Frente a esta situación el establecimiento corrige dicha devaluación con reformas tributaria. Recuerden los 3 puntos más de IVA, la política de frigidez de salarios. Esto último conlleva el ascenso de la explotación laboral. Ya desde la implementación de las políticas neoliberales por los años 90, la tasa de explotación a los trabajadores se duplicó al pasar de 200% a $400%, ante la crisis capitalista. Tal nivel de explotación la consideran insuficiente de manera que hasta al salario mínimo se le imponen nuevas restricciones que atentan contra la vida de la población.
El mecanismo que aplica el establecimiento en la aprobación del incremento del salario mínimo año tras año, es desigual. Una Comisión de Concertación de Política Laboral y Salarial, compuesta por Empresarios, Gobierno y Trabajadores; tres sectores representativos de la vida del País, que en realidad son dos, porque Gobierno y empresarios son cucarachas del mismo calabazo, los que se confabulan contra los representantes de los trabajadores a quienes les ignoran, rechazan, desconocen y dilatan sus propuestas, para posteriormente decretar a su antojo y conveniencia el incremento del salario mínimo.
Otra restricción: el falso argumento de los ministros de Hacienda, el banco de la república y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, que manifiesta que el aumento del salario mínimo no puede estar por encima de la inflación, porque pondría en riesgo la buena gestión del empleo de 2017, cuando de lo que se trata es que quieren poner como causantes del desempleo las remuneraciones de los trabajadores, lo que es falso. El desempleo se explica por el proceso de acumulación de la sociedad capitalista y porque no son capaces de emplear toda la fuerza laboral que sale al mercado.
En términos reales el ajuste del ingreso para las familias que menos ganan en el país es de solo 1.4%, resultado de la inflación proyectada por la ANIF, de 4.5%, frente al ajuste para el 2018 de 5.9%; porcentaje que puede ser rebasado solo por la inflación del primer mes de 2018.
Incidir positivamente a favor de la Colombia profunda y olvidada por el establecimiento, implica un mayor compromiso individual y colectivo en donde el conjunto de la población, los trabajadores y en especial el sindicalismo deban buscar compromisos de trabajo con otros sectores, llámese campesinos, usuarios de los servicios como salud, educación, viviendistas, habitantes de barrios, veredas, la academia, con el fin de dinamizar la movilización y la protesta social que ha sido un componente ajeno a la discusión del salario mínimo; y así cambiar el histórico ritual del establecimiento en donde se decreta el salario mínimo.

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