Voces de los pueblos originarios urbanos: “Siempre hay una excusa para masacrarnos”

Marina Pérez Damil, redacción de Resumen Latinoamericano Buenos Aires – A fines de septiembre se llevó a cabo el encuentro denominado “Masacres del Siglo XX: memorias y reclamos de justicia”. El evento estuvo organizado en el marco del Proyecto de Extensión Universitaria UBANEX: “Del territorio a la Ciudad”: trayectorias de la migración, organizaciones etnopolíticas y revalorización identitaria de los pueblos indígenas en ámbitos urbanos”, dirigido por  Sebastián Valverde.

La actividad contó con representantes de las comunidades Moqoit-Qom que hablaron acerca de su experiencia de vida tras la emigración de sus lugares de origen, la importancia del trabajo conjunto de sus pueblos con investigadores que buscan visibilizar su existencia y su situación en las diferentes comunidades en la Provincia de Buenos Aires. Además se proyectó el video “Napalí, lugar de los muertos. Homenaje a los que no están de los que aún estamos», realizado en el marco del mismo proyecto.

Una cuestión de identidad

Según los resultados arrojados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el año 2012, el 28,8% de la población total indígena del país reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esto significa el mayor porcentaje de población indígena con respecto del resto del país.

Los subsiguientes porcentajes lo ocupan la Región Pampeana Patagónica con el 17,58%, la Noroeste con el 14,4%, la Noreste con el 6,5% y por último la de Cuyo y la de la Mesopotamia con el 5,7% y 3,1% de la población indígena respectivamente. No obstante, existe un desconocimiento generalizado acerca de que casi tres de diez integrantes de los pueblos originarios habitan en una región central.

Asimismo, como indica un documento proporcionado por el proyecto de UBANEX: “existe la creencia de que los indígenas dejan de serlo cuando migran a las ciudades, y pierden su cultura, que estaría asociada a lo rural o a los ámbitos de pertenencia indígena”. De esto también se encargan distintos discursos sociales y medios de comunicación, que reproducen conocimientos falsos acerca de la realidad de los pueblos indígenas, contribuyendo a una visión estigmatizante sobre los mismos.

Como indicó Valverde durante la charla-debate que tuvo lugar en el Museo Etnográfico, un ejemplo de éste tipo de enunciados es una columna publicada  -con el nombre “¿Quiénes son los mapuches?”- en el diario La Nación, por Rolando Hanglin, el 16 de Septiembre pasado.

En ésta última se retomaba el testimonio de Rodolfo Casamiquela, antropólogo y paleontólogo argentino, para argumentar que los mapuches son en realidad “chilenos” y mencionar la pérdida de identidad de los pueblos originarios. Dicho artículo motivó que  Valverde,  Alejandro Balazote y otros especialistas en el tema respondieran a la columna de Hanglin. Para ello retomaron su publicación realizada sobre la cuestión Mapuche en diario página 12 en Noviembre 2009 y contrastaron las explicaciones presentadas por el paleontólogo con la legislación vigente, en la que reconoce la preexistencia de los pueblos originarios.

Estos discursos por parte de “formadores de opinión” no solamente derivan en el desconocimiento de un pueblo que incluye 205.009 habitantes –como es el Mapuche- sino que, en pos del reconocimiento de una «cultura blanca», omiten la preexistencia de culturas anteriores y los procesos de colonización que terminaron en la eliminación de miles de pobladores originarios.

Como se mencionó durante el encuentro, actualmente los procesos de exclusión continúan bajo la falta de políticas que busquen integrarlos aceptando su propia identidad y con una ayuda decidida del Estado.

En carne propia

A 90 años de la  Masacre de Napalpí, mediante la cual se llevó una matanza de 200 indígenas de las etnias qom y mocoví a manos de la policía chaqueña y grupos de estancieros, sus descendientes no callan. Representantes indígenas de actuales comunidades urbanas como Irma Ávalos, Simón Morales, Clara Romero, Ariel Kondori, y René Salteño brindaron su testimonio en la actividad.

Como comentó Simón Morales -cacique del Pueblo Qom “19 de abril” de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires- en el 85 también tuvo lugar una de las emigraciones más importantes de Chaco, por la que estuvo obligado a venir a Buenos Aires. Señaló que eso se dio porque en los años “79-80 personas europeas fueron a comprar tierras, miles de hectáreas, en las cuales no nos dejaban ni curtir porque no teníamos papeles, a pesar de que éramos nativos”.  Morales contó además que “todavía siguen las persecusiones, porque las leyes no se cumplen y no nos devuelven las tierras que nos sacaron”.

Para el cacique, que vive junto a su comunidad, en un terreno de 5 hectáreas en Marcos Paz: “lo más triste de venir acá es que nuestra pobre gente está padeciendo enfermedades, falta de alimento, y estudio”. Apuntó que desde 1900 hasta el presente existen miles de hermanos analfabetos, que sufren todavía persecución, y no se puede concretar con el municipio un proyecto a futuro. “Nosotros queremos que no se olviden de nuestra cultura, de nuestras artesanías, de nuestro idioma. Todo esto es una lucha” aseguro el representante indígena.

Clara Romero, cacique de la comunidad bonaerense  “Ima Iacia Qom” de San Pedro, quien además es la Presidenta de la Mesa Coordinadora Regional Indígena de seis municipios, contó que “estamos trabajando en esa región ad honorem, a pesar de que nos han discriminado”. Comentó que “todavía persiste eso de que los indígenas son medio tontos, que no saben pensar, que no saben hacer proyectos”.

Clara, quien impulsó el primer centro indígena que tiene reconocimiento provincial y nacional, puntualizó que “todavía siguen doliendo las muertes de la Masacre de Napalpi” al igual que las de Zapallar que tuvo lugar en el año 1933. En relación a éstas últimas, la Cacique aseguró que “siempre es así la historia de nuestros pueblos, siempre hay una excusa para masacrar”, y que aún hoy persiste la persecución, el avasallamiento y la invisibilización.

Sin embargo, resaltó que si hay algo que han aprendido es cómo reclamar  en un Estado que los invisibiliza «por costumbre”. “En nuestra región tenemos el primer proyecto de participación bilingüe para los pueblos indígenas: pero lamento decirles que no se cumple. Hemos tomado la iniciativa de hacer un proyecto de abajo para arriba, porque lo que debiera hacer el Estado lo estamos haciendo nosotros” explicó Clara.

En relación al proyecto de UBANEX, la Cacique comentó que “tenemos que dar las gracias a las universidades que se acercan a trabajar con los indígenas. Porque nosotros escuchamos muchas veces que las personas trabajan para los indígenas y por los indígenas, pero sin con los indígenas”.  Además ironizó que “los grandes pensadores son los que saben que es lo que hay que darle al indio, cuánto, cómo, y dónde sin consulta”. Ante esto recalcó que “la consulta no es un freno, es un derecho”.

El resto de los indígenas también manifestaron su conformidad con el Proyecto de UBANEX impulsado por la Sección de Antropología Social, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y se mostraron conformes de poder trasmitir sus experiencias.

Quizás, como mencionó el antropólogo José Bengoa Cabello en 2009: “La presencia indígena en América Latina (…) tiene en éste fenómeno urbano una de sus expresiones más importantes. Hasta hace muy pocos años atrás los indígenas se escondían en las ciudades. Hoy comienzan a mostrar con orgullo creciente su condición indígena”.

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