Nadie se quiere quedar afuera

Resumen Latinoamericano/Ulises Bosia/Notas – Una serie de episodios recientes en las relaciones internacionales de nuestro país llevan a preguntarse si los distintos centros del poder económico mundial perciben que ante la inminencia del 2015 es momento de posicionar sus intereses en el país de la mejor manera.

 

Estados Unidos

El 21 de mayo pasado el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el subsecretario de Energía de los Estados Unidos, Daniel Poneman, anunciaron la suscripción de un amplio acuerdo de cooperación entre ambos países en el terreno energético. El tratado involucra los hidrocarburos no convencionales, la energía nuclear, redes inteligentes y energías renovables.

Según De Vido, “este es uno de los convenios más importantes que han suscripto ambos países en los últimos años y proporcionará un marco institucional a los acuerdos que están llevando adelante empresas de las dos naciones“.

La firma de este tratado confirma que el desembarco de Chevron en el yacimiento de Vaca Muerta, a partir de la recuperación del control del Estado en YPF, y en condiciones ampliamente ventajosas para la multinacional norteamericana, fue sólo la cabeza de playa de un conjunto de capitales yanquis interesados en las riquezas del subsuelo patrio.

Unión Europea

Por otro lado, envuelto en gran silencio, se vienen desarrollando tratativas entre el Mercosur y la Unión Europea para la firma de un tratado de libre comercio entre ambos bloques. Los avances de las negociaciones de esta reedición europea del ALCA, a casi diez años de la caída en desgracia de su hermano mayor, fueron confirmados por el jefe de gabinete, Jorge Capitanich, en su conferencia de prensa matinal del 14 de abril.

“En el caso concreto de un eventual acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, efectivamente ha habido avances significativos desde el punto de vista de la presentación de una oferta común y esto significa analizar perfectamente los mecanismos que tienen que ver con las negociaciones de carácter comercial”, expresó el jefe de los ministros.

Por otro lado, ese mismo día Capitanich advirtió que cualquier acuerdo regional con el bloque europeo se hará defendiendo “la industria nacional, la producción y el comercio”. Sin exagerar una interpretación freudiana de sus palabras, da que pensar esta afirmación teniendo en cuenta la lógica acusación ante cualquier acuerdo de libre comercio entre países principalmente exportadores de materias primas y un bloque como el europeo liderado por una potencia industrial como Alemania.

Rusia

Por otro lado, por intermedio del canciller ruso, la potencia euroasiática hizo saber a nuestro país su deseo de que Argentina participe de la próxima cumbre del bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), a realizarse en Fortaleza (Brasil) el 15 de julio. Este bloque es responsable nada menos que del 25% del producto bruto mundial, del 18% del comercio, contiene al 45% de la población y a una tercera parte del territorio del planeta.

Formalmente, es el país anfitrión (en este caso Brasil) el que debe invitar a terceros países a participar de la cumbre del BRICS. Por esa razón, el hecho de que haya sido Rusia la que manifestara el interés en la participación argentina demuestra la existencia de un interés particular por parte de esta potencia.

Así lo reafirmó el embajador ruso en la Argentina, Víctor Koronelli, el 4 de junio pasado, cuando aseguró que Rusia quiere “aumentar su presencia en Argentina” y que “la Argentina no sólo es un país amigo, sino que es un socio estratégico en la región”. Energía nuclear e hidroeléctrica, minería y tecnología militar son las áreas de la economía que destacó como los principales intereses de su país el diplomático, que además afirmó que nuestro país es el segundo socio comercial ruso más importante de la región.

China

Tras la cumbre de los BRICS en Brasil, el presidente chino Xi Jinping visitará nuestro país el 19 de julio próximo, para anunciar el desembolso de la mayor inversión china en un país extranjero hasta el momento. Serán 4700 millones de dólares con los que se construirán las represas Néstor Kircner y Jorge Cepernic en la Patagonia. La obra será realizada por un consorcio binacional entre Electroingeniería y Gezhouba.

Además, un total de 2100 millones de dólares de origen chino se desembolsarán para la modernización del ferrocarril Belgrano Cargas, un eslabón clave para la exportación de materias primas hacia el gigante asiático.

Esto se da en el marco de que el comercio de China con América Latina creció de 15 mil millones en 2000 a alrededor de 200 mil millones durante el año pasado y el 40% de las exportaciones mundiales de la agricultura latinoamericana van al país mandarín. Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), las inversiones de China en Latinoamérica han superado los 8 mil millones de dólares en 2011, alcanzando el 13,7% del total. En 2011, China entró en el primer lugar como mercado de exportación para Brasil, Chile y Perú, y fue el segundo socio en términos de exportaciones para Argentina, Cuba, Colombia y Venezuela.

Entonces…

En esta recorrida a vuelo de pájaro, en la que además no aparece el principal socio comercial de nuestro país que es Brasil, queda en evidencia el interés y la presencia de múltiples potencias económicas en la Argentina, en un mundo crecientemente multipolar. Lejos de cualquier imagen idílica, este escenario puede traducirse políticamente como una disputa entre distintos imperialismos por primar en nuestro país.

Además, como puede verse, el núcleo de sus intereses tiene que ver con los recursos naturales con los que contamos. Eso conlleva el riesgo de una fuerte primarización de la economía, tendencia que prima en América Latina y que nuestro país hasta ahora logró resistir.

Finalmente, vale la pena reflexionar que este es el trasfondo concreto de la estrategia del gobierno nacional de apelar a la llegada de capitales extranjeros en gran escala. El acuerdo con el Club de París coronó el camino que había comenzado con los arreglos en el CIADI, el pacto YPF-Chevron y la indemnización a Repsol. En este marco, muy lejos quedan las promesas de “profundizar el modelo” afectando intereses de las multinacionales.

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