Chile. ¡Viva la lucha de los trabajadores de la Educación!
Resumen Latinoamericano, 19 de mayo de 2025.
Estas últimas semanas los trabajadores de la educación han desbordado las calles. Y es que no es casualidad, dado que la educación tanto pública como particular subvencionada vive una profunda crisis que se arrastra ya desde hace algún tiempo. Huelgas, paros y marchas se han levantado en diversos rincones de nuestro país, demostrando y sacando a la luz un profundo problema que aqueja un pilar fundamental de cualquier sociedad, la educación.
El día de hoy 15 de mayo, AFESA (Asociación de Asistentes de la Educación) terminó su movilización luego de estar más de una semana paralizados en la comuna de Santiago, quienes buscaban reunirse con el Alcalde Desbordes por mejores sueldos y el traspaso en iguales condiciones a manos del SLEP. El alcalde cerró las puertas a la negociación, sin embargo las y los asistentes lograron conquistas importantes.
Por otro lado, hoy se vivió el paro nacional convocado por el Colegio de Profesores, con el fin de exigir al Gobierno el cumplimiento y la agilización de la llamada agenda corta docente: un conjunto de reformas que pretende dar respuesta parcial a demandas que el gremio ha sostenido durante años. Esta agenda contempla, entre otros puntos, una nueva regulación de la ley de titularidad, mejoras a la carrera docente, medidas efectivas contra el agobio laboral y la violencia en los establecimientos educacionales, así como respuestas concretas ante el crítico estado de la educación pública en el país.
La conducción oportunista que encabeza la dirigencia del Colegio de Profesores no eclipsa la justeza de las demandas que por años han sido levantadas por profesores desde sus espacios de base.
En ese sentido, es deber de los sectores organizados, apoyar los esfuerzos que diversas organizaciones sociales y sindicales del mundo educativo han levantado, multiplicando el contenido a esta jornada, solidarizando con esta lucha e impulsando la denuncia a las dirigencias burocráticas que buscan traficar los intereses de sus bases a cambio de puestos políticos.
Hoy se desarrollan huelgas en distintos establecimientos educacionales que exigen mejoras en sus condiciones laborales. Tal es el caso del sindicato del Lincoln College de Pudahuel, del Sindicato del Colegio Jan n°5 de Puente Alto, del Sindicato del Colegio San José de Cabrero, entre otros.
Todas ellas, son evidencia del profundo descontento frente a una educación pública y particular subvencionada que se encuentra en permanente deterioro, tanto en condiciones laborales así como en infraestructura, en contraposición a la otra cara de la moneda, la educación privada, donde los hijos de los más ricos del país no sufren por goteras, ratones, falta de personal o recursos.
Todas estas movilizaciones y huelgas a su vez tienen algo en común, y es que a ellas no han acudido únicamente las y los trabajadores de sus respectivos sindicatos, sino que se ha desbordado la solidaridad, ya sea entre sindicatos de distintos lugares, apoderados, alumnos y distintas organizaciones sociales.
Y es que, la crisis de la educación no afecta únicamente al profesorado, sino que también golpea con fuerza a estudiantes, apoderadas y, en particular, al conjunto de trabajadores de la educación.
Son especialmente las y los asistentes y auxiliares de la educación quienes han demostrado mayor determinación en su lucha por frenar la degradación de sus condiciones laborales. Se trata de los sectores más precarizados del sistema, y por tanto, quienes más deseos de rebelarse poseen.
Sólo una férrea unidad entre profesionales de la educación y estos sectores más empobrecidos permitirá avanzar en mejores condiciones laborales.
Sólo la unidad de las comunidades educativas (apoderados, estudiantes y trabajadores) permitirá luchar contra quienes nos niegan una educación digna (sostenedores ricachones y políticos).
Y es que, la crisis de la educación no afecta únicamente al profesorado, sino que también golpea con fuerza a estudiantes, apoderadas y, en particular, al conjunto de trabajadores de la educación.
Son especialmente las y los asistentes y auxiliares de la educación quienes han demostrado mayor determinación en su lucha por frenar la degradación de sus condiciones laborales. Se trata de los sectores más precarizados del sistema, y por tanto, quienes más deseos de rebelarse poseen.
Sólo una férrea unidad entre profesionales de la educación y estos sectores más empobrecidos permitirá avanzar en mejores condiciones laborales.
Sólo la unidad de las comunidades educativas (apoderados, estudiantes y trabajadores) permitirá luchar contra quienes nos niegan una educación digna (sostenedores ricachones y políticos).
Las demandas levantadas por profesionales y trabajadores de la educación no responden a un capricho gremial, como ha pretendido plantear la prensa al servicio de políticos y empresarios de la educación, quienes buscan presentar estas movilizaciones como actos que toman a los estudiantes como rehenes, criminalizando la justa lucha por mejores condiciones laborales.
Por el contrario, estas demandas nacen de una realidad insostenible, donde los discursos oficiales sobre el derecho a la educación contrastan brutalmente con la falta de recursos, la sobrecarga laboral, la inestabilidad contractual y la desprotección frente a la violencia que viven a diario miles de trabajadores y comunidades educativas.
La movilización no es sólo legítima: es necesaria. Es una expresión de resistencia frente al abandono estatal y una defensa intransable de la dignidad laboral y del derecho a la educación.
Desde el Comité de Solidaridad Obrera y Popular, les mandamos un caluroso saludo de apoyo a cada auxiliar, a cada asistente y a cada profe que el día de hoy está peleando por un mejor futuro para su familia, sus compañeros y sus alumnos.
¡Viva la lucha de los trabajadores de la educación!
¡Abajo sostenedores ladrones y políticos corruptos!
¡LA REBELIÓN POR UNA MEJOR EDUCACIÓN SE JUSTIFICA!
Comité de Solidaridad Obrera y Popular




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