Ecología Social. Ecofeminismo: una mirada alternativa para poder revertir esta guerra contra la vida

Por Ecologistas En Accion Extremadura, Resumen Latinoamericano, 8 de marzo de 2021.

En el año 1974, Françoise d’Eaubonne acuñó, por primera vez, el término ‘ecofeminismo’. Lo hizo en un texto llamado «Le Féminisme ou la mort» (“Feminismo o muerte”), una proclama a un nuevo humanismo y un nuevo ecologismo, en el que la relación entre los sexos es clave.

En 2021, esta forma de mirar al mundo que nos rodea es más necesaria que nunca. Como dicen Consuelo Díaz y Marina Checa de la Universidad de Granada, el deterioro social y ambiental está ocasionado por dos factores principales: un modelo de desarrollo basado en el crecimiento ilimitado y la consideración de los mercados como epicentro de la sociedad. Ambos factores “impiden el mantenimiento de la vida humana en condiciones dignas”.

Y de nuevo, vuelve otro 8 de marzo recordándonos que aún queda mucho camino que recorrer y muchos derechos que consolidar. En el escenario real, el día a día, lo cotidiano, lo material, sigue existiendo esa amenaza de la mentalidad patriarcal sometedora, juzgadora, culpadora y tantas otras connotaciones ladronas de libertad y de nuestra esencia: se ve, se huele, se intuye en muchas actitudes, miradas, actos, espacios y momentos. Un día que, de momento, deberá seguir siendo reivindicativo, recordatorio de la lucha diaria y generador de fuerza de futuras luchas. También debe ser un día para la celebración, de encuentro y de reconocimiento de todo lo conseguido hasta ahora, fruto de luchas pasadas y victorias conseguidas por otras personas en el pasado.

Y para apoyar en este camino, nace el área de Ecofeminismo de Ecologistas en Acción de Extremadura, fruto de años de trabajo colaborativo y experiencias colectivas. Y nace aferrada a lo rural porque es el espacio que nos rodea, y también desde el que las mujeres han soportado más silencios, nos han dado la vida y nos han alimentado. Un lugar que queremos ocupar poco a poco, como el mar abraza la tierra, un espacio para “acuerparnos” y reconocernos.

Nos declaramos ecofeministas por muchas razones; en realidad, sobran los motivos. Porque sabemos de la importancia de las raíces, queremos reclamar aquellas que a las mujeres nos segaron a lo largo de la Historia. Porque admiramos las alas que permiten volar, tomar perspectiva, queremos denunciar la imposición en la mujer de alas ajenas, por las que hemos tenido que aprender a ver el mundo desde una perspectiva no propia. Porque nos gustan los caminos alternativos, nunca fáciles pero llenos de posibilidades, en los que poder descubrir y señalar lo sembrado por tantas mujeres desconocidas, silenciadas y olvidadas.

Porque reconocemos y apreciamos la importancia de la flora en el ciclo de la vida, por su capacidad resiliente, por ofrecernos un modelo a seguir en el que nada se desprecia, formando parte de ese ciclo vital del que formamos parte, sancionamos este modelo de economía circular capitalista que nos proponen como la solución a todos los problemas, cuando sabemos de antemano que es más de lo mismo. Porque comprendemos el ciclo del suelo, sin el que la biodiversidad no es posible, criticamos una economía basada en la minería destructiva bajo una careta verde y en pro del progreso, que olvida las leyes de la vida y el respeto a las personas, las culturas y los territorios.

Porque sabemos que el ciclo del agua y el clima son la base para la vida, y que la agricultura depende de sus ritmos acompasados y reconocidos, denunciamos que lo estamos cambiando a tal velocidad que los seres vivos y los ecosistemas del planeta no pueden adaptarse. Esto está provocando trágicas consecuencias también en la humanidad, con centenares de miles de personas desplazadas a casusa de la devastación, la sequía y la falta de solidaridad internacional, que raramente son reconocidas como refugiadas climáticas y se ven abocadas a campamentos de deshumanización, a la esclavitud del siglo XXI, a la oscuridad mediática y a la muerte en el mar.

Porque creemos que la Historia está incompleta: faltan nombres de mujeres que nos antecedieron; sobran epítetos de “héroes” a asesinos de culturas enteras, al tiempo que se evita enumerar las consecuencias que esas supuestas heroicidades tuvieron para miles de personas, como la esclavitud, la enfermedad, la miseria, la muerte y el dolor; en muchos casos, falta la imparcialidad que da voz a todas las partes.

Porque sabemos de la importancia de tejer redes, queremos decir a tantas otras tejedoras que estamos aquí para seguir tejiendo, urdiendo los futuros mimbres en el que todo ser vivo tenga su hogar-nido-madriguera y pueda ser respetado. Porque lo que no se nombra no existe, seguiremos nombrando todo aquello que creamos necesario para la vida y los cuidados de la misma.

Fuente: Prensalatina.

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