Grecia: Los pro y los contras que afronta Syriza

Resumen Latinoamericano, 28 enero 2015.- El nuevo Gobierno griego de colaboración Syriza-ANEL, que por motivos de austeridad, y como ya anunciara el primer ministro, Alexis Tsipras, durante la campaña, queda reducido a una decena de carteras de la veintena existente anteriormente, ha tomado este martes posesión ante el presidente del país, Karolos Papulias. La composición del Ejecutivo ha sido la esperada: hay cuatro superministerios, tres de ellos de contenido económico, que refunden varias competencias antes autónomas, y un zar visible, el grecoaustraliano Yannis Varufakis, titular del Ministerio de Finanzas y, por ello, encargado principal de las conversaciones con la troika. Al frente de la decena de ministerios no figura ni una sola mujer, y sólo hay seis viceministras y secretarias de Estado entre los 40 altos cargos que componen el Gabinete.

El Ejecutivo carece de ministras: el Parlamento solo tiene 44 diputadas

Por primera vez en la historia del país ha habido dos ceremonias, primero una religiosa y a continuación otra civil. Entre los nueve altos cargos que han optado por jurar sobre el Evangelio estaba, como se preveía, el líder de ANEL, el derechista Panos Kamenos, ministro de Defensa, pero también un hombre muy próximo a Tsipras, Panayotis Kurublís (titular de Salud), que llegó a Syriza desde el Pasok en 2011. Inmediatamente después ha prometido el resto del Gabinete, la mayor parte de los hombres sin corbata, estilo Tsipras.

Los hombres fuertes del Ejecutivo pertenecen al círculo íntimo del primer ministro. Además de Varufakis, conocido por su discurso hipercrítico sobre la deuda, se trata del vicepresidente Yannis Dragasakis, el único dirigente de Syriza con experiencia de gobierno y futuro supervisor económico; Yorgos Stazakis, en la cartera de Economía, Infraestructura, Marina y Turismo, un combo de competencias para fomentar el desarrollo; y el ministro de Trabajo, Panos Skurletis, hasta ahora portavoz del partido. Completa el superequipo económico el Ministerio de Producción, a cuyo frente estará el único representante del ala izquierdista de Syriza, Panayotis Lafazanis. Destaca también la presencia de un ministerio nuevo, el de Estado, que ocupará Nikos Papás, la mano derecha de Tsipras desde hace años, y que coordinará todas las acciones de Gobierno, que estarán basadas en el denominado “programa de Salónica”.

La ausencia de mujeres en el Consejo ha sido motivo de críticas en las redes sociales, pero ni ha suscitado el mismo ruido que en el extranjero ni resulta del todo extraña si se tiene en cuenta la exigua presencia femenina en el nuevo Parlamento: sólo hay 44 diputadas (de 300 escaños), unas cuantas menos que en las legislaturas de 2009 y 2012. La mayoría pertenecen a la bancada de Syriza. El nuevo Gobierno ha propuesto a una mujer, Zoí Konstantopoulou, como presidenta del Parlamento.

Los aliados de Syriza logran una de las 10 carteras principales

En el difícil equilibrio de poder con su contradictorio socio de Gobierno, la derecha nacionalista de ANEL (las siglas griegas de Griegos Independientes), Tsipras ha dado a Kamenos otros cuatro puestos de menor rango; uno de ellos, en concreto, reviste especial significado, el de viceprimer ministro (Terrence Quick), y teórico contrapeso al propio Tsipras. A cambio, Kamenos tendrá como número dos —y vigilante— en Defensa a un veterano de Syriza.

El líder de ANEL ha vuelto a recordar este martes que una de sus líneas rojas, la de la inmigración, “será respetada”. Su postura al respecto difiere radicalmente de la de Syriza, igual que en cuestiones como el reconocimiento de la antigua república yugoslava de Macedonia, o el entierro del hacha de guerra con Turquía, como propone Syriza desde hace años (y que implica directamente a la cartera de Kamenos). La separación de poderes Iglesia-Estado también ha quedado aparcada en beneficio de la política económica, donde la sintonía de los socios es casi unánime.

El primer Consejo de Ministros se celebrará mañana miércoles y entre las primeras medidas que adopte se prevé el aumento del salario mínimo a 751 euros (ahora asciende a 580). El Parlamento se constituirá el próximo 5 de febrero.

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Tras la victoria de SYRIZA: confrontación o capitulación

26 ene 2015

POR STATHIS KOUVELAKIS

La victoria de Syriza constituye una esperanza y una oportunidad inmensa para la izquierda radical y el movimiento obrero europeo. También se puede decir, a la inversa, que su fracaso tendría consecuencias incalculables.

Algunos comentarios de urgencia sobre las primeras dificultades y problemas

En primer lugar, hay que señalar que Syriza ha estado cerca de obtener una mayoría absoluta pero que, al final, no lo ha logrado. El resultado final (36,3%) se sitúa en la parte baja de la horquilla que anunciaban las encuestas y el de Nueva Democracia en su parte alta. De ahí que ayer se percibiera un cambio de ambiente en el local de la campaña y delante de Propilea. Por otra parte, tras haber vivido muchas jornadas electorales en el centro de Atenas, tengo que decir que ésta victoria ha movilizado mucha menos gente que la que en los años 1980-1990 movilizó la victoria del Pasok.

Incluso si la diferencia del 8,5% obtenida en relación a Nueva Democracia constituye un resultado importante, es necesario analizar las razones de esta dinámica menos vital de la esperada. Los resultados sugieren incluso una tendencia sorprendente: si a nivel nacional Syriza progresa casi 10 puntos en relación a junio de 2012 o en relación a las europeas, su progresión es netamente inferior en los grandes centros urbanos (sobre todo Atenas y Salónica): alrededor de 6 puntos. De ese modo, mientras que en junio de 2012, si descartamos el departamento de Santhi (en el que se benefició del apoyo masivo de la minoría turcófona), su mejor resultado se dio en la muy obrera y muy emblemática (para la “izquierda roja”) 2ª circunscripción del Pireo, en esta ocasión, han sido siete departamentos (entre ellos los antiguos bastiones del Pasok, sobre todo en Creta y en el norte del Peloponeso) los que superan el cinturón industrial del Pireo (donde pasa del 37 al 42%).

Así pues, el crecimiento de Syriza se ha producido sobre todo en las zonas rurales y semi-urbanas y en las ciudades de medio tamaño de provincia, donde se concentra una Grecia más conservadora y “legitimista” en su comportamiento político. Ahora la influencia de Syriza es más homogénea en el conjunto del país y aparece como un “partido de gobierno” legítimo, si bien le ha faltado esa dinámica que habría ampliado la brecha en las grandes ciudades y le hubiera permitido obtener los escaños necesarios en las mega-circunscripciones de Atenas y Salónica. En adelante su perfil electoral será el de un partido más “transversal”, sin las “asperezas” de 2012, menos anclado en la clase asalariada de los grandes centros urbanos, aún cuando su influencia se sitúa a un nivel alto y que ha sido mayoritario.

Sin duda, este elemento hay que situarlo en paralelo con el hecho de que el KKE (PC), al igual que Antarsya registren una progresión, si bien limitada.  El KKE, + 1% en relación a 2012 y Antarsya del 0,33 al 0,64. Una progresión que se concentra fundamentalmente en los grandes centros urbanos. Por tanto, es verdad que Syriza ha sufrido una pequeña pérdida por la “izquierda” y no ha sido capaz de movilizar importantes reservas entre las y los abstencionistas (la tasa de participación neta continúa siendo muy modesta: 64%).

El nuevo gobierno, cuya composición no se conoce cuando escribo estas líneas, se encontrará confrontado a grandes dificultades. Las arcas están vacías; más de lo pensado, y los ingresos del Estado caen en picado. Muy pronto se va a ver claro que la financiación prevista para el programa de Salónica, basado en estimaciones muy sobrevaloradas cuando no falsas, tenía como objetivo hacer creer que era posible llevarlas a cabo reorientando los créditos europeos (que ya están definidos y cuya distribución depende de la buena voluntad de la UE) para la mitad del proyecto, y, para la otra mitad, contando con una mejor recaudación de impuestos, sin reformar la fiscalidad y sin recurrir a los déficits. La orientación estratégica del gobierno en relación a la UE tampoco es clara. Ayer a la noche, Tsipras quiso enviar un mensaje de tranquilidad a la UE y a los mercados; habló de “diálogo sincero” y de “soluciones ventajosas para ambas partes”… sin que se mencionara la palabra “deuda”.

Ayer me quede estupefacto escuchando cómo algunos camaradas elogiaba a Draghi [Presidente del BCE], presentándole como un gran adversario de Merkel y Shauble [ministro de finanzas alemán] y casi-casi como un aliado de Syriza. Hoy, el único dirigente europeo cuya imagen sonriente ocupa la portada de la web de Syriza left.gr es el de Martin Schulz, que se propone reunir con Tsipras inmediatamente. Parece que los círculos dirigentes del partidos se han llegado a convencer a sí mismos de la validez de los eslóganes de la campaña tales como “Europa cambia”, en el sentido de que “Europa está dispuesta a un compromiso honorable con nosotros”. Pero la perspectiva que se define desde ese lado es, en el mejor de los casos, la de circunvalar la Troika para “negociar” (oh! La palabra “mágica”) directamente con las instituciones de la UE una versión edulcorada al margen de los Memorándum.

Lo último, pero no lo menos importante, M. Kammenos y su partido de derecha soberanista ANEL. Efectivamente, es un mal menor en comparación con formaciones como To Potami, cuyo objetivo declarado era forzar a Syriza a discurrir estrictamente por el sendero marcado por la UE y los memorándum. Sin embargo, es malo. Su participación en el gobierno, aunque sea con un solo ministerio, marca el fin simbólico de la idea de un gobierno de “izquierda anti-austeridad”. Por otra parte, es un partido de derecha, preocupado en proteger el “núcleo duro” del aparato de Estado (habrá que estar atentos para ver qué ministerio se le atribuye). No sería extraño que ese partido exija el ministerio de defensa o del interior. Aunque, parece que no lo obtendrá.

Por tanto, el margen de maniobra es estrecho y la ambigüedad no puede durar mucho tiempo. La sociedad, por el momento, está pasiva, pero las esperanzas depositadas son concretas y fuertes. A las fuerzas conscientes de los peligros que acechan y firmes en la defensa del programa de Salónica de ruptura con la austeridad, que es el de Syriza, les espera una tarea enorme. Más que nunca, va a quedar claro que entre la confrontación y la renuncia, apenas hay espacio.

El momento de la verdad es inminente.

26/01/02015

Traducción: VIENTO SUR

* Stathis Kouvelakis es miembro de DEA y del Comité Central de Syriza

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LO QUE NO SE DICE DE SYRIZA

por Jorge Armesto

Intentar encontrar un ápice de verdad en la lectura de la prensa española supone un esfuerzo abrumador. Abrimos hoy El País: “Monedero cobró 425.000 euros por asesorar a Venezuela y sus socios”. ¿Sus socios? ¿Al Capone? ¿Michael Corleone? ¿La mafia rusa? No. Otros países: Ecuador, Nicaragua y Bolivia. Qué desprecio para estos ser llamados únicamente “sus socios”. ¿Es que no tienen nombre? ¿Y por qué no “Bolivia y sus socios”? No queda tan bien. Y eso solo con el titular. Si seguimos leyendo, el resto es aún peor. Insinuaciones maliciosas y medias verdades. Un tipo factura una cantidad de dinero, dona este a un medio colaborativo y esto resulta ser un escándalo para los que tienen como moneda el franco suizo. En fin, así cada día. No sé si llegaremos a acostumbrarnos. Y aunque a veces son tan zafios que resultan divertidos, generalmente el panorama es desolador, cansino e irritante. Me siento insultado con la desvergüenza de su guerra sucia. No solo nos mienten: también nos toman por imbéciles.
Es tal el aluvión de falacias e insidias que denunciarlas resulta una actividad agotadora. Posicionarnos ante todos estos embustes diarios consume una enorme energía. Es una lucha que supera a cualquiera. Y quizá por eso nos pasan desapercibidas otras cosas. Otras que no vemos. Otras que callan.
Estoy seguro de que fui de los muchos que, hace unos días, viendo “Objetivo Grecia”, nos sentimos atravesados por un rayo luminoso. Me dije: “¡Leches! ¡Pero estos tíos de Syriza ya están gobernando!”. Y lo siguiente que pensé fue: “¿y por qué no sé nada de su acción de gobierno?”.
No hay día en que la prensa española no especule, vaticine, tergiverse o mienta acerca del programa electoral de Syriza y sobre qué harán o no si vencen en las elecciones. ¿Hundirán a Grecia en una especie de neo-apocalipsis del tipo Mad Max con desarrapados matándose por el gasoil? Con todas esas ruinas la verdad es que quedarían unas escenas acojonantes. Pero lo cierto es que no hace falta desbarrar ni ejercer de futurólogos: se les puede juzgar por su acción de gobierno actual. El exceso de informaciones sobre el programa de Syriza (verdadero o inventado) camufla el hecho de que ya es posible saber algo de cómo administran.
Gobiernan las Islas Jónicas y Ática, la región más poblada de Grecia, en la que vive el 40% de su población. También aproximadamente el 20% de los municipios de la misma región.
En estos pocos meses, a pesar de encontrarse un presupuesto ya confeccionado, Syriza aumentó la ayuda de emergencia social en Ática de 1,8 a 13,5 millones de euros. Estableció ayudas para los hogares que no podían pagar la luz, unos 40.000. Los niños estudian con velas. En Grecia, cuatro de cada cinco viviendas no pueden poner la calefacción. Los griegos se ven obligados a encender hogueras de leña en los pisos y ya hay varios casos de muertes por asfixia. Con el recibo de la luz va unido un impuesto extra a la propiedad. Si no lo pagas, la cortan. Pero sindicalistas de eléctricas denunciaron que las grandes empresas pagaban la mitad, o incluso nada.
Syriza se negó a despedir a más funcionarios. Esta negativa ha hecho que esos alcaldes rebeldes, que aducen que hoy los servicios públicos son más importantes que nunca, tengan querellas por desobediencia ante la justicia.
Abren dispensarios públicos con médicos voluntarios para poder ofrecer acceso universal a algunos de los más de tres millones de griegos que hoy no tienen acceso a la sanidad. El movimiento que la defiende tiene como lema: “No nos mataréis”. Los partos cuestan más de 700 euros. Una cesárea: 1.200, una radiografía: 100. Las pruebas diagnósticas son tan inalcanzables que las ONG denuncian el aumento imparable de los abortos no deseados. A todo esto, el anterior Ministro de Sanidad, de Nueva Democracia, realiza manifestaciones como esta: “Enfermedades como el cáncer no son urgentes a menos que estén en la etapa final”. Este ministro además tuvo una condena por plagio intelectual, pero no todo lo copiaba, y se mostró bien capaz de escribir un artículo titulado “Los judíos: toda la verdad”, en el que negaba el Holocausto. Su preocupación por la salud también se aprecia en sus actividades privadas, y en el Teletienda griego vende una máquina milagrosa que “elimina los tóxicos de los cigarrillos”. Digo “anterior Ministro de Sanidad” porque ahora hay uno nuevo. Un antiguo militante nazi y antiguo skin-head de los de bate de béisbol que repite lemas de la dictadura militar “contra los rojos”. Difícil saber si es un avance o un retroceso. Tal es el gabinete con el que se hermana el PP.
Syriza ha reducido los impuestos del pequeño comercio y las PYME y aumentado los impuestos municipales de las grandes compañías, bancos y superficies comerciales. Aunque sería más justo decir que han empezado a pagar, pues antes no lo hacían.
Organiza mercados para productores locales que venden sus productos más baratos que en los supermercados y colabora con los comedores sociales y los infantiles. También han cancelado proyectos de plantas de gestión de desechos por no cumplir las leyes de impacto ambiental.
Ni una noticia negativa. Y, creedme, de haberla, con la prensa que tenemos, lo hubiésemos sabido. Solo son unos meses de gobierno, pero algo nos enseñan.
¿Y qué más no sabemos de Grecia? De todo. En general, cuando los medios de comunicación españoles hablan de que Syriza pretende nacionalizar servicios como transportes, agua o luz, ocultan que muchos antes eran públicos, solventes y fueron casi regalados a grandes empresas. La televisión pública griega fue cerrada justo unas semanas después de las concesiones de licencias televisivas a empresarios del entretenimiento que soslayan en los informativos el empobrecimiento generalizado. De paso, Grecia bajó al puesto 99 en el índice de libertad de prensa que confecciona Reporteros sin Fronteras. Por debajo de Kuwait, Gabón y Kirguistán.
El transporte ferroviario, que daba beneficios, se privatizó con el aplauso del comisario europeo del PSOE, Joaquín Almunia. Y solo después de privatizarse el gobierno griego consideró oportuno subvencionar a las empresas beneficiarias. El mismo gobierno hace, día sí y día también, operaciones que atentan contra el más mínimo decoro. Vende casi treinta ministerios y edificios públicos por 260 millones y firma un contrato de alquiler con la empresa que los compra para seguir usándolos por 30 millones al año, haciéndose cargo además del mantenimiento. Una cláusula cómica establece el derecho del gobierno a “recomprarlos” en el futuro.
Los mismos negociazos se han visto en la privatización de la lotería: una concesión por doce años a cambio de lo que el gobierno recaudaba en tres.Empresarios relacionados con el gobierno se hacen con islas, playas, terrenos y edificios olímpicos a precios de risa. Por supuesto, ni un euro de todos estos revierte en los griegos sino que van directamente al fondo para el pago de la deuda. A pesar de ello Alemania se mostró “decepcionada por el nivel de privatizaciones”.
Pero estas son pequeñas cosillas en comparación con la venta de las minas de oro de Calcidia. La empresa que las gestionaba provocó un desastre medioambiental. Antes de hacerse cargo de las indemnizaciones se declaró en quiebra. El estado griego también perdonó las cotizaciones sociales debidas y compró por 11 millones los derechos de explotación. A las pocas horas los vendió por el mismo precio a una empresa constituida dos días antes. Esta, a su vez, vendió el 9% de la explotación a un holding catarí por 175 millones. Solo el 9% valía dieciséis veces más que lo que recaudaron los griegos. Esto deja el pelotazo de Galerías Preciados del PSOE en una chiquillada. La explotación del oro, que solo es apoyada por el gobierno y el partido neonazi, está produciendo catastróficas consecuencias ambientales. Contra ella ha surgido un movimiento social que apoyan decenas de miles de personas. Ierissos es “la aldea gala”, solo que aquí los romanos son fuerzas antiterroristas con declaración de estado de emergencia incluida. Escribir en blogs, o hablar con la prensa contra las minas, se considera motivo para presentar cargos por pertenencia a organización criminal.
¿Y el agua? Bruselas ordenó la privatización del agua. La Mancomunidad de Municipios de Tesalónica organizó un referéndum. El gobierno griego intentó prohibirlo, lo declaró ilegal. La democracia es ilegal en el país que la inventó. A pesar de todo se llevó a cabo con la presencia de observadores internacionales. El resultado fue que el 97,8% de la población estaba en contra de la privatización. Aún así, se privatizó, pero el Tribunal Supremo lo declaró ilegal. Ninguna de estas noticias ha tenido en la prensa española el eco que tuvo, por ejemplo, el cierre de una heladería en Venezuela.
De este modo, ignorando los hechos concretos de Syriza y el gobierno griego, en España la prensa plantea el debate en términos fantasmas. Este hará esto, este hará lo otro. ¿Pero y lo que ya hizo? Sobre eso, el silencio. La insistencia en las diferencias ideológicas sirve en realidad para eliminar de nuestra memoria los obscenos actos concretos de un gobierno que, pura y llanamente, se ha dedicado al saqueo. El pasado de la gran coalición griega entre derecha y socialistas es tan vergonzosamente indefendible que a ninguno de sus cómplices en España se le ocurre traer a colación ni una sola de sus medidas. En su lugar, todo se plantea en términos de orden-desorden, seguridad-incertidumbre, conocido-desconocido. ¡Qué gran diferencia con Venezuela! Cuando toca hablar de Venezuela entonces la prensa sí se ensaña con lo concreto. Ahí sí vemos el drama humano. La ideología, ni se mienta.
Esto avanza los términos del combate argumental que se producirá aquí durante este año. ¿Juzgaremos los ciudadanos al binomio PP-PSOE por sus hechos o por el símbolo de estabilidad que desean representar?

fuente: Diogonal Global

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