Alemania. El nuevo documento estratégico de las Fuerzas Armadas alemanas prepara al país para una gran guerra en Europa del Este

Resumen Latinoamericano, 7 de mayo de 2026.

Un nuevo documento estratégico de las Fuerzas Armadas alemanas prepara a Alemania para una gran guerra en Europa del Este. El ministro germano de “Defensa”, Pistorius, ha presentado un nuevo plan general para la orientación estratégica de las Fuerzas Armadas alemanas. Una estrategia global de este tipo, accesible al público, al menos en parte, es una novedad. Con este documento y la “Estrategia Nacional de Seguridad” se pretende impulsar aún más el rearme ante una guerra inminente con Rusia.

Alemania está preparando la guerra. En el discurso oficial se habla de una “amenaza del Este”, pero lo cierto es que la guerra parte de Occidente: con armas, drones y discursos agresivos. Un comentario de Perspektive Online.

El 23 de abril de 2026, Boris Pistorius (SPD) presentó la orientación estratégica actual de las Fuerzas Armadas alemanas. Según el documento de principios publicado, las FFAA deben prepararse para hacer frente a un conflicto militar con Rusia. El mundo se ha vuelto impredecible y más peligroso, afirmó Pistorius durante la presentación. Hasta ahora, la orientación estratégica de las Fuerzas Armadas alemanas no se había tratado con tanto detalle ni de forma tan pública. En este caso, se ha optado por este enfoque, entre otras cosas, porque el documento estratégico puede interpretarse como una respuesta a las directrices políticas de la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en el país en 2022.

Ya en la Estrategia de Seguridad Nacional se hablaba de resiliencia en todas las dimensiones, es decir, terrestre, aérea, marítima, cibernética y espacial. En la nueva orientación estratégica, estas exigencias se subrayan con cifras y planes más o menos concretos. Sin embargo, hay algo que queda claro ya desde la primera lectura del documento básico: el Gobierno federal prevé tener que librar una guerra contra Rusia en los próximos años.

Mientras Rusia sigue envuelta en la guerra contra Ucrania, que ya dura más de cuatro años, Pistorius informa de una situación de amenaza que pretende justificar el rearme de Alemania. En los últimos meses y años no se han producido avances fundamentales en la guerra de Ucrania. Esta se ha convertido más bien en una especie de guerra de posiciones, en la que se sacrifican cantidades de personas y material para lograr desplazamientos mínimos del frente.

Las repercusiones de la estrategia militar

estra2En el documento estratégico del Ministerio de Defensa se recoge y explica en varias ocasiones la exigencia de Merz de crear el „ejército convencional más fuerte de Europa“. Se presentan planes de desarrollo que se extienden hasta el año 2039. El objetivo es formar para entonces unas fuerzas armadas que sean „tecnológicamente superiores“ a la competencia. Para ello, sigue siendo necesario que en 2035 se cuente con al menos 460.000 soldados. Bastian Ernst, el nuevo presidente de la Asociación de Reservistas, propuso recientemente, en este contexto, elevar a los 70 años la edad límite de los reservistas para ampliar la plantilla de las Fuerzas Armadas. Según él, no deberían desperdiciarse estos „recursos de personas con experiencia vital y profesional“. Otro argumento sería el debate sobre el aumento de la edad de jubilación. En resumen, la propuesta de Ernst significa: quien pueda trabajar, también puede servir.

En el documento no se mencionan explícitamente nuevas restricciones para la población civil de Alemania. Se hace referencia a la Ley de Soldados, concretamente al artículo 91, que regula el aumento del personal militar en activo y de la reserva. Los objetivos allí establecidos, de contar con al menos 460.000 efectivos en las Fuerzas Armadas para 2035, se pretenden alcanzar con la ayuda de la Ley de Servicio Militar aprobada el pasado mes de diciembre. En principio, el servicio militar allí establecido se basa en la voluntariedad. Sin embargo, la ley incluye una cláusula que permite la reintroducción del servicio militar obligatorio en caso de que no se alcancen los objetivos fijados. Cabe señalar, además, que algunas partes del documento estratégico han sido clasificadas como secretas y no son accesibles. Por ello, se habla de manera relativamente imprecisa de tecnologías innovadoras que deberían permitir a la Bundeswehr ser superior a sus competidores (enemigos declarados).

El gasto monetario también queda excluido por el momento. Sin embargo, lo cierto es que el aumento del gasto en armamento traerá consigo nuevos recortes en el Estado del bienestar y pérdidas para la población. Y es que, desde la creación del fondo especial de 100.000 millones de euros para las Fuerzas Armadas y los 500.000 millones de euros adicionales para inversiones en la ampliación de infraestructuras, los recortes en el Estado del bienestar —como la supresión del ingreso básico, la eliminación de prestaciones en la ayuda a la juventud y el acompañamiento escolar, así como una disminución constante del nivel de los salarios reales— se han convertido en la amarga realidad cotidiana de los trabajadores y trabajadoras en Alemania.

Incluso teniendo en cuenta los fondos especiales aprobados, el Gobierno invirtió el año pasado unos 62.000 millones de euros en armamento. Para los próximos años está previsto un aumento constante del gasto en armamento. En 2029, se destinará a la modernización militar algo menos de 153.000 millones de euros del presupuesto federal. El Ministerio de Hacienda habla de querer alcanzar el objetivo de la OTAN en materia de rearme. Este se sitúa en el 3,5% del producto interior bruto (BIP). Según las previsiones actuales, en 2029 habría que invertir en armamento hasta 190.000 millones de euros, sumando el gasto del fondo especial.

¿Amenaza rusa?

En el documento estratégico, Rusia se presenta como un adversario despiadado e impredecible, al que solo puede disuadir un ejército superior. Mediante estas vagas afirmaciones, el Estado alemán intenta justificar su rearme, que asciende a varios cientos de miles de millones de euros. Sin embargo, en la realidad, un aumento del armamento de la Bundeswehr no hará que Rusia se deje convencer para desarmarse. Es mucho más probable que se produzca un rearme aún mayor del ejército ruso, así como un mayor enfoque de los países del BRICS en la cooperación militar, con el fin de formar una contrapotencia frente a la hegemonía militar de la OTAN. Por lo tanto, la situación de amenaza no consiste únicamente en una Rusia fuertemente armada, sino más bien en que, en los próximos años, diversas grandes potencias se armarán hasta los dientes y, en el peor de los casos, se verán envueltas en un conflicto generalizado entre bloques.

En el concepto de defensa militar de Alemania, Rusia se clasifica claramente como la principal amenaza para Alemania y Europa. El „panorama bélico“ esbozado perfila a un enemigo que no se deja obligar a „respetar los principios éticos y jurídicos reconocidos“ y que ya lleva a cabo operaciones híbridas. En la planificación para crear el ejército convencional más fuerte de Europa, el nuevo documento estratégico se basa en tres responsabilidades principales: „la tranquilidad de los aliados y sus sociedades“ (Reassurance), „la defensa de la OTAN“ (Defence) y „la disuasión creíble frente a Rusia“ (Deterrence). Se concede especial importancia sobre todo al último punto, es decir, a la „disuasión creíble“.

Hasta ahora, el número de efectivos de la OTAN, incluidas las reservas y las unidades paramilitares, asciende a unos 8,65 millones de soldados. Rusia cuenta, incluidas las reservas, con unos 3,57 millones de soldados, es decir, ni siquiera la mitad. Al mismo tiempo, se están reajustando las áreas de responsabilidad en materia de estrategia militar de los Estados miembros de la OTAN. Mientras que Estados Unidos amenaza con retirarse cada vez más de Europa Central y Oriental para concentrarse en sus propias pretensiones de poder en Sudamérica y Asia Occidental, la construcción del flanco oriental de la OTAN avanza a toda velocidad.

El flanco oriental de la OTAN como „muro de protección“ contra Rusia

estra3Este gran proyecto militar abarca los países de Europa Oriental de la OTAN que limitan con Rusia, Bielorrusia y Ucrania. Se extiende desde el Báltico hasta el norte de los Balcanes y se considera un „muro de protección“ contra Rusia. En 2024, el flanco oriental de la OTAN contaba con unos 380.000 soldados en ocho países. Dado que la OTAN no ha publicado cifras oficiales desde 2022, el número de soldados estacionados se basa en estimaciones. El ámbito de responsabilidad de Alemania se centra actualmente sobre todo en el despliegue de tropas en Lituania. La brigada de la OTAN, bajo el mando de las Fuerzas Armadas alemanas, cuenta con el refuerzo de 5.000 soldados alemanes. El traslado de tropas comenzó en 2025 y se prevé que la brigada esté plenamente operativa a partir de 2027. Lituania se encuentra en la ruta estratégicamente importante entre Bielorrusia, el aliado más cercano de Rusia, y el enclave ruso de Kaliningrado, situado en el mar Báltico y que ofrece acceso al mar. Además del despliegue de soldados, también se está intensificando la producción de armamento alemán en Lituania, entre otras cosas con una fábrica de Rheinmetall.

Sin embargo, Alemania no solo desempeña un papel en el equipamiento militar directo del flanco oriental de la OTAN. Al mismo tiempo, actúa como „centro neurálgico“ de la OTAN. El coronel de la Bundeswehr Armin Schaus declaró en una entrevista que, solo en caso de que se produjera una situación de tensión, habría que desplazar hasta 800.000 soldados de la OTAN a través de Alemania hacia el flanco oriental de la OTAN para poder ejercer un efecto disuasorio sobre Rusia. Sin embargo, la cláusula que define el inicio de una situación de tensión es controvertida, ya que no requiere acciones bélicas activas, sino que puede decidirse únicamente por una mayoría de dos tercios en el Bundestag.

Sin embargo, políticos, oficiales y estrategas militares alemanes no dejan de pronosticar una posible guerra con Rusia a partir de 2029. Así, entre otros, Pistorius (defensa) afirmó en junio de 2024 durante un discurso en el Bundestag: “Debemos estar preparados para la guerra en 2029. Debemos ejercer una disuasión para evitar que se llegue al extremo”.

El inspector general de las Fuerzas Armadas alemanas, Carsten Breuer, también destaca en una entrevista sobre el nuevo documento estratégico que, dentro de tres años, Rusia podría estar en condiciones de librar una “guerra a gran escala contra un país de la OTAN”. “No digo que eso vaya a suceder automáticamente, desde luego que no. Pero existe esa posibilidad. Y precisamente para eso debemos prepararnos y contra eso debemos armarnos”, explica Breuer.

Juegos de poder imperialistas en Europa del Este

Breuer tiene razón en que un Estado no entra inmediatamente en guerra, siempre que pueda librarla. Para responder a la pregunta de cuándo estaría Rusia realmente dispuesta a atacar a un país de la OTAN, resulta mucho más interesante y también más útil tomar conciencia de los intereses del Estado ruso en Europa del Este. Así, desde la perspectiva europea, la guerra de Ucrania ya tenía como objetivo eliminar intereses económicos fundamentales rusos. Entre ellos se encuentra, entre otros, el acceso al mar Negro, que facilita enormemente el comercio marítimo de Rusia.

Además, la toma de la cuenca del Donets es un objetivo central del ataque ruso. Esta zona es una de las regiones más ricas en materias primas de toda Europa y, por lo tanto, reviste una importancia fundamental tanto para Rusia como para Ucrania y sus aliados. El año pasado, Ucrania firmó un acuerdo con EEUU que concede a las empresas estadounidenses exención de impuestos y aranceles en la importación de las materias primas mencionadas y que, al mismo tiempo, tiene por objeto financiar la reconstrucción de Ucrania. Si bien, en la situación actual, es improbable que Ucrania recupere la cuenca del Donets, tampoco parece un escenario realista, por el momento, que las tropas rusas avancen hasta Kiev.

Pero aún más importante es tener en cuenta los intereses alemanes en Europa del Este, a menudo ocultos. Especialmente con la retirada cada vez más probable de EEUU de Europa del Este, se abren, además de retos, nuevas oportunidades para el Estado alemán. Así, la retirada del mayor proveedor de armas de Ucrania puede significar al mismo tiempo que los Estados de la UE decidan seguir avivando la guerra en Ucrania para mantenerse abierta la opción de acceder a valiosas materias primas. Y, más allá de la guerra en Ucrania, la retirada de EEUU abre la oportunidad de abastecer a los mercados internos de Europa del Este, que antes se encontraban firmemente en manos de empresas estadounidenses.

Hasta ahora, el Estado alemán, con su ejército, así como las empresas alemanas, se han centrado principalmente en los Balcanes, en la parte sur de Europa del Este. En noviembre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores Wadephul viajó a Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia para promover allí una adhesión más rápida a la UE. El creciente „compromiso“ de China y Rusia en los Balcanes va en contra de „nuestros intereses“, afirmó durante su viaje. Desde el punto de vista económico, el capital alemán está interesado, entre otras cosas, en yacimientos de materias primas como el litio, que se extrae en grandes cantidades en Serbia. Otros países como Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Hungría son, además, el „patio trasero industrial“ de los consorcios alemanes, especialmente en la industria automovilística y de proveedores, así como en las industrias metalúrgica, del caucho y de los plásticos.

Para poder imponer estos intereses de la forma más eficiente posible en la gestión política cotidiana, Alemania ha nombrado, con la ayuda de la UE, a su propio gobernante colonial en Bosnia-Herzegovina. Oficialmente, ocupa el cargo de „Alto Representante“ y, por lo tanto, tiene de hecho el mayor poder de decisión en el aparato estatal. En otros países, como Ucrania, el Estado alemán intenta asegurar su influencia a través de otras vías diplomáticas. Así, el lobista Martin Jäger, que ya fue destinado allí como embajador tras la guerra de Irak o la de Afganistán para negociar buenos acuerdos para consorcios alemanes como Siemens, fue enviado a Ucrania de 2023 a 2025.

Otro conflicto de intereses entre Rusia y los Estados de la UE se manifiesta también en Hungría. Se supone en la UE, que Rusia habría intentado influir en las elecciones presidenciales de Hungría para mantener a Viktor Orbán, considerado crítico con la UE, en el poder. Al mismo tiempo, los Estados miembros de la UE mostraron un gran interés en retirar a Orbán del poder lo antes posible, con el fin de poder imponer de forma más consecuente los intereses de la UE, como el suministro de armas a Ucrania. En contraposición a ello se encontraba el interés de EEUU, que también veía en Orbán a un aliado importante y que, poco antes de las elecciones, envió al vicepresidente estadounidense J. D. Vance a Hungría en señal de apoyo.

El rearme genera tensiones dentro de la UE

estra4En el documento estratégico se afirma en varias ocasiones que Alemania quiere asumir también la responsabilidad por sus países vecinos y por la UE. Sin embargo, parece contradictorio hasta qué punto Alemania apuesta realmente por la cooperación con otros „aliados“. Se produjeron tensiones entre Alemania y Francia. El motivo fue el proyecto conjunto del avión de combate FCAS. Este se había estancado en repetidas ocasiones en los últimos meses, ya que las empresas participantes reclamaban el liderazgo en el desarrollo del avión de combate. El desarrollo del sistema de carros de combate franco-alemán MGCS siguió una trayectoria similar. También en este caso surgieron desacuerdos entre las empresas participantes, Rheinmetall y KNDS, incluso antes de que se completara un prototipo. Ambas insistían en utilizar sus propios modelos de carro de combate como base para el „carro de combate del futuro“.

Estos dos ejemplos por sí solos ponen en tela de juicio la exigencia del documento estratégico de „reafirmar a los aliados y a sus sociedades“ y plantean muchas otras preguntas. Si Alemania está tan interesada en la capacidad de disuasión europea, ¿por qué regatea cada céntimo en los proyectos conjuntos con socios de la UE y la OTAN? ¿Por qué precisamente Alemania, que va a la zaga de otros Estados en materia de rearme y desarrollo de infraestructuras, quiere disponer del ejército más fuerte de Europa?

En este contexto, los intereses de Rusia pasan a un segundo plano y cobran protagonismo los intereses imperialistas alemanes. Y es que un carro de combate de última generación, plenamente operativo y dotado de tecnología innovadora, solo resulta útil para la economía alemana si la producción se lleva a cabo en territorio alemán, mediante el suministro de empresas armamentísticas alemanas y con la menor participación posible de la competencia de Francia u otros Estados de la UE. Solo así puede el Estado alemán defender su propio rendimiento económico frente a la competencia de Francia y Gran Bretaña y obtener beneficios, en forma de contratos, para las empresas armamentísticas de su propio territorio.

Algo similar ocurre con el debate sobre un ejército paneuropeo. Francia se muestra, en principio, a favor de ello. Alemania se opone a ello y responde con el plan de querer mantener en sus propias filas al menos 460.000 soldados hasta 2035. Aunque este concepto también prevé apoyar a los Estados vecinos, el Estado alemán se niega a invertir varios cientos de miles de millones de euros en la formación y el mantenimiento de tropas sobre las que no tiene ningún poder de disposición, o solo uno compartido. El ejército nacional tiene aquí, ante todo, la tarea de defender los intereses nacionales del Estado al que pertenece; la decisión sobre si también debe servir a los intereses europeos, el Estado responsable, en este caso Alemania, desea reservársela para sí mismo.

Aquí se ponen de manifiesto los conflictos de intereses inter-estatales dentro de Europa. Desde la fundación de la UE, estos se pueden observar, entre otras cosas, en la relación con la confederación de Estados. Así, ya en la década de 1990, a los Estados económicamente fuertes les interesaba contratar mano de obra lo más barata posible procedente de Estados económicamente débiles, así como abastecer los mercados internos de estos países. Esto dio lugar, por un lado, a relaciones de dependencia de los Estados económicamente débiles respecto a los Estados económicamente fuertes y, por otro, a una competencia entre los países económicamente fuertes, como el Reino Unido, Francia y Alemania, que se prolonga hasta hoy.

Así puede entenderse también el documento estratégico publicado por el Ministerio de Defensa. Su objetivo principal es justificar el rearme de Alemania. El rearme de la UE se considera un sub-producto que debe servir lo mejor posible a los intereses alemanes. Las razones para ello son, por un lado, como se afirma, ejercer un efecto disuasorio sobre Rusia y, por otro, poder hacer frente a la competencia dentro de la UE.

NOTAS:

(*) “El nuevo documento estratégico de las Fuerzas Armadas alemanas prepara a Alemania para una gran guerra en Europa del Este” (Titulo original: “Neues Strategiepapier der Bundeswehr bereitet Deutschland auf großen Krieg in Osteuropa vor”) Perspektive Online, autor: Bruno Schüller, 28/04/2026, traducción baskultur.info (ENLACE)

(PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2026-05-02)

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