Argentina. A 49 años de su caída en combate, aún no se sabe dónde está el cuerpo de Mario Roberto Santucho
Resumen Latinoamericano, 18 de julio de 2025.
El comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Roberto Santucho, caía hace 45 años -el 19 de julio de 1976- en un enfrentamiento armado con integrantes de un grupo de tareas en la localidad bonaerense de Villa Martelli.
Con su muerte, la organización militar y política que conducía este contador santiagueño sufriría un durísimo golpe que indudablemente afectó la lucha futura que libraba por la toma del poder y el socialismo en la Argentina de ’70.
En diciembre de 1975, el ERP había sufrido una dura derrota en el intento de copamiento del Batallón 601 de Arsenales Domingo Viejobueno, ubicado en Monte Chingolo, partido de Lanús, en el marco de una operación en la que perdieron la vida 90 de sus militantes.
Aunque en las semanas posteriores al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, las bajas humanas y pérdidas materiales de la organización guerrillera se multiplicaban, Santucho y la conducción del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) -brazo político del ERP- confiaban en que con la llegada de los militares al poder, Argentina entraría en una etapa de radicalización social.
A principios de julio, el Buró Político del PRT decidió que debía replegarse con la finalidad de preservar a sus cuadros y la estructura operativa que aún conservaba.
Así, un sector de la conducción quería que Santucho saliera del país de forma inmediata, pero el santiagueño decidió que dejaría el país el 20 de julio, pues tenía una cita con Mario Firmenich, jefe de Montoneros.
En esa reunión se abordaría la conformación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una alianza que nuclearía a las agrupaciones armadas que enfrentaban a la dictadura militar.
El 19 de julio era una jornada fría y gris en Buenos Aires, y al mediodía, un grupo de cuatro hombres al mando del capitán del Ejército Juan Carlos Leonetti llegó en un auto sin patentes a Venezuela 3149, la dirección de ese edificio de 13 pisos donde se hallaban Santucho y Benito Urteaga, número dos en la dirección del ERP.
Todos los integrantes de este grupo estaban vestidos de civil y abordaron al portero en la entrada del edificio y lo obligaron a que los guiara hasta el departamento B del cuarto piso, donde irrumpieron y se produjo un tiroteo con sus ocupantes de la vivienda.
Terrorismo de Estado
En medio de la refriega, cayeron Santucho, Urteaga y Leonetti, además fueron capturadas Liliana Delfino -la segunda esposa del comandante del ERP- y Ana María Lanzilotto -la compañera de Menna, embarazada de ocho meses-, quienes desde entonces permanecen desaparecidas.
El Gobierno del dictador Jorge Rafael Videla informó que Santucho, quien entonces tenía 40 años, murió en Villa Martelli, pero investigaciones posteriores determinaron que el jefe guerrillero llegó muy mal herido a Campo de Mayo, y el destino de sus restos aún se desconoce.
Ese mismo día, Luis Mattini fue designado al frente de una nueva conducción junto con Eduardo Merbilhaá, Jorge Oropel, Daniel Martín y Enrique Gorriarán Merlo.
En 1979, lo que quedaba del PRT-ERP se fragmentó, Mattini y un grupo permanecieron en Europa, en tanto que Gorriarán lideró una avanzada que se trasladó a Nicaragua para tomar parte de la naciente Revolución Sandinista.
Un año más tarde, Gorriarán dirigiría la operación que se cobró la vida del dictador nicaragüense Anastasio Somoza, en Asunción del Paraguay.
Años más tarde regresaría clandestinamente a Argentina para fundar el Movimiento Todos por la Patria (MTP), la agrupación que llevaría a cabo en 1989 el frustrado intento de tomar el regimiento de Caballería Mecanizada de La Tablada, durante los últimos meses del Gobierno constitucional de Raúl Alfonsín. En el intento fueron asesinados numerosos militantes.

Mario Roberto Santucho
Por Subcomandante Marcos |
Sus camaradas lo llamaban Robi, pero en la historia de las luchas revolucionarias de América Latina siempre será Mario Roberto Santucho Juárez. Nació el 12 de agosto de 1936 en Santiago del Estero, Argentina, y murió de once balazos el 19 de julio de 1976, en Villa Martelli, provincia de Buenos Aires.
Santucho se inició temprano en las ideas que pujan por cambiar el mundo para hacerlo un hogar digno del ser humano. Estudió en Tucumán, donde destacó como líder estudiantil. Conoció la vida de los obreros azucareros de esa provincia y estableció sólidos lazos políticos y personales con ellos. Graduado de contador público, hizo un largo viaje por América Latina y Europa. Participó en la fundación del Frente Revolucionario Indoamericano Popular (Frip), que junto con Palabra Obrera (trotskista) dio nacimiento al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Santucho fue líder indiscutido de esa organización.
En junio de 1970 el PRT fundó el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). El 15 de agosto de 1972, Santucho junto con dirigentes de Montoneros y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se fugaron del penal de Rawson, en el sur de Argentina; secuestraron un avión y lograron llegar a Chile. El gobierno de Salvador Allende se negó a devolverlos a Argentina y les permitió seguir viaje a Cuba, que les otorgó asilo. La represalia de la dictadura argentina fue brutal y fulminante: asesinó a quince prisioneros políticos en Trelew, entre ellos a una mujer embarazada, Ana María Villarreal, compañera de Santucho y madre de sus hijas Marcela, Ana y Gabriela.
A fines de 1972 Santucho volvió clandestinamente a Argentina, para retomar la dirección del PRT-ERP. Fortaleció sus vínculos con el MIR de Chile y ambas organizaciones llegaron a acuerdos con el MLN Tupamaros de Uruguay y el ELN de Bolivia, lo cual dió origen a la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR). Pero el ejército logró dar con el escondite de Santucho en Villa Martelli. En el operativo murieron el oficial que dirigía la operación, Santucho y un combatiente del ERP. Tres militantes revolucionarios fueron capturados y asesinados, entre ellos Liliana Delfino, compañera de Robi y madre de su hijo Mario Antonio.
La historia recordará a Mario Roberto Santucho como un valiente luchador revolucionario. La claridad de su pensamiento y la radical posición socialista y antiimperialista de su conducta lo sitúan entre los ejemplos a seguir por las nuevas generaciones.

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