Argelia celebra un año más de la victoria y fin del colonialismo y apartheid
Por Paula Cortés/ Acercándonos/ África en Resumen/ 5 de julio de 2025
Argelia en el siglo XVIII, o la Regencia de Argel, bajo control otomano, era una gran productora de trigo, de hecho, creció de tal forma que comenzó su exportación a los países europeos. Esta sería la causa indirecta de la invasión europea, o mejor dicho, el pretexto para el plan de colonización francés a este país del norte de África bañado por el Mediterráneo.
A fines del siglo XVIII, entre 1795-1796 la República francesa había contratado la compra de trigo para su ejército, el mismo que atento a sus intereses, primero Napoleón y posteriormente la recién reinstaurada monarquía borbónica de Carlos X, dieron largas, postergando el pago del adeudo. En 1830 el dey de Argel exigió contundentemente a Deval, el cónsul francés, el pago del grano a cancelar. Al no recibir respuestas y únicamente percibir tácticas dilatorias por parte del enviado francés, el rey de Argel respondió con un revés de su abanico en el rostro del funcionario. A partir de ese momento el incidente llevaría a una larga cadena de acontecimientos con desastrosas consecuencias, que poco tuvieron que ver con la bofetada recibida por el cónsul francés, empero más bien, con la necesidad de ganar popularidad del rey francés. Más de 36.000 soldados galos desembarcaron so pretexto de «vengar la ofensa». Excusa que Francia esgrimió para poner en práctica su ya formado proyecto de instalar una colonia en el litoral africano convenientemente cercano a sus costas. Sin embargo, los franceses fueron derrotados por la resistencia.
Para el año 1840, Francia, siempre ávida en su expansionismo, envió 115.000 soldados a invadir otra vez Argelia como continuación del malogrado plan de 10 años atrás, reanudando así, la guerra de conquista. Si bien hubo varias revueltas contra los franceses, estas fracasaron. No obstante, al sur del territorio argelino las tribus nómades se mantuvieron independientes y combatieron la presencia francesa hasta bien entrado el siglo XX. En 1873 los franceses implementaron el expolio de tierras para la instalación de colonos —lo que hoy llamamos colonialismo de asentamiento-. Los mismos se contaban en 500.000 antes de fin del siglo y más de 1.000.000 para el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los tristemente conocidos como pieds-noirs —pies negros en francés- se refería a los franceses nacidos en Argelia, concentraban la propiedad de las tierras fértiles y ricas en recursos naturales. Absolutamente toda la economía del país fue reorganizada para servir a los intereses de Francia, segregando a la población originaria y relegándolos de la vida política y el acceso a buenos trabajos.
Es en este contexto de colonialismo y apartheid que la resistencia nacionalista de Argelia vuelve a organizarse y fortalecerse en la década de 1920 hasta llegar a su madurez política y militante en 1945, cuando durante los festejos por la derrota del nazi-fascismo dieron marco a una rebelión popular que fue reprimida salvajemente por las autoridades francesas. Aunque el numero real de víctimas no es claro, según el informe oficial francés serian más de 45.000 argelinas y argelinos asesinados y 108 europeos.
Al poco tiempo de esta masacre, se reestructura y renombra el Partido del Pueblo Argelino, fundado en 1937, como Movimiento por el Triunfo de las Libertades Democráticas MTLD. El mismo participaría en las elecciones organizadas por las autoridades coloniales en los años 1948 y 1951.
Los líderes argelinos convencidos de la futilidad de la vía electoral bajo ocupación, entre ellos jefes de la Organización Especial, rama militar del MTLD, fundaron el Comité Revolucionario por la Unidad y la Acción, que en noviembre de 1954 se convertiría en el Frente de Liberación Nacional, el FLN, iniciaron la lucha armada. El psiquiatra, escritor y revolucionario de origen martiniqués, Franz Fanon, fue combatiente en la liberación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial y se incorporó al FLN, siendo su pensamiento y obra decolonial, de gran influencia teórica no sólo en Argelia, sino también, en toda el África subsahariana y el mundo.
La metrópoli en su ambición colonial, quería retener una Argelia francesa y a los pieds-noirs, sus colonos implantados en territorio ajeno, para ello, aplicó un sistema perverso de asesinatos, utilizando sistemáticamente la tortura, expolio y destrucción contra el pueblo argelino. Así pues, destruyó 8.000 aldeas y masacró a más de un millón de civiles, para este infame menester desplegó a más de 500.000 soldados en territorio argelino. Como toda potencia colonial, que se niega a perder los malhabidos privilegios de la ocupación, fuerzas de la derecha colonialista francesa más recalcitrante residente en Argelia formaron la temible Organización Armada Secreta, la OAS, un grupo terrorista que mixturaba el fascismo con la defensa a ultranza de los supuestos derechos de los usurpadores colonos franceses que se negaban a aceptar los derechos de los argelinos y argelinas. Sin embargo, y ante la ya nítida victoria de la revolución argelina, finalmente el 18 de marzo de 1962, el general Charles De Gaulle firmó los Acuerdos de Evian, que establecían tanto el cese al fuego, como el compromiso de llevar a cabo un plebiscito de autodeterminación.
La independencia de Argelia fue declarada el 5 de julio de 1962 y se realizaron las elecciones a fin de ese mismo año. Ahmed Ben Bella fue designado primer ministro.

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