Venezuela. Estados Unidos y la carroña mediática se ceban en la nación venezolana
Por Sergio Rodríguez Gelfenstein, Resumen Latinoamericano, 01 de julio 2026.
Rescatistas luchando contra-reloj para salvar vidas.
No aporto nada nuevo si digo que el 3 de enero de 2026 marcó un punto de
inflexión en la historia de Venezuela. El problema surge de las diferentes
interpretaciones que de ese acontecimiento se han estado haciendo. Y ahora,
casi seis meses después, otro hecho estremecedor impacta la vida de los
venezolanos. En uno y otro, la muerte ha visitado el hogar de decenas de
ciudadanos.
Una de las diferencias más notables es que antes del 3 de enero, la
responsabilidad de la gestión del país era ejercida por el gobierno
constitucional de Venezuela, mientras que Estados Unidos ponía todo su
potencial económico, militar, financiero, científico, político y diplomático en
función de destruir al Estado venezolano para apropiarse de sus riquezas.
Pero, ahora, una vez consumado el 3 de enero e instalado un protectorado de
carácter irregular en el país, según la definición de Charles Rousseau en su
libro “Derecho Internacional Público” que establece que este status “implica
una distribución de competencias entre los dos Estados interesados”, esa
situación ha cambiado. En esa medida, tras el terremoto del 24 de junio, el
gobierno venezolano se abocó de inmediato a actuar -acorde sus capacidades-
para hacer frente al terrible designio de la naturaleza.
Pero la otra parte no ha cumplido su función. En primera instancia, no fue capaz
de evitar que todo el mundo se volcara caótica y desordenadamente a La Guaira
a partir de un sentimiento noble, propio del pueblo venezolano. Al contario, sus
instrumentos comunicacionales y sus redes -en Venezuela y el extranjero-
fomentaron ese caos. El gobierno actuando con celeridad y orden tomó medidas
inmediatas: estableció un centro de registro y control unificado en el Poliedro
de Caracas para organizar a los voluntarios y vehículos de asistencia
humanitaria, militarizó el estado La Guaira para facilitar las operaciones de
rescate y despejó las vías para facilitar la llegada de la ayuda.
De esta manera, mostró una capacidad operativa en el terreno que la potencia
“protectora” no tiene. Así, se fueron generando condiciones para desplegar la
natural e intrínseca solidaridad del pueblo venezolano que se ha multiplicado
como nunca y como siempre.
Contrario a lo que los buitres de la comunicación se han encargado de decir no
faltan insumos en los hospitales que se abastecieron de inmediato con las
reservas que se tienen para estas contingencias. El Dr. Mauro Herrera,
cardiólogo y jefe del servicio de hemodinamia del Hospital José M. Vargas de
Caracas me refirió que “estamos trabajando bastante y afortunadamente no
tenemos problemas de insumos que es lo más importante”. En este marco se
activaron todos los centros de salud pública para atender a la población
afectada a nivel nacional con especial énfasis en los estados con mayor
incidencia. Así mismo, se firmó un convenio entre el Estado y la Asociación de
Clínicas Privadas de la región Capital para labores de triaje, evaluación y
hospitalización de víctimas del sismo, a cargo de estas instituciones privadas
mientras el Estado asume los costos de los tratamientos.
Estados Unidos no ha hecho nada de esto porque no tiene capacidad. Mientras
las instituciones están trabajando sin reflectores, los “pollitos” de Washington
propician y general el caos a través de influencers y tiktokeros que tratan de
ir a La Guaira a sacarse fotos como el funcionario de una empresa privada
holandesa que se le escucha decir “sácame la foto” mientras entrega UNA
botella de agua. Es el gobierno nacional el que tiene capacidad de control y
manejo de la situación , lo cual es un dato importante para enfrentar y resolver
la contingencia pero también para tener presente en las luchas futuras que
sobrevendrán cuando se creen las condiciones propicias para sacudirse el
protectorado.
La fuerza de la naturaleza manifestada esta vez como un hecho inédito de dos
sismos casi simultáneos que han golpeado con fuerza al país y han puesto a
prueba su sistema defensivo territorial a partir de la acción mancomunada de
la fuerza armada, la policía, la milicia y las organizaciones populares, comunales
y sociales de base a través de las Regiones y Zonas de Defensa Integral que se
han movilizado para dar respuesta al desastre.
Se ha hecho evidente que Estados Unidos, la potencia protectora solo vino a
robar los recursos de Venezuela. Así lo ha hecho saber su presidente: “Están
ganando más dinero del que jamás hayan ganado, nunca han ganado el dinero
que están ganando ahora. Aparte del terremoto, la gente está feliz bailando en
las calles”. No se puede pedir más a un pedófilo, administrador de prostíbulos y
asesino de niños.
El cálculo de los daños estimados por el Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) asciende a $6.700 millones de dólares aunque la institución
advierte que el costo total de una catástrofe suele calcularse entre 1,5 y 3
veces el valor de los daños directos
Al día de hoy, 1° de julio la información oficial señala que la cifra de fallecidos
es de 2.295 y se cuentan para el momento 11.267 heridos. Otras 12.841
personas damnificadas. También se informó que 855 edificios presentan daños,
de los cuales 189 sufrieron un colapso total y 666 registran colapso parcial o
afectaciones estructurales graves.
Trump ha prometido 300 millones de dólares para Venezuela. Eso, además de
los 500 millones que han entregado desde enero representan solo el 10% de lo
que se han robado desde comienzos de año, lo cual se suma a una cifra que
varía entre 4.000 y 22.000 millones de dólares de activos venezolanos
retenidos o incautados en el exterior dependiendo del tipo de contabilidad que
se haga, incluyendo en ello los fondos bloqueados por sanciones.
También se ha sabido que Trump envió 900 militares, pero de ellos solo 300
son rescatistas. Así mismo llegaron a Venezuela dos barcos de guerra: el USS
Fort Lauderdale y el USS Billings, dotados de gran poder de fuego pero sin
ninguna capacidad de enfrentar desastres de la naturaleza del que ha afectado
a Venezuela. Nadie ha visto a los rescatistas estadounidenses, su única
manifestación pública fue para entorpecer las acciones de los que si están
trabajando, lo cual obligó a la intervención directa del ministro del interior
Diosdado Cabello. En realidad la acción intervencionista de Estados Unidos se
vincula al esfuerzo de apropiación y control del aeropuerto Simón Bolívar y el
puerto de La Guaira.
Paralelamente, han hecho efectiva la presencia de la 82ava. División
Aerotransportada que junto a la 101 División configuran la principal fuerza
intervencionista de Estados Unidos en el mundo y cuyo historial evidencia que
han actuado militarmente en República Dominicana, Honduras, Panamá y Haití
además de Vietnam, Afganistán, Irak, Bosnia y Kosovo entre otros países,
ninguno de los cuales recibió ayuda humanitaria sino plomo y metralla. Su única
experiencia en el manejo de desastres en sus 109 años de existencia fue en
Florida durante el huracán Andrew en 1992 y en 2005 después del huracán
Katrina en Nueva Orleans, es decir que es la primera vez que sale formalmente
del territorio de Estados Unidos a una misión distinta de una invasión a otro
país, lo cual cuando menos, es sospechoso, dados sus antecedentes.
Por otro lado, se supo que arribó a Venezuela un “cuerpo de rescate” israelí que
debería ser expulsado inmediatamente del territorio nacional si el gobierno
tuviera potestad para hacerlo. Nadie puede suponer que los que transformaron
Gaza en una ciudad bajo escombros por la fuerza de sus bombas y que han
asesinado más de 30 mil niños palestinos, libaneses e iraníes tengan interés en
salvar niños venezolanos y ayudar a recuperar al país. Esos malditos asesinos
sionistas no deben ser bienvenidos en Venezuela porque no vienen a nada bueno.
En otro ámbito, como es natural a la condición humana, mientras una gran masa
se dedica a construir, otros se proponen destruir el trabajo de la mayoría. Una
red de medios de engaño masivo (como los definió el presidente Putin) cuales
carroñeros que se alimentan de la putrefacción, mienten impúdicamente sobre
el desastre de Venezuela solo para aumentar las ventas de publicidad.
Es notorio como el periódico fascista español ABC propagandista de la
dictadura de Franco y adulador extremo del propio Hitler pretenden señalar la
razón y la verdad. Mientras tanto, el “liberal“ New York Times se tiñe de
amarillo para desinformar. Está acostumbrado a eso. No importa cuál sea la
orientación política del gobierno: el 2 de septiembre de 2005 después de
Katrina titularon “Críticas a Bush por su respuesta a la tormenta” y el 12 de
marzo de 2012: “Los críticos sostienen que el desastre en Japón era
inevitable”. Estos sabelotodo, que se ponen por encima de la humanidad y cuya
única preocupación es ganar dinero a partir del sufrimiento humano, son parte
de la basura mediática moderna y de la lacra perniciosa que se propone
contaminar las mentes de las personas para después dominarlas.
La verdad está en los hechos. Los venezolanos tenemos presente las palabras
de nuestro Libertador tras el terremoto del 26 de marzo de 1812 que destruyó
toda la Guaira y buena parte de la Caracas de entonces. Ese día, tras recorrer
los escombros en el centro de la ciudad, Bolivar dijo: “Si la naturaleza se
opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, aún si -como dicen
algunos- en este caso, la acción de la naturaleza estuvo motivada en el
desarrollo del programa de investigación High-Frequency Active Auroral
Research Program (HAARP) de las fuerzas armadas de Estados Unidos, cuyo
objetivo es provocar sequías, huracanes, inundaciones y terremotos como nueva
arma de destrucción masiva a ser utilizada por la política intervencionista de
Estados Unidos en el mundo.
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