

C.I: ¿En este momento, que producción de panela tienen mensualmente?

A.R: Mensualmente tenemos un promedio de dos toneladas. La panela ya sale por 4 libras, 3 o 3 y media. Y panela pulverizada.

C.I: ¿Dónde están haciendo las ventas?

A.R: La mayoría la vendemos en la región. La venta generalmente se hace acá en el Líbano y con otros gremios pero en proporciones muy pequeñas. Cuando nos piden de otra región, sencillamente nos dicen “mándennos tantos kilos” y pues se envía por empresa de transporte o la misma persona nos dice quién la recoge. Pueden ser entre 200 o 300 kilos.

La Panela En La Olla

C.I: ¿A cómo sale la libra?

A.R: Ahora sale como a 2.000 pesos, larguitos como a 2.100 o 2.200.

C.I: ¿Consideran que el proyecto es rentable?

A.R: En este momento la panela subió al doble, casi al 50 porciento. Entonces, a uno se le hace que es bastante, que es rentable. Pero cuando usted se pone a pagar insumos, en este momento diríamos que esta al ras. Faltaría un poco para ganar más.

C.I: Hace algunas semanas, empresas y gremios poderosos del azúcar estaban haciendo todo un lobby para patentar el proceso y apoderarse de todo lo que es la panela. ¿Ustedes qué opinan al respecto?

A.R: Los Estados y los gobiernos juegan con la ignorancia de nosotros porque no conocemos mucho de esos temas. Siempre lo han hecho para perjudicarnos y lo hemos reclamado es que no la patenten, porque el derecho propio lo tenemos los que toda la vida hemos estado en el proceso, en la existencia y el emprendimiento de estos sistemas productivos. No estamos de acuerdo con que ahora pretenda un monopolio o una persona de alto poder económico apoderarse de un conocimiento ancestral. No nos parece porque es de la gente y decimos que nos dejen libres y nos dejen seguir produciendo nuestro producto sin que otro lo canalice y que no nos condicionen para poder sacar al mercado cualquier bloque de panela. Sería muy triste que el esfuerzo de todos los abuelos y todos nuestros antepasados que se mataron trabajando -y ahora lo hacemos nosotros- con la producción de panela, para que llegue otro a quitarnos lo poquito que nos queda.

Con La Melcocha De La Panela

C.I: ¿Cuántas personas trabajan con usted?

A.R: Afiliados somos 28 familias. Pero que defendamos el trabajo y estemos constantes, 12 o 15 familias

C.I: ¿Es decir que están trabajando y que su sustento se deriva de estos proyectos productivos?

A.R: Tenemos panela, café y cultivitos de pancoger. También ciertas cositas personales como la vaca lechera, la huerta, etc. Ahora estamos bregando con unas huertas a ver si le metemos a la soberanía alimentaria.

C.I: ¿Cómo van en ese ejercicio?

A.R: Nosotros ejecutamos 63 proyectos productivos a nivel nacional, los cuales son de gran envergadura por tener miles de millones. Este proyecto panelero apenas fue de 297 millones y casi el 100% de las familias directa o indirectamente se están beneficiando de esto, porque cada uno tiene su pedacito de caña. Ahí se ganan las familias algún beneficio. A esto sumemos el consumo de panela: el trapiche está en plena producción y el gremio se sostiene. La gente está muy contenta porque cada uno tiene que ver; unos en mano de obra, otros en la caña, otros en los fletes, otros alquilando mulas pero todos tenemos que ver ahí.

Alimentando El Fuego Para Mantener Encendido Las Pailas Paneleras

C.I: ¿Cómo analizan ustedes la crisis que atraviesan actualmente los campesinos productores de papa?

A.R: Eso ya nos pasó como gremio panelero. Si usted hace memoria, hace más o menos siete años en Bogotá hubo unas machas respecto al mismo tema. Lo que pasa es que nos han divido. Acá en el Líbano estamos a 30 minutos de un municipio que se llama Murillo, que fue gran productor de papa. Los domingos bajaban 17 camionadas de papa y hoy día usted ya no llena un camión.

La política del Tratado de Libre Comercio y todas estas cuestiones desaparecieron casi la mayor parte de la productividad de papa, porque están haciendo grandes importaciones y a los compañeros los sacaron de la producción. A nosotros ya nos ha pasado, lo que ocurre es que somos necios y queremos la región y estamos trabajando. Hasta ahorita es que hay un precio medio alentador pero como le decía anteriormente, no es que todo le quede a uno si no también hay gastos de la misma finca.

C.I: Los proyectos productivos han sido el resultado de las luchas de ustedes para poder tener el trapiche. ¿Qué piensan hacer si se les viene una situación como la que enfrentan las y los campesinos de la papa?

A.R: Siempre hemos tenido claro que la movilización y la protesta con derechos. Exigirle al Gobierno con respeto y organizados. Lástima que los campesinos no tomen conciencia como en todos los gremios; pero la única salida que nos queda a nosotros es la exigencia, la movilización y la negociación. Estamos lejos de un Gobierno que mire con amor al campo y que realmente entregue los recursos y busque hacer que Colombia pueda renacer. Necesitamos que le inviertan al campo. No buscamos que nos regalen,; sino que nos pongan a trabajar y a producir, que tengamos un campo más industrializado, más mecanizado y que ayuden a capacitar a campesinas y campesinos. Eso permitiría que en el campo podamos florecer.

Fuente: Colombia Informa

Fotos: Lorena Jiménez.

You must be logged in to post a comment Login