Brasil: Millones votan en el Plebiscito popular por la Reforma Política

Resumen Latinoamericano/Fernando Vicente Prieto – Entrevista a Paola Estrada, de la Coordinación nacional de la Campaña por una Asamblea Constituyente, Soberana y Exclusiva, que impulsa una reforma política en Brasil, para terminar con el financiamiento empresario a las candidaturas y por equidad de género en las boletas electorales; elecciones proporcionales a la cantidad de población y la puesta en marcha efectiva de mecanismos de democracia directa.

Entre el 1 y el 7 de septiembre se realizó en todo el territorio brasileño un “plebiscito popular”, exigiendo una profunda reforma al sistema político. La iniciativa, rechazada por la mayoría de los partidos políticos y ninguneada por los grandes medios de comunicación, alcanzó un resultado impactante: unos 100 mil activistas, nucleados en más de 2 mil comités populares, lograron convocar a unas 10 millones de personas.

El 24 de septiembre se conocerán los resultados definitivos, aunque los organizadores destacan que “ya es una victoria”, que permite consolidar un mayor nivel de unidad entre los movimientos populares. Compartimos entrevista realizada a Paola Estrada, integrante de Consulta Popular y una de las coordinadoras nacionales de la Campaña.

– ¿Cómo nace y se desarrolla la Campaña por la Asamblea Constituyente?

– La Campaña nació durante las movilizaciones de junio de 2013 en Brasil. La juventud brasileña fue a la calle, en principio por el tema de los costos del Transporte Público, pero cuando se masifica la lucha, muchas otras banderas van a la calle, como salud, educación y principalmente el tema de la política, demostrando una crisis de representatividad política y una crítica al sistema político actual.

En su primera declaración pública frente a las movilizaciones, la Presidenta Dilma propone cinco “pactos”. Uno de ellos es que se realice un Plebiscito sobre una Constituyente específica para la Reforma del Sistema Político. Todas las otras propuestas son “aceptadas” por los sectores conservadores del gobierno y de la oposición, con excepción del Plebiscito, y en menos de 16 horas la propuesta “cayó”, por la presión y acusaciones de todo tipo que recibió.

A partir de este momento, los principales movimientos sociales de Brasil -del campo, de la ciudad, de trabajadores, mujeres, jóvenes y negros– deciden que “si no hay plebiscito oficial, nosotros haremos un plebiscito popular”.

Hoy la Campaña por una Constituyente del Sistema Político reúne a los principales sectores populares brasileños: más de 450 organizaciones sociales y políticas. Desde el fin de la dictadura militar, con la Campaña por Elecciones Directas para Presidente, en 1984, no se veía una unidad tan amplia y diversa.

– ¿Cómo piensan la cuestión de la democracia participativa y la democracia representativa?

La campaña tiene como eje central la crítica al sistema político actual, que en el proceso constituyente de 1988 mantuvo muchas “herencias” de la dictadura y a lo largo de los años de neoliberalismo se fue empeorando.

La crítica al sistema representativo está centrada en el enfrentamiento al poder económico en las campañas electorales. El promiscuo financiamiento empresarial torna a las elecciones en un gran mercado de intereses de las empresas privadas, y al final el “voto” de las empresas se sobrepone a la voluntad popular, generando una “sub-representación” en el Congreso Nacional, que está compuesto en su mayoría por empresarios y grandes propietarios de tierra (del agronegocio).

La verdadera mayoría de la sociedad brasileña -los trabajadores, mujeres, jóvenes, población negra, indígena, LGBT- no está representada en el Poder Legislativo, por eso sus principales banderas avanzan muy poco en este espacio.

La “Democracia Directa” está teóricamente garantizada en las leyes, pero son impracticables, porque sus mecanismos más importantes (Plebiscitos y Referendos) solamente pueden ser convocados por el Congreso Nacional. Otro mecanismo, los “Proyectos de Ley de Iniciativa Popular” tienen tantas burocracias que es más fácil crear un nuevo partido político que reivindicar un proyecto este tipo.

En este sentido, estamos seguros de que este Congreso Nacional no hará la Reforma Política profunda y estructural que el Pueblo brasileño reivindica, no hará cambios que disminuyan sus privilegios y afecten sus propios intereses. Así que nos reunimos en unidad para luchar en las calles y presionar a los poderes públicos de nuestro país para que “se cambien las reglas del juego de la política”. Además, creemos que solamente con una profunda reforma política avanzaremos en otras reformas estructurales pendientes, para resolver los problemas históricos de nuestro pueblo: reforma agraria, reforma urbana, reforma tributaria, reforma de los medios de comunicación, educación, salud, entre otros.

– ¿Cuál es el balance que hacen de esta etapa de la campaña y cómo sigue en el futuro inmediato?

– Aún no tenemos los resultados finales del Plebiscito Popular, que estarán el 24 de Septiembre. La gente sigue trabajando en el conteo de los votos por todo el país, aunque ya contabilizamos los votos por internet. Por este medio votaron 1.744.872 personas. El 96,9% (1.691.006) votó por el Sí a la Constituyente del Sistema Político, y el 3,1% (53.866) votó por el No.

La cantidad de votos y de participantes es muy importante, ya podemos decir que esta es una campaña victoriosa. Todo el proceso pedagógico de construcción del Plebiscito Popular generó más de 2 mil comités populares, en todos los Estados de Brasil, que organizaron cursos de formación, agitación de calle, debates, entre otras actividades de diálogo con el pueblo sobre la política y el futuro de la nación.

Calculamos que más de 100 mil militantes y activistas voluntarios, en su gran mayoría jóvenes, trabajaron intensamente del 1 al 7 de Septiembre, organizando cerca de 40 mil urnas y lugares de votación en plazas, terminales de buses, escuelas, universidades, fábricas, empresas, pueblos rurales, asentamientos, en más de 4.500 municipios por todo Brasil.

Cuando tengamos los resultados finales haremos un gran encuentro en nuestra capital, Brasilia, en que entregaremos los resultados del Plebiscito Popular a los tres poderes: a la Presidencia de la República, al Congreso Nacional y al Poder Judicial, presionando con nuestra fuerza política y social por un Plebiscito Oficial (organizado por el Estado) que trate del mismo tema que el Plebiscito Popular.

En este sentido, seguiremos organizados y movilizados en unidad con la bandera “Constituyente Ya!” en los próximos períodos. Y no tenemos duda que si se masifican las luchas en la calle de nuevo, el movimiento popular estará mucho más preparado y unificado para disputar el rumbo de estas luchas con los sectores más conservadores y reaccionarios que aún imperan en Brasil, en nuestro Congreso y en los grandes medios de comunicación.

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