Masetti: el hombre que puso el cuerpo (Homenajean en Buenos Aires al periodista y guerrillero)

por María Sucarrat, 20 de abril 2014.-Los responsables del documental, que ya se proyectó en París y se estrena en Buenos Aires, hablan sobre la vida  del periodista

Lamento que no esté presente. Sólo que Segundo es parte de la Historia, y de la mía personal, por lo que su recuerdo es permanente.» Esas son las palabras que Ciro Bustos le dedica a Jorge Masetti, o mejor, al Comandante Segundo. Y la Historia y la vida personal hacen necesario el recuerdo de ese periodista que el 21 de abril de 1964 se internó en la selva en Orán, en la provincia de  Salta, y nunca más se volvió a saber de él. Sin embargo, queda la obra y el legado de sus ideas que los realizadores Ezequiel Gómez y Juan Mascaró rescatan y reúnen en el documental Arriba los que luchan!

–Si tuvieran que explicar quién fue Jorge Masetti a aquellas personas que no tienen idea de su existencia, ¿cómo lo harían?
–Masetti fue un periodista de su tiempo, que vivió las contradicciones de su época, asumiendo los compromisos que se le aparecían a cada momento con un gran sentido de la responsabilidad. Fue un hombre que puso el cuerpo siempre, que se jugó por lo que pensaba y decía. Que no era un ideólogo que reflexionaba sobre las doctrinas o sobre como se debían hacer las cosas. No, era un tipo principalmente basado en una ética católica muy fuerte y en un nacionalismo ligado al antiimperialismo. Ese era Masetti. Un tipo con una formación intelectual autodidacta muy fuerte que no toleraba estar sometido a jefes. Los únicos que aceptó a lo largo de su vida fueron dos: Fidel Castro y Ernesto Guevara. Y a ningún otro. Y de estos fue al Che a quien se ligó más fuertemente, porque compartían casi las mismas cosas: eran dos extranjeros en una revolución ajena, dos argentinos contemporáneos –el Che del ’28 y Masetti del ’29– que tenían miradas similares sobre el peronismo en la Argentina y sobre la posibilidad de extender la revolución en este país; porque si Cuba, que era una pequeña isla, lo había hecho sin contar con un movimiento obrero organizado, sin disponer de grandes recursos naturales y dominado económica y culturalmente por los Estados Unidos; porque no iba a poder la Argentina.
–¿Por qué eligieron Arriba los que luchan! como título de la película?
–El título fue elegido en 2008 cuando se presentó el proyecto al Instituto Nacional de Cine. La idea tenía por objetivo usar un fragmento del título de la obra más característica de Jorge Masetti: su libro Los que luchan y los que lloran y sumarle un grito, algo que interpele al espectador –que es nuestro objetivo principal– y así salió «Arriba», que sería algo como un grito de guerra. Así surgió el título en 2008. Después nos fuimos dando cuenta que era una frase representativa de los movimientos sociales y los colectivos políticos de los jóvenes. Si buscás en Internet la frase «arriba los que luchan» aparece 1000 veces y la mayoría no remite a nuestro documental.
–¿Qué cosas de la vida de Masetti o de sus ideales creen que se cumplieron y cuáles, en la actualidad, todavía están pendientes?
–Es muy difícil responder esta pregunta porque el mundo en el que vivimos ahora es bastante peor en muchos aspectos del que vivió Masetti. No existen los mismos sujetos colectivos ni las mismas formas de pensar la organización política. Por lo menos masivamente. Podríamos arriesgar que si se hubiera aplicado por lo menos una de las premisas de Masetti en los ’70, hubiéramos tenido un periodismo militante de mayor calidad. Masetti detestaba la propaganda, no la consideraba como un género dentro del periodismo. Si en los ’70 las organizaciones políticas militares hubieran hecho, hacia adentro, más periodismo en lugar de propaganda seguro que hubieran tenido mejores herramientas para tomar las decisiones que tomaron. Si esos medios
políticos no hubieran contado «epopeyas» quizás no se hubieran cometido tantos errores como los que ocurrieron y quizás se hubieran evitado algunas acciones militares, muertes y desprestigio político. Quizás lo que más se pareció al periodismo político al que apuntaba Masetti fueron los primeros meses del diario Noticias. Ese matutino era de Montoneros pero tenía una política de superficie amplia en la que escribían periodistas reconocidos de diversos ámbitos políticos: radicales, peronistas de izquierda, ortodoxos, cristianos, trotskistas, etc. Ese medio apuntaba al público del diario Crónica pero con contenidos y escritores de La Opinión. Eso fue así porque sus principales figuras fueron Juan Gelman, Paco Urondo, Norberto Habbeger, Horacio Vertbitsky, Miguel Bonasso y el propio Rodolfo Walsh; todos intelectuales comprometidos pero muy críticos también de la política de la Organización. En pocos meses la propaganda se devoró el diario y cada vez hubo menos lugar para el periodismo que no respondiese a la línea de la «orga». Un proceso similar al que había ocurrido en Prensa Latina.
–¿Cuál es el quiebre en la vida del periodista de Radio El Mundo que viaja a Cuba y el guerrillero que vuelve al norte del país?
–Principalmente son dos. El primero: Masetti ve en Cuba, en la Sierra Maestra, la muerte. Tras ver cómo la aviación cubana bombardea un pueblo fuera de la línea de fuego y masacra a niño de seis años, se pregunta: «¿Qué hago yo aquí con una lapicera en la mano en vez de agarrar una ametralladora?» Eso es en 1958. La frase no sería estremecedora si Masetti no hubiera hecho eso cinco años después para transformarse en el Comandante Segundo. El segundo momento está relacionado con su análisis sobre los sectores pro-soviéticos. Estos comienzan a ocupar cada vez mayor lugar dentro del gobierno cubano y comienzan a disputarle poder dentro de la Agencia. Esa situación sucede a mediados de 1960 cuando se rompen las relaciones con los Estados Unidos y se precipita cuando Masetti renuncia a la Agencia, a mediados de marzo de 1961. Esos grupos, a los que se opuso Jorge, pretendían crear una Comisión de Prensa que regulase una política editorial para todos los medios de comunicación de la isla. Masetti se opusó siempre a eso. La avanzada pro-soviética en la isla va a precipitar la concreción del plan de extender la revolución en América Latina que tenía el Che Guevara, en la que Masetti era la clave para la Argentina.
–¿Qué similitudes y diferencias encuentran entre Masetti y Segundo?
–Claro está que mientras Masetti se va a acercando a Segundo, el contexto y la historia van marcando varios cambios. Principalmente hay un cambio de contexto: Masetti pasa de ser un periodista reconocido, un miembro del «establisment» del periodismo revolucionario al comandante en jefe de un grupo de guerrilleros que se va a instalar en un medio rural inhóspito donde era más factible morir por una picadura de algún bicho, al caerse de un barranco o por inanición que por la bala de un militar. En esas condiciones, una personalidad cambia muchísimo. Masetti pasó de ser un periodista que tenía una buena calidad de vida y un futuro asegurado dentro de la historia del periodismo latinoamericano (si seguía vivo unos años más) a ser un hombre que se va clandestino del  país donde había armado una familia en Cuba, con una hija que cuenta con pocos meses de vida, acompañado de cinco hombres con miles de dólares, con la pesada tarea de preparar una guerrilla para que el Che Guevara fuera. El pánico que deben haber tenido esos muchachos debe habe sido abrumador. Encima no vienen directo a la Argentina; sino que pasan más de medio año haciendo tiempo en Europa, primero, y en Argelia después hasta que la logística en Salta estuviera armada. Esa situación claramente cambia a cualquiera. Otra diferencia entre Masetti y Segundo es la relacion de autoridad. Una cosa es ser un periodista contratado por un Estado Revolucionario y otra ser Comandante en Jefe de un protoejército insurgente, donde rige un verticalismo absoluto y donde la palabra definitiva es la de Masetti, casi sin posibilidad de consulta con otros. No son los problemas de Masetti. Son los problemas del militarismo. Esto es claro.
–¿Qué rasgos mantuvo Segundo de Masetti?
–Uno fue el sentido del humor y el voluntarismo. La creencia de que las cosas iban a salir bien, más allá de que no hubiesen comido hacía diez días o no se hubieran contactado con ningún campesino de la zona. Otra fue que Masetti nunca dejó de escribir cuando estuvo en Salta. Redactó dos cartas: la primera dirigida al presidente Illia, en 1963, y, al año siguente, otra a los Campesinos de Orán. Ambos textos son editoriales políticas dignas de revistas urbanas para militantes instruidos; pero difíciles de comprender para los campesinos semianalfabetos de la selva de Orán. Muchos de sus compañeros contaban que Masetti escuchaba, desde el monte, la radio para saber qué era lo que sucedía en el país y que tenía acordado con varios locutores amigos que diesen mensajes en clave para que él supiese alguna información específica. Muestras claras del oficio.  «

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La agenda masetti de la semana*
21 de abril:
Apertura por el Grupo Orán
Tráiler de la película Arriba los que luchan. Jorge Masetti y la batalla en la comunicación.
Mesa: «Masetti, un hombre del Che. De Sierra Maestra a Salta» con la participación de Héctor Carrica (director Nacional de Derechos Humanos de ATE),  Luis Mattini (ex dirigente del PRT – ERP), Gabriel Rot (investigador y coordinador del Centro de Documentación de las Organizaciones Políticas Militares Argentinas El Topo Blindado), Hugo Montero (periodista, codirector de la revista Sudestada).

22 de abril:
Mesa: «Periodismo, militancia y resistencia» con la participación de Mario Antonio Santucho (editor de la revista Crisis. Integrante del Instituto de Investigación y Experimentación Política), Hernán Vaca Narvaja (director de la revista El sur. Coordinador del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Río Cuarto.), Manuel Gaggero (abogado. Ex director del diario El Mundo y de las revistas Nuevo Hombre y Diciembre 20), Dr. Diego Dieguez Ontiveros (Abogado. Especialista en Criminología y Derechos Humanos. Conjuez de la Suprema Corte Provincia Bs. As. Docente Universitario) y Vicente Zito Lema (poeta y escritor).

23 de abril:
Proyección de la película Arriba los que luchan. Jorge Masetti y la batalla en la comunicación, del Grupo de Cine Maldito. Debate posterior con la presencia de los realizadores.

24 de abril:
Mesa: «De Prensa Latina a una estrategia continental». Daniel De Santis (militante del PRT), Roberto Perdía (militante), Carlos Aznárez (periodista, director de Resumen Latinoamericano), Martín Hacthoun (corresponsal de Prensa Latina en Buenos Aires) y Soledad De Battista (directora de la revista Mascaró).

25 de abril:
Mesa: «Los jóvenes y el legado de Masetti» en la que participan integrantes de la Agrupación Jorge Ricardo Masetti de La Plata, la Agrupación Juventud Guevarista de La Plata, la Agrupación Hombre Nuevo, La Mariátegui, Asociación Cultural José Martí de Concepción, Chile, Marcelo Cafiso (director de Editorial Nuestra América) y Fernando Cardozo (responsable Departamento Relaciones Internacionales CTA Capital).
* Sede de las Jornadas: Anfiteatro Eva Perón ATE (Av. Belgrano 2527).
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Masetti por Masetti
«Yo parto para escribir la parte de nuestra revolución que nos corresponde a los argentinos. Por eso, hermano argelino, perdoname que tanto de lo que me enseñaste del desarrollo de nuestra revolución en tu patria no lo pueda consignar aquí. Estoy apurado. La historia me urge. Y en mi patria, mi pueblo espera ansioso llenar las páginas que la historia le depara. Cuando esté concluido, Mustafá, nos volveremos a encontrar. Tú, con tu patria liberada.
Yo, con mi patria liberada. Y cada uno de los hombres del mundo, con su patria liberada.» (Diario de Argelia)
«La idea de crear una agencia latinoamericana no es por cierto original. Como no lo es tampoco, la idea de liberar a los pueblos latinoamericanos del imperialismo que los oprime. Nosotros, que sufrimos el monopolio de las noticias, de la información, de la opinión pública que creaban las agencias yanquis, el de la no información, el ocultamiento y la distorsión, sentimos también la necesidad de crear una agencia noticiosa (…) Se nos acusó de ser una agencia de agitadores y lógicamente que para ellos lo somos. Porque no ocultamos la represión a los obreros bananeros de Costa Rica ni los atropellos de la United Fruit, ni las concesiones petrolíferas al imperialismo. Para ellos somos agitadores porque decimos la verdad que les hace perder el sueño”.
«Para entregar a Jorgito, María Graciela cuando nuestro trabajo trascienda.
Hijos míos: Vuestro padre ha peleado duro siempre por principios revolucionarios. Ahora está peleando también duro, una batalla definitiva. No puedo darles más detalle. Solo quiero que sepan que en cada batalla, en cada combate armaré mi brazo con más fuerza al saber que ustedes me estarán juzgando, ustedes y vuestra hermanita Laurita, a la que deben querer con toda el alma. Con todo mi amor».

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