Irán. Rezaei: “EE. UU. está solo y no hay marcha atrás en esta guerra»
Resumen Medio Oriente, 07 de mayo de 2026.
Mohsen Rezaei afirmó a Al Mayadeen que Irán busca una victoria completa frente a EE. UU. e «Israel», defendió el control del estrecho de Ormuz y reiteró el apoyo iraní a Hizbullah y al eje de la Resistencia.
El miembro de la Asamblea de Discernimiento de Conveniencia del Sistema de Irán, el general Mohsen Rezaei, afirmó en una entrevista exclusiva con Al Mayadeen que Irán debe alcanzar una “victoria completa” frente a la agresión estadounidense-israelí.
Consideró que Washington buscaba una victoria rápida antes de retirarse de la región, aunque “ese camino está cerrado y no hay marcha atrás”.
Sostuvo que Estados Unidos “se ha quedado solo en el mundo” y aseguró que incluso antiguos aliados ya no respaldan a Washington.
En ese contexto, afirmó que la actual confrontación debe desembocar en un “resultado definitivo” frente a Estados Unidos y consolidar los logros obtenidos por Irán durante la guerra.
Precisó que Estados Unidos entró en la región creyendo que podía llenar el vacío dejado por la Unión Soviética, pero ese guion, repetido ahora por Donald Trump tal como antes lo hiciera George W. Bush, «está condenado al fracaso».
«Somos una región autónoma. Irán, Arabia Saudita y Turquía debemos avanzar juntos en un espacio regional independiente», acotó.
Irán defiende el control del estrecho de Ormuz
En relación con el estrecho de Ormuz, Rezaei explicó que, a diferencia de todos los estrechos del mundo que tienen dos orillas, este cuenta con cuatro márgenes: tres bajo soberanía iraní y uno bajo soberanía omaní.
«Por eso podemos afirmar que este paso se encuentra dentro de las fronteras del territorio iraní«, sostuvo.
Denunció que los enemigos han utilizado el estrecho en perjuicio del pueblo iraní: durante la guerra de los 12 días de junio de 2025 tanto el estrecho como el Golfo fueron empleados contra Irán por parte de Washington y Tel Aviv.
Rezaei señaló que el primer objetivo de Irán en Ormuz es la seguridad, tanto del estrecho como de toda la región del Golfo, pues si el paso dejara de estar bajo control y gestión iraní, el enemigo volvería a utilizarlo contra Irán y su pueblo.
El segundo objetivo es el comercio: Irán considera que garantizar el tráfico mercante en la región es una responsabilidad propia, y que esa seguridad tiene un coste que debe ser sufragado a través del estrecho.
Campo de batalla y diplomacia
Destacó que Irán aceptó negociar en paralelo al conflicto, a pesar de que Washington ha incumplido sus compromisos en reiteradas ocasiones: durante la guerra de los 12 días, mediante una intentona interna y en la agresión en curso.
Reveló que, durante aquel conflicto, Trump llamó personalmente al ministro de asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, para solicitar un alto el fuego, solicitud que Irán aceptó.
En cuanto a las condiciones de Irán en las negociaciones de Islamabad, Rezaei fue categórico: Irán no negocia con nadie el expediente nuclear y se mantiene firme en sus diez puntos, actuando de forma equilibrada entre el frente militar y la vía diplomática.
La situación interna en Irán
Rezaei confirmó que el líder Mojtaba Khamenei acompañó al mártir Sayyed Ali Khamenei a lo largo de su trayectoria, por lo que no parte de cero en la conducción del país: cuenta con experiencia suficiente y la situación está bajo su control.
Subrayó que los tres poderes del Estado son independientes y su relación con el líder está taxativamente definida en la Constitución, lo que ha convertido a la República Islámica en una institución sólida tanto en su cúpula como en su base.
Identificó como el mayor error de los adversarios, en especial de Estados Unidos, el desconocimiento del pueblo iraní y de su historia.
«Interpretan las protestas como señal del derrumbe del sistema, pero la situación se invierte y los propios manifestantes se les enfrentan, porque el pueblo iraní confía en la palabra del líder.»
Rezaei se refirió también a la campaña «El Alma se sacrifica por Irán», cuyos sondeos registran cerca de 32 millones de inscritos, entre ellos una parte de quienes participaron en las protestas de 2025-2026, y que han declarado su disposición a combatir a Estados Unidos.
La elección del nuevo líder
Rezaei precisó que la designación del líder en Irán no depende de ninguna persona, partido ni facción, sino que se realiza a través del Consejo de Expertos, elegido por sufragio popular.
En el caso del Sayyed Mojtaba Khamenei, la mayoría de los miembros del Consejo votaron a su favor de entre seis candidatos en un proceso duró nueve días y transcurrió sin alteraciones, gracias a la existencia del Consejo de Liderazgo, que administra el país durante los períodos de transición.
La ausencia pública del líder Sayyed Mojtaba, aclaró Rezaei, responde a un plan de seguridad.
Seguridad regional y relaciones con el Golfo
Asimismo, expuso que Irán dispone de un modelo propio para la región, contrapuesto al modelo estadounidense, cuyo objetivo es la fragmentación.
El modelo iraní propugna que la región garantice su propia seguridad y que las fuerzas extranjeras, estadounidenses y europeas, abandonen el área y en ese marco, la República Islámica impulsa la creación de un Consejo de Seguridad Regional.
Respecto a los países del Golfo, destacó que Teherán no ha tomado represalias, pese a que dichos países cooperaron con «Israel» durante 47 años y participaron en la guerra contra Irán, especialmente mediante el uso de bases militares estadounidenses.
Sin embargo, planteó la pregunta: «Si nos atacan desde esas bases, ¿acaso debemos quedarnos mirando sin responder?» Y añadió: «Como musulmanes, debemos estar los unos al lado de los otros.»
En cuanto a la insistencia iraní en el cese del fuego en Líbano como condición fundamental en las negociaciones con Washington, Rezaei fue rotundo al afirmar que el enemigo no tiene opción de aceptar o rechazar; simplemente debe poner fin a sus agresiones contra Líbano.
Reafirmó el apoyo irrestricto de Irán a Hizbullah, al pueblo libanés y al Ejército del Líbano.
Recordó asimismo el respaldo de Irán al eje de la Resistencia en Yemen, Líbano, Irak y demás países cuyos pueblos se oponen al proyecto del «Gran Israel» y a la reconfiguración del mapa de Asia Occidental.
«Irán considera a estos países parte de su propia seguridad: si Israel pretende alterar el mapa de la región, esa amenaza va dirigida también contra Irán.»
Rezaei concluyó señalando que esta guerra acortó la vida útil de «Israel», cuyos respaldos internacionales se transformaron ahora en hostilidades, y que la victoria iraní frente a Estados Unidos provocó un auténtico seísmo en las relaciones políticas de Washington con el mundo, especialmente con la OTAN y con los países árabes.
Fuente: Al Mayadeen




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