Argentina. Violencia institucional.Víctimas de gatillo fácil: Juan Martín “Sonrisas” Gómez, Güere Pellico y Braian Hernández.

Resumen Latinoamericano/ 31 de Julio 2015.- Víctimas de Violencia Institucional, gatillo fácil: Juan Martín “Sonrisas” Gómez, Güere Pellico y Braian Hernández.

Jujuy

Reunión de familiares contra la violencia institucional por el Caso Sonrisa

Se realizó en ATE Jujuy, una reunión de la Mesa Provincial contra la violencia institucional con la presencia madres contra la impunidad, madres que integran el Programa Nacional contra la impunidad y la agrupación H.I.J.O.S. Jujuy, por el caso de Sonrisa para coordinar y planificar las estrategias para volver a abrir la causa que se encuentra paralizada.

El joven Sonrisa Gómez, fue encontrado torturado en la casa de un policía en la ciudad de San Pedro, y el fiscal junto a los jefes de policía pretenden cerrar el caso. Este, es uno mas de los tantos casos que se ven en todo el país, de violencia y tortura en manos de la policía, y en los que la justicia no solo no hace nada, sino que además, es cómplice, encubriendo a los culpables y cerrando casos que finalmente quedan impunes.

Las madres que integran la mesa nacional contra la impunidad: Miriam Medina mamá de Sebastián Bordón, Dolores Demonty, mamá de Ezequiel, Rosa Bru, mamá de Miguel Bru, entre otras, y las diferentes organizaciones que integran la mesa provincial, se pusieron a disposición y se solidarizaron con los familiares de “Sonrisa” para que la causa se vuelva a abrir, se detenga a los culpables y que el caso no quede impune.

Además, proponen una reestructuración de la policía en todo el país, ya que muchos policías continúan con los métodos de tortura y desaparición que se utilizaba en la dictadura, persiguiendo a los jóvenes de los barrios mas pobres, por su ropa o por su color de piel, torturándolos hasta la muerte.

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Córdoba.

A un año de la trágica muerte de Fernando “Güere” Pellico a manos de dos oficiales de la Provincia de Córdoba, la madre del joven de barrio Los Cortaderos confesó: “nunca imaginé que la policía iba a matar a mi hijo”.

Hace un año, Fernando “Güere” Pellico (18) esperaba ansioso poder debutar frente al micrófono de la radio “El Pasatiempo”. Proyecto que se originó desde el grupo de jóvenes, que como cada semana, propone actividades en barrio Los Cortaderos de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, las expectativas de “Güere” fueron derruidas tras una cruel persecución policial – objetando que se trató de un operativo de control policial, tal como circula erróneamente por la mayoría de los medios de comunicación- encabezada por el sargento Rubén Leiva y el oficial Lucas Chávez, que sin dar voz de alto, le dispararon por la espalda acabando con su vida y con su sueño radial.

Ana María, madre del joven asesinado por gatillo fácil, explicó que el trágico desenlace se trató de una “cacería”. “Un asesinato fue, sin dudas, estos policías – Leiva y Chávez – lo estaban esperando como quien espera a un animalito para cazarlo. Esa noche estaban de cacería. Eso es lo que siento. Y justo le tocó a mi hijo”, relató entre lágrimas “Curucha”. Apodo familiar que posee Ana María.

Esa madrugada no sólo destrozó emocionalmente a una familia entera, sino que echó luz sobre la inseguridad y los miedos que genera el accionar que ejercen las fuerzas de seguridad de la Provincia. Al respecto, “Curucha” confesó: “Yo antes le tenía mucho miedo a los choros porque a mi hija ya le habían intentado robar la moto y la cartera, pero nunca me imaginé que la Policía lo iba a asesinar, por eso yo digo que hoy le tengo mucho miedo a la policía”.

Pero aquella noche “Güere” no viajaba solo. Su primo Maximiliano Peralta (21) también fue herido en su pierna tras recibir un disparo mientras circulaban en motocicleta. “Güere” no corrió con la misma suerte y no pudo evitar que la trayectoria de la bala abriera camino hacia su muerte. En este sentido, Ana María rememoró un caso similar en febrero de este año que tuvo como víctima al joven de barrio Guiñazú, Ezequiel Reinoso. En relación a lo que sucedió con su hijo Fernando: “si ‘Güere’ hubiese ido sentado más recto, capaz que se hubiese salvado pero él se agachó mucho y entonces la bala le fue abriendo caminos, porque la bala le entró también en el pulmón. Yo vi ese caso y me dije: ¿por qué mi hijo no se salvó como se salvó Ezequiel?”.

El último día de “Güere”
Con el llanto contenido, “Curucha” recordó aquel último día en que lo vio a su hijo con vida. Entre silencios, lo narró como si ese día, hubiese sido tan solo ayer: “Él estaba muy contento de estar con el grupo de jóvenes, la última vez me dijo: ‘mamá, voy a ser locutor’. Iban a inaugurar la radio. Estaba feliz, creo que el 26 de Julio inauguraba el programa, el mismo día que a él lo matan. Estaba muy contento porque iba a ser locutor y no llegó”.

Tras un largo sorbo de un mate dulce con una pizca de café, “Curucha” continuó con su relato: “Antes de morir, él estuvo todo el día conmigo. Me acarició como nunca. Les hacía cariño a mis sobrinos, después se fue a ver un partido a la casa del primo. Me despierto a las 2 de la mañana, escucho las voces de Maxi y “Güere” y luego que se van en la moto. A los cuatro minutos que él se va, suena el celular avisando que le pegaron un tiro. Empecé a llorar. Fuimos a verlo para llevarlo al médico, nos metimos al campo de mi suegro y él ya estaba tirado sin vida. No sé cómo habrá hecho él para llegar con la moto ahí, dijeron los chicos que “Güere” dijo ‘no me dejen morir’”.

“Yo lo único que recuerdo es que vi a mi hijo ahí, muerto, tirado. No había ni un policía, no habían llamado a una ambulancia. También estaba en el piso su primo Maxi con un tiro en la pierna. Y después no me acuerdo más porque era tanto el dolor… No lo podía creer”, contó Ana María mientras secaba sus lágrimas.
“Hasta el día de hoy no lo puedo creer. Estoy muy triste. No puedo creer que mi hijo este muerto. Que me lo hayan matado así. Una muerte muy de repente, muy inesperada. Yo siempre tenía miedo de que alguien lo asaltara o le hiciera algo, pero jamás de la policía”, finalizó.

Prisión preventiva
Pasaron doce meses y aún la causa no fue elevada a juicio. Sonia Bustos, tía de “Güere”, aclaró que de acuerdo a dichos del abogado Giacometti, quien representa a la familia Pellico, la causa “estaría” en estudio, en espera de resolver la apelación presentada por el abogado defensor del Sargento Leiva, Juan Rivero. Incluso, la familiar explicó que desde diciembre el caso no cuenta con un fiscal de instrucción, ya que el anterior fiscal Pablo Molina, se apartó de la causa por pase a retiro.

Del mismo modo, Bustos alertó que la causa no es elevada a juicio por la ausencia de uno de los tres jueces que se requieren para dar cauce al inicio de audiencia. Mientras tanto, los dos policías acusados permanecen en prisión preventiva en la cárcel de Bower, bajo la imputación de delitos de “lesiones graves calificadas agravadas y homicidio calificado agravado en concurso legal”. Que en el mejor de los casos, puede derivar en prisión perpetua.

Ante el enfriamiento de la causa, “Curucha” exigió que se haga público su pedido de justicia. “Pido que sea haga justicia, que le den la mayor condena a los dos por igual, porque hay uno que se quiere salvar (haciendo referencia al Sargento Leiva). Él estaba como jefe y hubiese podido detener el operativo”, argumentó. Agregó: “sé que la causa no tiene fiscal y falta un juez para que se haga el juicio. Pero no conozco mucho porque mi hijo nunca tuvo antecedentes”.

“Lo que pasó con mi hijo, que no vuelva a pasar nunca más, para que no haya otro chico más. Para que no haya otro padre que esté sufriendo, otro caso de gatillo fácil, eso se tiene que terminar. Por más que hayan hecho algo bueno o malo, todos tienen derecho. Por eso está la justicia para que los condenen y no para que salga la policía a matar, que se cambie eso, que se termine”, remarcó Ana María, indignada por la situación de la causa.

“Mi hijo no era un ‘choro’”
Casos como el de Fernando “Güere” Pellico, suelen criminalizar al joven y no a la acción policial, justificando así la brutalidad de un aparato represivo que año tras año acaba con la vida de decenas de jóvenes. Es por eso que Ana María prefirió despegarse de las connotaciones negativas que se generan desde la opinión pública, para quedarse con lo más preciado: el amor y el recuerdo de su hijo. “’Güere’ ha sido un excelente hijo, igual que sus hermanos. Rescato muchas cosas, fueron 18 años de felicidad. Al momento que pasó lo de ‘Güere’ mucha gente habló, dijeron muchas cosas de él sin haberlo conocido, muchas cosas que dolieron, que era un ‘choro más’ y mi hijo no era así”, rescató “Curucha”.

Al respecto, la madre también señaló que “es un año de mucho dolor, lo extraño y lo lloro todos los días”. Y añadió: “Estoy muy orgullosa de su papá, de mi como mamá, de cómo lo criamos a él. Nosotros somos una familia que hemos trabajado toda la vida, entonces a él le enseñamos lo mismo: a trabajar, a ser buena persona y eso era él, una buena persona”.
“Le pueden preguntar a gente mayor de aquí, del barrio, si él algún día les faltó el respeto. Si andaba en algo raro. Él se levantaba a la mañana temprano para ir a trabajar, él quería un futuro mejor”, resumió “Curucha”.

El apoyo del barrio, entre amenazas y responsables
Apenas se hizo noticia la muerte de “Güere”, familiares, amigos y vecinos dieron su apoyo incondicional a la familia Pellico. “Me siento muy protegida, tanto con los vecinos, como con el grupo de jóvenes, la gente de la asamblea popular y de otras organizaciones. Me acompañó todo el barrio. La gente respetó el duelo, no escuchaban música. Es duro tanto para mí, como para muchos de los que viven acá. Quiero salir adelante por mis otros hijos y también por ‘Güere’, para que se haga justicia”, exigió “Curucha” con mucha entereza.

No obstante, el hostigamiento hacia la familia Pellico para desistir del pedido de juicio no ha cesado. “Familiares cercanosrecibieron llamadas amenazantes pidiendo que nos callemos. Desde hace poco empezaron”, alertó “Curucha” con tono de preocupación.

“Es por eso que nosotros responsabilizamos al Gobernador de la Provincia de Córdoba, José Manuel De la Sota y al Jefe de Policía, Julio César Suárez”, enfatizó Ana María y apuntó también que “Estos policías eran una dupla tremenda. Los chicos salían del barrio y estos policías los paraban. Todos les tenían miedo”. “Mi hermana vino varias veces a decirme que saliéramos a protestar contra esos oficiales. En aquel momento yo le dije que no porque tenía que trabajar y no me quería meter ¿y a quién vienen a matar?… a mi hijo”, destacó “Curucha” con cierto arrepentimiento de no actuar con anterioridad.

Cortaderos resiste con alegría
Familiares y amigos de “Güere” Pelllico, y El Merequetengue (espacio colectivo) en una jornada el 25 de Julio pasado se recordó su vida y se  seguió exigiendo justicia: el inicio del juicio y la condena ejemplar a todos los responsables del caso.

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Nuequén.

Se debate nuevamente la sentencia para el policía asesino Claudio Salas

Esta mañana se realizó la audiencia en la que las partes expusieron sus fundamentos sobre el mantenimiento de la pena fijada en 15 años o la suba al máximo para el delito de “homicidio simple”, en el cual de todas formas no se encuadra el hecho. La querella, representada por Zainuco, insistió en que el crimen del pequeño Braian Hernández fue cometido en un acto de abuso de función policial y, pese a tener presentada esa queja ante la Corte Suprema para que se conserve la condena a prisión perpetua lograda inicialmente, pidió 25 años para Salas.

En la audiencia previa a la sentencia que fijará la condena para el asesino policial Claudio Salas, Federico Egea, abogado de Zainuco y representante de Ely Hernández en el juicio por el crimen de su hijo de 14 años, expresó que la hipótesis que manejan es que “no se han considerado adecuadamente las circunstancias agravantes” teniendo en cuenta que “se trató de un homicidio cometido por un funcionario policial, en ocasión de cumplimiento de sus funciones y con el uso del arma reglamentaria, sin que medien circunstancias atenuantes en relación al hecho” y que “la ley establece para ese delito la pena de prisión perpetua”. Aseguró: “no parece razonable ni proporcionado que se diga que por un cambio de calificación, que además de ser abiertamente controversial y cuestionable se encuentra recurrido, la pena pase de prisión perpetua a menos de la mitad”.

“Tenemos la consumación del hecho tal cual lo describe el artículo 80 inciso 9, independientemente de cuál sea la calificación que finalmente se le dé”, expresó Egea: “el sustrato fáctico y real de este caso es que un policía, en ejercicio y en abuso de su función, cometió un homicidio”.

El abogado de Zainuco explicó: “estamos de acuerdo con que el Estado debe velar por que la solución de los conflictos no atente contra derechos; pero existen circunstancias, casos como este, donde la única solución posible es justamente la inclusión de la pena de prisión” y “dictada la sentencia condenatoria, de lo que pasamos a hablar es de proporcionalidad como una condición de sentencia justa”. A esto detalló que “tenemos una sentencia que no refleja ni la gravedad del caso ni lo que la ley prevé para las circunstancias que fueron ventiladas en las distintas audiencias” y cuestionó que solo se mencionen los agravantes sin contemplarlos.

“No entendemos por qué se fija una pena de 15 años cuando el Código para casos similares fija penas de reclusión perpetua”, aseguró y afirmó que “existe un déficit de proporcionalidad en la pena fijada debido a la falta de ponderación de las circunstancias agravantes y a la incorporación improcedente de circunstancias atenuantes”.

La defensa del policía asesino que incorporó como atenuantes el que el uniformado no tuviera antecedentes y que fuera “padre de familia”, volvió a preponderar que Salas no haya cometido delitos –que hayan quedado registrados- previamente a fusilar a Braian Hernández, asegurando que “hay policías que tienen antecedentes y es un mérito no tenerlos”. Concluyó diciendo: “los jueces no pueden resolver en función de las exigencias de un grupo minúsculo, porque eso sería hacer política”, como si los crímenes del Estado y su encubrimiento no lo fueran.

“Este hombre asesinó a mi hijo, lo mató, tenía dos hermanos que todavía lo lloran, una mamá que todavía lo busca cuando se levanta y mira su cama”, dijo Ely Hernández al finalizar la audiencia y recordó que tuvo que irse de Neuquén por estar “amenazada por toda la patota de Salas”.

En los próximos diez días, el tribunal resolverá y enviará la sentencia a las y los abogados por correo electrónico, evitando así la presencia de militantes y familiares de otras víctimas del Estado que, como hoy, acompañaron a Ely Hernández en su lucha.

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Tomado de El Zumbido

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