En Buenos Aires se habló sobre genocidio e impunidad en Guatemala

 

por Ana Guillermina Roca/ Resumen Latinoamericano, 3 de junio 2014.- La nueva actividad de la Taberna Internacionalista Vasca de Buenos Aires, estuvo dedicada a Guatemala. En esta oportunidad se contó con la presencia de Andrea Ixchíu, joven activista social maya quiché guatemalteca.

 

El encuentro estuvo organizado por Resumen Latinoamericano y la Comisión Centenario Jacobo Arbenz en Argentina, al cumplirse un año del juicio al general Efraín Ríos Montt, imputado como genocida por la justicia y luego impunemente liberado por el Congreso de Guatemala.

 

 

 

Ixchíu denunció el burdo amparo constitucional que hay para con los responsables del genocidio en Guatemala, principalmente con Ríos Montt, cuyo juicio regresó a fases iniciales y el 26 de mayo su expediente fue enviado a un nuevo tribunal. “Lo van a repetir todo aunque sea una re- victimización al Estado de Guatemala, a las mujeres que fueron violadas y que dieron su testimonio, a todos los peritos que viajaron de distintas partes del planeta”. Además, resaltó que lo importante es la dignidad ixil, la dignidad de las personas de esa comunidad que resisten. “No importa cuántas veces tengamos que testificar y contar lo que pasó, lo vamos a hacer para que se sepa y para que no se repita”, asegura.

 

 

 

Para la joven militante indígena, el juicio por genocidio fue un espejo donde las elites económicas y el ejército guatemalteco se vieron a la cara, descubrieron que eran horribles y ahora lo quieren esconder. Recordó la implicación del actual presidente de la República Otto Pérez Molina quien, según el testimonio de un testigo del ejército, era el subteniente que ejecutaba las masacres en Nebaj bajo la orden de Ríos Montt. Además, remarcó las palabras de la jueza que luego de ordenar la captura y detención de Ríos Montt decía que se ordenaba por parte del Ministerio Público continuar con las investigaciones para juzgar a todos los responsables. Dentro de los peritajes se establece que la elite económica financió al ejército de Guatemala en compra de armas y equipamiento.

 

 

 

Eso, generó todo un aparataje político del actual gobierno de Guatemala que destituyó a la fiscal del Ministerio Público, Claudia Paz por haber llevado a tribunales a Ríos Montt, suspendió a la jueza Jazmín Barrios ante el Colegio de Abogados, más la descalificación pública. Andrea también destacó el permanente acoso a la dirigencia de AJR, Asociación Justicia y Reconciliación, que fueron quienes hicieron posible que el juicio se llevara a cabo, y el nuevo mecanismo de criminalización de las organizaciones indígenas y de estigmatización de los líderes vinculándolos con grupos extremistas, un ataque “de lo más agresivo que hemos vivido después de la guerra”, aseguró.

 

 

 

Como activista social, Ixchíu cree que para hacerle frente a estos discursos tan perversos que cuentan con la complicidad de los medios masivos de comunicación, la comunidad indígena tiene que tener una estrategia colectiva en defensa de la lucha por la memoria, la dignidad y la justicia.  Aparte de resistir las constantes amenazas y presiones, las comunidades tienen que luchar en su interior contra aquellos que fueron cooptados por la fuerza política que aprovechando la pobreza de estos grupos les da dinero para lograr que no sigan presionando a los mecanismos de justicia ni acudan a ellos para pedir sus derechos. “Esta perversidad denota el nivel de intromisión de las elites económicas dentro del gobierno, pero también la verdadera amenaza que representan los gobiernos indígenas para el Estado. Por eso están buscando como locos cooptar… Porque después de que los ixiles presentaran la denuncia como un grupo indígena, se sumaron tres grupos más y acudieron a los órganos jurisdiccionales a pedir cárcel para los militares”, afirmó la joven maya quiché.

 

 

 

Para Ixchíu, la lucha por la memoria y la resistencia de la defensa del territorio están completamente vinculadas. Es importante darse cuenta de que el proyecto neo liberal, extractivista, ahora que ya se acabó la parte que habían robado hace muchos años también quieren las pocas reservas naturales que han protegido los pueblos indígenas y que son parte importante de su vida. A partir de allí hay que ir “desnudando este monstruo que tiene muchas cabezas, que está en muchos países, y de algún modo también es un precedente para visibilizar todo el aparato que generó el genocidio: la ambición, el acaparamiento de tierras, los desplazamientos de las personas a lugares que ahora son hidroeléctricas, donde ahora hay mineras”.

 

 

 

Frente al comunicado del presidente Otto Pérez Molina, de fines de mayo, donde informaba que iba a presentar una moción ante el Congreso de la República de Guatemala para que el período presidencial sea de seis años y así alargar su mandato hasta el 2016, Andrea afirmó: “ellos pueden tocar la Constitución para hacer eso y luego la van a reformar para quedarse perpetuamente o por búsqueda de una reelección eterna,  al final de cuentas estamos viendo, siendo testigos y denunciando la instalación de una dictadura. Es peligroso y es un momento duro en el que los mismos desencuentros de los movimientos sociales en Guatemala, de las luchas que hay pero que están dispersas, tengamos que vernos a los ojos y decirnos, aunque nos hayamos peleado antes por cualquier cosa mejor, juntémonos ahora”.

 

 

 

Ya al inicio de su mandato en el 2012 Pérez Molina proyectó una reforma de la Constitución donde le daba poder al ejército y modificaba los artículos sobre derechos de los pueblos indígenas para poder tener injerencia dentro de sus gobiernos. Ante un discurso paternalista y de obvia intromisión, los pueblos indígenas se movilizaron masiva y pacíficamente, recibiendo una brutal represión estatal que dejó más de cuarenta muertos que el Estado guatemalteco quiso atribuirle a los manifestantes. En estos síntomas se basa Andrea Ixchíu para testificar que desde que llegó este gobierno “todas las manifestaciones, todas las resistencias en Guatemala, son criminalizadas. Ha habido muchos líderes presos y muertos en estos últimos años del gobierno de Pérez Molina y eso es grave, es alarmante. De alguna manera nos muestra de que el genocidio continúa, que no se ha acabado”.

 

Antes de que la joven de Totonicapán comenzara a explicar la situación actual de Guatemala se proyectó un  documental sobre el juicio al genocida Ríos Montt: “Dictador en el banquillo” de Pamela Yates, ganadora del último Festival de Cine Internacional de Derechos Humanos de Argentina y se dio cierre al encuentro cuando todos los presentes cantaron “Corazón Ixil-cambia la estación” del cantautor guatemalteco  Fernando López en apoyo a la lucha de la comunidad indígena.

 

 

 

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