LAS ELITES GLOBALES Y SU PODER OCULTO EN LA SOMBRA. Por Luis Delgado Zorraquino

Internacional. Análisis/ Resumen Latinoamericano/ Por Luis Delgado Zorraquino/24 /11 2014.-    Momento 1. Las invasiones de los imperios ultramarinos

En la Europa precapitalista de finales del siglo XV, banqueros genoveses, reyes y papas bendijeron la necesaria conquista de nuevos territorios, además de las ya dominadas Indias Orientales, iniciando así una nueva etapa de ampliación de sus mercados. Nuestra América Latina es masacrada a sangre y fuego, con la espada y con la cruz dando paso al enfrentamiento entre el Norte y el Sur, creando una inmensa grieta de desequilibrio socioeconómico, una dependencia estructural, que hasta hoy persiste, entre los denominados países desarrollados y países en desarrollo.

Se inicia al mismo tiempo la explotación voraz de los recursos humanos y naturales, la destrucción de civilizaciones y comunidades originarias y ancestrales y de sus territorios, hábitats y ecosistemas.

En América Latina, hacía tiempo habían aparecido las diferentes civilizaciones “amerindias”:

mayas, aztecas, incas, araucanos… Civilizaciones que alcanzaban un elevado grado de organización social. Civilizaciones que, como la Azteca en México y la Inca en Perú, crearon grandes centros urbanos con importante número de habitantes, pero en equilibrio con el territorio rural y agrícola de las cercanías, base de su sustento material[1].En el caso de Brasil, las diferentes tribus y etnias que poblaban este territorio no alcanzaron los mismos niveles de evolución. Entre ellas, se destacan los tupis-guaraníes, que vivían en comunidades o tabas y autoconstruían su propio hábitat, dando gran importancia a la vida colectiva, a la religión y a la madre naturaleza, de donde obtenían los recursos para su alimentación[2].

En resumen, en la etapa anterior a la conquista de América Latina por los europeos, disponíamos de un territorio básicamente rural, pero con elevadas densidades de ocupación, superiores a las europeas de la época y con núcleos urbanos de importancia en los centros de poder de las grandes civilizaciones, alcanzando una población próxima a 60 millones de habitantes[3].

Desde la época de la conquista de América Latina por los españoles y portugueses hasta hoy, la explotación de las materias primas fue la base fundamental del modelo económico implantado, modelo que inicialmente fue denominado como colonias mineras y de plantación para la exportación.

En el comienzo de la conquista, los indígenas de la región fueron utilizados para extraer las riquezas naturales, en especial las mineras, originando una gran mortandad y la necesidad, en poco tiempo, de ampliar la mano de obra esclava con los negros africanos[4] (ZORRAQUINO, 2005).

Momento 2. La Revolución Industrial: los imperios amplían sus fronteras

“Un espectro ronda por Europa…”, así iniciaba el Manifiesto escrito por Marx y Engels en 1848, anunciando las inevitables convulsiones sociales que la nueva etapa de desarrollo de la revolución industrial, capitalista y occidental, traía para toda la humanidad. Una nueva etapa caracterizada por la aplicación de un modelo de convivencia social basado en el liberalismo económico, en la economía de mercado, en el desarrollo y crecimiento inagotable, en la explotación de los recursos humanos y naturales.

Con las obras Marx y Engels, se denuncian las llagas del modelo de convivencia social citado, especialmente en la explotación del trabajo humano por el capital, pero también las condiciones de vida en los precarios barrios obreros que apresuradamente nacían en los alrededores de las ciudades industriales, donde la degradación social y ambiental ya era evidente.

Degradación ambiental que aumentó exponentemente por el uso de energías fósiles, especialmente el carbón, y por la explotación acelerada de las materias-primas, favorecida por el uso de la fuerza motriz producida en cantidades jamás vistas por las nuevas maquinas.

La nueva etapa de expansión capitalista, ahora liderada por Inglaterra, continuó ampliando sus mercados a las antiguas y nuevas colonias. Un mercado que intercambiaba producción industrial por materias primas, manteniendo la dependencia estructural entre el Norte y el Sur y el nacimiento de la deuda pública externa y eterna.

En América Latina, Bolívar, San Martín, Sucre, Miranda, Martí y otros más iniciaron rebeliones y levantamientos para conseguir la independencia de los países latinos. Sin embargo América Latina continuaría siendo el territorio privilegiado de la explotación por parte de Inglaterra, España y Portugal. Al mismo tiempo que las metrópolis permitieron a los países que consiguiesen su pseudoindependencia nacional, mantuvieron el apoyo político y económico de las burguesías nacionales entreguistas y el control de los mercados de exportación de materias primas. A finales del siglo XIX, la nueva potencia de EEUU tomará las riendas de su dominio imperial sobre su denominado “patio trasero” latinoamericano.

Momento 3. La inmensa fisura del desequilibrio Norte/Sur. Globalización neoliberal. El poder oculto en la sombra

Desde ese entonces hasta aquí, el camino recorrido por nuestra civilización no fue solo condicionado por el rápido y deseado desarrollo de los procesos técnicos y productivos, sea en la economía liberal de mercado, sea en la economía planificada de Estado.

Ese camino también fue condicionado por los percances materiales y culturales producidos por las ya antiguas y siempre conflictivas relaciones entre Occidente y Oriente, el Norte y el Sur, los países capitalistas y socialistas, ciencia y experiencia, entre sociedad, cultura y naturaleza, masculino y femenino, explotadores y explotados, entre las diversas y diferentes comunidades étnicas humanas.

Tal modelo de convivencia social nos ha colocado hoy ante una grave crisis civilizatoria, suma de diversas crisis colaterales, vinculadas a la especulación financiera, a la producción y distribución agrícola y de alimentos, al agotamiento de los combustibles fósiles, al deterioro ecológico de la biosfera de Gaia, a la imposición global de modelos de comportamientos de consumo, culturales, afectivos, políticos, religiosos, etc.

En fin, una crisis de valores éticos y morales en las que se sustenta el actual sistema de convivencia social, el modelo de sociedad de economía de mercado impuesto a escala global, por la elite planetaria que nos impone su poder oculto en la sombra (ESTULIN, 2005). Crisis civilizatoria que, entre otras cuestiones importantes, anuncia la insostenibilidad social y ecológica a corto plazo de ese modelo.

Crisis que encuentra en los acelerados procesos de modificación de la corteza terrestre y de urbanización y concentración urbana planetaria, ambas producidas en los últimos 60 años, los motivos fundamentales de su deterioro social y ecológico.

Específicamente, los territorios urbanos de las grandes ciudades y sus regiones metropolitanas, donde se concentra un 50% de la población mundial, son los lugares privilegiados de los citados deterioros. Todo indica que, en nuestro planeta de ciudades miseria, los principales conflictos de todo tipo acontecerán en los inmensos territorios de la precariedad y de la exclusión social.

a. El Club de Bilderberg. El núcleo financiero de la clase capitalista transnacional. La inoperancia de los organismos internacionales

Comenzar denunciando el absolutismo del llamado «poder mundial en la sombra», el poder de las pocas familias que forman parte del “Club de Bilderberg”, un club de elite y exclusivo, cuyos miembros incluyen políticos, magnates financieros y dueños de empresas multinacionales.

Los propietarios de bancos especializados en paraísos fiscales y cuentas bancarias secretas, en el casino de la especulación financiera, en la creación de riqueza y dinero virtual, en la socialización de las perdidas y en la privatización de los lucros astronómicos.

Creadores del ídolo dios-dinero. Los propietarios de empresas multinacionales, de los manipuladores medios de (in) comunicación, de las editoras y de la cultura de consumo de masas, de industrias de armamentos y guerras. Propietarios de grandes extensiones de áreas rurales y urbanas. “Capos” de los negocios ilegales y legales de todo tipo, lo que en pocas y simples palabras los coloca en su verdadero papel social de predadores y usureros. Un club exclusivo de mafiosos y corruptos (ESTULIN, 2005).

Un club tejido en una complicada red, en la que se destacan unas pocas empresas y familias que retienen cerca del 50% del PIB mundial, aproximadamente 32 trillones de dólares, el también denominado “Núcleo Financiero de la Clase Capitalista Transnacional”.[5]

Los matemáticos que revelaron la red capitalista que domina el mundo nos indican:

El análisis identificó 43.060 grandes empresas transnacionales y trazó las conexiones de control accionario entre ellas, construyendo un modelo de poder económico en escala mundial… Mejorando aún más los datos, el modelo final reveló un núcleo central de 1.318 grandes empresas… que tienen un control sobre la economía real que alcanza el 60% de todas las ventas realizadas en todo el mundo… Cuando los científicos deshilaron el enmarañado de esa red de propiedades cruzadas, identificaron una ‘superentidad’ de 147 empresas íntimamente inter-relacionadas que controla el 40% de la riqueza total de aquel primer núcleo central de 1.318 empresas. ‘En verdad, menos del 1% de las compañías controla el 40% de la red entera’ dice Glattfelder. Y la mayoría de ellas son bancos.[6]

Denunciar igualmente la inoperancia de los organismos internacionales tales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial de Comercio (OMC), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), etc. Organizaciones políticas, comerciales, económicas y militares creadas y financiadas por las elites con el objetivo de defender sus intereses.

Organismos que demuestran su inoperancia ante los continuos discursos e informes sobre  los perversos efectos sociales y ambientales de la sociedad de mercado, sin que denuncien sus causas estructurales, el poder de sus amos.

Organismos que precisan de una regeneración ética en consonancia con los ideales de un futuro digno para todos. Una reforma estructural para democratizar sus antidemocráticas y dictatoriales estructuras organizativas.

b.     Paraísos fiscales y cuentas secreto. Evasión fiscal, envíos de lucros al exterior, lavado de dinero

Aquellos 32 billones de dólares pertenecientes al “núcleo financiero de la clase capitalista transnacional” son una cantidad similar a la que se encuentra en las cuentas secreto localizadas  especialmente, en los “paraísos fiscales”. Una increíble cantidad de dinero oculto e ilegal, que, en general, tiene su origen en las operaciones ilícitas de todo tipo: armamentos, drogas, oro, diamantes, materias primas, minerales estratégicos, biodiversidad, órganos y personas humanas, prostitución, pornografía, etc.

Un estudio de James S. Henry sobre los paraísos fiscales hizo, para el año 2010, una estimativa conservadora sobre el monto de los fondos de riqueza privada invertidos en más de 80 jurisdicciones ‘off shore’ o extraterritoriales, en cuentas secreto y prácticamente libres de impuestos. El valor varía entre 21 y 32 billones de dólares.

Se trata principalmente de rentas financieras acumuladas desde los años ’70 por las élites privadas de estos países, y que no se han registrado en sus países de origen.  Estas cifras abarcan solo los activos financieros; no se ha calculado otro tipo de inversiones, por ejemplo en oro, bienes raíces, yates, etc. (HENRY, 2012) [7].

Al hacer el balance de activos y pasivos, el estudio demuestra que gran parte de los países considerados deudores, en realidad, serían prestamistas netos si esos recursos no hubiesen sido sustraídos de su sistema financiero. El problema, mientras tanto, es que los activos de esos países están en manos de un pequeño número de individuos ricos en cuanto las deudas recaen en la gente común, a través de sus gobiernos.

Las pérdidas en términos tributarios son también enormes: considerando los lucros no declarados que han generado esas inversiones “off shore” desde 1970, dichas pérdidas serían aproximadamente de 3,7 billones de dólares (HENRY, 2012).

El blanqueo del dinero procedente de los mercados ilegales es realizado por conocidos bancos que, por procedimientos igualmente ilegales, incorporan inmensas cantidades de ese dinero a la especulación financiera. Sin ese “apoyo bancario” no existiría, por ejemplo, el tráfico de drogas. Surge así la pregunta acerca de quiénes son los responsables, quién está detrás de las denominadas operaciones ilícitas.

Igualmente es normal que la evasión fiscal se vea acompañada de la libre entrada y salida de capitales de las empresas multinacionales que actúan en los países, y, en consecuencia, del envío de lucros para el exterior. Esto sucede en gran parte de los países del Sur, como es el caso de Brasil, sin cobranza de ningún tipo de impuesto.

Es necesario acabar con esos delitos ocultos de la elite mundial, trayendo a conocimiento público los nombres y valores de las citadas cuentas bancarias. Especialmente entre los representantes políticos con cargos públicos, que deberían rendir cuentas de su patrimonio personal y familiar, una condición imprescindible de la transparencia en la gestión pública.

c.     Auditoría de la deuda económica y ecológica

Se plantea la exigencia de una auditoría en las cuentas de las deudas públicas de los países del Sur, al considerar que el sistema de la deuda opera de modo similar en los diversos continentes, fundamentándose, pues, en el enorme poder del sector financiero en ámbito mundial, lo que posibilita ejercer el control sobre las estructuras legales, políticas, económicas y de comunicaciones, generando las condiciones para el funcionamiento del citado sistema de la deuda.

Una deuda de los gobiernos con bancos y organismos multilaterales, creada bajo contratos y condiciones muchas veces desconocidas e ilegales. Una deuda que es un mecanismo financiero que se autor reproduce y retroalimenta, drenando parte importantísima de los presupuestos e inversiones públicas de los gobiernos para cumplir con las cargas de la deuda. Varias auditorías realizadas demuestran la ilegalidad de gran parte de los créditos asumidos por los diferentes gobiernos[8].

Igualmente, se requiere exigir la auditoría de la deuda ecológica de los países del Norte con los países del Sur, adquiridas durante los sucesivos procesos de explotación y robo de los recursos naturales y de la contaminación y residuos producidos por el Norte, muchas veces exportados para el Sur. Una deuda que, hoy, puede expresarse en términos de “huella ecológica” históricamente producida: 20% de la población mundial de los países del Norte consumen el 80% de los recursos mundiales. Inmensas desigualdades que permiten que un habitante del Norte, consuma 16 veces más recursos que un habitante del Sur .

d.   Titularidad colectiva de los principales recursos financieros y naturales. Bienes comunes. Economía ecológica y solidaria

Sin duda, una de las medidas más necesarias para poder transitar por el camino del nuevo paradigma de la “economía ecológica y solidaria”. La titularidad colectiva de los principales recursos financieros y naturales es una medida que es coherente con el objetivo de superar las necesidades básicas, las grandes carencias de habitabilidad y de sostenibilidad de nuestro planeta. Titularidad colectiva que exige también la equidad en la distribución de los recursos; solo así podremos tener consenso social.

Las formulaciones de la economía verde o ambiental que intentan extender el universo del valor económico a los recursos naturales mediante su indexación a valores (impuestos ecológicos, ecotasas, etc.) no fomentan esa equidad sino que la destruyen. Los ricos siempre podrán acceder a los recursos escasos, aunque esos recursos estén fuertemente gravados mediante impuestos. De hecho, cuanto mayor el impuesto, menos equitativo será  el disfrute de un determinado recurso (ESTEBAN et al., 2000).

Y, para tal fin, los ricos podrán utilizar su poder económico o su poder bélico.

Hay que vincular los valores de la “economía ecológica”, de la “economía feminista” y de la “economía de los bienes comunes” defendidas en el Norte, a la nueva visión de la “economía ecológica y solidaria” vinculada a las herencia de los pueblos originarios del Sur, por ejemplo, en el Sumak Kawsay o “el buen vivir” de los pueblos latinoamericanos.

Al mismo tiempo, incorporar los valores que permiten colocar en práctica esa nueva ética social, económica y ecológica: autonomía, solidaridad, autosuficiencia, diversificación productiva, gestión sostenible de los recursos naturales del territorio. Valores que encuentran en las pequeñas comunidades y en la vinculación solidaria entre ellas el ámbito más adecuado para su práctica cotidiana.

e.   Democracia participativa. Organizaciones progresistas y movimientos sociales

Se hace necesaria otra organización sociopolítica basada en la participación colectiva, en la democracia participativa. Una democracia que permita la toma colectiva de decisiones, el asumir responsabilidades, prestar cuentas, rotar y revocar los cargos de los representantes electos para el cumplimiento de aquellas decisiones colectivamente tomadas.

También, democracia participativa en las políticas públicas de generación de trabajo e ingresos, salud, educación, transporte, vivienda, etc. Participación en las propuestas colectivas para resolver las necesidades básicas sociales, en los diversos ámbitos territoriales.

Una nueva participación política que elimine los problemas asociados a la actual democracia: el mercado de los votos, el financiamiento de las elecciones, los privilegios de los políticos, la cooptación y la corrupción asociadas, etc.

Esa nueva democracia tendrá que surgir mediante la organización y coordinación de las diferentes organizaciones y movimientos sociales progresistas. Compartiendo principios mínimos, una ética básica para alcanzar un “nuevo sentido común”. Actuando en los diversos ámbitos geográficos, locales y globales, y con los diferentes valores que cada organización aportará en esa tarea común (LINERA, 2013).

f.    En América Latina

América Latina es un buen ejemplo de región históricamente lastrada por el papel que ha asumido históricamente en la economía mundo; una región de países dependientes, exportadores de materias primas e importadores de tecnología al mismo tiempo que acumulan deuda financiera y degradación social y ambiental. Así, tanto como el planeta Tierra, América Latina precisa también de “reformas estructurales” para poder caminar de forma autónoma y solidaria.

Cierto es que la sociedad latinoamericana ocupa un lugar de privilegio comparada con la depauperación de otras regiones y países del Sur, pero también se caracteriza por una amplia mayoría de clases populares en condiciones de vida precarias, consecuencia de la dependencia, hoy globalizada, Norte-Sur y del papel de las elites nacionales, alineadas con del poder económico global. También hay una distribución de la riqueza que coloca la región en los más altos niveles de las desigualdades sociales del mundo.

Incluidas en dicha realidad, varias experiencias pretenden cambiar el rumbo, iniciar transiciones más sociales que ecológicas, a través de los vínculos entre los países de la región, tanto en los aspectos de la cooperación económica como en los aspectos sociales, culturales y solidarios. El más actual ejemplo es la creación de dos bloques regionales antagónicos. Por un lado, “La Alianza del Pacífico”, el reagrupamiento de varios países – Chile, Perú, Colombia, México – con gobiernos conservadores vinculados a los intereses de EEUU y a una reactualización de la antigua ALCA, el Área de Libre Comercio de las Américas.

El dominio de EEUU actualmente encuentra en el megaproyecto regional del IIRSA – Integración de la Infraestructura Regional Suramericana – la renovada intención de dominar su “patio trasero” latinoamericano[9].

Por otro lado, está la ALBA-TCP, “Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos”. La búsqueda de construir la siempre deseada unidad de los pueblos latinoamericanos, hoy constituida por los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Dominicana, Saint Vicente y Granadinas, Antigua y  Barbuda y Santa Lucia. Una ALBA que se define como un proyecto esencialmente político, antineoliberal y antiimperialista.

En ese contexto regional, Brasil tiene un papel fundamental para desequilibrar la balanza y ayudar en la definición de cuál de ambas vías cobrará protagonismo en el tablero regional[10].

Recientemente, la importante creación de la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, constituida por la totalidad de los 33 Estados de Nuestra América, ha abierto nuevas perspectivas de unidad, autonomía y solidaridad dentro de la región[11].

En América Latina, será fundamental el papel de los gobiernos en la recuperación del control sobre los recursos naturales, principal riqueza material de la región, recursos que finalmente permitirían resolver las necesidades básicas y los derechos fundamentales de las clases populares, de los pobres, indígenas y afrodescendientes. Derechos a ser conquistados a través de políticas públicas de reformas urbana y agraria, salud, trabajo, educación, vivienda, transporte, etc., principalmente en los territorios de la exclusión social[12].

Sin duda, los gobiernos y pueblos de América Latina van a precisar de la explotación de recursos naturales para poder mejorar el nivel de sus necesidades básicas. Debiendo también enfrentar, no obstante, los gravísimos problemas ambientales provocados por la citada explotación, colocando en la agenda social y política la necesidad de nuevas formas de abordar este tema, con medidas que impliquen la toma de decisiones claras ante los acuerdos internacionales sobre los cambios climáticos y sobre la transición para una nueva economía ecológica[13].

Importante también es una transición en que las explotaciones de los citados recursos se realicen en armonía y respeto a la naturaleza y a las culturas ancestrales, transitando asimismo para recuperar las ecologías de esos saberes populares.

Igualmente, se quiere conseguir la superación de la injusta y eterna deuda pública, hoy succionadora de gran parte de los recursos económicos de la región. En este sentido, es fundamental y urgente realizar las auditorías sobre la deuda, demostrando su ilegalidad e incluso exigiendo las deudas económicas y ecológicas contraídas por el Norte y jamás pagas.

Es imprescindible consolidar el protagonismo de las organizaciones populares con una larga experiencia de resistencias y resiliencias. Con referencias ineludibles, como el brasilero MST, Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, y sus articulaciones en torno a diversas organizaciones regionales, especialmente com Via Campesina y con la Organización Continental de Movimientos Sociales del ALBA-TCP[14].

Finalmente, considerar que las medidas indicadas anteriormente a nivel mundial deberían ser aplicadas en la región, adaptadas a su particular realidad. Desenmascarar el poder de las elites regionales y sus vínculos con las elites internacionales. Elites que deberían rendir cuentas de sus ilegales patrimonios, responder a la justicia popular y dimitir inexorablemente de sus corruptas y criminales actividades públicas y privadas.

g.   En Brasil[15]

El Instituto Más Democracia (IMD) apunta, en un interesante estudio, quiénes son los propietarios de Brasil:

“De 397 empresas listadas… El poder acumulado de las 12 primeras empresas de la lista equivale a más del 50% del valor total, evidenciando una concentración de poder, a través de sus vinculaciones en la propiedad de las empresas. Ese poder está intrínsecamente ligado al Estado, en diversos casos, cuando esas grandes empresas tienen relación de participación en estatales o son financiadas por el BNDES, Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.”[16]

Recientemente, Gilberto Maringoni ha indagado sobre las características de la sociedad de mercado en Brasil y la necesidad de una agenda urgente para una transición brasilera que combine desarrollismo y socialismo, evitando dos errores básicos: quedarse a remolque del desarrollismo e incurrir en un adoctrinamiento estéril, eligiendo al desarrollismo como obstáculo principal de la lucha por el socialismo[17].

En el plano concreto, un programa táctico podría incluir, entre otros, los siguientes puntos: 1. Una política monetaria y una política fiscal expansiva, que se traduzca en la quiebra de la dominación neoliberal. Concretamente eso se traduce en intereses bajos, fin del superávit primario (destinado a pagar la deuda) y en la adopción de control de capitales; 2. En el ámbito de trabajo, reducción de jornada, aumento de derechos y del trabajo formal; 3. Mayor control del sistema financiero y reestatización de las empresas privatizadas en los últimos veinte años; 4. Aumento de la inversión estatal en los servicios públicos; 5. Auditoría de la deuda pública; 6. Democratización de las comunicaciones; 7. Reforma agraria; 8. Derechos iguales para hombres, mujeres, negros y minorías; 9. Una política de desarrollo ecológicamente sostenible (MARINGONI, 2013).

Igualmente, la propuesta surgida de las recientes manifestaciones de protestas de los “indignados de Brasil”, de realizar un plebiscito popular sobre una “Constituyente exclusiva y soberana”, coloca la urgente regeneración del sistema político y el fortalecimiento de la democracia participativa con control social. Esa propuesta implica la necesidad de “reformas estructurales” que creen una nueva institucionalidad: reforma agraria, urbana, tributaria, judicial, de la educación, de la salud, democratización de los medios de comunicación.

Sin duda, Brasil precisaría de un programa de reformas estructurales que, asumiendo el lugar común de las ideas sociales progresistas, debería profundizar las características y propuestas sobre “otro” desarrollo, sobre “una alternativa” al desarrollismo, ecológicamente sostenible. Un debate absolutamente necesario para, superar el discurso y las promesas de un igualitario y universal desarrollo capitalista y social demócrata, que ya se mostró falso. La realidad demuestra que el actual desarrollo brasilero concentra la renta, amplifica las desigualdades sociales y agrede gravemente a la naturaleza.

Deberíamos iniciar el indispensable cambio para el paradigma de la nueva economía ecológica que permita la sostenibilidad social y ambiental. Una nueva economía donde se coloquen en crítica los actuales modelos socio económicos llamados neodesarrollistas, basados en gran parte en un reparto más equitativo de los beneficios de un desarrollo volcado hacia el aumento de los ingresos y del consumo interno, olvidando los efectos perversos que ese mismo modelo ha ayudado a crear.

Entre ellos, los vinculados al deterioro ambiental, como critican desde diferentes ámbitos ecologistas, que denuncian los mecanismos de mercado, la llamada economía verde, como solución para el enfrentamiento de la crisis ambiental y climática. Una “economía verde” que sin denunciar las causas estructurales de las crisis social y ecológica, continua predicando el crecimiento y consumo exponencial, en un planeta de recursos limitados[18].

Cuando se vaya entrando en los mecanismos de mercado, los cada vez más limitados recursos naturales serán escasos y más caros, pudiendo solo ser comprados por los ricos, o provocando enfrentamientos y guerras por su dominio, aumentando la degradación social y ambiental.

Es preciso, urgentemente, colocar el tema de la economía ecológica y solidaria en la agenda de los gobiernos y de los movimientos sociales latinoamericanos y brasileros.

h.   En Río de Janeiro

El gobierno de la ciudad debería sustentarse en una transparente gestión pública y en la participación de las organizaciones socias en la definición, aplicación y control de las cuentas públicas. Un control que debería identificar los banqueros, empresarios y políticos responsables por los negocios especulativos de los sectores productivos vinculados a las infraestructuras, urbanización y construcción de la ciudad-mercancía.

Se trata de identificar a los Dueños de Rio, la elite de la ciudad[19]. De exigir la prestación de cuentas y la publicidad de su patrimonio, las vinculaciones entre ellos, especialmente en este momento en que la ciudad, el ayuntamiento y el gobierno de Estado se convirtieron en oficinas de negocios corruptos, con expulsiones de la población más pobre y con una retomada del control y ocupación policial de las comunidades faveladas del centro de la ciudad. Ocupación policial acompañada de asesinatos, torturas y desaparecimientos, una situación similar a un estado de excepción. Hechos urbanos que encuentran su justificativa política en los impactos de los próximos megaeventos: Copa del Mundo y Olimpíadas (COMITÉ POPULAR DE LA COPA Y DE LAS OLIMPÍADAS, 2013).

i.     Finalmente

El provocador escritor y pensador italiano Giovanni Arrigi, en su célebre libro “El largo siglo XX”, nos interroga sobre los cambios en el núcleo del poder mundial.

Superados los anteriores grandes ciclos de dominio capitalista y económico mundial – genovés, holandés, inglés y americano –, ¿estaríamos iniciando un nuevo ciclo dirigido por los países del Este, fundamentalmente China?

¿La supervivencia del “núcleo de poder” de una economía occidental decadente y en competición con otro nuevo núcleo de poder económico, oriental y pujante solo podría ser resuelto con la creación de un Imperio Mundial compartido por ambos núcleos de poder?

¿Con la declinación de la URRS y con el Consejo de Seguridad de la ONU, Organización de las Naciones Unidas y su brazo armado de la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, ambos organismos legitimadores de la violencia global como respuesta al creciente caos sistémico, sería posible materializar ese Imperio Mundial?

¿Un Imperio Mundial que colocase entre sus objetivos sustantivos resolver la crisis civilizatoria: salvar el planeta de la autodestrucción ecológica, crear condiciones para un uso más equitativo de los recursos mundiales y controlar las fuentes más abundantes de capital excedente mundial, hoy localizadas en el Este asiático?

¿En la actual crisis financiera y civilizatoria, en que el capital financiero está siendo inicialmente reforzado, pero causando la ruina social de gobiernos y pueblos de países del Norte y del Sur, la burbuja financiera y especulativa global podría reventar y provocar el caos económico y social sistémico y mundial, que solo podría ser sustentado mediante la nueva hegemonía de los países del Este, especialmente China? (ARRIGI, 1997).

Desde otros rincones latinoamericanos, el argentino Jorge Beisntein realiza este preocupante diagnóstico:

El capitalismo está generando ahora un enorme desastre ecológico, resultado de una “rigidez civilizacional” decisiva, que impide superar una dinámica tecnológica que conduce a la depredación catastrófica del medio ambiente. Toda vez que eso ocurrió en el pasado precapitalista fue porque la civilización que engendró tal sistema técnico había llegado a su etapa senil (la destrucción del medio ambiente es, en realidad, la autodestrucción del sistema social existente) (BEINSTEIN, 2012).

De nuevo desde el Norte, el americano Make Davis, en su libro “Planeta favela” (DAVID, 2007), y el español Ramón Fernández Durán, en su libro “La explosión del desorden” (DURAN, 1996), nos hablan de otros futuros previsibles. De un posible colapso social, económico y ambiental que en los próximos años y de forma lenta y progresiva creará condiciones para conflictos de todo tipo, una “explosión del desorden” localizada fundamentalmente en los inmensos territorios urbanos de la marginalidad de nuestro planeta-favela, donde una humanidad excedente pueda ser masacrada en las “guerras de guerrillas urbanas”, para las cuales las elites utilizarán sus continuamente ampliados, armados y bien entrenados ejércitos y policías.

O quizá, finalmente, la destrucción por catástrofes naturales, guerras nucleares, etc. de nuestra todavía incipiente caminata como especie humana en el planeta Tierra[20]. Destrucción que, afectando también las elites responsables por esa tragedia, arrastrará a la humanidad entera. Todo indica que, si no paramos esta locura, nos dirigimos colectivamente hacia un precipicio suicida (ZORARQUINO, 2013 b).

Sin duda, no tenemos otra alternativa que no sea dar un giro diametralmente opuesto al actual al actual modelo de convivencia social. A esa “cosa escandalosa, a esa “teocracia meracntilista” que asesina la vida (PEREZ, 2014). Tenemos que ser coherentes y solidarios y declararnos insumisos al actual “desorden” global, sabiendo que existen dos concepciones de convivencia social totalmente diferentes, dos mundos, sin posible conciliación; el mundo de los pobres contra el mundo de los ricos. Idea reforzada por Beinstein cuando reflexiona:

Esas luchas y resistencias se desarrollarán frecuentemente en alianza entre los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos sin tierra, sin techo urbanos, ecólogos, socialistas, feministas, comunidades y pastores de base religiosas, con el apoyo de sindicatos, partidos de izquierda. Resistencias y resiliencias que se corresponden con un antagonismo profundo entre los anhelos de una nueva cultura y modo de vida, radicalmente opuesta a los valores y al espíritu de la sociedad de mercado neoliberal y capitalista (BEISNTEIN, 2011).

Ante tanta barbarie egoísta, hay que reivindicar la lucidez de una propuesta organizada de regeneración colectiva, de una vida bien vivida para todos en la casa común del planeta Tierra. Socialismo o barbarie[21].

Bibliografia

ARRIGI, Giovanni. O longo século XX. Rio de Janeiro: Contraponto, 1997.

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[1] En Latinoamérica, a finales del siglo XV, los aztecas e incas ya habían fundado sus ciudades sagradas de Tenoxclitan en Méjico y Cuzco-Machupichu en Perú, localizadas en zonas de elevada altitud, resolviendo en dicho contexto ambiental los problemas de generación de excedentes agrícolas, conservación de alimentos y un complejo sistema de transporte. Poseían una evolucionada organización social que permitía la realización de trabajo colectivo, imprescindible para la construcción de grandes infraestructuras agrícolas (sistemas de cultivos en terrazas y de sus canales de riego) y de transporte, con un sistema de caminos que unían Santiago y Mendoza con Tumipampa, Cuzco y Xaura, conectando múltiples islas productivas, en lo que se llegó a ser una de las mayores obras de ingeniería precapitalista.

[2] Estos pueblos brasileños estaban formados fundamentalmente por los Tupís-Guaranís del Litoral (posiblemente los más numerosos), los Jês o Tapuias del Planalto, los Nuaruaques de la cuenca Amazónica y los Caraibas del norte del rio Amazonas, tal como atestiguan los restos encontrados en los sítios arqueológicos. Pueblos prehistóricos procedentes de los mongoles que habrían entrado por el estrecho de Bering o procedentes de las islas Aleutianas.
Su cultura, prácticamente en la edad de la piedra, no utilizaba aún los metales, no conocían la escritura y eran seminómades. Vivían en comunidades que agrupadas formaban una tribu (cuyos miembros estaban ligados por parentesco), dirigida por el pajé o jefe religioso (también curandero). Lo colectivo prevalecía sobre lo particular. Praticaban la poligamia, el politeismo, el xamanismo (todo tiene vida, alma y cultura), y a veces, la antropofagia ritual.

[3] En el momento del contacto con los conquistadores, las sociedades prehispánicas habían alcanzado un elevado grado de densidad en la ocupación del territorio. Los niveles demográficos de América Latina a finales del siglo XV, eran con toda probabilidad superiores a los europeos de la misma época. Según los últimos estudios, su población se situaba próxima a los 60 millones de habitantes, nivel solamente recuperado a mediados del siglo XX….El colapso demográfico producido entre 1.500 y 1.700 por las guerras de exterminio y sobre todo por las enfermedades, fue una de las mayores calamidades sanitarias sufridas por la humanidad…La mortalidad de los indígenas fue mucho más intensa en el Caribe y en las tierras bajas del trópico húmedo, como era el caso de Brasil. La falta de mano de obra explotable, debido al despoblamiento generalizado, constituyó durante tres siglos un problema constante para los proyectos productivos del período colonial (MOPU, 1990).

[4] “El mismo emprendimiento colonizador que, en Brasil, exterminó en tres siglos, tres millones de nativos, fue responsable por la importación, durante esos tres mismos siglos, de tres millones de esclavos africanos, cuya suerte no fue mejor. Si las palabras no encubren los hechos, solo hay una expresión para describir lo que ocurrió desde 1500: conquista con genocidio de los indios, seguida de colonización con esclavitud africana. Esos son nuestros orígenes, sobre esos hechos fueron construidos los cimientos de nuestra sociedad” (CARVALHO, 1999).

[5] “Projeto censored”. Disponible en http://www.projectcensored.org/financial-core-of-the-transnational-corporate-class/. Acceso en 15 noviembre,  2013.
También disponible en http://resistir.info/varios/a_classe_dominante_transnacional.html. Acceso en 15 noviembre,  2013.
Ver também: “85 ricos somam tanto dinheiro quanto 3,5 bilhões de pobres no mundo”. “Jornal “El Pais”, de 19 enero 2014. Disponible en http://brasil.elpais.com/brasil/2014/01/19/economia/1390168909_581864.html.
Acceso en 19 enero, 2014.
Igualmente el artículo de Karen Hudes, exgraduada de la “Escuela de Leyes de Yale” que trabajó en el departamento legal del Banco Mundial durante 20 años: “Soplona del Banco Mundial Revela Como La Elite Domina Al Mundo”. Disponible en http://www.taringa.net/posts/noticias/17503712/Soplona-del-Banco-Mundial-Revela-Como-La-Elite-Domina-Al-MunDO/. Acceso en 7 febrero,  2014.

[6] “Matemáticos revelam rede capitalista que domina o mundo”. Disponible en
http://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Economia/Matematicos-revelam-rede-capitalista-que-domina-o-mundo/7/17736. Acceso en 23 noviembre,  2013.
Los banqueros citados em el informe se agrupan em torno al Banco de Pagos Internacionales (BPI), el banco central de los bancos centrales mundiales.

[7] Reseña. Disponible en http://alainet.org/active/59232.  Acceso en 12 octubre 2013.
También disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=158499. Acceso en 12 octubre 2013.

[8] “A dívida que é um mecanismo financeiro que se autorreproduz e autoalimenta” (“La deuda que es un mecanismo financiero que se autorreproduce y autoalimenta»). Entrevista a María Lucia Fatorelli, Brasil de Fato. Disponible en: http://www.brasildefato.com.br/node/26016. Acceso en: 22 octubre 2013. Colocando como ejemplo Brasil, se estima que los gastos actuales de la deuda pública interna y externa sobrepasan los 3,50 billones de dólares, superando el valor del PIB (Producto Interno Bruto) de alrededor de 2,20 billones de dólares. En el año 2012, los gastos de la deuda absorbieron cerca de 700.000 millones de reales, representando el 44% de los recursos federales destinados al presupuesto público, mientras la salud tuvo una participación del 4,20% y la educación del 3,30%.
La auditoría de la deuda en 2007 en Ecuador demostró la ilegalidad de alrededor de 70% de los gastos de la citada deuda, exonerando al gobierno ecuatoriano del pago de la misma. La Auditoria Ciudadana de la Deuda se realizó por una entidad brasilera. Ver: http://www.auditoriacidada.org.br/.

[9] O IIRSA es un proyecto realizado en los años de 1990 por el “Consejo de Washington”, que se viene implementando en silencio. El más ambicioso plan para integrar la región al comercio internacional. Si se llevara a cabo completamente, conseguiría conectar las zonas donde se encuentran los recursos naturales (gas, agua, petróleo, biodiversidad) con las grandes ciudades latinoamericanas y, a ambos, con los principales mercados del mundo. Para analizar el citado IIRSA, recomendamos el siguiente texto de Raul Zibechi: “IIRSA: la integración a la medida de los Mercados”.
Disponible en http://www.odg.cat/documents/enprofunditat/Transnacionals_espanyoles/IIRSA%20ZIBECHI.pdf.
Acceso en 24 octubre 2013.

[10] Para analizar el papel regional de Brasil en dicho contexto, recomendamos el siguiente texto de Raúl Zibechi: Las multinacionales brasileñas y Lula. Disponible en http://vientosur.info/spip.php?article7869. Acceso en 24 octubre, 2013.

[11] La CELAC tiene por objetivos constituir un gran bloque de fuerza política, económica y social que identifique a los pueblos de América Latina ante el mundo; establecer programas que permitan avanzar en la construcción de un mundo multipolar y de paz; la integración en distintas áreas, con base en los principios de respeto a la democracia, a las riquezas naturales, a la sostenibilidad y a la soberanía de todos los países.
Esos objetivos se establecieron en la II Cumbre de la CELAC, realizada en enero de 2014 en La Habana. Disponible en: http://www.prensa-latina.cu/Dossiers/Celac2014/Objetivos.html. Acceso en 21 enero, 2014.

[12] Bolivia es hoy un ejemplo práctico de como un gobierno nacional popular, está cambiando radicalmente las políticas a favor de la recuperación de los bienes comunes, de la justicia social y de una nueva democracia participativa, que coloca a los sectores populares e indígenas en el centro del “buen gobierno” y del “buen vivir”, tal como predican los principios básicos del “suma q’amaña” de los Aymaras.
Ver el artículo de Katu Arkonada: “4 años de estado plurinacional, 8 años de gobierno nacional popular”. Disponible en: www.telesurtv.net/articulos/2014/02/04/4-anos-de-estado-plurinacional-8-anos-de-gobierno-nacional-popular-5433.html/. Acceso en: 7 febrero,  2014.
[13] En este tema, es emblemático el caso de Ecuador sobre la renuncia de la explotación de reservas de petróleo ubicadas en territorios indígenas del Parque Nacional de Yanusi, en la Amazonia ecuatoriana. La propuesta del gobierno ecuatoriano consistía en recibir compensaciones económicas de la comunidad internacional como contrapartida de la citada renuncia. Las citadas reservas son equivalentes al 20% de las reservas del país. Actualmente la decisión de la renuncia depende de un referendo, después de no haber recibido apoyo de la comunidad internacional.
[14] Durante el mes de Mayo de 2013, en Guararema (São Paulo), la Escuela Nacional Florestán Fernandes , ENFF, vinculada al Movimento dos Trabalhadores sem Terra, MST, de Brasil, se realizó la 1ª Asamblea Continental de los Movimientos Sociales vinculados al ALBA-TCP. Bajo el lema “La unidad e integración de nuestra América está en nuestro horizonte y es nuestro camino”, contó con la presencia de organizaciones sindicales, feministas, indígenas, ambientales y campesinas de 22 países. Periódico digital ‘Brasil de Fato’, número 535. Mayo/Junio 2013. Disponible en Http://Www.Brasildefato.Com.Br/. Aceso en 23 oct. 2013. Traducción libre del autor.

[15] Para entender a Brasil de los últimos diez años, el Brasil de los gobiernos del PT, Partido de los Trabajadores, con Lula y Dilma como presidentes, recomendamos la lectura de los artículos: “El Brasil del gobierno Lula ante la crisis del capitalismo global” (ZORRAQUINO, 2003) y “Movimiento Pase Libre. Los indignados de Brasil” (ZORRAQUINO, 2013b).

[16] “Quem são os proprietários do Brasil?”. Disponible en http://maisdemocracia.org.br/blog/category/home/. Acceso en 27 noviembre,  2013.

[17] Las citadas características serían:
1. Absoluta prioridad a los sectores rentistas, para los cuales se destinan alrededor del 40% del presupuesto federal, bajo la rúbrica de pago de los servicios de la deuda pública, basados en los intereses reales más altos del mundo;
2. Manutención de una tasa de cambio valorizada, que favorece al capital externo y a los sectores exportadores de productos no industrializados;
3. Libre circulación de capitales;
4. Expansión del mercado interno, a través de la elevación del salario mínimo y de programas de transferencia de renta;
5. Diversificación de los aliados comerciales de Brasil en el plano externo;
6. Manutención de todo orden jurídico institucional creado para la implantación del modelo neoliberal.
Otro análisis de la coyuntura actual de Brasil puede encontrarse en el texto de Ivo Lesbaupin : “Risco de volta da direita?”. Disponible en http://www.correiocidadania.com.br/index.php?option=com_content&view=article&id=9064:submanchete141113&catid=25:politica&Itemid=47. Acceso en 13 octubre, 2013.

[18] Carta de Belém. Disponible en: http://maisdemocracia.org.br/blog/2012/01/11/frente-a-cop-17-durban-e-rio20/. Acceso en: 30 noviembre,  2013.
En la carta se habla: “…(estamos) rechazando un régimen de clima bosque-céntrico, predicando la justicia ambiental y climática, defendiendo la protección de los bosques y los derechos de los pueblos que en ellos habitan, y  finalmente rechazando los denominados REDD+, los acuerdos sobre Reducción de Emisiones por Derribo y Degradación Forestal, y también los esfuerzos direccionados para las acciones de conservación y manejo sustentable de los bosques y actividades que favorecen el aumento de las existencias de carbono de los bosques nativos en países en desarrollo”.

[19]“Donos do Rio”. Instituto Mais Democracia, IMD. Disponible en http://maisdemocracia.org.br/blog/2013/07/16/donos-do-rio/. Acceso en 23 noviembre,  2013.

[20] El ejemplo de la situación actual de la central nuclear japonesa de Fukushima es paradigmático para entender la arrogancia de la tecnología aplicada en el desarrollo de la contaminante energía nuclear ante los fenómenos y desastres naturales provocados por la naturaleza, como respuesta a la degradación ambiental del planeta. Un terremoto y el tsunami posteriormente producido destruyeron una de las más grandes centrales nucleares de Japón. Se estima que el descontrol de los efectos perversos de las radiaciones se resuelva definitivamente, cuando se remuevan más de 1300 varas de combustible radiactivo que todavía están en el reactor 4. Si algo viniera a fallar, las consecuencias son incalculables. Ante las dificultades técnicas nunca antes enfrentadas y los riesgos de fracaso de la operación, el embajador japonés fuera de servicio Mitsuhei Murada dice que una liberación radiactiva en amplia escala a partir de Fukushima “destruiría el ambiente mundial y nuestra civilización”. Artigo de Harvey Wasserman. “Dentro de 45 días, o momento mais perigoso desde a crise dos mísseis” (“Dentro de 45 días, el momento más peligroso desde la crisis de los misiles”). Publicado en el periódico Brasil de fato, n. 559, 14 a 20 noviembre,  2013.

[21] Volvemos a hacer referencia a la lúcida y comprometida intervención del vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera en el IV Congreso del Partido de Izquierda Europea, en que se presentaron cinco propuestas para la izquierda europea y mundial (LINERA, 2013). Sin duda, las propuestas del vicepresidente van dirigidas a todas las ideas progresistas, a todas las organizaciones colectivas y a  comunidades que, sufriendo las manchas del capitalismo globalizado, se declaran insumisos a la barbarie planetaria y trabajan solidariamente para superarla. Disponível enm: http://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/alvaro-Garcia-Linera-as-esquerdas-da-Europa-e-do-mundo/6/29876/ Acceso en 23 outubro 2013.

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