Colombia. Bajo Cauca antioqueño: neoparamilitarismo y víctimas de la violencia

Por Horacio Duque. Resumen Latinoamericano, 1 de mayo de 2021.

Colombia está sometida hoy al asedio del coronavirus que golpea de forma demoledora a millones de colombianos sumidos en la pobrezay obligados, con banderas rojas, a exigir atención a los problemas de hambre que azota a los hogares más precarios. Esta epidemia se suma a la violencia continuada del neo paramilitarismo que se mantiene en todas las regiones de Colombia.

Esta es una primera publicación sobre el neo paramilitarismo en las regiones. Acá abordamos la situación del Bajo Cauca antioqueño. La historia de la violencia, los grupos paramilitares, el desplazamiento, las víctimas y el despojo de las tierras ejecutada por el paramilitarismo. El nuevo ciclo de la guerra.Ya es cosa sabida el fracaso de la paz neoliberal de Juan Manuel Santos,armada con un sector de las Farc.

En el texto del Acuerdo de paz de La Habana quedo establecida una estrategia para dar garantías a los ex combatientes de las Farc mediante un plan para eliminar las Organizaciones Sucesoras del Paramilitarismo, la creación de un cuerpo elite de la Policía para combatir las redes delincuenciales infiltradas en el Estado y la conformación de una Unidad Especial en la Fiscalía encargada de investigar y condenar las redes del neoparamilitarismo.

Pararesaltar de estas medidasla permanente acción de exterminio a que han sido sometidos quienes conformaron las Farc y la completa ineficacia de los dispositivos previstos para supuestamente terminar con la violencia. Al retirarse las Farc de las áreas de operación de los bloques y frentes,el Estado no hizo presencia yquienes ampliaron su radio de acción fueron los grupos del neoparamilitarismo reorganizado por ex integrantes de las Autodefensas de Carlos Castaño que supuestamente desmovilizo el gobierno de Uribe Vélez. Me refiero a las Organizaciones sucesoras del paramilitarismo.

En este documento me propongo abordarla situación del Bajo Cauca antioqueño sometido a la violencia del neoparamilitarismo de los Urabeños, los Caparrapos, los Rastrojos y otras organizaciones incursas en la acción criminal.Primero nos vamos a referir a la zona donde se da este fenómeno violento; después haremos un breve recuento histórico de la violencia en la region; abordaremos los actores violentos que protagonizan la arremetida contra la poblaciónincluyendo las organizaciones herederas del paramilitarismo; nos referiremos a las víctimas y desplazados; y finalmente haremos unas consideraciones sobre las perspectivas de la paz en el Bajo Cauca antioqueño y el proceso de implementación de los Acuerdos de paz con las Farc de Timochenko, Pastor Alape y demás integrantes del núcleo que se integró a los planteamientos del neoliberalismo santista.

El Bajo Cauca antioqueño.

El Bajo Cauca antioqueño (BCA)es un amplio territorio de la zona norte del departamento de Antioquia,cuyo epicentro es el municipio de Caucasia, con amplia influencia en laslocalidadesdel Sur del departamento de Cordoba.Está integradopor los municipios de Caucasia, Cáceres, El Bagre, Nechí, Tarazá y Zaragoza. Está enlazadoal norte conlos municipios cordobeses de Puerto Libertador, Montelíbano, La Apartada, Planeta Rica,Ayapel y San José de Uré.El BCA está repartido en 28 corregimientos y 278 veredas.Igualmente interactúa estrechamente con otros municipios por el sur,como Yarumal, Ituango, Valdivia, Briceño, Anorí, Remediosy Segovia.

Esta region fue una de las primeras en ser invadidasy colonizadas por los españolesen el Siglo XVI, quienes fundaron los pueblos de Cáceres (1576) y Zaragoza (1581) como puestos de avanzada hacia la conquista del interior delo que sería posteriormenteel departamento de Antioquia, zonade la explotación del oro; en tanto Nechí fue fundado en 1636 como un campamento minero,y El Bagre en 1675,tras el desplazamiento de la población por búsqueda de oro y recursos madereros.La extensión de la region es de 8.485 km2 lo que corresponde al 13.5 % delterritorio total de Antioquia. Su horizontenatural está delimitado por el occidente con la Serranía de Ayapel y al oriente con el piedemonte de la Serranía de San Lucas. Igualmente, los ríos Cauca y Nechí,delinean los seis municipios por las tierras bajas hacia la parte nororiental de la región hasta llegaral departamento de Bolívar.

En cuanto a la Serranía de San Lucas, esta abarca los municipios de El Bagre, Segovia y Remedios, en el departamento de Antioquia,y los municipios de San Jacinto del Cauca, Montecristo, Santa Rosa del Sur y San Pablo, en Bolívar. Con una altura que no sobrepasa los 2.500 msnm, tiene una importante concentración de recursos naturales reunidos en las zonas de reserva forestal del río Cauca(El Bagre y Nechí) y el Bajo Cauca-Nechí (Cáceres y Zaragoza).Además de la agricultura y la ganadería, la explotación maderera y minera,sobresalen como las actividades económicas más importantes en las colinas bajas y valles de esta formación montañosa.Las zonas bajas constituidas por los municipios de Caucasia, El Bagre y Nechí, comprenden un importante complejo de ciénagas, caños y humedales, así como los ríos Cauca, San Jorge y Nechí que representan las arterias fluviales utilizadas para el transporte entre municipios y con otros departamentos.

Esta región también cuenta con constante actividad minera principalmente en las laderas del río Nechí.La región goza de una posición ventajosa para eldesarrollo de actividades criminalesal hacer parte de un corredor estratégico que va desde el Catatumbo hasta el Urabá antioqueño, pasando por el sur del Cesar, sur de Bolívar, Magdalena Medio, Nordeste, Norte y Bajo Cauca antioqueño.Población.De acuerdo con la proyección hecha por el DANE, lapoblación del Bajo Cauca a 2017 era de 310.000personas, lo que equivale a 4.5 % de la población total del departamento de Antioquia.

De estas, 168.863 (60%) personas viven en las cabeceras municipales mientras que 142.462 (39%) en el resto del territorio de la subregión.El Bajo Cauca cuentacon varios asentamientos de grupos étnicos, como afrodescendientes y comunidades indígenas. Según los Lineamientosde Ordenación Territorial para Antioquia elaborados por la Gobernación en 2018, la población indígena en el departamento antioqueño llegóa un total de 28.192 personas. En la región del Bajo Cauca, durante el mismo año, se registraban 6.295 indígenas lo que corresponde al 22% de la población departamental.Zaragoza es el municipio con elmayor número de indígenas en el Bajo Cauca (1.962), lo que equivale al 31% de esta población en la subregión.La mayoría de indígenas que habitan el Bajo Cauca antioqueño pertenecen a la etnia Zenú.

También existen unos pocos asentamientos del grupo Embera Chamí. De acuerdo con el Plan de Desarrollo de Antioquia 2016-2019,elaborado por la gobernación, Antioquia es el segundo departamento del país con mayor población afrodescendiente después del Valle del Cauca.Con un total de 593.726 personas que se reconocen como afro. El Bajo Cauca es la tercera de las subregiones antioqueñas con mayor población perteneciente a esta etnia (42.443 afrodescendientes). En la subregión existen cuatro títulos colectivos otorgados a comunidades afrocolombianas,queabarcan un total de 6.127 Has.Las contradicciones sociales.

Según el Anuario Estadístico de Antioquia para 2018, en el Bajo Cauca el 63,43por ciento de la poblaciónestá en la pobreza y el 30,32, en la miseria; en palabras del Informe de Derechos Humanos 2015 del Instituto Popular de Capacitación (IPC): Esta es la subregión con el menor índice multidimensional de calidad de vida (IMCV), las tasas más altas de homicidios y una de las que han soportado en los últimosañoslos más altos niveles de desplazamiento forzado y altos índices de despojo de tierra.La economía.Las principales actividades económicas en la subregión del Bajo Cauca son la minería, la ganadería extensiva, y en menor medida la producción agrícola (arroz, sorgo, maíz y plátano),además del aprovechamiento forestal. La explotación aurífera ha marcado históricamente esta subregión desde la época colonial y particularmente desde 1950 a través del proceso de colonización campesina. Personas migrando desde las zonas bajas de Bolívar y el mismo departamento de Antioquia fueron poblando esta región impulsadas por la fiebre del oro o huyendo de la violencia partidista.

En los municipios de El Bagre, Zaragoza y Nechí predomina la minería de aluvión, mientras que la minería de veta se practica principalmente en Zaragoza y Cáceres. Según el Servicio Geológico Nacional (Ingeominas), Antioquia produjo en 2017, 23,2toneladas de oro, equivalentes al 34% de la producción nacional que en ese año alcanzó las 65,9 toneladas.La actividad minera en la subregión se desarrolla en tres niveles distintos de explotación: a gran escala y con alta tecnificación por parte de empresas trasnacionales; a mediana escala a cargo de empresas de tamaño intermedio; y finalmente la minería artesanal, que es el modo de sustento de una gran cantidad de familias en el Bajo Cauca. Del mismo modo, es importante distinguir entre la minería legal, realizaba bajo los criterios establecidos por la autoridad minera representada en la Secretaría de Minas del departamento de Antioquia, y la minería informal, que se practica sin ningún control por parte de dicha autoridad y sin tener en cuenta los lineamientos legales para la explotación.Propiedad privada.

En un estudio del 2011 sobre la situación socio-económica del Bajo Cauca, investigadores de la Universidad EAFIT en convenio con la Gobernación de Antioquia establecieron que el área geográfica del Bajo Cauca es de 857.245 hectáreas, pero que el área catastral es del 816.695 hectáreas. La diferencia de más de 40 mil hectáreas se explica por dos razones. Hay muchos predios que aún no se han formado e incluido en el catastro oficial; y segundo, muchos propietarios han registrado sus predios en Córdoba, aunque queden en Antioquia.El 77, 75 por ciento del área de terreno en el sector rural es de propiedad privaday el porcentaje restante pertenece al Estado e Instituciones.

A pesar de estar entre las regiones antioqueñas con mayor área de terreno, es la segunda con menor cantidad de propietarios y unidades prediales. El 9 por ciento de los propietarios con más de 200 hectáreas cada uno, poseen poco más de la mitad de todo el terreno agropecuario que está en manos privadas (51 por ciento). No obstante, hay una proporción considerable de propietarios medianos (el 58 por ciento).

Por el momento, solo hay dos veredas microfocalizadas para adelantar procesos de restitución. Se trata de El Tigre Uno y La Victoria, de Caucasia, donde inició formalmente el proceso de intervención para documentar lo ocurrido y presentarlo ante los jueces especializados en restitución de tierras. Es compleja la identificación de los responsables del despojo de tierras en el Bajo Cauca. Se han documentado 60 casos en los municipios de Cáceres y El Bagre, en los que aparecen diversos grupos como generadores de desplazamiento.Uno de los procesoses el de la vereda Anará, de Cáceres. Allí 63 familias fueron notificadas el 19 de junio de 2006 de que estaban habitando y trabajando en tierras ajenas.

Ese día un terrateniente de la región, de quien lo único que se sabía era que se llamaba Albeiro Acevedo, apareció acompañado de un paramilitar conocido con el alias de ‘La Zorra’ y varios de sus compinches, y convocaron a una reunión a los campesinos para decirles que la tierra que habían habitado, trabajado y luchado por másde 35 años, no era de ellos, “que se tenían que ir”.Ese señor decía que las tierras son de quienes tienen las escrituras y como nosotros nunca titulamos ni legalizamos nada, simplemente vivíamos allá. Pero este señor decía que sí tenía escrituras de esa tierra, que eso le pertenecía hace más de 40 años, y al ver gente armada, pues nos tocó salir, afirman las víctimas.

Medidas de seguridad posteriores, diseñadas por la Policía y el Ejército en la zona, permitieron crear las condiciones para el regreso de estos campesinos, no obstante, la difícil situación de orden público que generan las llamadas bandas criminales emergentes no permiten un retorno integral. La solicitud que han hecho los labriegos de Anará es que les titulen la tierra que han trabajado durante más de tres décadas, sienten que con su permanencia en el lugar se han ganado ese derecho, y ya están cansados de trajinar de un lado a otro sin que tengan respuesta alguna.

Una situación que comparten con cientos de reclamantes en una región donde el conflicto aún no termina.Conclusión.El Bajo Cauca antioqueño es una unidad geográfica y demográfica de Antioquia integrada por los municipios de Taraza, Cáceres, Zaragoza, El Bagre, Caucasia y Nechique ha sido azotada por la más feroz violencia en los últimos 30 años protagonizada por bandas paramilitares organizadas como ejércitos de poderosos narcotraficantes, multinacionales mineras y grandes hacendados de la ganadería.

Bloque Mineros, Bloque Central Bolívar, Paisas, Rastrojos, Urabeños y Caparrapos constituyeron y son hoy demenciales máquinas de guerra volcadas al despojo de tierras mediante el asesinato y el desplazamiento de miles de campesinos.Tales máquinas de guerra han sido un importante aliado de los Fuerzas Militares y de Policía y han sido un apoyo de grandes capos como José Byron Yépez y de politicos como el actual senador liberal, el ex policía Julián Bedoya, protagonista de varios escándalos de corrupción con el Sena de Caucasia y defraude con su título de abogado otorgado por la Universidad de Medellín.

Los desplazados y víctimas de la violencia del Bajo cauca antioqueño requieren de la solidaridad del movimiento popular colombiano y de los movimientos de los derechos humanos.Hay que exigir e imponer el reconocimiento de sus derechos mediante la indemnización, la reparación y la restitución de las tierras.Nota final. Este trabajo es parte de un seguimiento al fenómeno del neoparamilitarismo en Colombia y a su relación con la problemática de las víctimas del conflicto. En su construcción he consultado documentos de Verdad Abierta, El Colombiano, Indepaz, Cinep, Unidad de Victimas, Revista Semana, Semanario Voz y otros portales independientes.

Fuente: Rebelión

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