Estado español. Desmontando el litio en Extremadura, una pirámide de mentiras

Por Rubén Báez Fernández. Resumen Latinoamericano, 18 de abril de 2021.

Extremadura no almacena litio como para cubrir la demanda necesaria en la llamada “transición verde”, la principal razón esgrimida en defensa de la minería de este material.

Empecemos hablando un poco del litio, el metal más ligero que existe, tanto que flotaría en el agua y que ahora, además de ser volátil, está en boca de todos por ser un elemento necesario para la fabricación, entre otras cosas, de baterías. En Extremadura, este material está en el centro del debate, de cada ida y venida en los proyectos extractivistas, de cada promesa de montaje de fábricas relacionadas con el mismo.

El litio puro, no obstante, no se utiliza en la fabricación de baterías, sino en distintos compuestos. Simplificando, aquellos que salen de las plantas de tratamiento y que son los que normalmente se ubican junto a la mina de la que se extraen, fundamentalmente son de tres tipos. Estos son: óxido de litio (LiO2), hidróxido de litio (LiOH) y carbonato de litio (Li2CO3).  Con este indispensable y leve apunte “teórico” podremos  hacer unas cuentas y comparaciones que, entre tanto dato científico, se escapan a casi todos, e intentar sacar conclusiones de fácil comprensión.

Como cada empresa minera facilita los datos de producción según el compuesto de litio que pretenda extraer, y para comparar si una mina u otra es más productiva, o cuántas baterías está previsto que salgan de cada una, es muy complicado operar si no se tiene una regla de conversión. La regla que vamos a usar en todos los cálculos se basa en el contenido de Carbonato de Litio Equivalente, LCE en sus siglas en inglés:

1 Li2CO= 1 LCE   ‖   1 LiOH = 1,139 LCE1   ‖   LiO2 = 2,473 LCE   ‖   1 Li = 5,323 LCE

Ahora ya podemos empezar a comparar, pero necesitamos otro elemento que sea lo suficientemente gráfico para hacernos la idea de lo que podemos fabricar con lo que sale de la mina. La propuesta es utilizar como referencia aquello que más está en los medios, referente de la Unión Europea para la reducción de los gases de efecto invernadero y que casi todos tenemos que usar diariamente…

Efectivamente: el automóvil. El eléctrico, para ser más exactos, ese que necesita litio para sus baterías. ¿En qué cantidad lo hace? Según los datos de la minería chilena y los utilizados por la empresa Infinity Lithium en sus estudios, se necesitan entre 0.75 y 0.90 kg de LCE por cada kWh de batería.

Si hablamos de baterías de vehículos eléctricos estándar, por ejemplo, la de un Volkswagen ID.4, con autonomía de 500 Km, su batería es unos 70 kWh, requiriendo una cantidad de unos 56 kg de LCE.

Con estos datos, ya podemos empezar a contrastar lo que nos han contado en las noticias sobre aquello de que “Extremadura es una potencia porque tiene mucho litio”.

Vayamos a ello. Si lo que se pretende es cambiar el parque móvil actual por vehículos eléctricos, deberíamos ser capaces de producir baterías para una media de 2 millones de vehículos al año, que es lo que producimos de media en España en los 10 últimos años. Veamos si es posible.

David Valls, responsable de Infinity, parece tenerlo claro: “San José de Valdeflórez es un proyecto integral para la obtención de hidróxido de litio a partir de la materia prima que está en la minería de Cáceres. Produciremos 15.000 toneladas al año de hidróxido de litio, es aproximadamente el 10% de todo el litio que necesita Europa para el coche eléctrico”

Contrastemos nuestras cifras, las reales: 15 millones de kilos de LiOH anuales, convertidos a LCE suponen 17 millones de kilos que, divididos entre los 56 kilos por vehículo de media, dan para 305.000 vehículos. Conclusió de primero de matemáticas: no alcanza ni para el 16 % de la producción en España.

Por otro lado, tenemos los datos de previsiones que realizan las marcas. El recientemente dimitido director de estrategia de SEAT, J.M. Recasens, en declaraciones al periódico El Mundo, afirmaba que en 2030 España fabricará un millón y medio de vehículos eléctricos.

Pero las cuentas no cuadran. Aunque se abriese la mina de Valdeflores en 2023 y empezase a producir en 2024 —algo más que improbable después de los acontecimientos de la semana pasada, que suponen un claro parón en la iniciativa— y con el ritmo de extracción y procesado pronosticado, necesitaría la producción de 5 años para lo previsto en un solo año por el estratega de SEAT. Incluso escogiendo las cifras más cautas de ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, que estiman fabricar 800.000 automóviles eléctricos al año en España, se necesitarían casi tres yacimientos como el de Cáceres para cubrir la demanda.

Si echamos las cuentas de otra forma, el resultado es aún más desalentador. Según las mismas fuentes, en España se necesitarán para el año 2030 factorías de baterías que cubran una necesidad de 70 millones de kWh (70 Gigas) anuales. ¿Cuánto litio se necesita para eso?

Recalculando: 70 millones de kWh por 0,8 kilos de LCE necesarios para cada kWh, son 56 Millones de kilos de LCE al año. Recordando que Valdeflores produciría 17, fácilmente se calcula que se necesitarían 3,3 minas como esa solamente para la producción nacional.

¿Qué sentido tiene entonces hablar de Europa? Si ni siquiera hay material para la demanda interna, como para pensar en exportar… Y todo ello, añadamos, contando con que todo el material fuese para automoción, que a buen seguro no sería así, sino que se produciría también para otros usos. Estamos, pues, en la hipótesis contraria: inexorablemente se tendrá que importar la gran mayoría de lo necesario de otros productores. Porque la realidad es que tenemos poco litio.

Como vemos en el cuadro a continuación, los recursos de España en comparación con los mundiales, no llegan ni al cuatro por mil del total mundial. En cambio, fabricamos el cuatro por ciento de los vehículos del mundo (2,3 millones sobre 77.2 millones, con datos del año 2020). La conclusión sigue siendo la misma: no tenemos tanto litio.

El proyecto faraónico de los “vendemotos” de las baterías de grafeno

Existe, todavía, un asunto más preocupante; y lo es en razón de la trayectoria de sus protagonistas, la repercusión mediática que tiene en la actualidad y las consecuencias nefastas que podría tener en la credibilidad del gobierno regional de Extremadura.

Como bien sabe la opinión pública, el pasado 24 de marzo se presentó a bombo y platillo, en el palacio presidencial de la Junta de Extremadura, el proyecto de una fábrica de celdas de baterías a ubicar en la plataforma Logística de Badajoz, directamente relacionado con la mina de Aguablanca de Monesterio, el proyecto de mina de litio de la comarca de Cañaveral y una fábrica de cátodos en un lugar por determinar en la provincia de Cáceres. Todo muy alentador para la tan atrasada industrialización extremeña ¿no? Entremos, entonces, de nuevo al análisis.

En el acto de presentación, la persona que se encargó de desgranar los datos más importantes del proyecto fue Mario Celdrán, vicepresidente de la empresa Phi4Tech. Este emprendedor, ya hace unos meses, declaraba en el periódico El Español: “con las dos minas, la de la ciudad de Cáceres y la de Cañaveral, se podrían fabricar 30 millones de coches eléctricos al año en nuestro país, cuando en toda Europa se necesitan 20 millones, lo que significa que las baterías podrían convertirse en el nuevo negocio que impulsaría la economía de España”.

¿30 millones de coches eléctricos al año? Valdeflores, en el caso de las mejores previsiones de sus promotores, no llegaría ni a 10 millones en 30 años de producción. Demostrado, además, con números que podríamos considerar incluso algo más que optimistas. Podría tratarse de un gazapo, pero solo hace unos días, el día 5 de marzo, se reitera en el mismo medio: “la capacidad de litio que hay en Cáceres podría abastecer a todas las fábricas de baterías para vehículos eléctricos de toda Europa, si se suma a las minas que se quieren explotar al lado de ciudad de Cáceres”.

Sólo queda pensar dos cosas: que estos señores tienen una batería milagrosa que contiene 100 veces menos litio que las que se están fabricando en la actualidad, que directamente no saben de qué hablan o, una tercera sería más peligrosa: nos mienten.

¿Es de fiar una persona que habla de inversiones estratosféricas y que se quedan tan anchos diciendo?: “estamos compitiendo con empresas chinas, como LG o Samsung, que están construyendo fábricas en Centroeuropa y que controlan los mercados de litio de Chile, Australia o Centroamérica, así que solo nos podemos comprometer a hacerlo una vez que se aprueben todos los permisos para las minas cacereñas”, concluye. ¿LG y Samsung chinas? LG y Samsung son, señores, coreanas. Coreanas.

Si se investiga un poco el asunto, la empresa con la que afirman mantener un “acuerdo estratégico”, Lithium Iberia, antigua Jesampa 2018, y empresa que pretende explotar el litio en la mina las Navas de la comarca de Cañaveral, tiene como presidente a Íñigo Resusta Covarruvias, y como vicepresidente a Alejandro Ayala. Éste, Resusta y el propio Celdrán han sido socios en otras empresas, y en concreto en GRABAT Energy, de la que Resusta es vicepresidente.

GRABAT Energy está buscando litio en muchas y diversas localizaciones en Zamora, Salamanca y Extremadura. El nombre de todas y cada una de ellas: Cogollo, Lagunejo, La Viña, Saucelle, Pombianes, Castillejo, Golpejas, El Trasquilón, Acebo, Peña y Carbonero. ¿Para qué buscar más litio si hay de sobra?

La relación entre todas estas empresas es evidente. Y no lo decimos nosotros, lo declara Celdrán: “es verdad que vengo de Graphenano, al igual que Íñigo Resusta”, para continuar: “el tema del grafeno en España es un poco vendemotos”.

Hay que recordar de nuevo, que Phi4Tech la lidera Mario Celdrán, antiguo vicepresidente de Estrategia e Inversiones de GRABAT Energy, que prometía “la batería milagrosa” ¡de grafeno!, presentada con gran despliegue mediático en el año 2016. ¿Qué ocurrió con el invento? Que jamás llegó, que ni está ni se le espera.

Recordando la crónica de aquel acto, traigamos las palabras recogidas de la web Movilidad Eléctrica: “Martín Martínez, CEO de Graphenano, la empresa que creó hace 5 años junto a Mario Celdrán, Iñigo Resusta y Alejandro Ayala, fue el encargado de explicar las ventajas de las baterías de grafeno frente a las de litio, las que actualmente se utilizan en prácticamente todos los campos en los que es necesario almacenar energía. Jon Picard, su gurú y asesor medioambiental, se encargó de glosar las bondades medioambientales de las nuevas baterías que considera como la tercera revolución industrial”.

¡Qué curioso! Los mismos nombres, la misma revolución a la que apelaba Guillermo Fernández Vara en su reciente intervención hablando de la fábrica de Badajoz, y hasta Jon Picard, nombrado también por Celdrán en la presentación de la misma.

Si observamos las fotos de aquél y este evento, se observan las mismas caras, con la excepción de algunos “convidados de piedra”, que no fueron tanto. Uno pagó el plato roto de aquella y otro, esperamos por el bien de muchos, que no tenga que pagar un fin de fiesta previsiblemente aciago.

Fuente: El Salto

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