
Afloró entre los asuntos a discutir el enfrentamiento y lucha contra empresas como Vale, la mayor productora de hierro del mundo, que desarrolla la actividad minera, perjudica el medio ambiente y a las tierras sagradas.
También fue tema de debate las consecuencias de medidas adoptadas por el Gobierno de Jair Bolsonaro, como la de transferir la competencia de demarcar territorios indígenas de la Fundación Nacional del Indio (Funai) al Ministerio de Agricultura. 
‘Resulta una dificultad muy grande porque la Funai tiene todo un estudio antropológico con su equipo técnico y eso puede ser implementado respecto a los derechos garantizados en la Constitución para los pueblos indígenas’, dijo a Prensa Latina Riceli Lima Da Costa, servidora del órgano indigenista.
Explicó que ‘en paralelo a la política de demarcación territorial, la Funai acompaña otras por su experiencia dentro de la pauta de identidad nativa, por ejemplo, la educación y salud para que esos servicios puedan ser ofertados a los pueblos indígenas’.
Otros oradores confirmaron que en sus venas, la lucha por la tierra y el territorio, es una de las demostraciones de resistencia para garantizar su existencia.
Pese a sus ancestrales danzas, plumaje y cuerpos pintados, los indígenas prosiguen en el congreso con el tono batallador de sus demandas.
El programa del evento incluye más de 60 simposios temáticos y 20 actividades como mesas de debate, minicursos, talleres, espectáculos artísticos y exhibición de documentales.
acl/ocs

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