Argentina. La realidad es más fuerte que sus rencores

Por Juan Guahán, Resumen Latinoamericano, 2 de mayo de 2021.

El gobierno nacional y la oposición, que administra la Capital Federal, muestran algunos atisbos de diálogo. No los une el amor. Ante los presagios que trae la realidad el gobierno también intenta comprometer a los gobernadores. Los cambios en el COVID. La otra pandemia: hambre y salarios

Que la situación viene complicada no quedan dudas. La economía es un agujero negro, al que la evolución de este coronavirus lo hace insondable. 

El gobierno nacional y la oposición que dirige la Capital Federal estuvieron, durante algunas semanas, “jugando” a “mojarse la oreja”. Pero la realidad resultó ser más fuerte que sus rencores. Ahora, aunque se miren de reojo y algunos sigan ladrando, otros han decidido dialogar y buscar algunas respuestas comunes. Algo es algo…

Alberto Fernández también se calzó el traje de Presidente de un país federal e intentó comprometer a los gobernadores en las próximas medidas. Éstos con más cintura que el Jefe de Estado, no lo contradijeron pero se fueron refugiando en los resquicios que les permitan tomar sus propias decisiones. 

Todos saben que estos próximos días vienen feos y nadie quiere ser el único responsable de sucesos que están conmoviendo a la sociedad. Por eso procuran repartir responsabilidades. En ese camino saben que no tienen mucho por ganar, pero tampoco quieren quedar atados de pies y manos a lo que resuelva el poder central.  

En la disputa dentro del AMBA, las definiciones pendientes seguirán estando en manos de la Suprema Corte de Justicia. A lo que resuelva se le deberá agregar el anuncio del Presidente en el sentido de que enviará un Proyecto de Ley otorgándole mayores poderes para fijar nuevas restricciones en función del COVID, algunos temen que también algunas postergaciones electorales entren en ese juego. El contenido y destino de ese Proyecto está originado en el riesgo, para el gobierno, de que el DNU dictado hace unos días sea tachado de inconstitucional por la Corte. Por eso quiere garantizar de otro modo un poder decisorio que se imponga a las distintas jurisdicciones: Provincias y Capital Federal. Habrá que ver como es la negociación con los gobernadores, dado que no son pocos los legisladores que tienen fuertes vínculos con sus respectivos gobiernos.

Hay otros dos datos de la alocución presidencial que son destacables. Una, es la clasificación de la evolución de la pandemia distinguiendo 4 zonas de riesgo: bajo, medio, grande y alarma epidemiológica. La otra novedad es que estas medidas restrictivas se mantienen por 3 semanas, una de las razones de que ahora sean 3 y no 2 como solía suceder, es que en estos días el Presidente tiene planificado un viaje a Europa. De este modo recién a su regreso se podrían modificar los criterios ahora expuestos. 

Respecto a los gobernadores, éstos tratan de preservar sus autonomías. Están apretados entre las pinzas de un mal que crece, empujando decisiones oficiales que demandan cada día más restricciones, y la necesidad de afectar lo menos posible la libertad de sus gobernados y mantener sus economías en funcionamiento. 

ALGUNOS CAMBIOS

EN LA POBLACIÓN AFECTADA POR EL COVID

El título refleja otro aspecto de la realidad, cuyas causas pueden ser diversas: Llegada de nuevas cepas; mayor circulación en determinados lugares geográficos, sectores etarios o sociales; el avance del otoño u otras razones. Pero lo cierto es que los efectos de este coronavirus permiten observar una serie de variaciones. 

Hay varios cambios y entre ellos cabe destacar que bastante más de la mitad de la población internada en el sector de terapias intensivas es menor a los 60 años, habiendo crecido enormemente entre quienes tienen entre 40 y 60 años Entre los fallecidos siguen siendo los mayores de 60 años el principal sector afectado. Pero la cifra de los internados indica que el promedio de edad de los mismos se ha reducido a 53 años, 10 años menos que tiempo atrás. Junto a la reducción en la edad de los internados ha crecido el promedio de tiempo de internación de cada afectado. Estos datos complican aún más la debilitada infraestructura sanitaria.  

Acompañando a estas tendencias significativas hay otras de menor peso numérico pero que también implican cambios respecto a lo conocido en la primera ola. La mayor cantidad de niños y jóvenes afectados por este mal es otro de los datos de estas últimas semanas. 

Por último, cabe señalar otro detalle que aparece en las estadísticas, al menos del AMBA. Se trata del hecho de que un cierto amesetamiento en los casos de contagio no se traslada a los fallecimientos, que – en varias jornadas – siguió creciendo. Habrá que ver, con mayor información, si esto es solo una cuestión de reunión de datos estadísticos o si refleja una realidad y en ese caso  habrá que bucear en sus causas. 

EL CLIMA SOCIAL, LAS VACUNAS Y OTROS PROBLEMAS

En medio de estas tendencias sanitarias el clima social no tiene muchos elementos para mostrar mejoras importantes. En su discurso del viernes el Presidente anunció varias medidas orientadas a mantener un cierto nivel de ingresos de sectores devastados por la inflación o afectados por la pandemia, Esas medias son: El Bono para jubilados, las  nuevas medidas vinculadas a la Asignación Universal por Hijos, el REPRO y el programa Progresar. Hizo hincapié en que no falten camas, olvidando decir que la llegada de la segunda oleada era conocida desde hace varios meses, sin haber actuado en consecuencia.  

Con el tema de las vacunas hay una situación muy particular. En los sectores donde la vacuna (al menos la primera dosis) ha llegado, mejora la opinión sobre el gobierno. Simultáneamente crecen las demandas para que más sectores sean incluidos entre las personas a vacunar. Esa presión es escasamente satisfecha. Las vacunas siguen mostrando lentitud en sus llegadas y distribución. La reciente declaración del gobierno en el sentido de que los gobernadores e intendentes podrían adquirirlas en el mercado mundial no mejoró la situación, porque es conocido que durante varios meses – más allá de las normas – el gobierno nacional reivindicaba su exclusividad en las compras. Lo cierto es que sobre estos temas, de vital importancia en medio de esta pandemia, hubo negligencia, improvisación, negocios o lo que fuera pero la mala praxis es evidente.  Lo ocurrido con Pfizer y Oxford AstraZéneca son muestras evidentes de ello. A la primera se le hicieron varios favores, como facilitarles el Hospital Militar para que hagan experiencias con miles de ciudadanos argentinos a los fines de probar su eficacia, también – a su pedido – el Parlamento aprobó una Ley especial para limitar sus responsabilidades y nada de eso alcanzó. Desde la empresa dejaron trascender que cuando quisieron negociar se encontraron con funcionarios que eran, o habían sido, empleados de Oxford AstraZéneca que las entorpecieron. La Ministra de Salud ahora le reclama a Oxford AstraZéneca por las vacunas pagas y no entregadas (más de 22 millones de dosis) Resulta absurdo, si no fuera trágico, que los compuestos básicos – aquí producidos – viajaron a EEUU y ahora ese país nos  “ayudaría”, con algunas dosis de esa misma vacuna. Nuestros funcionarios parecen no recordar que se trata de una empresa inglesa, país colonialista con el cual tenemos algunas cuentas pendientes. Argentina salió del paso mediante las vacunas de China y Rusia, que llegan en moderadas dosis. También llegaron algunas dosis de las vacunas COVAX, que integran las partidas administradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS); la oferta de las mismas fue mucho mayor, pero Argentina suscribió una cantidad menor porque tenía asegurado el aprovisionamiento, según los funcionarios de turno. 

Lo ocurrido con la gestión en el tema de las vacunas es particularmente importante si tenemos en cuenta que la vacunación es el principal y casi único instrumento que usa el gobierno, más allá de sus apelaciones a la conciencia, para responder a esta pandemia. 

La conocida empresa Bloomberg viene elaborando desde hace tiempo atrás un “Ranking de Resiliencia(aguante/resistencia) al COVID”, un Informe mensual, que utiliza 10 temas para determinar las mejores respuestas que dan diferentes países al COVID. Esos temas son: Casos por mes; tasas de letalidad por casos; muertes totales; tasas de pruebas positivas (testeos); acceso a vacunas; severidad del confinamiento; movilidad comunitaria; proyecciones crecimiento PBI; cobertura de salud universal; índice bienestar humano. Para esas mediciones se tomaron los 53 países que tienen un PBI que supera los 200 mil millones de dólares. Con esos marcos la medición indica que Argentina está en el puesto 51, solo tiene por detrás a Brasil y Polonia. En esta reciente medición, que acaba de publicarse, retrocede 7 puestos respecto a la que tenía en la medición de marzo. Según este Informe las 3 mejores respuestas las proporcionaron Singapur, Nueva Zelandia y Australia. En esta lista figuran 5 países suramericanos, entre paréntesis el lugar que ocupan: Chile (36); Perú (47); Colombia (50); Argentina (51) y Brasil (53). Otros Estados que aparecen en esta medición son: China (12); EEUU (17); Rusia (22); España (24); India (30) Italia (37); Francia (42). 

LA OTRA PANDEMIA: HAMBRE Y SALARIOS

Enero y febrero, tal como ocurre habitualmente, fueron meses de tranquilidad en el sector financiero oficial. Con marzo se reinició el funcionamiento de la “maquinita”, por cifras bastante importantes. El endeudamiento estatal se está haciendo a una tasa anual del 44%. Esta necesidad de recursos está fundada en 3 razones complementarias: La pandemia, el año electoral y el hambre de muchos argentinos.

Son particularmente graves los padecimientos de gran parte de nuestra población. Ese es el dato que vincula la inviabilidad del actual modelo, la imposibilidad de seguir manteniéndolo, pagando la deuda y sin dar cuenta que todo ello agrava la situación colectiva. 

Esta semana hubo una evidencia de todo esto cuando empresarios y sindicatos acordaron el salario mínimo ($ 29.160) para los próximos meses, arrancando del mínimo actual de $ 21.600. El aumento es del 35%, pero con ajustes en 7 tramos: abril (9%), mayo (4%), junio (4%), julio (3%) y 5% de aumento en agosto y noviembre, otro 5% de incremento se prevé para febrero del 2022. No habrá “cláusula gatillo”, pero sí “compromiso” (de palabra) de revisarlo en septiembre si la inflación se escapa de la pauta oficial (29%). La  CGT y la CTA (de los Trabajadores, que dirige el oficialista Hugo Yasky), lo avalaron; la CTA (Autónoma), se abstuvo. Los programas sociales, como el Potenciar Trabajo, tendrán los mismos aumentos porcentuales pero arrancados desde los actuales $ 10.800. Como punto de referencia de lo que significan estos valores recordemos que – según el INDEC – la Canasta Básica demanda 61 mil pesos. Después no nos hagamos los distraídos cuando el nivel de pobreza trepa al 42% y el de los niños se eleva al 57%. Este abismo que separa lo necesario para una subsistencia digna y la realidad está ocupado por este modelo que tiene en el pago de la deuda y un modelo social insostenible sus causales.-

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