| En 1990, Estados Unidos decidió acabar con su antiguo aliado iraquí. Después de haber dado a entender al presidente Sadam Husein que la invasión de Kuwait sería considerada un asunto interno de Irak, Washington la utilizó como pretexto para movilizar una coalición internacional contra Irak. Pero, ante la oposición de la URSS, Washington no derrocó el régimen y se limitó a imponer y controlar una zona de exclusión aérea.
En 2003, la oposición de Francia no bastó para contrarrestar la influencia del Comité para la Liberación de Irak. Estados Unidos atacó nuevamente ese país y esta vez derrocó al presidente Sadam Husein. Por supuesto, uno de los principales responsables del Comité era John McCain. Después de poner durante un año el saqueo de Irak en manos de una empresa privada [18], Estados Unidos trató de dividir el país en 3 Estados diferentes, pero tuvo que renunciar a hacerlo ante la resistencia de los iraquíes. En 2007 trató nuevamente de hacerlo, apoyándose en la resolución Biden-Brownback, pero el intento terminó en un nuevo fracaso [19]. Todo ello explica la actual estrategia, tendiente a lograr nuevamente la partición de Irak, esta vez a través de un actor no estatal: el Emirato Islámico.
En este documento, publicado en septiembre de 2013, el embajador de Qatar en Trípoli informa a su ministerio que un grupo de 1 800 africanos ha terminado de entrenarse en Libia para participar en la yihad y propone enviarlos a Turquía en 3 grupos para que se unan al Emirato Islámico en territorio sirio.
La operación estaba en preparación desde hace tiempo, incluso antes del encuentro de John McCain con Ibrahim al-Badri. Varias comunicaciones internas del ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar –publicadas por mis amigos James y Joanne Moriarty [20]– muestran que 5 000 yihadistas recibieron entrenamiento, financiado por Qatar, en la Libia de la OTAN durante el año 2012, mientras que el futuro califa recibía 2,5 millones de dólares.
En enero de 2014, el Congreso de Estados Unidos celebró una sesión secreta en la que aprobó, en violación del derecho internacional, el financiamiento –hasta septiembre de 2014– para el Frente al-Nusra (miembro de al-Qaeda) y para el entonces llamado Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL) [21]. Aunque no se sabe con precisión lo que se decidió realmente en esa reunión secreta del Congreso estadounidense, revelada por la agencia británica Reuters [22] sin que ningún medio de prensa de Estados Unidos se atreviese a violar la censura, es muy probable que la ley allí aprobada incluya algún acápite sobre el armamento y entrenamiento de los yihadistas.
Orgullosa de ese financiamiento estadounidense, Arabia Saudita proclamó a través de su televisión pública Al-Arabiya, que el Emirato Islámico se hallaba bajo la autoridad del príncipe saudita Abdul Rahman al-Faisal, hermano del príncipe Saud al-Faisal –ministro saudita de Relaciones Exteriores– y del príncipe Turki al-Faisal –embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos y en el Reino Unido [23].
El Emirato Islámico representa una nueva etapa en materia de mercenarismo. A diferencia de los grupos yihadistas que pelearon en Afganistán, Bosnia-Herzegovina y Chechenia, formados alrededor de Osama ben Laden, el Emirato Islámico no constituye una fuerza de apoyo sino un ejército en sí. A diferencia de los grupos que lo precedieron en Irak, Libia y Siria, formados alrededor del príncipe –también saudita– Bandar ben Sultan, el Emirato Islámico dispone de servicios integrados y sofisticados de propaganda que llaman a otros elementos a unirse a sus fuerzas. Y también dispone de administradores civiles formados en grandes centros occidentales de enseñanza y capaces de garantizar rápidamente la administración de un territorio.
Arabia Saudita compró armamento ucraniano acabado de fabricar y los servicios secretos turcos se encargaron de transportarlo y de entregarlo al Emirato Islámico. Los últimos detalles se coordinaron con la familia Barzani durante una reunión de los grupos yihadistas en Amman, el 1º de junio de 2014 [24].
El ataque conjunto contra Irak por parte del Emirato Islámico y del gobierno regional del Kurdistán comenzó 4 días después de esa reunión. El Emirato Islámico se apoderó de la parte sunnita del país mientras que el gobierno regional del Kurdistán ampliaba su territorio en más de un 40%. Huyendo de las atrocidades de los yihadistas, las minorías religiosas abandonaban la zona sunnita, abriendo así el camino a la división del país en 3 partes.
En violación del acuerdo de defensa en vigor entre Irak y Estados Unidos, el Pentágono no intervenía y permitía que el Emirato Islámico continuara su campaña de conquista y masacres. Fue sólo al cabo de un mes, cuando los peshmergas del gobierno regional kurdo ya se habían retirado sin presentar batalla y cuando la presión de la opinión pública ya se hacía demasiado intensa, que el presidente Obama dio orden de bombardear algunas posiciones del Emirato Islámico. Pero, según el general William Mayville, director de operaciones del estado mayor:
«Esos bombardeos tienen pocas probabilidades de afectar las capacidades globales del Emirato Islámico o sus actividades en otras regiones de Irak o de Siria.» [25].
Es evidente que el objetivo de los bombardeos estadounidenses no es destruir el ejército yihadista sino solamente garantizar que los diferentes actores no se salgan del territorio que se les ha asignado. En todo caso, los bombardeos son por el momento puramente simbólicos y sólo han destruido unos cuantos vehículos. En definitiva, es la intervención de los combatientes kurdos del PKK turco y sirio lo que realmente ha detenido el avance del Emirato Islámico y abierto un corredor para permitir a las poblaciones civiles escapar a la masacre.
Están circulando numerosas mentiras sobre el Emirato Islámico y su califa. El diario Gulf Daily News afirmó que Edward Snowden había hecho revelaciones sobre ellos [26]. Al verificar, hemos podido comprobar que el ex espía estadounidense no ha publicado absolutamente nada sobre el Emirato Islámico y su califa. El Gulf Daily News es un cotidiano que se publica en Bahréin, un emirato ocupado por las tropas de Arabia Saudita, y el artículo busca únicamente ocultar las responsabilidades del reino de los Saud y del príncipe Abdul Rahman al-Faisal.
El Emirato Islámico es comparable a los ejércitos de mercenarios que existieron en la Europa del siglo XVI. Aquellos ejércitos participaban en las guerras de religión por cuenta de los señores que más les pagaban, así que podían estar a veces en un bando y estar después en el bando contrario. El califa Ibrahim es, de hecho, un condottiero moderno. Aunque hoy está a las órdenes del príncipe saudita Abdul Rahman –miembro del clan de los Sudairis– nada tendría de sorprendente que prosiga su epopeya en Arabia Saudita, después de un tránsito por el Líbano o Kuwait, y que pusiese fin a la actual línea de sucesión saudita favoreciendo al clan de los Sudairis en detrimento del príncipe Mithab, quien no es hermano sino hijo del actual rey Abdallah. |
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