Argentina: Un policía asegura que Jorge Julio López fue asesinado a golpes

Por María Belén Cano / Resumen Latinoamericano/ A toda Costa / 16 diciembre 2013.-   Claudio Correa, un sargento de la Policía Federal de 50 años, declaró en la Fiscalía N°1 de La Plata que Jorge Julio López -testigo clave en el juicio que condenó a prisión perpetua a Miguel Etchecolatz- fue matado a golpes y enterrado en un camping en Mar de Cobo, en el Partido de Mar Chiquita.

El testimonio que Correa prestó ante la Justicia fue dado a conocer este fin de semana en un canal televisivo. En diálogo exclusivo con Crónica de la Costa, el fiscal Marcelo Molina, que atiende la causa, explicó que la misma información fue volcada en la declaración que exsargento prestó en dependencias judiciales.

A su vez, Molina dijo que ya se pusieron en marcha diligencias sobre los lugares marcados por Correa. Sin embargo, reparó en que la investigación está en curso y prefirió no brindar mayores detalles. Mencionó, de todas formas, que las características de los sitios inspeccionados difieren en algunos aspectos con lo planteado por el testigo.

Correa dijo, ante las cámaras de televisión, no temer por él pero sí por su familia que vive en Buenos Aires. De hecho, rechazó ingresar al Programa de Protección de Testigos. Relató, incluso, la amenaza que sufrió en su casa. Un sábado al mediodía recordó que oyó palmear a una persona y abrió la puerta. “Era el subcomisario Adrián Mapelli, a cargo de la comisaría local. Me dijo si tenía 10 o 15 minutos para perder, que quería hablar conmigo. Pensé que no tenía conocimiento de lo que yo sabía”, señaló.

Se sentaron en la mesa de la cocina. Le habría dicho que tenía algo para ofrecerle y fue directo al grano: “Sé que vos hiciste dos denuncias en el Ministerio de Seguridad bonaerense, en Auditoría General N°1, porque uno de mis hombres (Marcelo Soulé, servicio de calle) te vino a ofrecer salir a cobrar las cosas que él no puede salir a cobrar”, explicó. Eran negocios clandestinos vinculados al juego, las drogas, la falsificación de marcas o la prostitución. Estos ofrecimientos, asegura Correa, los rechazó de plano “las tres o cuatro veces que vino”.

Un día, relató Correa, lo notó extraño. “Te tengo que plantear algo porque necesito que nos des una mano”, le habría dicho luego de hablar de cuestiones menores. “Sabés que no tenés cabida si me venís con lo mismo que la otra vez”, le respondió el hombre de la Policía Federal. “Es peor”, le retrucó.

– ¿Te acordás de un tal Julio López?- le habría dicho Soulé.

– El país sabe de eso.

– Yo conozco toda la historia esa porque yo participé de eso.

Correa relató lo que supuestamente le contó el oficial de la bonaerense: “A este hombre lo levantaron en La Plata, lo llevaron a una casa en Quilmes, lo durmieron, y lo trasladaron, siempre dormido, en una ambulancia del Servicio Penitenciario Bonaerense hasta el camping El Indio de la ciudad de Mar de Cobo, apenas se entra, 50 metros sobre mano derecha”. El lugar pertenecería a un familiar de Soulé.

– El pozo estaba hecho -le habría dicho el efectivo de la Bonaerense.

– ¿Lo enterraron dormido?, le preguntó Correa.


No, lo mataron.

– ¿Le pegaron un tiro?

– No, a golpes.

Correa quedó impresionado por la naturalidad del relato. “Lo enterraron, lo taparon, hicieron una especie de carpeta, porque ahí apoyan casas rodantes”, señaló luego. Apenas dejaron el cuerpo, dormido, pero vivo, se habría retirado el personal del Servicio Penitenciario. Luego habría quedado el hombre de la policía bonaerense. Se terminó con el operativo y cada uno regresó a su casa.

Cuando Soulé fue a visitar a Correa, le habría dicho que había saltado “un problemita”. “Lo tuve que poner en conocimiento a mi jefe (por Mapelli), y tenemos que sacar el cuerpo de ahí”, le explicó enseguida. Y dijo más: “Lo vamos a sacar de ahí y lo vamos a llevar al basural, atrás del cementerio. Vamos a aprovechar que están haciendo la autovía nueva y tirando un montón de escombros”. Correa, según mencionó, se negó a ayudar.

Una información extra podría alimentar esa hipótesis: Correa comentó un diálogo que mantuvo con un cartonero del barrio que iba camino al basural a ver qué encontraba. Este hombre le hizo mención a un “movimiento” extraño que había notado el día anterior. “Algo debe haber pasado, porque estaba la policía, había gente de la Municipalidad, con pala mecánica”, le habría dicho.

De acuerdo al relato del sargento retirado de la Federal, ese sábado pasado el mediodía, le ofrecieron 150 mil pesos y un auto “para que bajara los decibeles de la denuncia”. Y habrían ido más allá: “Vos sabés que si yo quiero te mato acá mismo de un tiro en el pecho. Si vos parás nadie va a saber nada”.

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