Balotaje Argentina 2015. Opinan contra Macri: Adolfo Pérez Esquivel, Norberto Galasso, la Iglesia Dimensión de Fe
Resumen Latinoamericano/ 07 de Noviembre 2015.-
Hay que votar y no hacerse el oso
Hoy enfrentamos una encrucijada a pocos días del ballotage que define el rumbo que va tomar el país, nadie puede ser indiferente, hacerse el oso y ponerse a invernar.
Personalmente soy crítico de la democracia delegativa, que votemos presidente cada cuatro años no es sinónimo de democracia ni tampoco que haya alternancia de partidos por el mero hecho de alternar. La democracia es esto y mucho más, es profundizar la igualdad respetando los derechos establecidos en nuestra Constitución, y fundamentalmente fortalecer las instancias participativas para que los funcionarios electos no olviden que son servidores del pueblo y no al revés.
Los candidatos presentaron sus programas y propuestas sobre el país, pero guardaron silencio sobre problemas centrales. Tuvieron “olvidos intencionados” sobre problemas candentes que requieren definiciones.
¿cómo van a desconcentrar y desestranjerizar nuestra economía? ¿cuando van gravar las multimillonarias rentas financieras? ¿cuándo van a recuperar nuestra industria y nuestros ferrocarriles? ¿cómo van a recuperar los bosques y la tierra ante la expansión de los monocultivos? ¿que modelo energético sustentable proponen para respetar a la Madre Tierra y no contaminar a los pueblos? ¿qué garantías tenemos de que las empresas multinacionales que dañan a nuestro pueblo, como Barrick Gold, no tengan impunidad?
Más allá de muchos parecidos, en este ballotage se confrontan dos modelos de gestión diferentes: uno con un Estado que busca estar cada vez más presente en la economía y haciendo prioridad en las políticas sociales, y otro que quiere dejar todo librado al mercado y el destino de millones de argentinos atado al mandato de los consultores externos.
Un gobierno que no controla los bienes y recursos del pueblo y los entrega a la voracidad de empresas extranjeras, es un país que pierde su soberanía, y los gobernantes se vuelven simples gerentes de las empresas trasnacionales.
Este 2015 se cumplen 10 años del rechazo al ALCA en Mar del Plata. Un paso muy importante para no quedar subordinado a los EE.UU. y ser re-colonizados. En esta elección también están en discusión las definiciones sobre las alianzas continentales e internacionales.
La UNASUR debe ser fortalecida para proteger y rechazar los intentos de golpes de Estado en el continente (Bolivia, Ecuador, Paraguay, Honduras, etc.) y sentar bases para la defensa de las democracias.
Sin embargo, sólo uno de los candidatos habla de integración regional latinoamericana. Sólo uno dice que hay que fortalecer el MERCOSUR, La UNASUR y la CELAC y los futuros proyectos como el BANCO SUR.
Frente a esta situación que vive el país soy un “pesimista-esperanzado” y creo que no estoy solo, que hay muchos compatriotas en la misma situación, que están dispuestos a buscar y votar lo mejor posible, en esta elección o en la que viene. Por eso voy a votar a Daniel Scioli con los compromisos que ha tomado.
El Kirchnerismo tuvo cosas buenas y malas. Lo bueno lo hemos apoyado y lo malo lo hemos criticado, quedando muchas asignaturas pendientes. Pero el PRO apoyó todo lo malo y se opuso a todo lo bueno en todos estos años. Un gobierno nacional no puede golpear y expulsar a los indigentes como hizo la UCEP en la ciudad, reprimir dentro de hospitales como lo que ocurrió en el Borda, aumentar la mortalidad infantil siendo un distrito rico, convertirse en agente de empresas trasnacionales inmobiliarias, decir que los derechos humanos son “un curro”, cuadruplicar la deuda externa como hizo en la CABA, ni aislarnos de nuestros hermanos latinoamericanos, perjudicando el imprescindible proceso de unidad regional de cara al mundo.
Los gobiernos pasan y los pueblos quedan, por eso en esta nueva etapa, suceda lo que suceda, seguiremos luchando para que el pueblo argentino sea cada día más protagonista y constructor de su propia vida y de su propia historia.
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
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NO SOMOS NEUTRALES…
Comisión Política de la Iglesia Dimensión de Fe (CPI)
El 22 de noviembre,»no somos neutrales…» expresó la Comisión Política de la Iglesia Dimensión de Fe (CPI) en un comunicado, llamando a nuestro pueblo a votar por el FPV, a seguir organizándose,
PATRIA o MACRI
No somos neutrales…
Como cristianos y cristianas que sienten el compromiso con la causa y la propuesta liberadora de Jesús, con nuestro pueblo y sus luchas por la liberación, con nuestra patria grande y su sueño de emancipación… sabemos que es hora de definir nuestra postura, porque nunca fuimos neutrales ni lo seremos.
Nuevamente levantamos nuestra voz profética diciendo :
El 22/11 nuestro pueblo define quien gobierna su destino los próximos 4 años. Por un lado Cambiemos-Macri con su propuesta conservadora y reaccionaria, privatizadora y antipopular, de endeudamiento, de vaciamiento del estado, de concentración de la riqueza, de criminalización, represión y exclusión de los pobres y trabajadores.
Y por el otro, el FPV-Scioli, también con una propuesta de concentración de la riqueza, pero que permitiría – no sin organización, movilización y lucha – sostener los derechos y conquistas alcanzadas, el mercado interno, el consumo popular y la inclusión de los pobres y trabajadores; y con pueblo en la calle avanzar en lo que falta para lograr más igualdad.
Desde nuestra humilde construcción en los territorios de la Capital Federal , la provincia y otras localidades del interior del país, llamamos a nuestro pueblo a votar por el FPV, a seguir organizándose, movilizándose y luchando por la patria que queremos y nos merecemos.
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Pensalo bien porque aquí se juega el destino de la Argentina, que es también el tuyo y el de tus descendientes.
Por Norberto Galasso
Estas reflexiones van dirigidas a todos aquellos que no tienen un compromiso político (es decir, una adhesión programática o emocional) a favor de uno u otro de los candidatos a presidente en la disputa electoral próxima. No surgen de una pretendida sabiduría –que no tengo- sino de la experiencia de quien se viene ocupando de los sucesos políticos producidos en nuestro país desde hace muchos años.
A aquellos que acostumbran a decir “no me meto en política”, les digo que la política “se mete” inevitablemente con ellos. El resultado se siente después porque afecta a nuestras vidas a través de los sucesos cotidianos, ya sea el precio del pan, la tarifa de la luz, el pasaje del subte, la flexibilización laboral, la devaluación con congelamiento de salarios anulando las paritarias y mil cosas más de tu vida diaria.
Por eso, no involucrarse significa involucrarse mal, a favor de quien nos puede perjudicar. Podría ser que no te guste ninguno de los candidatos pero aún en ese caso no podés abstenerte o votar en blanco porque siempre tendrán algo diferente (por eso disputan), algo menos malo o algo peor quizás pero que te afecta, lo quieras o no. Por eso hay que pronunciarse positivamente y no dejar tu futuro en manos de los otros.
A aquellos que proclaman el voto en blanco en nombre de un principismo que les permitirá luego criticar diciendo “yo no lo voté”, les hago notar que es una respuesta individual a un problema que es de todos. Consiste en lavarse las manos, como Pilatos, ante una contienda que por algo existe donde si los contrincantes fueran iguales no provocarían discusiones, polémicas, campañas electorales, etcétera. En el caso de las elecciones próximas podrán hacerse críticas a los dos candidatos, pero estas alcanzan diversa magnitud: no es lo mismo criticar al Frente para la Victoria porque Cristina haga uso discutible de la cadena oficial, que criticar a Macri porque se definió a favor de pagarles a los fondos buitre aceptando el fallo del juez Griesa que hubiera significado, por la cláusula Ruffo, que el resto del 93% de bonistas ya acordados elevaran sus pretensiones al nivel que reclaman los buitres, aumentando la deuda en miles de millones de dólares.
Tampoco es lo mismo criticar la inflación (si bien en algunos años los aumentos de salarios la superaron) que dejar casi sin presupuesto al Hospital Garrahan atentando contra la salud de los pibes.
Y por supuesto no es lo mismo concurrir a las reuniones de la Unasur predicando la unión latinoamericana que ir a la Embajada de Estados Unidos a recibir instrucciones, a hablar mal del gobierno como lo hizo Macri según ArgenLeaks o a recibir instrucciones como lo hacen dos diputadas, una de ellas -que traicionó sus ideales juveniles- hasta llegar a rebajar los haberes de los jubilados.
Por otra parte, la lucha política no es simplemente cuestión de personalidades que te puedan resultar más o menos simpáticas, sino que detrás de los folletos, los viajes, los volantes, “los periodistas amigos”, etcétera, de un candidato, existen importantes aportes financieros de grandes corporaciones -del país y del extranjero- que después pasan la factura. (El grupo Macri puso más de 1000 millones de dólares en la campaña electoral de Menem a cambio de varios hombres en el Gabinete y de tres ministros de economía (Roig, Rapanelli yCavallo), experiencia que sufrió el pueblo argentino y que se coronó en la crisis de 2001, que sufrió la mayoría popular bajo el gobierno de una Alianza que es la misma que se ha reconstruido ahora para llevarnos al desastre, no a todos por supuesto, sino a los trabajadores y a la a la clase media popular por que bien se cuidaron, cuando llegó el incendio, de salvarse con la pesificación asimétrica.
¿Te acordás cuando las sucursales de la banca extranjera te invitaban a depositar porque la garantía estaba en las casas matrices y después declararon cínicamente que ellas no eran sucursales y que la banca del exterior no se responsabilizaba de los errores cometidos por los argentinos? Si se tropezó con la piedra por primera vez y fue disculpable, ahora ya no es admisible tropezar de nuevo porque si aquella “alianza” subió al helicóptero a los dos años, esta de ahora lo va a hacer antes pero dejando un país todavía más destruido que aquel del 2001. Y quien no hace nada para evitarlo, se convierte en cómplice. Pensalo bien porque aquí se juega el destino de la Argentina, que es también el tuyo y el de tus descendientes.
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Declaración de la Corriente Política Enrique Santos Discépolo:
Uno de ellos supone la continuidad del proceso iniciado en 2003 y desarrollado –con tropiezos como siempre sucede en la historia– hasta el presente. Es decir, afirmación de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Recuperación del tejido productivo dañado en el ciclo neoliberal, del trabajo, del salario, desendeudamiento, redistribución del ingreso, ampliación de derechos y de la protección social sin precedentes.
El otro supone el regreso al ajuste y a las políticas neoliberales, a la especulación financiera, a la apertura comercial ruinosa para la industria local y para sus trabajadores, al endeudamiento y a la sumisión a las recetas de política económica de los organismos internacionales, que asfixian a los países y empobrecen a sus habitantes.
Estamos eligiendo el futuro: nuestro y de las generaciones venideras. No hay lugar para vacilaciones ni para divisiones internas dentro del campo nacional: hay que apoyar a la fórmula Scioli-Zannini, que encarna la continuidad del proyecto nacional en marcha, para evitar el regreso al pasado y derrotar la promesa engañosa de Cambiemos, cuyo contenido bien conocemos.
Una vez superada esta decisiva instancia electoral, seguramente llegará el momento de reflexionar, debatir y formular –desde el campo nacional y popular– todas las autocriticas necesarias para afrontar los días y las luchas políticas que vendrán.
El panorama es difícil y adverso pero aún así hasta tanto el partido no termine, la esperanza y la lucha es lo último que se abandona, en especial ante la gravedad de que está en juego y los riesgos sobre el destino del país. Pese a cierto mejoramiento económico en el último año, no se pudo recuperar el nivel de adhesión electoral de 2011 así como se ha perdido la gobernación de la Provincia de Buenos Aires. Además, el poder de fuego mediático con sus operaciones seguramente ha surtido efecto en alguna medida.
Macri es la expresión más fiel de los intereses del capital concentrado y el poder financiero internacional, los que esperan ansiosos el ansiado retorno del liberalismo conservador. Su programa es el regreso a la década infame de los noventa, en las actuales circunstancias del país en crecimiento y con capacidad de ahorro interno, apto para volver a tomar deuda. Una política neoliberal y entreguista en este momento histórico del país y de la región tendría efectos devastadores, sería un golpe artero contra el proceso de unificación latinoamericana. La desestabilización de los gobiernos de Brasil y Venezuela vuelve incierto el destino inmediato del continente, además del avance de una nueva área de libre comercio entre los países del Pacífico. Un gobierno liberal conservador en nuestro país inclinaría la balanza hacia el lado del imperialismo en la región.
El alza de la bolsa de valores y los mercados como respuesta al resultado electoral, nos dan un guiño claro sobre sus preferencias, igual que cuando falleció Néstor Kirchner o en 2001 asumió Cavallo como ministro de economía.
Desde las bases militantes debemos salir a escuchar, dialogar y convencer acerca de lo que está en juego y la importancia de sustentar y profundizar una política nacional para el país. La campaña ha sido pobre en debate y nuestros esfuerzos, además de defender lo conquistado, hay que orientarlos a poner en claro y contrastar los programas de uno y otro bando. La sola referencia a las gestiones de uno y otro harían un aporte importante para el diálogo con los diferentes sectores del electorado, a quienes es preciso integrar al frente nacional contra la ofensiva conservadora.
De esta manera resalta la política de achicamiento de la deuda en relación al PBI de la Provincia de Buenos Aires del gobernador Daniel Scioli, ante el endeudamiento metódico de Macri quien subió la deuda porteña de del 1.4% a 8.6% (2007/2015). O el aumento de la mortandad infantil en la Capital federal en contraste con la notable reducción del mismo índice en la provincia de Buenos Aires, lo cual se relaciona con el sistemático achicamiento del presupuesto para los hospitales porteños en un caso, y una planificación con aumento de recursos destinados a tal fin en el otro.
A la hora de la defensa de la producción nacional y el trabajo, basta con poner de relieve las promesas de devaluación que llegaría a casi el 50% en el primer tiro, así como de liberalización del comercio exterior y de las importaciones. ¡Tan seguros están de la devaluación prometida que han denunciado al Banco Central por vender dólares a futuro a un precio menor a 15 pesos para marzo! Todo lo contrario del programa de Daniel Scioli, quien destaca tanto el rol regulador del Estado en esa materia como la centralidad del desarrollo productivo con eje en el mercado interno y en el trabajo. También merece destacarse el revalúo de las tierras realizado por Daniel Scioli en su gestión provincial, con un importante aumento de la recaudación fiscal, medida impensada en una administración macrista.
Si se trata de valorar el republicanismo, no podemos dejar de saltar el cerco informativo y enfatizar el carácter de procesado del líder del PRO por su presunta participación en una asociación ilícita dedicada al espionaje ilegal contra el familiar de una víctima de la AMIA y su propio cuñado. O el uso metódico del veto de leyes como jefe de gobierno, en 130 oportunidades entre ellas la de creación de una oficina contra la trata de personas. Y si se trata de evaluar si Scioli y Macri son lo mismo, bastaría con resaltarle al elector de izquierda la alerta roja acerca del seguro retroceso en los juicios de lesa humanidad e incluso en los reclamos por otros derechos humanos, evidenciado en el anuncio macrista de que se va a terminar el ‘curro de los derechos humanos’ y ‘basta de mirar para atrás’.
Las tareas estratégicas pendientes del frente nacional en torno a la profundización del modelo, en orden a una mayor nacionalización y rol del estado en la economía, de creación de trabajo registrado, de integración de las producciones locales y regionales, entre varias, penden de un hilo fino, a punto de cortarse si no se obtiene el triunfo electoral del FPV. La gravedad del momento en que nos encontramos nos anuncia un futuro inmediato difícil y nos exige redoblar esfuerzos para consolidar la unidad del movimiento nacional, ampliando su base social y política con protagonismo de los trabajadores.
02 de Noviembre de 2015




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