Muros: políticas de segregación humana
Mi curiosidad fue un poquito más allá cuando ya iba a la mitad el vaso de cerveza y me atreví a preguntar, ¿y el muro? ¿El muro de Berlín? Aquella noche de otoño los dos ancianos me relataron con voz cortada los estragos de la Guerra Fría y de la división de su terruño a causa de un muro enorme. Con la segunda cerveza y con un brindis celebramos la caída del Muro de la Vergüenza.
Tocó mi turno y les conté del río Suchiate que divide México y Guatemala, que no es muro pero también ha visto correr sangre en su cauce, en sus aguas pasan en balsas los emigrantes indocumentados que van rumbo al norte, un poquito más arriba está el muro que divide Estados Unidos de México, el más mortal de todos los muros construidos; y ahí la conversación tomó una cadencia de vaivén, ellos con su historia y yo con la de la emigración latinoamericana, ellos con las preguntas y yo con las respuestas.
Estados Unidos con su arrogancia de líder mundial impone su voluntad a cuesta de lo que sea, Obama solo sigue los patrones de una Estado que con su política exterior se apropia de pueblos enteros y compra voluntades. ¿Qué estaba haciendo Obama en 1994 cuando inició la Operación Guardián? – maquillado el sobrenombre de Operación Muerte- ¿Soñaba con ser presidente? La Operación Guardián tiene el único fin de impedir la entrada de emigrantes latinoamericanos a Estados Unidos y por ello la construcción de un muro que en maqueta cubría toda la frontera sur del país pero del cual solo se han construido partes. Las que dividen: Nuevo México y Baja California, Texas y Chihuahua, California y Tijuana, y Sonora y Arizona. ¿Cuántas muertes más si se llega a construir en su totalidad?
Pregunto a los dos alemanes, ¿por qué el mundo no se pronuncia para que desaparezca el muro que divide Estados Unidos y México? Contestan: por la doble moral. Brindamos de nuevo.
Prosigo ya entonada no por la polka sino por la cerveza alemana oscura que bebo: ¿por qué este mundo traidor no se pronuncia por las murallas alambradas de Ceuta y Melilla? ¿Acaso la gran España teme de los emigrantes africanos, no quieren que el color negro se propague en sus genes y Europa se tiña de oscuro? ¿Por qué el silencio mundial?
Él se tuvo que casar con una estadounidense de origen japonés para lograr tener los documentos, le pagó $5,000 en aquel entonces, el trato era por dos años mientras le salían los documentos a él pero en el camino les llegó el amor y llevan 20 años juntos, la japonesa está sentada en una mesa alejada de la barra donde estamos nosotros, la llama y llega. Otra cerveza. Salud por los continentes, la curiosidad, la polka y la cerveza oscura alemana.
¿Y qué dicen del muro de Marruecos? Agrega la de origen japonés, nos quedamos callados todos. Poco o nada se sabe en este lado del mundo, del muro que roba tierra saharaui por la imposición del poder marroquí. De nuevo la música en vivo, el último trago de cerveza, veo el reloj, marca las dos de la mañana, me despido con un abrazo y prometo regresar una noche de un sábado cualquiera, para el próximo brindis y tal vez me atreva a bailar una polka.
Camino por la banqueta y me siento unos minutos en una banca solitaria, la noche nunca duerme en la ciudad de Chicago, las madrugadas lerdas traen consigo la esperanza de un nuevo amanecer.
La misma esperanzan con la que muchos esperamos que caigan los muros que solo sirven como maniobra a aquellos indignos que utilizan la política como arma para la segregación humana.




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