Perú. Plan “Rescate 2021” fujimorista: Más de lo mismo

Alejandro Narváez Liceras* / Resumen Latinoamericano 3 de mayo de 2021

El Programa de Gobierno fujimorista llamado “Plan de Rescate 2021 y Reconstrucción Nacional”, revela principalmente lo siguiente: a) La defensa del modelo económico neoliberal que contiene la constitución de 1993, b) Propugna una “economía social de mercado”, c) Defiende más mercado y menos Estado y d) No contiene medidas concretas para salir de la actual crisis. Veamos:

Los autores del plan, lo llaman con ironía la constitución de la prosperidad. “El rescate y reconstrucción nacional pueden y deben hacerse sin necesidad de grandes cambios constitucionales o refundaciones del país. Sus sólidos cimientos están en la Constitución de 1993” (ver pág. 4). Cabe señalar que estas ideas también están contenidas en el Plan Perú de 2016 de Fuerza Popular. El modelo económico que propugna el fujimorismo en el plan “Rescate 2021”, no puede ni debe apartarse de la constitución neoliberal vigente. La panacea a los problemas económicos y sociales de los peruanos estaría en la actual constitución, y sólo habría que aplicar el capítulo económico en toda su extensión.

Sin embargo, la reciente encuesta de Datum, revela que el 56% de los peruanos están de acuerdo con la propuesta de cambiar la constitución fujimorista, sobre todo el capítulo económico. Por otra parte, está en pleno debate la necesidad de una nueva constitución. Tampoco hay que olvidar que la actual constitución está viciada de origen. Fue hecha por un “Congreso Constituyente Democrático”, producto de un golpe de estado y en plena dictadura. El referéndum de ratificación que se dio el 31 octubre de 1993, fue fraudulento lo dijo Chávez Molina, J. (2000) (véase: “Mis votos singulares. Historia del fraude que nunca se debe repetir”, Perú: Editorial Horizonte). Por lo tanto, un plan de gobierno inspirado en una constitución muy cuestionada que preconiza el modelo económico neoliberal, enterrado por la crisis financiera del 2008, no vale para cambiar el curso de nuestra historia. Es más, de lo mismo.

El otro argumento que se usa repetidamente en el plan “Rescate 2021”, es “recuperar el bienestar de todos los peruanos mediante el desarrollo de una verdadera Economía Social de Mercado” (el subrayado es nuestro). Para el fujimorismo la económica social de mercado es: “generar oportunidades de empleo formal, simplificar los procesos para el emprendimiento, promover las asociaciones público-privadas y generar confianza a los inversionistas” (ver pág. 8 del plan). ¿Es esto, Económica Social de Mercado? No. En realidad, la propia constitución de 1993 se encargó de distorsionar su real significado. 

En sentido estricto, la Economía Social de Mercado, es un orden social, económico y político integrado que se centra en el individuo, a diferencia del modelo neoliberal que magnifica el mercado. Es decir, en la Economía Social de Mercado la política económica y la política social son simultáneas. Acepta que el mercado es el mejor sistema para propiciar el progreso económico de la sociedad, porque incentiva la competencia creadora e impulsa la innovación, pero a su vez reconoce que el Estado debe garantizar que los mecanismos del mercado funcionen en un marco de responsabilidad social, cuyas alteraciones nocivas deben ser controladas y corregidas para garantizar la libre competencia y la igualdad de oportunidades, que debe ser la esencia del sistema. De aquí una de las máximas de la Economía Social de Mercado: “debe existir tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. 

Más mercado y menos Estado es la esencia del plan “Rescate 2021”. Para los neoliberales la libertad del mercado es el motor del progreso humano. La competencia y la búsqueda individual de los beneficios llevan al desarrollo y, por tanto, al bien común. Lo único necesario es la libertad de mercado: entonces, la mano invisible del viejo Adam Smith gobernará todo en interés de todos.

El núcleo central de la Constitución de 1993, es sin duda, el capítulo económico que sacraliza la subordinación del Estado al capital privado y los famosos “contratos-ley”. Este capítulo no es otra cosa que el fondo de una constitución que expresa la dictadura de los grandes capitales y los intereses extranjeros sobre el conjunto de nuestra economía y el pueblo peruano.

Como dijimos antes, el mercado es -nadie lo duda- el más eficiente asignador de recursos y generador de bienestar. No obstante, ya los liberales clásicos entendían que para que el modelo económico funcione, era necesario un Estado de derecho fuerte, con una clara separación entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, en el que todos, incluido el propio Estado, estén sometidos al imperio de la ley. Sin embargo, merced a la constitución neoliberal de 1993 los peruanos tenemos un Estado sumiso, débil y entreguista.

El neoliberalismo es un dogma. Para sus defensores el Estado es el problema, no la solución. Un dogma es una doctrina, que según el que la formula, no admite réplica. El dogmatismo es la tendencia a convertir simplificaciones del conocimiento, en verdades indiscutibles al margen del análisis, del estudio, de la crítica y de la discusión. Desafortunadamente, los neoliberales peruanos, son “más papistas que el papa”, mejor aún, más dogmáticos y rígidos que los Chicago Boys chilenos. Hasta el periódico de negocios y economía más conservador del Reino Unido, Financial Times, propugna la ida de un cambio profundo del modelo económico. De hecho, en su edición del 18 de septiembre de 2019, decía: “es tiempo para el reinicio de del capitalismo (Capitalism. Time for a Reset)”. 

En lugar de dogmático yo prefiero ser escéptico. Un escéptico es el que se hace siempre preguntas, aunque muchas veces no sea capaz de encontrar las respuestas. ¿Cómo no hacerse preguntas frente a la situación de la humanidad en el siglo XXI? Seguimos sin respuestas a los problemas que la humanidad tiene hoy. En todo caso, el neoliberalismo dogmático que defiende el fujimorismo y la derecha peruana no es, desde luego, la respuesta, ni el camino a seguir.

Un programa de gobierno, debe tener respuestas claras y creíbles a la profunda crisis económica, social y sanitaria que amenazan extenderse a los próximos años. El plan “Rescate 2021” al referirse a las medidas de emergencia económica, dice textualmente: “Ejecutaremos un plan de acción a corto plazo basado en cuatro pilares fundamentales para lo económico: (i) generar empleo y promover el desarrollo; (ii) reactivar la economía; (iii) restaurar el equilibrio de las cuentas fiscales; y (iv) promover la seguridad ciudadana. Estos pilares permitirán en el corto plazo generar confianza en la población y establecer un clima propicio para la inversión privada, con todo ello, llegaríamos al 2026 con un PBI de 6%” (pag.9). Las preguntas de cajón son: ¿Cómo generamos más empleo? ¿cómo reactivamos la economía?, ¿cómo logramos el equilibrio fiscal? ¿Cómo alcanzamos la seguridad ciudadana? Evidentemente, no hay respuestas claras a estas interrogantes, excepto un listado de buenas intenciones en las 90 páginas que tiene dicho plan. 

En suma, el plan fujimorista “Rescate 2021,” es un documento incompleto, incoherente y desarticulado de principio a fin, cuyo contenido está inspirado en el modelo económico neoliberal que recoge la constitución de 1993 y carece de respuestas creíbles a los desafíos que nos impone la crisis actual. El fujimorismo no ha entendido la profundidad ni los alcances de esta crisis. 

El coronavirus ha puesto en evidencia que nuestro país nunca estuvo preparado para nada. Ha puesto al desnudo nuestras miserias más profundas. La bonanza económica del periodo 2001 y 2017 sirvió de muy poco, excepto para hacer millonarios a una élite codiciosa, muchos de ellos sin merecerlo. La educación pública de calidad, la salud para todos, el desarrollo de la ciencia para tener industria propia, etc. les importó muy poco a los distintos gobiernos que se han sucedido en las últimas décadas. Por tanto, persistir en un modelo económico que engendró más pobreza y desigualdad, más brechas sociales, es un desatino por decir lo menos. Necesitamos una “economía de guerra” para salir de esta crisis. (L,25/4/21).

Es Doctor en Ciencias Económicas por la UAM de España y Profesor Principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

FUENTE: Otra Mirada

You must be logged in to post a comment Login