**La irrupción indígena de 1994 en Chiapas impulsó una buena cantidad de escritos, cuya pretensión era describir y desentrañar las causas del alzamiento zapatista, además de poner al descubierto el misterio que representó aquel 1 de enero, la imagen de Marcos, portavoz y rostro visible del neozapatismo.
Diversos escritores se han ocupado en referir las causas del alzamiento indígena, detallar los primeros días de enfrentamiento, el contexto histórico, social, económico y cultural de Chiapas, el misticismo social y la melancolía de la utopía revolucionaria en momentos en la que la posmodernidad marcó el avance y cambio en las estructuras económicas y sociales de manera global. De igual manera, la excentricidad guerrillera de Marcos y, el manejo del lenguaje le llevó a posicionar la agenda zapatista en la atención y discusión gubernamental, intelectual y de la sociedad civil. Las diferentes demandas contenidas en la agenda zapatista fueron parte del estudio, análisis, crítica y reflexión de los muchos que participaron como reseñadores, testigos, simpatizantes, detractores o impulsores de la historia zapatista en la era moderna.
La intención renovadora de la palabra para contar historias tomó diferentes causes en la discusión y en las muchas aristas que permitió el tema. El zapatismo, Chipas, Marcos, impulsaron una gran variedad de textos periodísticos, sociológicos, antropológicos, algunos de los cuales constituyeron libros. Por otro lado, entrevistas, compilación de documentos y comunicados, epístolas, fanzines, artículos publicados en diversos medios impresos, apoyaron el quehacer de contar la historia. Importante es mencionar que en esta misma avidez por retratar la insurrección indígena se publicaron libros que recogieron el cariz literario y poético del movimiento, reflejado a través de los comunicados escritos por Marcos y firmados a nombre de la comandancia zapatista.
La poética revolucionaria, como la llamó el periodista y escritor español Manuel Vázquez Montalbán, atrapó la atención por su propuesta renovadora en el discurso político, la fluidez en la escritura, el descubrimiento y uso de la palabra literaria como espacio de acercamiento e identificación con el otro. Esta particularidad, le valió el reconocimiento de escritores e intelectuales que vieron en Marcos una alternativa renovada en la manera de hacer y hablar de política a través de la efectividad, poco vista y utilizada, de la literatura en la arena política.
De esta manera surgen obras que proyectan la cercanía o alejamiento con Marcos, con lo que representa, dice y escribe. Textos como Marcos, la genial impostura[Aguilar, 1998] escrito por Bertrand de la Grange y Maite Rico, corresponsales en México de “El país” y “Le Monde”, respectivamente. A lo largo de sus 472 páginas, las autoras intentan describir la dinámica interna de la izquierda en México, la complejidad de la sociedad mexicana, el proceso y consolidación de Marcos como jefe del EZLN, y la vida de Rafael Sebastián Guillén, a quien las autoras identifican como el jefe guerrillero.
Por su parte, el investigador Carlos Tello Díaz en su libro La rebelión de las cañadas[Cal y Arena, 1995] describe la historia zapatista desde sus antecedentes, en la década de los cincuenta hasta llegar a 1994, año en que hacen su aparición pública. A través de esta investigación, Tello Díaz brinda elementos al lector para entender de mejor manera la historia y realidad de las comunidades indígenas.
La rebelión de las cañadas o Marcos, la genial impostura son algunos ejemplos de la producción editorial centrada en el abordaje político y social del zapatismo, a lo largo de estos años. Yo, Marcos, Detrás de nosotros estamos ustedes, Desde las montañas de sureste mexicano: cuentos, leyendas y otras posdatas del Sup Marcos, se suman a la lista de libros que a su modo, visión, simpatía o no, conforman el compendio escrito.
En un país que en 1994 contaba con 90 millones de mexicanos, la mayor parte de ellos en condición de pobreza, la aparición de un grupo de encapuchados, que reivindicando las causas más elementales, declaró la guerra al gobierno mexicano, marcó un punto coyuntural en su historia. Las posibilidades ideológicas, políticas, poéticas y sociales que representa el neozapatismo permitió la aparición de publicaciones como la revista Chiapas [Coedición ERA-IIEc/ UNAM] que recoge las visiones y temáticas de periodistas, intelectuales, escritores, historiadores y demás colaboradores convencidos de la legitimidad en las exigencias de la lucha indígena.
El abordaje sobre el tema también posibilitó el análisis, la crítica y la reflexión sobre el papel de los medios de comunicación (electrónicos e impresos) en la cobertura que sobre el hecho relataron, informaron, editorializaron, ya la televisión, ya la radio, ya los  periódicos y revistas, nacionales e internacionales.
Chiapas, la comunicación enmascarada [Diana, 1994] escrito por Raúl Trejo Delarbre en los primeros meses de la revuelta chiapaneca, presenta el abordaje, excesos, omisiones, tergiversaciones que los diferentes medios de comunicación dieron a la cobertura informativa. Paso a paso, Trejo Delarbre analiza el quehacer periodístico y la configuración mediática que originó el lenguaje zapatista, lo que le llevó a posicionar una estrategia comunicativa, para muchos eficaz, del subcomandante Marcos.
Si bien, esta obra centra su atención en el asunto mediático, es también aprovechado por el autor para hacer referencia a la proclividad de Marcos por la escritura. En el apartado “De la emoción, a la glorificación. La pluma y la vocación imaginativa”, el periodista refiere las exaltaciones en las que algunos periodistas cayeron, así como, la vuelta de timón que dieron algunos medios en cuanto a la cobertura. Al bajar la intensidad del enfrentamiento, los ángulos informativos se enfocaron a la pluma del jefe guerrillero, señala Trejo Delarbre.

Marcos, aún dentro de su chantaje cursi a las emociones exaltadas, manifiesta mayor búsqueda, más originalidad incluso, que la mayoría de sus promotores y defensores. Por lo menos, en su variedad de comunicados y ocurrencias expresa alguna imaginación, aunque no deja de ser chocante la actitud de arrogancia, disfrazada de humor pesado y de benevolencia envalentonada –no en balde se trataba de un personaje armado de una metralleta–.

En el seguimiento de las diversas obras que surgieron para atestiguar parte de la historia en la edad moderna, encontramos publicaciones que abren espacio en su análisis para incorporar la reflexión sobre la palabra y lenguaje utilizado por Marcos, jefe militar de la guerrilla.
Es así que llega a nosotros el artículo de Pablo González Casanova “Causas de la rebelión en Chiapas” [1995]. Un artículo que explica los orígenes de la rebelión zapatista, la lucha por la tierra, el desmantelamiento social que generaron los diferentes niveles de gobierno en Chiapas, el trabajo de la acción pastoral cuyos curas y catequistas se dedicaron a enseñar a los indígenas que son seres humanos.
A fuerza de argumento, González Casanova muestra su simpatía por el movimiento, la cercanía ideológica y la comunión con conceptos enarbolados por los zapatistas. Es en este artículo donde el autor abre un espacio -breve- para referirse al manejo del discurso zapatista, los diferentes interlocutores a los que va dirigido, así como la utilización de mensajes en otros idiomas diferentes al castellano.
Bajo este planteamiento de González Casanova surge un espacio de encuentro con el texto Lingüística y política de Alejandro Raiter, obra donde se analiza el papel del lenguaje y el discurso como medio de construcción social. Quizá, el planteamiento que más aporta al análisis lingüístico-social es la relación intrínseca entre lenguaje-discurso-emisor-receptor.
Raiter reflexiona sobre los signos ideológicos presentes en los discursos, el valor de la palabra como signo en la conformación y actuar de las sociedades.
Es la óptica lingüística, el elemento que permea este análisis que en su capítulo 3 El discurso zapatista ¿un discurso posmoderno? retoma el discurso del EZLN para discernir sobre sus características y los elementos que lo distinguen de otros discursos.
A este respecto, el autor afirma que el discurso zapatista se aparta del discurso clásico de la izquierda en cuanto a sus formas textuales, la enunciación y la manera de negociar el valor de los signos ideológicos. Precisamente las diferencias en las formas textuales – dice Raiter- es la manera en que el discurso zapatista no sólo nombra a sus diferentes receptores, sino la manera de dirigirse a los diferentes interlocutores. Esas variantes las consigue el discurso zapatista a través de diversos recursos:

[…] los giros irónicos, ya respetuosos ya amenazantes; las fórmulas rituales; la variedad de sus citas de autoridad, que no se limita al panteón tradicional de la izquierda sino que incluye poetas, novelistas, jugadores de fútbol y dioses y semidioses; un idiolecto que conjuga unas pocas palabras aisladas de los dialectos indígenas junto a los giros sociolectales propios de México DF, sin despreciar expresiones dialectales en un castellano culto, y palabras y expresiones en inglés o francés […]

En Marcos: el señor de los espejos [Punto de lectura, 1999] el escritor español Manuel Vázquez Montalbán recoge una larga entrevista realizada a Marcos. Es tras este encuentro en la Selva Lacandona donde el autor realiza esta entrevista, que posteriormente dio paso a la publicación del libro.
A lo largo del encuentro, Marcos desvela las circunstancias que llevaron al alzamiento indígena, los obstáculos gubernamentales para que la lucha y mensaje zapatista no llegaran de manera clara a la sociedad civil, así como el incumplimiento de los acuerdos asumidos por el gobierno y la persecución contra los rebeldes.
Este libro es un documento donde el sup Marcos habla de los más variados temas sociales, políticos, culturales; la confrontación y contradicciones del modelo neoliberal, asimismo, el debate que sostiene el líder zapatista con diferentes intelectuales mexicanos a propósito de la lucha armada y el resurgimiento de cambio social como posibilidad propuesta por los zapatistas.
Entre reflexiones, el autor se introduce en uno de los elementos importantes que ha acompañado al zapatismo, la palabra. Ahí, en ese espacio de intercambio entre el escritor y el jefe guerrillero, se aborda el uso del lenguaje y la propuesta discursiva que representa la voz de un movimiento guerrillero en tiempos y circunstancias hostiles. Hay un cambio del lenguaje, un cambio a la poética revolucionaria -¿en qué momento lo decide?-cuestiona el autor a Marcos. Vázquez Montalbán señala que el lenguaje zapatista es un lenguaje de símbolos, que su discurso, el zapatista, constituye una poética revolucionaria alternativa.
Marcos, la voz del movimiento, reflexiona sobre la palabra en el contexto zapatista, donde la consideran como una forma que puede producir reflexión, conciencia de lo que está ocurriendo. En este espacio lingüístico se presenta -a decir de Marcos- cierto sincretismo entre el lenguaje urbano y el indígena.
Hay una búsqueda del lenguaje para poder expresar la realidad, en esta búsqueda se establece una diferencia en el habla, depende a quién se le habla, si “se habla hacia dentro o cuando se habla hacia fuera” siempre siendo fieles al lenguaje interno señala Marcos.
Por su parte, el poeta argentino Juan Gelman realizó una entrevista al subcomandante Marcos, “Nada que ver con las armas”  fue publicada en el diarioPágina /12 de Buenos Aires, Argentina.
En el marco del Encuentro Continental Americano por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, realizado en algún punto de la Selva Lacandona, Gelman dialoga con Marcos sobre su quehacer literario, sus inicios en la escritura, la relación con la poesía y las influencias que lo han acompañado. En este encuentro dialógico entre Marcos y Gelman los temas literarios van apareciendo como lo hace la fascinación literaria del Marcos guerrillero, sus intentos por escribir poesía política, particularmente durante sus primeros años en la montaña, años “muy solitarios” resalta el Sup. Asimismo, refiere la organización de eventos culturales a la que los combatientes llamaban “célula cultural”  donde se recitaba poesía, la poesía de Miguel Hernández, el único libro que tenían en su poder, a decir, de ellos.
Quizá de todas las características que se pudieran señalar sobre la escritura de Marcos, Durito de la Lacandona, sea el personaje con mayor realce literario, el mismo Octavio Paz reconoció a Durito, como una invención literaria memorable.
Durito, el escarabajo que se hace llamar Caballero Andante de la Selva Lacandona, que tiene como escudero a Marcos, en clara alusión al Quijote y Sancho Panza de Cervantes, mantienen pláticas amenas sobre diferentes tópicos incluyendo la política.
De un tema a otro, Marcos relata a Juan Gelman el choque cultural que propició el encuentro del lenguaje indígena y el urbano,  el manejo del lenguaje que tuvieron que hacer para poder comunicarse con las comunidades y viceversa, un manejo del lenguaje mismo en relación con la política. Es precisamente el lenguaje lo que mantiene ahora y en el futuro al zapatismo:

[…]Y en buena parte el futuro del zapatismo está en el lenguaje. No quiero decir que el zapatismo está en el lenguaje. No quiero decir que el zapatismo va a desaparecer, pero su futuro y su quehacer tiene que ver con el quehacer de su lenguaje. Según sea el futuro de su palabra, será el futuro del EZLN.

A propósito del Caballero Andante de la Selva Lacandona se publica Don Durito de la Lacandona [Eón, 2005] libro ilustrado que contiene cuentos y reflexiones del escarabajo selvático, acérrimo enemigo del neoliberalismo por sus afirmaciones manifiestas en estos escritos.  Historias como “la del pie frío y el pie caliente” o “La historia del ratoncito y del gatito” son parte de las intervenciones con las que Durito interpela a Marcos,  y que regularmente terminan en cuentos o leyendas.
Uno de los escritos con un cariz expresamente literario es Muertos incómodos[Joaquín Mortiz, 2005], novela escrita por Paco Ignacio Taibo II y el Subcomandante Marcos, y publicada por entregas en el diario La Jornada. La novela escrita a cuatro manos no alcanzó las expectativas que muchos esperaron encontrar, más bien, la crítica se centró en la debacle literaria y el nivel de folletín panfletario al que llegó. Para algunos, Marcos no aspiraba a escribir una novela, sino  una estrategia política enmarcada en la serie de circunstancias políticas y sociales que dieron un nuevo respiro mediático al movimiento zapatista.

___________________________
6) Raúl Trejo Delarbre. Chiapas, la comunicación enmascarada. Diana, México, 1995. p. 22
7) Alejandro Raiter. Lingüística y Política. Ed. Biblos. 2da. Edición. Buenos Aires, Argentina, 2008.
p. 27
8) Quizá esta sea una de las pocas entrevistas realizadas a Marcos donde se aborda de manera central su faceta como escritor. A pesar de ello el autor no omite incluir los tópicos militares y políticos al final de su encuentro con el jefe guerrillero.
9) Juan Gelman. “Nada que ver con las armas”. Página /12. Buenos Aires, Argentina

 

**Extracto de un proyecto de tesis sobre Transtextualidad literaria e ideología en los discursos y comunicados del subcomandante Insurgente Marcos de Verónica Galicia