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El gasto militar mundial supera los 2 billones de dólares, con Estados Unidos gastando por sí solo casi la mitad de esta cantidad. El gasto militar total de EE. UU. actualmente es de 989.000 millones de dólares. Esta cifra incluye no solo los costos formales del ejército, sino también el gasto en la Administración de Veteranos, el Departamento de Energía, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, el componente de ciberseguridad del Departamento de Justicia, Seguridad Nacional y los ámbitos militares del Departamento de Estado. No incluye el enorme presupuesto secreto de la Agencia de Seguridad Nacional y de la Agencia Central de Inteligencia. Si sumamos todo esto el presupuesto militar estadounidense supera el billón de dólares, como descubrieron nuestros amigos de Monthly en 2007. Estados Unidos tiene más gastos militares que los siguientes nueve países que más gastan juntos: China, Arabia Saudita, Rusia, India, Francia, Reino Unido, Japón, Alemania y Corea del Sur. La “seguridad” o la “disuasión” no son los objetivos principales de semejante gasto militar. Un mundo inundado de armas lleva a tragedias, como la reciente masacre en Sri Lanka, en la que explosivos de nivel militar fueron usados en el terrible asesinato de más de trescientas cincuenta personas inocentes.
El enfoque en la industria armamentística es esporádico, con el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones sobre la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés) y otros similares solos en su trabajo. Los informes recientes de SIPRI muestran que el volumen de las transferencias de armas —una parte importante del negocio del comercio de armas— ha aumentado a lo largo de los años, con Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China como los mayores exportadores de armas (representan el 75% de todas las ventas de armas en el mundo). El Reino Unido, por sí solo, vende el 36% de las armas del mundo, centrándose en aviones de combate, misiles crucero de corto alcance, misiles balísticos y bombas guiadas. Las 10 compañías más grandes de venta de armas en el mundo son:
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Lockheed Martin (USD 44.900 millones) [EE.UU.]
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Boeing (USD 26.900 millones) [EE. UU.]
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Raytheon (USD 23.900 millones) [EE. UU.]
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BAE Systems (USD 22.900 millones) [R.U.]
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Northrop Grumman (USD 22.400 millones) [EE. UU.]
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General Dynamics (USD 19.500 millones) [EE. UU.]
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Airbus Group (USD 11.300 millones) [Europa]
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Thales (USD 9.000 millones) [Francia]
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Leonardo (USD 8.900 millones) [Italia]
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Almaz-Antey (USD 8.600 millones) [Rusia]
¿Por qué los gobiernos gastan una cantidad tan obscena en armas? En su monumental Grundrisse (1857), Karl Marx comentó de pasada, pero certeramente, “El impacto de la guerra es evidente, ya que económicamente es exactamente como si la nación dejara caer una parte de su capital al océano”. Una economía de guerra permanente es un desperdicio, incluso si hay ganancias gigantescas por parte de estas empresas bélicas. Tanto se puede hacer con 2 billones de dólares: apenas 30.000 millones por año para acabar con el hambre en el mundo, como sostuvo en 2008 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El año pasado, la ONU comenzó una campaña para recaudar 10.000 millones de dólares para erradicar el analfabetismo. Pero incluso estos escasos fondos han sido imposibles de reunir, la promesa de “miles de millones a billones” de las tan anunciadas asociaciones público-privadas se ha derrumbado. Siempre hay dinero para la guerra, pero nunca hay suficiente para construir el andamiaje para la paz.
Siempre está la ilusión de que el gasto militar es para seguridad, cuando parece ser más bien por el lucro. Toda la industria está lubricada con sobornos. Joe Roeber de Transparencia Internacional dijo que el comercio de armas está “programado para la corrupción”. “En 1997, me dijeron en Washington que un informe de la CIA de mediados de los noventa había concluido”, escribió, que “la corrupción del comercio armamentístico representaba el 40-45% del total de corrupción en el comercio mundial”. El argumento de la seguridad nacional, sugirió Roeber, “arroja un velo de secretismo en torno a los negocios de armas”, cuya escala es tan grande que incluso pequeños porcentajes de los sobornos se traducen en grandes cantidades de dinero. El soborno es normal, los tratos que se han revelado son impactantes: sobornos que van desde los 300 millones de dólares (el acuerdo Sudáfrica-BAE de 1997-98) a los 8.000 millones (el acuerdo Arabia Saudita-BAE de 1985-2007).
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