Balotaje Argentina 2015: El MNCI, Pedro Brieger, Colectivos Culturales y el «Mil por Cuba” llaman a votar contra Macri
Resumen Latinoamericano / 02 de Nov. 2015.-
El Movimiento Nacional Campesino Indígena expresó su apoyo a la fórmula Scioli–Zannini
Así lo afirmó uno de sus referentes, Diego Montón. Esta organización agrupa a más de 20.000 familias de agricultores campesinos e indígenas de Argentina.
“No tenemos dudas de que hay que redoblar los esfuerzos de todo el pueblo argentino para garantizar que en esta segunda vuelta gane la fórmula que representa para nosotros la perspectiva de poder seguir luchando por la continuidad y la profundización de un proyecto que basó su política en la inclusión, siempre mirando desde la perspectiva desde los más humildes”, afirmó.
El MNCI está conformado por organizaciones de todo el territorio nacional que luchan por defender sus derechos como ciudadanos, pero, por sobre todas las cosas, apuntan a lograr una reforma agraria justa y una soberanía alimentaría.
“Para los gobiernos progresistas de la región Macri sería un gran retroceso político”
02 noviembre 2015
Entrevista a Pedro Brieger, periodista y analista de política internacional. “Si hoy asume Capriles en Venezuela o Macri en Argentina, el voto en Naciones Unidas respecto a Cuba va a cambiar”.

Por Juan Ciucci
APU: ¿Cómo ve este escenario de balotaje en nuestro país?
Pedro Brieger: Lo veo en un contexto regional, no puedo dejar de pensar la implicancia latinoamericana que tiene la elección en la Argentina, por el peso específico que tiene nuestro país en cualquier contexto continental. Hay algo que vengo señalando desde hace varios años, y es que en América Latina hay una corriente progresista, popular, populista (no importa ahora la expresión que utilicemos), que se ha desarrollado muy fuerte en varios países en estos últimos años. Liderados y liderando procesos muy diferentes por líderes muy diferentes por sus orígenes, por su ideología, por sus características sociales, por sus proyectos políticos; pero todos sienten que se necesitan, a pesar de las diferencias. Y todos saben muy bien en el momento de una votación a quién hay que apoyar. No es casual que dentro de toda esta corriente siempre se hayan apoyado mutuamente, y cuando hay elecciones en Venezuela, todos estos gobiernos públicamente dicen que hay que apoyar a Hugo Chávez o Nicolás Maduro. Y todos estos gobiernos sabían o saben que es preferible el Frente Amplio en Uruguay a los sectores conservadores. Y todos estos gobiernos saben que es preferible Correa al ascenso de esta nueva derecha conservadora. En el mismo sentido creo que se puede analizar la rápida declaración del movimiento Alianza País del presidente Rafael Correa en Ecuador de apoyo a Daniel Scioli. Y esto va más allá de las diferencias que puede haber ideológicas o de gestión. Está claro que hay muchas diferencias y muchísimos temas entre estos gobiernos, pero todos tienen una mirada regional global. Y para todos un triunfo de Mauricio Macri sería un gran retroceso político, de la misma manera que lo sería un triunfo de Capriles en Venezuela, Lacalle en Uruguay o Aécio Neves en Brasil.
Pero esto la derecha continental también lo tiene claro, que ha apoyado públicamente a los otros movimientos de derecha. Y las implicancias son muy fuertes, por ejemplo en el proceso de paz en Colombia, está claro que hoy hay dos posturas diferentes al respecto. El presidente Santos, que ni siquiera uno podría colocarlo en la corriente progresista, intenta esta paz apoyado por Cuba y Venezuela; y por el otro lado Uribe que se opone a los acuerdos de paz, y que esta mucho más vinculado hoy a esta derecha conservadora que por añadidura también a criticado o podría decirse que están en contra del proceso de paz, aunque no lo expliciten en este caso. Pero está claro que no hay muchos puntos de convergencia a nivel regional. Esta claro que si hoy asume Capriles en Venezuela o Macri en Argentina, el voto en Naciones Unidas respecto a Cuba va a cambiar, y esto lo sabe no solamente el gobierno de Cuba, sino también los otros latinoamericanos. ¿O acaso olvidamos que cuando hubo un movimiento para desestabilizar a Evo Morales en Bolivia en su momento Bachellet y Cristina Fernández convocaron a Unasur? Un espacio que existe, que tiene sus problemas, pero que existe en primer lugar gracias a esta corriente progresista. Un cambio de gobierno en Argentina, Venezuela, Brasil, hacia sectores conservadores, probablemente contribuiría a incubar o disolver Unasur.
APU: Este posible cambio en Argentina es preocupante también en un contexto difícil para Venezuela y Brasil…
PB: Claro, porque esto tiene un efecto, la derecha latinoamericana y los medios de comunicación que son parte de esta derecha, ya hace dos o tres años que vienen hablando de que este ciclo progresista terminó. Esperaban que terminara con Hugo Chávez en el 2012, y se equivocaron. Esperaban que terminara en la elección que Maduro le ganó a Capriles. Y algunos como Álvaro Vargas Llosa vaticinaban la derrota del Frente Amplio, y lo que pensaban es que esto iba a tener un efecto sobre los otros gobiernos progresistas, que también iban a perder. Si el Frente perdía en Uruguay, se perdía en Argentina, y apostaban a la derrota de Dilma Rousseff en Brasil. Desde que Chávez llegó al poder en 1999, todos los gobiernos que llegaron después con un tinte progresista, revalidaron sus títulos con la votación popular. Ninguno de ellos perdió, hasta ahora. Zelaya fue expulsado del poder a través de un golpe de estado, Lugo a través de un golpe de estado parlamentario, no a través de los votos. El problema que tenían en Honduras es que Zelaya iba a ratificar su reelección profundizando un proceso de cambio en su país. Y también en ese caso se vio claramente quienes estaban del lado del presidente cuando el avión en que intentó retornar a Honduras estaban Rafael Correa y Cristina Fernández. De al misma manera que cuando fue el intento de desestabilización en Ecuador, los otros países de Unasur reaccionaron. Entonces, tanto la derecha como los sectores progresistas latinoamericano, tienen bien en claro cuales son las diferencias que hay entre ellos.
APU: Se puede hablar de una nueva derecha, que en el caso de Macri ha tomado muchos de los avances del gobierno kirchnerista, y en todo el continente ha modificado su discurso…
PB: Es que no es la derecha conservadora de la década del ´30 del siglo pasado, ni del ´50 o ´70. No es la derecha golpista tradicional, que golpea los cuarteles. Por otro lado, tampoco es una derecha tan conservadora en lo social. Hay sectores de la derecha latinoamericana hoy que por ejemplo han aceptado el matrimonio igualitario, que ya no lo combaten. Ya no tienen un discurso de estilo conservador de la derecha tradicional, es una derecha mucho más moderna, que ha cambiado en muchos puntos, en la vida cultural y social. No es la derecha troglodita, por decirle así, que se oponía a muchos de los progresos sociales y culturales que podían impulsar los sectores progresistas. Por eso resalto el tema del matrimonio igualitario, donde también hay diferencias dentro de la corriente progresista, pero ese es otro tema. Es una derecha más moderna, más dinámica, inteligente, más joven, con otros referentes. Que incluso pueden ser atractivos para el gran público, como en Ecuador, Chile o Argentina. No es la vieja derecha oligárquica muy distanciada del pueblo. Algunos de estos sectores y dirigentes importantes de esta nueva derecha conservadora incluso tienen hábitos de consumo muy emparentados con la clase media, no son la oligarquía del Jockey Club.
APU: ¿Cuál es el peligro de este avance conservador en el continente en el marco de la política internacional?
PB: Primero, este giro conservador no se ha concretado, porque ninguno de estos gobiernos perdió en las urnas. Pero claro, tendría una implicancia internacional en las votaciones en los ámbitos internacionales, y en la distancia para con EEUU. Esto se vio claramente en la cumbre de Mar del Plata en el año 2005 cuando se le dijo que no al ALCA, que era el gran proyecto regional de EEUU para la región. Estos sectores conservadores impulsan los tratados de libre comercio en sintonía con lo que era el consenso de Washington, o lo que se propone EEUU.
APU: ¿Cómo analiza la cuestión de la Alianza del Pacífico, que es otro de los posibles peligros?
PB: Justamente, eso que se presenta como una alianza comercial en realidad es una alianza política que nace entre otros motivos, para contrarrestar a Unasur. Justamente tiene que ver con este debate político del que hablábamos. Está lejos de ser algo solamente comercial, porque desde el punto de vista comercial o ha traído ningún beneficio, ni pienso que lo traiga.
FUENTE: Agencia Paco Urondo
Porque soy de izquierda, voto a Scioli

Por primera vez en la historia argentina llegamos a un ballotage presidencial y con resultado abierto. En los cuartos oscuros de todo el país habrá solamente dos boletas: una celeste encabezada por Daniel Scioli, la otra amarilla por Mauricio Macri, y en la elección entre ambas estará puesto buena parte del rumbo de nuestro país en los próximos años. Eso exige la necesidad de definirse con claridad.
Podría parecer natural que personas de izquierda voten contra Macri, sin embargo los principales referentes políticos de las izquierdas -Nicolás Del Caño, Néstor Pitrola, Luis Zamora, Victoria Donda, entre otros- plantean que como ambos candidatos son de derecha y como seríamos opositores de ambos, entonces deberíamos votar en blanco.
Lógicamente, tienen razón en ambas cosas: Scioli y Macri son personas de derecha y con seguridad vamos a ser opositores de ambos ante un futuro gobierno. Pero eso no significa que las condiciones políticas para defender en las calles las conquistas de estos años, para pelear por más derechos populares y para construir una perspectiva socialista sean las mismas en un gobierno del FpV que en uno del PRO. Cuanto peor, peor.
Ser de izquierda
Nuestra actitud ante el ballotage no puede derivarse de una ubicación ideológica en abstracto sino de una comprensión política de lo que significaría un gobierno del PRO para los intereses del pueblo trabajador, para la defensa de la soberanía nacional y para las perspectivas de la integración continental. De un análisis concreto de la situación concreta. Eso es ser de izquierda, entender a la ideología y en especial al marxismo como una guía para la acción, no como un conjunto de ideas separadas de la práctica política, de la vida concreta de la clase trabajadora y del pueblo argentino y latinoamericano.
Es necesario hacer un balance de la política de estos sectores políticos de las izquierdas a lo largo de la experiencia kirchnerista, en la que terminaron conformando el ala “izquierda” del antikirchnerismo, junto a las fuerzas más reaccionarias que actúan en nuestro país.
No fue lo mismo que el gobierno perdiera el “conflicto del campo”, aunque no propusiera nacionalizar el comercio exterior de granos; no fue lo mismo que se sancionara la Ley de Medios, aunque nunca se haya avanzado a fondo contra Clarín; tampoco que el Estado recuperara el control de YPF, por más que siga siendo una sociedad anónima; ni mucho menos que se estatizaran las AFJP, por más que no se haya reformado la Ley de Entidades Financieras. Ahora tampoco es lo mismo un gobierno del Frente para la Victoria que uno del PRO, por más que ambos representen un giro a la derecha y que seremos opositores de los dos.
Por otro lado, las responsabilidades de la dirigencia del FpV en este desenlace son claras: algunas coyunturales, por la imposición de un candidato “conservador” que no contagió ni a propios ni a ajenos, y que en la primera oportunidad buscará desplazar a la fracción kirchnerista de la conducción del peronismo; otras estructurales -a debatir en los próximos meses y años- referentes a las limitaciones de cualquier “capitalismo en serio” para garantizar la independencia económica, la soberanía política y la justicia social, así como las de una construcción política apoyada en estructuras del PJ orgánicamente asociadas a la oligarquía.
Cuatro razones para votar contra el PRO
1. La política exterior
En el contexto latinoamericano, un gobierno del PRO se subordinaría a la política norteamericana de abierta hostilidad a los gobiernos populares de Venezuela, Bolivia, Cuba y Ecuador. Es decir, enfrentaría abiertamente al bloque del ALBA y trabajaría por el retroceso de los niveles de integración sudamericana logrados en diez años, como la UNASUR o la CELAC.
2. La política económica
El programa económico que explican los economistas del PRO es de manera directa el que pretenden los grandes empresarios: devaluación, fin de las retenciones, rebaja de impuestos para los grandes capitales, ajuste fiscal, endeudamiento externo, apertura económica. Es un programa que sacrifica a una parte considerable de nuestro pueblo a las necesidades de “competitividad” de unos pocos integrantes del poder económico. La peor versión del capitalismo, que para muchos argentinos y argentinas es la diferencia entre caer o no en la pobreza y la indigencia.
3. Las conquistas populares de estos 12 años
En la campaña electoral Macri dio una voltereta de 180 grados, pero si no queremos pecar de ingenuidad hay que recordar cuál fue la posición concreta del PRO en todos los debates determinantes de los últimos años. Estuvieron en contra de la política de memoria, verdad y justicia, de la Ley de Medios, de la estatización de YPF y de las AFJP, de la Asignación Universal por Hijo, de la Ley de Matrimonio Igualitario, hasta plantearon pagarles a los buitres en los términos en que la justicia norteamericana lo avaló.
4. Regreso de los valores neoliberales al gobierno
El PRO es una fuerza abiertamente neoliberal y empresarial. Esto no quiere decir que un gobierno suyo implicaría que se repita como un calco lo que pasó en los años 90. Pero sin duda sí que se impongan valores como la “eficiencia” y la “modernización” del Estado para justificar políticas de ajuste, la política como “gestión sin ideología” para desalentar la militancia y estimular la despolitización social, el mercado como regulador de las relaciones sociales y dador de oportunidades para todos como cobertura del capitalismo salvaje, el individualismo y los valores empresariales como referencias sociales, etc.
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Por estas razones es un error grave pensar que se trata de dos opciones similares. Y por lo tanto no solamente hay que decirlo y argumentarlo de la mejor manera posible, sino proponerse convencer a todas las personas que cada uno conoce que el 22 de noviembre es necesario votar a Scioli. En el trabajo, en la familia, en el barrio, en el club, en las redes sociales, en el mercado, en el tren, en la escuela, en los colectivos, en la cancha, en las facultades, en los medios de comunicación, en el taxi, en donde sea.
En los momentos determinantes de la historia nacional ser de izquierda no puede significar ser indiferente. Este es uno de ellos.
“Si Macri gana, todo lo conquistado está en peligro”
Colectivos Culturales de Argentina convocan a adherir al documento «Lo que está en peligro».
Muchas cuestiones que dignifican la vida de los argentinos están en peligro si Macri gana las elecciones:
La soberanía económica
A pesar de los cambios discursivos en tiempos de campaña, el propio Macri no ha dejado, sin embargo, ni el menor rastro de duda sobre este punto. A nivel conceptual el principio fundamental de su propuesta es, lisa y llanamente, la destrucción de la soberanía económica y se expresa a partir de una de sus definiciones más claras: el pago inmediato de los bonos de deuda que no entraron a los canjes del 2005 y 2010. Es decir, aceptación de los fallos del juez Griesa, pago a los fondos buitres, renegociación con el resto de los holdouts, descapitalización del Banco Central y del Estado en general, búsqueda de capitales extranjeros, apertura a los organismos internacionales de crédito para recapitalizar la economía, inserción en el mercado financiero mundial a partir del endeudamiento y el refinanciamiento crónico, en lo que tiene que ver con la estrategia de pago de la deuda externa.
La propuesta de Macri, entonces, es clara: la soberanía económica no es una cuestión que haya que mejorar o corregir, sino un principio que hay que combatir desde el propio gobierno. Desde ya, esta concepción invierte el sentido entero de las intervenciones que el Estado Nacional ha venido desarrollando en materia social y económica durante el kirchnerismo, para dejar finalmente todo librado al mercado. Los referentes económicos del espacio Cambiemos lo han declarado públicamente, pero sobre todo, ésta es en concreto la forma en que Macri ha gobernado la Ciudad de Buenos Aires durante los últimos ocho años. Y sobre esto nadie puede llamarse a engaño o hacerse el distraído.
Cinco millones de puestos de trabajo
Las lógicas del capitalismo financiero que representa Macri y que, sin ocultarlo, expresan sus asesores económicos, ponen en peligro uno de los más importantes logros de los últimos años: la constante y sostenida generación de puestos de trabajo a través de una activa política de empleo. El proyecto neo-desarrollista que encarnó el kirchnerismo, y que sin duda también entraña límites claros para nosotros, es una suerte de panacea si se contrapone al modelo del capitalismo financiero. Digámoslo sin ambages: este último genera un aplastamiento literal del pueblo, reduciendo notablemente su capacidad productiva, minando, con ello, el mercado interno.
En campaña Macri habla de “Cordobazos de desarrollo”, banalizando la memoria de las luchas populares, pero en materia de empleo hay que escuchar a los miembros de su equipo económico porque suelen tener una honestidad brutal que los auto-inculpa: frente al movimiento de expansión productiva que implica el modelo neo-desarrollista, el programa económico del macrismo propone otro de contracción de la producción industrial, re-primarización de la economía, cercenamiento de las paritarias y especulación financiera. Ello repercutirá, en el corto y mediano plazo, en un aumento gradual de la tasa de desocupación.
La justicia social
Si gana Macri peligran las políticas de inclusión y reducción de la pobreza, es decir, el sistema de seguridad social en su conjunto: las jubilaciones y pensiones de nuestros viejos (con sus dos aumentos anuales); la Asignación Universal por Hijo (AUH); el Plan PROGRESAR (Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos); la Asignación Universal por Embarazo; el Plan ProCreaAr (los créditos hipotecarios para la construcción, ampliación, terminación, refacción o comprar de viviendas); el programa Conectar Igualdad; y las asignaciones familiares coordinadas por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), y financiados con la redistribución de los aportes de los trabajadores y las contribuciones de los empleadores.
Los fondos originarios de todos estos motores de justicia social surgieron de la nacionalización de las AFJP, es decir, con la recuperación de los fondos previsionales de la banca privada, una de las decisiones más trascendentes del kirchnerismo. Los diputados macristas votaron en contra de esta medida en 2010 y nadie puede olvidarse que el propio Macri ha dicho que si llega a la presidencia volvería a privatizar las jubilaciones.Como tampoco nadie puede olvidarse que no han acompañado otra decisión trascendental de este gobierno: la recuperación de YPF para los argentinos.
La política de Derechos Humanos
La política de Derechos Humanos llevada a cabo por el kirchnerismo, que bajo el lema Memoria, Verdad, Justicia desactivó en parte al núcleo político ideológico que mantuvo en vilo a la democracia desde su regreso en 1983, hoy también está en peligro. Con Macri, no sólo está en riesgo la continuidad de los históricos juicios a los responsables directos de crímenes de lesa humanidad sino sobre todo la investigación y la extensión de los juicios a los responsables civiles de dichos delitos imprescriptibles. Gran parte de tales responsables civiles son precisamente socios y tributarios del macrismo: hablamos de los miembros de la Sociedad Rural Argentina, los ejecutivos e integrantes de medios de comunicación y el empresariado cómplice y activo participante del terrorismo de estado. Pero no solo tal política de Derechos Humanos está en riesgo sino también la histórica, e inédita a nivel mundial, extensión de los derechos sociales llevada adelante durante el kirchnerismo. Los avances en la legislación sobre identidad de género, violencia de género y matrimonio igualitario, con el macrismo no tienen chance de ser acompañados por nuevos derechos sociales a ser conquistados. También en este terreno, un eventual gobierno de Macri será regresivo, tal como lo fue y sigue siendo en la ciudad de Buenos Aires.
La democratización de la cultura
Basta repasar los ocho años de gobierno de Macri en la ciudad de Buenos Aires para advertir que las diversas expresiones de la vida cultural se vieron amenazadas y reducidas a una lógica mercantil. En su avance contra la cultura, Macri vetó proyectos para un Centro Cultural en Devoto y para la creación de un régimen de subsidios a músicos, vació el Centro Cultural San Martín, cerró programas de Orquestas Infantiles y más de 500 talleres gratuitos, despidiendo a trabajadores y docentes. A eso debe sumarse la persecución sistemática y la censura de toda forma de cultura alternativa, popular, ‘desde abajo’, autogestionada, ajena a los circuitos comerciales y a la búsqueda del mero lucro. El cierre de teatros, milongas, peñas y centros culturales ponen en peligro no sólo la vida cultural sino también el trabajo de los miles de artistas que viven de su vocación.
Esta lógica mercantil de la cultura, centrada únicamente en el rédito económico de una expresión artística o en la producción de “grandes eventos” debe contrastarse con la visión del kirchnerismo de la cultura como un factor de inclusión social, material y simbólico, que se expresó en la promoción de la industria editorial, la ley de centros culturales impulsada por el kirchnerismo en CABA, la apertura de la megamuestra de ciencia, tecnología, arte e industria Tecnópolis, la creación del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti en la ex ESMA, los programas de Conectar Igualdad y TV Digital Para Todos, Futbol para Todos, el impulso al INCAA a través de la creación y extensión de sus líneas de subsidios, la creación de Canal Encuentro y Paka-Paka, la revitalización de la Biblioteca Nacional y la creación del Museo del Libro y de la Lengua y, finalmente, el Centro Cultural Kirchner, uno de los más importantes de América Latina. Los doce años de kirchnerismo pusieron en marcha un proceso de democratización de la cultura que debe ser mantenido y acrecentado. Pero con Macri hay riesgo de perderlo todo.
La escuela pública y la inclusión educativa
En los años de gestión macrista al frente del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el presupuesto destinado a la enseñanza fue reduciéndose de manera sostenida mientras que a nivel nacional la inversión educativa durante el kirchnerismo creció hasta representar hoy el 6,5% de nuestro Producto Bruto Interno, superando incluso las metas fijadas en la Ley Nacional de Educación. Al mismo tiempo que fue reduciendo el presupuesto para la educación, el gobierno de Macri aumentó el gasto en supuestas pautas de publicidad: desde que se destapó la olla del caso Niembro ya sabemos hacia dónde finalmente fugó el dinero que correspondía a las escuelas.
Macri promete igualdad de oportunidades en el acceso a la educación pero hace apenas dos años, siete mil chicos y adolescentes de la ciudad se quedaron sin ingreso a los distintos niveles de las escuelas estatales porque–a conciencia o no- una empresa privada contratada para procesar las inscripciones así lo decidió. En cuanto a la calidad educativa, Macri dice que la fomentará pues sin ella no hay modo de alcanzar la «pobreza cero» que promete. Los docentes de la ciudad, sin embargo, saben que su Escuela de Capacitación -espacio de perfeccionamiento que supo ser de excelencia- hoy está casi desarticulada y apenas brinda unos pocos cursos. A juzgar por lo que hizo como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires más que por lo que dice en campaña, Macri concibe a la educación como un obstáculo, un gasto innecesario que el estado debería evitar: la escuela pública y todo el sistema educativo corren peligro.
Si Macri gana, todo lo conquistado está en peligro. La única manera de impedir que gane Macri es votando a Scioli.
Adhieren los siguientes colectivos, e invitan a difundirlo, apropiárselo y expandirlo:
Revista El Ojo Mocho; Revista Carapachay; Editorial Caterva; La Verbena Tango y Sociales; Revista El Río Sin Orillas; Revista Mancilla; Revista En Ciernes; los equipos de las materias: Pensamiento Político Argentino (Ciencias Políticas – Fac. Cs. Sociales UBA); Teoría Estética y Teoría Política (Sociología – Facultad de Cs. Sociales UBA); Pensamiento Social Latinoamericano (Sociología – Facultad de Cs. Sociales); Sociología de la Imagen (Facultad de Arquitectura y Diseño UBA); Colectivo La Masotta (Rosario); Sec. de Cultura de la Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP); Encuentro de producción docentes y graduados (Psicología, UNR); Colectivo «Faena. Apuntes desde el cine argentino»; Nido errante -colectivo fotografico-; Palestina Monamur; Asunción editorial; Agite Cultural -radio-; Hurlingham Rock Para la Victoria (Red de Organizaciones Culturales); Indisciplinas Visuales; Area de Escritura Creativa; Matanza Nómade; Ciudades Reveladas, Muestra Internacional de Cine y Ciudad; Impresopormi/micropoeticas; arteuna; EXPERIMENTA TV; Patologías Culturales; El Puente arte y cultura (Centro Cultural); Quienes quieran oir que oigan; M.A.F.I.A. (Colectivo Artístico); El Ojo con Dientes (revista Cultural); La Gotera (Colectivo de Teatro); tit (Colectivo de Teatro); Librería Hernández; Acoplando (Revista Cultural); Infusión (Colectivo artístico musical); Bientito (Colectivo artístico musical); ; Proyecto de Extensión Universitaria Construyendo Lazos Sociales; Colectivo MIRAMIENTOS; Centro Cultural Jacinto Oviedo; Centro Cultural San Pedro; Centro Investigacion CULTURAS; Guará Malvinas Centro de Políticas Soberanas; Cuarteto Cedrón; Colectivo Deriva; La Fusión; Revista Estructura Mental a las Estrellas, EME editorial; Centro Cultural Daniel Omar Favero (Asoc Ahora y Siempre, La Plata); Extradata, editorial; La grieta (La Plata); Revista La Descamisada; Q! Editorial; Revista Tierra en Trance -Reflexiones sobre Cine Latinoamericano-; Colectivo Rev(b)elando Imágenes; Colectivo GUIAS (Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata); Radio Lumpen (La Plata); Grupo de Cine y Cultura (UNC); Red de Migrantes y Refugiadxs en Argentina; El Tranvía (Colectivo de teatro, La Plata); Rosario Imagina (Colectivo de Teatro); Editorial Casagrande (Rosario); Taller de Escritura del Pasaje Pan (Rosario); Posgrado UNRosario; La Cofradía Cooperativa Cultural (La Plata); Madeja Productora Audiovisual; Revista Identidades en Movimiento; Obstinado Colectivo (Colectivo de Teatro); Juventud del Frente Patria Migrante; Editores Matreros; Biblioteca Popular los Libros de la Buena Memoria (LABIBLIOPOP); Sequi Rodriguez y Los Ilusionistas (Colectivo Artistico Musical, Avellaneda); Casa Nova editorial; Pull Produce (Productora Audiovisual, Paraná); Colegio Abierto (Rosario); Centro de Estudios «Nicolás Casullo» (Facultad Humnanidades y Artes, UNR)
Adhesiones individuales:
Horacio González (Biblioteca Nacional); Eduardo Rinesi (UNGS); María Pia López (UBA); Guillermo Kоrn (UBA); Diego Tatián (Decano FFyH, UNC); Liliana Herrero (cantante); Luisa Valenzuela (escritora); Gustavo Ferreyra (escritor); Alejandro Kaufman (UBA-UNQui); Ana Amado (FFyL, UBA); Daríо Capelli (El Ojо Mocho, UBA); Matías Rоdeiro (El Ojo Mocho, Caterva, UBA); Hernán Ronsino (Carapachay, UBA); Sebastián Russо (Carapachay, UBA); Lucianо Guiñazú (Carapachay, UBA); Alejandro Bоverio (El Ojo Mocho, UBA); Mauro Miletti (Caterva, UBA); Martín Prestía (Verbena, UBA); Gerardo Oviedо (Pensamiento Social Latinoamericano, FSOC-UBA); Jack Nahmías (UBA-Subsecretaría DD.HH Provincia de Buenos Aires); Martín Cortés (UBA-Estudios Políticos CCC); Damian Paikin (Pensamiento Latinoamericano para la Integración, Ciencia Política-UBA); Alicia Domecq, (docente); Magdalena Jitrik (artista plástica); Ariel Montagnoli (artista visual); Lucila Rotger (CABA); Marcelo Marino (UBA); A. Laila Páez; Enrique Royo (artesano ceramista); Stella Gonzalez; Erika Lederer (abogada); Res (artista visual); Patricia Focaccia ( Teatro independiente- cine UNLP); Sonia Sasiain; Hugo Enrique Soldini; Leonor Torres; Cristian Molina (Escritor, performer, investigador, docente universitario) Alex Dukal (Ilustrador); Ecequiel Leder Kremer (Libreria Hernández); Carolina Juskoff (Estudiante Lic. Artes, UBA); Gabriel Katz (FADU, UBA); Marcela Visconti (UBA); Alejandro Ortiz (Miembro de la Secretaría de cultura de la Agtsyp); Maria Marta Alba (Docente de artistica); Daniel Lemme (Facultad de Psicología – U.N.C.); Mariano Combi (Artista plástico); Alicia Herrero (Artista); Carmen Julia Bazán (UNC); Enrique Schmukler (Conicet,UNLP); Paula Rodriguez Marino (Universidad Nacional de Río Negro); Juan Coll Benegas (Artista plástico y arquitecto); Georgina Di Gennaro (Facultad de Medicina -UBA); Lucía Medina (militante, trabajadora Sec.DDHH Nación); Marcelo Tozzini (Literatura); Irene Cosoy (INFD-Ministerio de Educación); Mónica Hasenberg (fotógrafa); Karen Rodriguez (UBA/UNLP); Esteban Dipaola (UBA-Conicet); Verónica González (psicóloga); sergio blanco (artista plastico); Adrián Fernández Fazio (músico); Juan Cedrón (músico); Marta Amorosino; Cintia Rogovsky (Escritora-Docente INFD-FPyCS-UNLP); Vanina Scocchera (UBA); Mario Gómez Casas (Fotógrafo); Marina Laura Arias (UNLP); Natalia Rosso (Productora Integral de Medios Audivisuales); María del Pedro (Psicoanalista/Profesora/




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