Cuba. María Teresa Vera: la iniciadora de la trova femenina

Resumen Latinoamericano*, 7 febrero 2020.

Nacida el 6 de febrero de 1895, en Guanajay, antigua provincia de Pinar del Río, a María Teresa Vera se le considera  la iniciadora de la trova femenina en nuestro país. Al instalarse su familia en La Habana,  hizo estudios de guitarra con José Díaz El Negro y con los trovadores Manuel Corona, Patricio Ballagas y Graciano Gómez.

Es una mulata de delicada belleza la que en 1916 conoce a Rafael Zequeira y juntos crean un dúo que perdurará hasta la muerte del cantante en 1924.Viajaron varias veces a Estados Unidos, donde grabaron para distintas compañías discográficas, principalmente para la Víctor y la Pathé.

En 1918, Manuel Corona  compone en la casa de la propia  María Teresa su famosa canción Longina, cuya musa fue Longina O’Farrill, una belleza negra que despertó su admiración, aunque hay varias versiones sobre el surgimiento de esta pieza, que la trovadora incorpora enseguida a su repertorio como haría con otras del inmenso autor y, especialmente, Santa Cecilia, su preferida.

En su primera presentación en Nueva York, María Teresa actúa a teatro lleno en el Apolo. Luego, en 1922, en esa ciudad trabaja con Corona,  con quien  incluso hace dúo, y graba para la Columbia.

Después  del fallecimiento de Zequeira, con quien tan maravillosamente había acoplado su voz, María Teresa  se une en ocasiones a los cantores Aurelio, Quirino y Martiatu.

Formó dúo con  Miguelito García, quien figuró en el Sexteto Occidente, fundado por la trovadora. Esta agrupación surgida en el apogeo del son la integraban además Manolo Reynoso, Julio Viart, Francisco Sánchez e Ignacio Piñeiro. Por cierto, que este le enseñó a ella cómo cantar  las claves ñáñigas, las rumbas y María Teresa puso todo su empeño en que él aprendiera el contrabajo, instrumento que el famoso folclorista tocó con el Occidente durante su memorable viaje a Nueva York. Allí  pasaron el susto del ciclón del 26 y regresaron a La Habana en un barquito que no era de pasajeros, pero fue lo único que encontraron en aquellos difíciles momentos en los que  deseaban  conocer la suerte de sus familiares.

De Piñeiro, la trovadora  hizo numerosas grabaciones: Los cantares del abakuá, En la alta sociedad, Cinturita de alambre, Esas no son cubanas, Las mujeres podrán decir,  Quiéreme,  Ninfa del Valle, Sobre una tumba una rumba…  

Durante su trayectoria integró un gustado cuarteto con Justa García, Isaac Oviedo, Dominica Verges y Hortensia López. Con Lorenzo Hierrezuelo formó un dueto que duró  veintisiete años.

En su etapa de ascenso, es escogida  por la Asociación Nacional de la Crítica Radial como la más destacada cantante de nuestra música folclórica.

En 1947, el dúo viajó  a México y cantaron en  los cabarets Los Tulipanes y en el Motembo, de Mérida, Yucatán. Allí popularizaron el bolero Doble inconciencia de su fiel amigo Corona

Sus voces  se escucharon en varias  radioemisoras y, entre ellas, Radio Cadena Suaritos, donde graban un disco antológico con canciones de su selecto repertorio. También  en  Radio Salas,  la CMCM, Radio Álvarez y la CMZ, del Ministerio de Educación. En 1945, se presentaron en el programa Cosas de ayer, de la CMQ

Como compositora, María Teresa tiene entre sus obras las tituladas: Esta vez tocó perder, Virgen del Cobre, Tu voz, Yo quiero que tú sepas, Por fin, Te acordará de mí, No puedo amarte ya, No me sabes querer, Porque me siento triste, Yo quiero que me quieras, Mi venganza, Mis angustias, El  último es el  mejor, Con mi madre siempre,  Sufrir y esperar.  Te digo adiós, Ya no te quiero. Algunas  con versos de Guillermina Aramburu y otras de Emma Núñez Valdivia.

Sus últimas actuaciones  en público las realizó el en Cuarto Festival de Música Folclórica, Popular y Vernácula, y en el Primer  y Segundo Festival de Música Típica Cubana, en 1961.

Recibió varias distinciones: el Municipio de la Habana le concedió medalla y diploma. El Ayuntamiento de Guanabacoa,  Diploma de Honor y, en 1960, el Ayuntamiento de Guanajay le otorga  la  de Hija  Predilecta.

En 1961, el Gobierno Revolucionario le ofreció un gran homenaje que tuvo lugar en el Anfiteatro Municipal de la Avenida del Puerto, al cumplirse  el  quincuagésimo aniversario de su primera presentación en público.

La inolvidable trovadora dejó de existir  el 17 de diciembre de 1965, en La Habana.

Opiniones                                

Cultivó todos los géneros: bolero,  rumba, habanera,  guaracha,  son……Tenía un especial  acento para el bambuco. Acerca de  este aspecto  diría el compositor Obdulio Morales: (…)  el bambuco cubano era como un ritmo de bembé, difícil de cantar. Y María Teresa lo cantaba con una facilidad, con una naturalidad tremenda. Le imprimía un estilo verdaderamente cubano.

El cantautor Silvio Rodríguez,  destacó: La voz de María Teresa: … era sin vibrato, seca; tocaba las notas y solo se prolongaba para glisar de un tono a otro, lo cual le imprimía una gracia, o más bien un carácter, muy singular. Su emisión era aparentemente descuidada, natural, popular; incluso a veces se le rajaba la voz, pero sin desafinar. Siempre hacía variantes de las melodías originales, por lo que en este sentido, también interpretaba creadoramente.


Qué te importa que te ame/ si tú no me quieres ya, / el amor que ya ha pasado/no se debe recordar. /Fui la ilusión de tu vida/ un día lejano ya; hoy represento el pasado/ no me puedo  conformar…

El viejo disco me trae su voz, goce en la palabra, eco maravilloso de sonidos. Y desde los fulgores del tiempo la rescato para que de nuevo haga posible el milagro de Veinte años, esa canción eternamente suya, eternamente nuestra.

María Teresa Vera es flor en ese bosque de iluminaciones poéticas de la trova grande: la de Sindo, Villalón, Rosendo, la del muy recordado Corona, el autor con quien más se identificó, pero también la que puso su sentido musical en las composiciones del folclorista  Ignacio Piñeiro, desde las más encendidas rumbas  hasta esas claves ñáñigas, tan difíciles de interpretar.

FELIZ INICIO

Mercedes, la que mi alma

consuela sin cesar,

que siempre me ha querido

con férvida pasión

que sólo por mí vive,

que siempre me querrá

con todo lo que siente

su amante corazón.

Por ella canto y lloro,

por ella siento amor,

por ti, Mercedes querida

que extingues mi dolor,

no me desprecies nunca

pedazo de mi vida

para vivir tranquilo

queriéndonos los dos.

Aplausos y sorpresa en el Politeama Grande, en la Manzana de Gómez,  donde se le tributa un homenaje a Arquímedes Pous; en el escenario la joven María Teresa Vera, recibe las más cálidas ovaciones al interpretar la criolla Mercedes. Su debut, el 18 de mayo de 1911 es la gran revelación de la noche. No hay dudas de que con la canción de Manuel Corona ha llegado al alma del público, como volverá a hacerlo siempre a lo largo de su  carrera. Es así que sus afanes artísticos se multiplican en peñas, serenatas, teatros, sociedades, academias de baile y en logias. Canta  en funciones benéficas  para artistas  desheredados de la fortuna,   los enfermos en los hospitales y hasta   los presos  en las cárceles. 

*mujeres.co

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