Colombia. El pueblo vuelve a las calles: “El Gobierno es más peligroso que el virus”

Resumen Latinoamericano, 29 de abril de 2021.

Decenas de miles de personas salen a las calles para tumbar la reforma tributaria que pretende sortear la bancarrota del país con más impuestos a las clases medias y bajas.

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus supuso un paréntesis en la ola de movilizaciones que sacudió Colombia a finales de 2019. Un año después, con un 20% de paro, altas tasas de pobreza, una caída del PIB de 6,8% y la pervivencia del paramilitarismo y el avance de las multinacionales sobre los territorios, han vuelto las protestas contra el gobierno ultraderechista de Iván Duque. Este 28 de abril, decenas de miles de trabajadores, estudiantes, campesinos, indígenas, afrocolombianos han salido a la calle en un nuevo “paro nacional” contra la política económica del Gobierno y su gestión de la pandemia.

El desencadenante es una reforma tributaria con la que el Gobierno pretende enfrentar la crisis. Unos días antes de lanzar la propuesta, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, afirmaba que “Colombia tiene caja para unas seis o siete semanas”, una situación comprometida por un abultado déficit comercial, que obliga, según su versión, a un nuevo endeudamiento y a una mayor recaudación fiscal para hacer frente a los gastos corrientes del Estado, pero, sobre todo, para pagar los intereses de la deuda externa.

El aumento del IVA a los productos básicos, los combustibles y los servicios públicos o el aumento de los impuestos a los salarios de entre 470 y 690 dólares o mayores retenciones a las pensiones medias fueron algunos de los puntos más contestados desde todos los ámbitos.

Desde el partido opositor Polo Democrático, el senador Wilson Arias no niega la gravedad de la situación y habla de la “peor crisis económica de la historia” de Colombia”. Lo que resulta inaceptable para esta formación política y para amplios sectores sindicales organizados en el Comité Nacional del Paro y para una red de organizaciones sociales, indígenas y campesinas es que la mayoría del esfuerzo económico para “llenar la caja” provendrá de las clases medias y bajas.

El aumento del IVA a los productos de la canasta familiar, los combustibles, los insumos agrícolas y los servicios públicos o el aumento de los impuestos a los salarios de entre 470 y 690 dólares o mayores retenciones a las pensiones medias fueron algunos de los puntos más contestados desde todos los ámbitos, incluidos algunos sectores del propio partido oficialista, Centro Democrático, por atacar a la clase media. Frente a la masiva movilización, el Gobierno se niega a retirar la reforma aunque ha dejado abierta una puerta a olvidarse de los artículos más lesivos y a negociar la ley “sin líneas rojas”.

Pero la reforma tributaria no es el único tema que sacó a miles de colombianos a las calles y los volverá a sacar este 29 de abril y también en un nuevo paro nacional convocado para el 19 de mayo. La persecución y los asesinatos de líderes sociales —en lo que va de año han sido ejecutados 52— y un manejo de la pandemia que garantice el derecho a la salud y una vida digna a los sectores más vulnerables han sido otros de los puntos que vehiculan las movilizaciones. También lo fue la penetración de las grandes empresas en los territorios indígenas y afrodescendientes, en especial los planes de revivir las Zonas de Desarrollo Empresarial, una vía para dar más poder a las multinacionales, empresas mineras y agroindustriales, según denuncian las organizaciones indígenas y campesinas.

En un comunicado, el Comité Nacional del Paro, uno de los principales actores de las protestas, contabiliza hasta 500 municipios movilizados el 28 de abril y celebra que se retome el camino iniciado el 21 de noviembre de 2019, con las grandes manifestaciones contra el Gobierno de Duque.

Los asesinatos de líderes sociales —en lo que van 52— y un manejo de la pandemia que garantice el derecho a la salud y una vida digna a los sectores más vulnerables han sido otros de los puntos que vehiculan las movilizaciones

El paro nacional comenzó de madrugada, con cortes y bloqueos en refinerías y carreteras en Bogotá y Cali, donde integrantes del pueblo indígena misak tumbaron la estatua del conquistador español Sebastián de Belalcázar. En la región de Cauca, una de las más castigadas por el paramilitarismo, la militarización y el asesinato de líderes sociales, las comunidades campesinas tomaron la Panamericana. Las acciones llegaron a todos los rincones de Colombia, aunque las manifestaciones más multitudinarias se vivieron en Bogotá, Cali y Medellín. Según publicó el periódico El Tiempo, dos personas han muerto —entre ellas un estudiante— en enfrentamientos con la policía en Cali y Neiva y 26 personas han sido detenidas.

“Si el pueblo marcha en pandemia es porque el Gobierno es más peligroso que el virus”, fue una de las frases que dejó la jornada.

Fuente: El Salto

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