Ecuador. “Si no nos mantenemos firmes, estas empresas nos barrerán”: un nuevo capítulo en la lucha antiminera»

Por Pablo Meriguet, Peoples Dispacht /Resumen Latinoamericano, 18 de julio de 2025.

En junio, la policía reprimió duramente a los manifestantes que se oponían al tercer proyecto minero más grande del país. Varios movimientos sociales han denunciado vínculos entre la empresa minera y la familia del presidente.

Ecuador es un país que ha desarrollado una fuerte conciencia ambiental a lo largo de su historia. Su constitución, aprobada en 2008, fue pionera a nivel mundial en otorgar derechos a la naturaleza. En 2021, más del 80% de los habitantes de Cuenca, la tercera ciudad más grande de Ecuador, votaron a favor de prohibir la minería en la zona. En 2023, en una consulta popular, el pueblo ecuatoriano exigió que el petróleo del Parque Nacional Yasuní, en la Amazonia, se mantuviera bajo tierra.

Los habitantes de Quito, la capital del país, también votaron en contra de la exploración y explotación de minerales metálicos en el Chocó Andino. Cabe mencionar también las numerosas luchas que los pueblos indígenas han librado durante décadas contra la destrucción de la naturaleza por parte de las grandes empresas mineras y petroleras.

Curimining y denuncias de vínculos con la familia Noboa

El último episodio de este legado antiminero tuvo lugar hace tres semanas en el cantón de Las Naves, provincia de Bolívar. La empresa Curimining S.A., tras un acuerdo con el gobierno derechista de Daniel Noboa, anunció que iniciaría sus actividades en junio con la construcción de la mina El Domo, cuyo objetivo es extraer oro, plata y zinc.

Según el anuncio , la compañía invertirá USD 292 millones en un período de 22 meses y ofrecerá regalías por más de USD 370 millones, convirtiéndose así en la tercera mina más grande del país, detrás de Fruta del Norte y Mirador.

Uno de los aspectos más controvertidos del inicio de las operaciones mineras es que, según varias organizaciones sociales, incluida la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), uno de los principales accionistas de Curmining SA es el Grupo Nobis, un poderoso conglomerado empresarial dominado principalmente por la familia del actual presidente del país. Ante esto, varios líderes sociales han recalcado que los permisos de operación se otorgaron para favorecer al grupo económico al que pertenece la familia Noboa.

La organización popular de Las Naves y sus vecinos

A principios de 2025, al enterarse de que Las Naves se convertiría en el epicentro de una de las operaciones mineras más grandes del país, cientos de habitantes del sector comenzaron a organizarse para exigir que no se realizaran actividades mineras en sus tierras. Argumentan que las operaciones mineras ponen en peligro sus fuentes de agua, indispensables no solo para sostener su actividad económica fundamental (agricultura y ganadería), sino también para su consumo diario.

A finales de junio de 2025, se produjeron importantes protestas y movilizaciones en Las Naves, en las que participaron no solo los habitantes de la zona, sino también agricultores de zonas aledañas como Ventanas, Echandía, San Luis de Pambil, Quimsaloma y Pangua. Los manifestantes argumentaron que las consecuencias del proyecto minero podrían dañar el medio ambiente y a las miles de familias que viven allí.

El Frente Nacional Antiminero, organización social activa en la lucha contra la minería, declaró : “Comunidades, comunidades, asociaciones, juntas de agua, cacaoteros, ganaderos, viveristas, comerciantes y ciudadanía en general nos movilizamos en una sola fuerza para denunciar la invasión de la minera Curimining en la zona alta del cantón, poniendo en riesgo las fuentes de agua donde nacen los ríos que abastecen a miles de familias campesinas dedicadas a la agricultura, la ganadería y el turismo. Hoy, los habitantes de Las Naves, pero también de Ventanas, Echandía, San Luis de Pambil, Quimsaloma y Pangua, decimos con una sola voz de resistencia: ¡LA MINERÍA NO PASARÁ!

La represión

Esta no es la primera vez que los habitantes de Las Naves protestan contra la minería. En julio de 2023, el gobierno reprimió las protestas contra la concesión de la licencia a la empresa. En 2025, la presidencia decidió repetir el guion y proteger los intereses de Curmining, optando por la represión de los manifestantes. Durante varios días, se produjeron intensos enfrentamientos entre agricultores y comerciantes de la zona con unidades especializadas de la Policía Nacional. Varios videos muestran a varios manifestantes heridos tras las acciones de los gendarmes.

El 26 de junio, la CONAIE informó sobre X: «Tercer día de represión en Las Naves. Policías fuertemente armados de la Unidad para el Mantenimiento del Orden ingresaron nuevamente a La Unión, Las Naves, por orden de la empresa minera Curmining S.A., cuyo accionista es el Grupo Nobis, vinculado a la familia del presidente Daniel Noboa. El Gobierno prioriza el uso de la fuerza pública para proteger los intereses de una empresa extranjera, criminalizando a las comunidades que defienden el agua, el territorio y su economía campesina».

¿Qué hay detrás de lo sucedido en Las Naves?

Para comprender mejor la situación, Peoples Dispatch conversó con Pamela Viteri, politóloga, abogada y militante de izquierda, quien afirmó que detrás de lo ocurrido en Las Naves hay más que lo que dice la versión oficial: «Detrás están los intereses de las empresas mineras y del Estado que las apoya. La minera Curimining (Salazar Resources y Silvercorp) quiere imponer el proyecto Curipamba-El Domo por la fuerza, y el gobierno, mediante la fuerza policial y la persecución, protege esos intereses. Todo esto ocurre porque la minería es un negocio para las élites y para los políticos en el poder, como el propio presidente Noboa, quien tiene vínculos muy claros con el sector, y específicamente, con esta concesión».

Sobre el futuro de la lucha antiminera en Las Naves, Viteri afirmó: «La lucha no ha terminado, sigue adelante. El pueblo ha resistido con fuerza: ha habido dos puntos de resistencia: caravanas y movilizaciones masivas. Aunque la policía ha reprimido brutalmente, hiriendo a manifestantes y realizando detenciones, las comunidades no se han rendido. Judicialmente, las acciones de protección fueron rechazadas, pero las comunidades han apelado… El pueblo sigue defendiendo el agua y el territorio. En este momento, hay una tensa resistencia en el territorio. No han permitido el ingreso de todas las máquinas que quisieran, y eso es gracias a la lucha popular… durante más de un mes y medio».

Cuando se le preguntó a Viteri sobre el significado más amplio de la lucha antiminera en Ecuador, dijo: «No nos enfrentamos solo a una empresa minera, sino a todo un modelo extractivista que desprecia la vida campesina, el agua y la soberanía de los pueblos. Un modo de acumulación que solo sirve a los grandes intereses del capital y que solo se puede sostener con sangre, represión y cárcel».

El futuro consiste en mantenernos organizados, sumar fuerzas y no abandonar el territorio. Si no nos mantenemos firmes, estas empresas nos barrerán. Pero la lucha de Las Naves ya ha trascendido: ahora es un ejemplo en todo el país. El futuro reside en seguir articulándonos con otras luchas antimineras, fortalecer la organización, ejercer presión legal y social, y no permitir que nos dividan ni nos compren. Si la empresa y el Estado siguen violando derechos, seguiremos resistiendo. Esta lucha no terminará hasta que la empresa minera se retire del territorio y el gobierno busque y escuche alternativas económicas. El presente y el futuro son antimineros —concluyó Viteri—.

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