México.Tenemos derecho a vivir con dignidad: América del Valle
Por Mario Bavo. Desinformemonos_Resumen Latinoamericano 7 de mayo 2026.
En 2002, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco (FPDT) detuvo el proyecto de un megaaeropuerto que se construiría en sus tierras de cultivo. La factura no tardó en cobrársele al grupo campesino: en mayo de 2006, Atenco fue sitiado por 700 elementos de la hoy extinta Policía Federal Preventiva, más mil 815 agentes municipales y estatales, en un brutal operativo violatorio de derechos humanos. A dos décadas de aquel mayo rojo, Desinformémonos charló con América del Valle (Estado de México, 1980), activista e integrante del FPDT.
—¿Por qué se suscitó aquella saña del Estado mexicano en contra de Atenco durante los días 3 y 4 de mayo de 2006?
—Al cancelar la construcción del Aeropuerto en Texcoco, en 2002, el FPDT trascendió nacional e internacionalmente: desmitificamos que los dueños del dinero fueran invencibles. Además, Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México, necesitaba la aprobación del gran capital en su aspiración presidencial. Él tomó a Atenco como trofeo y envió un mensaje: “No seré como Vicente Fox a quien le tembló la mano”. Asimismo, era necesario un castigo ejemplar para todo el movimiento social, pues algo germinaba desde La Otra Campaña, iniciativa del EZLN. También, la represión contra Atenco se dio en un contexto electoral: el Estado debía infundir miedo. AMLO iba hacia arriba. Todos sabemos que ganó en 2006; pero le robaron mediante fraude electoral.
Justicia social
—En la represión contra Atenco se perpetraron los asesinatos policiacos del adolescente Javier Cortés y del universitario Alexis Benhumea. Además, hubo más de 47 mujeres torturadas y violentadas sexualmente. Para usted, ¿cómo debe hacerse justicia en este caso?
—Jurídicamente, el resarcimiento después de una falta cometida por el Estado apunta hacia la no repetición y a la reparación del daño. Sin embargo, son pocos los casos en donde el Estado asume total responsabilidad y toma acciones ejemplares. En México es la hora en que eso no sucede. Entonces, la justicia se queda corta en términos formales. En este caso, el FPDT entiende que no será suficiente con una disculpa pública. Tampoco basta con que hoy ya no se nos persiga ni con haber obtenido la libertad de los presos políticos.
“La justicia pasa por distintos puentes. Uno de ellos: la justicia social. Nuestra lucha se originó porque se intentó despojarnos del territorio, pues eso estaba legalmente permitido. Expropiar resultaba lógico, natural y legal. Y no era necesario consultar a nadie, bajo la justificación del bienestar público; pero Atenco, entre otras cosas, dijo: ¡No! Ya no es lógico, natural ni legal”.
4T y Atenco
—Usted describe el modus operandi del Estado mexicano durante dos siglos; pero eso mismo se hizo con los pueblos originarios antes de que se fundara México…
—Sí. Una acción respaldada en la lógica: “Estas tierras yo las vi y ahora son mías”.
—Cuando la “legalidad” del Estado de derecho no alcanza para despojar del territorio, entonces, se reactiva una guerra conquistual para avasallar al enemigo. Conquista permanente le llama la antropóloga Rita Segato…
—Sí, por ello, para nosotros el resarcimiento se queda corto. No basta con una disculpa pública ni un reconocimiento desde el Estado acerca de su propia falta. Necesitamos justicia social y castigo a los responsables. Desde 2018 se dieron pasos hacia la justicia; si bien no resolvieron el fondo del asunto, por lo menos fueron muestra de voluntad política para acercarnos a ese ideal. Esto sucedió gracias a que los pueblos luchamos por nuestra memoria.
Utopía y dignidad
—Durante estos 20 años que han transcurrido desde aquel mayo de 2006, ¿cuáles considera que son los aprendizajes y las victorias del FPDT?
—Me iré más atrás en el tiempo. Al cancelar el megaeropuerto, aprendimos que los partidos políticos no son fuerzas que nos representen. Entonces, recurrimos a la fuerza del pueblo organizado, así como a la solidaridad correspondida, cultivada, procurada, reconocida y reivindicada. En 2006, aquel avasallamiento estatal nos mató en vida. Ahí, nuevamente, nos sacó adelante la solidaridad y la decisión política de seguir viviendo: tenemos derecho a vivir con dignidad. Aprendimos que no solo necesitamos decir “No al aeropuerto, al despojo y a la injusticia”, sino que también es urgente decir “Sí a la vida”. Queremos vivir de pie, mirando al sol. Queremos escuelas y educación porque no basta que nos restituyan la tierra si sobre ella seguirán existiendo jóvenes abandonados, niños despreciados y adultos esclavizados. Esto es parte de la justicia social. Aprendimos a proponer.
—Otro mundo, aquí y ahora…
—Sí. Eso sigue siendo utópico, diría Eduardo Galeano; pero no podemos dejar de perseguir esa utopía. El día que nos rindamos, estaremos muertos en vida. Seguimos caminando con nuestras contradicciones, pero mirando al sol sin vendernos, sin entregarnos y sin doblegar nuestra dignidad.

You must be logged in to post a comment Login