Los cruzados del rifle

Resumen Latinoamericano/Leandro Albani/Marcha – Con casi cinco millones de socios, la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos no es una simple institución de «fanáticos» de las armas. Los detalles sobre su poder de lobby y los datos de un país armado hasta los dientes.

La última aparición pública de los más conspicuos miembros de la ANR ocurrió hace dos semanas, en una convención realizada en Indiana, al norte de Estados Unidos, donde no faltaron calificaciones de rechazo ante los intentos de «control de armas» dentro de las fronteras estadounidenses. Cualquier intento, tanto del gobierno central como de legisladores, por poner un freno a la venta indiscriminada de armamento en el país del norte fue lapidado por los directivos de la ANR, encabezados por su presidente, Wayne LaPierre.

Esta vez, uno de los blancos preferidos fue el ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que había prometido gastar 50 millones de dólares para detener el flujo de armas hacia la población. El propio LaPierre expresó que Boolmberg «piensa que puede asustarnos para impedirnos luchar para proteger nuestros derechos y libertades». Un paso más lejos fue Chris Cox, responsable del lobby de la ANR, que calificó al ex alcalde como «un hipócrita arrogante».

La ANR, que agrupa a casi cinco millones de socios, nació en 1871, y su ideología y política se aferran a la segunda enmienda de la Constitución estadounidense, que señala que «siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido».

En estas pocas líneas escritas, y cuestionadas de forma reiteradas dentro de Estados Unidos, la ANR se resguarda para que los ciudadanos y las ciudadanas estadounidenses «gocen» de la libertad de estar armados, aunque las cifras y hechos revelen que en el país existe un profundo problema con respecto a la tenencia de armas. Algunos datos revelan la situación:

– A finales de abril, el diario El Mundo de España destacó que en Estados Unidos se producen 30 mil muertes anuales por armas de fuego. Del total, 18 mil son suicidios y 12 mil asesinatos.

– Según el censo poblacional de 2012, existen entre 280 millones y 310 millones de armas en el país, habitado por más caso 312 millones de personas (311.999.354). Tomando la primera cifra como parámetro, se puede calcular que cada ciudadano tendría en su poder 1,1 pistola, revólver, fusil, escopeta o un armamento más sofisticado.

– La Organización de las Naciones Unidas (ONU), estimó que en Estados Unidos hay un promedio de 88,8 armas por cada 100 habitantes.

– En diciembre de 2012, la cadena ABC y el diario The Washington Post, publicaron una encuesta que mostró que la mayoría de los estadounidenses está a favor de prohibir la posesión de armas en el país. El 54 % de las personas consultadas, manifestaron que la masacre en Newtown tiene su raíz en «problemas más amplios» que atraviesa la sociedad norteamericana. El 4 de diciembre de 2012, la escuela de Sandy Hook, en Newton, Connecticut, fue el nuevo escenario en el cual se produjo el asesinato de 27 personas, entre ellos 20 niños.

– En 2011, una encuesta de la firma Gallup reveló que 47 % de los norteamericanos contaba con al menos un arma en su casa.

En busca del poder

En la convención efectuada en Indiana tampoco se ahorraron palabras para buscar recomponer a los sectores más conservadores en el poder estadounidense. LePierre llevó la voz cantante al asegurar que «nuestra lucha ya ha comenzado. Continuará en noviembre. Iremos a votar en las elecciones al Congreso. Y volveremos a votar en noviembre de 2016. No dejaremos de luchar hasta que recuperemos la Casa Blanca».

En el encuentro participaron Ted Cruz y Rick Santorum, representantes del ala más conservadora del Partido Republicano. También fueron invitados la ex candidata a la vicepresidencia y dirigente del ultraderechista Tea Party, Sarah Palin, y el ex teniente coronel Oliver North, colaborador en la administración de Ronald Reagan y recordado por su anticomunsimo visceral.

Quien se llevó todos los aplausos fue Palin. En su discurso pronunciado ante la ANR, la ex candidata manifestó su acuerdo con aplicar métodos de torturas contra prisioneros por supuesto terrorismo. Palin expresó que el «waterboarding sería la forma en que bautizamos a los terroristas». El waterboarding, más conocido como «el submarino», es un método de tortura que consiste en sumergir la cabeza de una persona en un recipiente con agua hasta que comience a sufrir las consecuencias del ahogo. Palin además remarcó que tanto los demócratas como el presidente Barack Obama, que intentaron poner un tope a la venta de armas, están «inspirados en cuentos de hadas, quieren ser duros de repente y controlar nuestras armas».

Pero los postulados de la ANR no quedan en lo armamentístico, sino que atacan cualquier medida que busque intereses bajos de la Reserva Federal. También abogan por profundos recortes en las políticas públicas y defienden los poderes estatales por encima del gobierno central. Este patrón ideológico no es nuevo en Estados Unidos, sino que remite a los tiempos de los confederados del sur del país, quienes lucharon una guerra civil para defender un poder basado en la esclavitud, el segregacionismo y el feudalismo. Y precisamente son esas las raíces de la Asociación Nacional del Rifle.

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