India, la ultraderecha, lo carcome todo.
Guadi Calvo*, Resumen Latinoamericano, 29 de febrero de 2024.
Entre abril y mayo de este año está previsto que India celebre elecciones generales.
Según las encuestas, el actual Primer Ministro, Narendra Modi, parece disponerse a
ganar su tercer mandato.
Con mayoría en el parlamento, en sus dos mandatos anteriores (2014-2019) (2019-
2024) ha podido gobernar, a su país, el más poblado del mundo, con 1.400 millones de
ciudadanos. Más allá de sus políticas económicas, neo liberales, su, partido el Bharatiya
Janata Party, (Partido Popular Indio) (BJP), que le ha permitido convertirse en la quinta
economía mundial, en la cuarta nación del mundo en poner una nave en la Luna, lo que
más allá del poderío económico, habla de la capacidad tecnológica. De la que está
también en la cabeza del mundo. Más allá de todas esas proezas, ha eliminado una gran
cantidad de planes sociales, que apoyaban a diversos núcleos sociales de extrema
pobreza.
Además de haber impuesto una suerte de supremacismo hindú, por sobre los otros
colectivos, especialmente sobre la primera minoría, la musulmana, con casi 240
millones de fieles. Aplicando políticas, cada vez más restrictivas, respecto a la libertad
religiosa, articulados con las fuerzas de seguridad y las organizaciones parapoliciales
que acompañan a su partido, que se han agrupado en un movimiento conocido como
Sangh Parivar (familia de organizaciones), donde la milicia Rashtriya Swayamsevak
Sangh (RSS u Organización Nacional de Voluntarios) la fuerza donde se formó Modi,
desde su adolescencia, que toma toda la simbología de las Sturmabteilung o SA, los
camisas pardas de Hitler, y el BJP, el Vishva Hindu Parishad (VHP, Consejo Mundial
Hindú), y la Bajrang Dal (Brigada de Bajrangbali, más conocido en occidente como
Hanuman, un inquebrantable seguidor de Rama, que es representado con cabeza de
mono) son el núcleo principal esta organización.
Tales políticas le han permitido una acumulación de poder, prácticamente inéditas, más
allá del tándem: Jawaharlal Nehru (1947-1964) para ser seguido por su hija Indira
Gandhi (1966-1977) para volver en 1980, después de varios años de turbulencia
política: detenciones, juicios y acusaciones de corrupción, hasta que, en 1984, es
asesinada por dos de sus escoltas, por cuestiones aparentemente religiosas, aunque hay
otras implicaciones respecto a sus políticas alejadas de los intereses de occidente. El
partido de los Nehru-Gandhi, del Congreso Nacional Indio, había sido el que lideró las
luchas por independizarse del poder colonial británico.
Con políticas absolutamente opuestas a la de los Nehru-Gandhi, Modi, proveniente de
una casta inferior, ha conseguido, instalarse fuertemente en Nueva Delhi, centralizar el
poder, degradando la autonomía del poder judicial y los medios de comunicación e
incrementado la represión de la libertad de expresión y a la disidencia. Cualquier crítica
al gobierno, a las fuerzas armadas o a la religión hindú, es considera como sedición,
traición a la patria y de atentar a la soberanía del país.
Lo que le permitió construir, un agobiante, un culto a la personalidad, ajustando a la
sociedad, cada vez con más fuerza, el ideario de su partido, Hindutva (hinduidad),
dejando por fuera cerca de quinientos millones de personas que pertenecen a otros
cultos o son independientes. Llegando al punto de intentar cambiar el nombre de India,
por el de Bharat, (gentes del pueblo) en referencia a una de las principales tribus que
ocupaban el norte, del actual territorio indio, que aparece en el Vishnu Purana, un texto
religioso en sanscrito, de alrededor del año 1500 a.C. Bharat, es la traducción de India,
en diferentes leguas locales incluso el hindi, hablado, prácticamente por el cuarenta por
ciento de la población.
Más allá de que todas las políticas del gobierno han apuntado a permear los sectores
populares, con todas las típicas articulaciones, de la política india, apelando al
clientelismo, y la demagogia, llegando a poner su imagen en los certificados de
vacunación del convid.19. Consiguiendo además poner en la mira a las minorías, como
culpables de todos los males de la nación, y exacerbado el sentido religioso, como lo
acabamos de ver con la inauguración, del pasado enero, del templo o Mandir de Rama,
en la ciudad de Ayodhya, en el estado de Uttar Pradesh (Ver: India. Una divinidad
llamada Modi) en la que prácticamente Modi, único protagonista de la inauguración, se
autoentronizó como un nuevo Dios o nuevo Vishwa Guru, o tutor del mundo, como lo
llaman millones de sus seguidores. Algo parecido hizo en la inauguración del nuevo
edifico del Parlamento, en que solo él fue el protagonista acompañado por un coro de
monjes.
En muchos campus, universidades existen lo que se conoce como el “punto selfi”,
donde los alumnos son alentados a sacarse una foto junto a una imagen del Primer
Ministro.
Más allá de los vientos favorables para el gobierno central, en la base de las sociedades
y mucho más cuanto más alejadas se encuentren del centro de país, han comenzado a
fracturarse el apoyo a Modi. Las revueltas comunitarias, del año pasado, en los Estados
de Manipur y Haryana, ambos gobernados por BJP, que se han intentado disimular, a
pesar de haber dejado centenares de muertos. Lo que fue prácticamente callado por la
prensa nacional; En una reciente encuesta, sobre libertad de prensa, India aparece en el
puesto cinto sesenta, de los ciento ochenta encuestados
Contra los Dioses paganos.
Las ultramontanas políticas religiosas, que Narendra Modi ha fomentado, incluso desde
cuando fue Primer Ministro Principal del Estado de Gujarat, desde 2002 al 2014,
responsable de una masacre que dejó más de dos mil muertos, en su mayoría
musulmanes, ha reprimido a todas las minorías religiosas, además de la de islam,
cristiano, sijs y cuál quiere otra por pequeña que fuera su representación.
Hasta hace pocas semanas hemos visto el duro cruce que mantuvo con el Primer
Ministro canadiense, Justin Trudeau, quien prácticamente responsabilizó al gobierno
indio, del asesinato de Hardeep Singh Nijjar, en la ciudad de Surrey un importante
dirigente sijs refugiado en desde hace años en Canadá. Se sospecha que una red
internacional, opera contra los opositores de Modi, fuera de India. Hace pocas semanas
fue frustrado, en la ciudad de Nueva York, a otro dirigente de la diáspora del
movimiento khalistani. Y en años anteriores, al menos otros tres indios exiliados,
relacionados con el movimiento sij, en el Reino Unidos, murieron de manera
sospechosa. (Ver: India, sicariato S.A.)
En India, Modi suele ser menos sutil, y los asesinatos, por lo menos contra los
musulmanes, suelen ser masivos, organizando verdaderos pogroms contra barrios y
pueblos habitados por esta minoría. Que han dejado centenares de muertos,
desaparecidos, a lo que se le suma el incendio y el saqueo de sus propiedades. En cada
uno de esos ataques, siempre han participado turbas, dirigidas por nombres del
Rashtriya Swayamsevak Sangh, con apoyo policial. Aunque también ha reprimido y
presionado a los propios hindúes, que no coinciden con exactamente con su visión
religiosa.
Algunas investigaciones periodísticas han dejado traslucir sus sospechas acerca del
ataque terrorista, sucedido, en plena campaña electoral para las legislativas del 2019, en
Pulwama, cerca de la ciudad de Srinagar, la capital del estado de Jammu y Cachemira
donde cuarenta integrantes de Fuerza de Policía de la Reserva Central (CRPF); fueron
asesinados (Ver: Cachemira, más fuego a la caldera.), que el gobierno utilizó hasta el
hartazgo, al punto de haber podido volcar la elección a su favor.
Leyes como la que derogó el artículo 370, que daba autonomía a la Jammu y
Cachemira, de mayoría musulmana, la imposición de la ley de ciudadanía, que apunta a
dejar a miles de personas sin nacionalidad, por un alambicado proceso de registración
de sus nacimientos o la reciente ley de (Prevención) de Actividades Ilícitas, elimina la
posibilidad de conseguir la libertad bajo fianza, y permite arrestar bajó el rótulo de
terroristas a cientos de estudiantes y activistas de derechos humanos por protestar en las
calles.
Intentando, corta el camino de Modi, hacia la instalación infinita en el gobierno una
agrupación de veintiocho partidos políticos, se han unido para las próximas elecciones
con el nombre de Alianza Inclusiva para el Desarrollo Nacional de la India, en la que
se puede leer el acróstico INDIA, antes que la ultraderecha la terminé de carcomer.
*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en
África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook:
https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

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