Colombia. Guardias étnicas y Primera línea: Unión, autocuidado y confrontación

Resumen Latinoamericano* / 5 de febrero de 2020

Desde el 21 de noviembre del 2019 nada volverá a ser igual en Colombia. El descontento generalizado de la población se cristalizó en un solo grito de Paro Nacional, que reunió a sectores urbanos, indígenas, campesinos y afrodescendientes cansados de padecer durante años políticas neoliberales llevadas adelante por malos gobiernos.

Las actuales movilizaciones no sólo responden al último ‘Paquetazo’ de medidas que quiere imponer el gobierno de Iván Duque, sino que representan la inconformidad frente al despojo sistemático y salvaje que las comunidades han sufrido en sus territorios durante cerca de treinta años, desde que inició la apertura económica con el gobierno de César Gaviria (1990-1994), que entregó bienes comunes a empresas trasnacionales mineras, farmacéuticas o de agroindustria.

La violencia estatal no se expresa solamente en el poder Ejecutivo (Presidente), Legislativo (Congreso de la República) y Judicial (Juzgados), sino también es evidente por medio de la violencia física y simbólica de la fuerza armada en manos del Ejército y la Policía. El Escuadrón Móvil Antidisturbios -Esmad- y los grupos paramilitares como las Águilas Negras actúan de manera coordinada oficial y extraoficialmente en función de las Fuerzas Armadas.

Muestra de esta violencia es el asesinato del estudiante Dylan Cruz, a manos del Esmad durante las movilizaciones del Paro Nacional, además de la muerte de más de 800 líderes y lideresas sociales y ambientales desde el año 2016, por parte de grupos paramilitares en las regiones más militarizadas del país.

En este contexto, las expresiones de autocuidado surgidas desde los pueblos toman un rol necesario para garantizar la construcción de paz y la defensa de los territorios, y garantizar el derecho a la protesta. Expresiones de apoyo a la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca -Cric- se han visto recientemente en las movilizaciones incluso en Bogotá, tan lejana a los campos del Cauca.

La unión de las Guardias Indígenas, Cimarronas y Campesinas, que ya cuentan con legitimidad propia por sus años de experiencia y organización en los territorios, se unen ahora a las experiencias de la Primera Línea, grupos urbanos autoconvocados surgidos para cuidar la vida de quienes ejercen su derecho a la protesta y salen a movilizarse en las ciudades.

Resistencia milenaria de los pueblos

Las guardias son procesos de organización llenos de saberes ancestrales y caracterizados por la libre determinación de los pueblos. Se conforman en el contexto de militarización estatal de los territorios y el despojo empresarial y paramilitar de las comunidades, llevando consigo la resistencia milenaria de los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos.

Su mandato deriva de los propios concejos comunitarios, por lo que dependen directamente de las autoridades locales. No son grupos armados ni violentos, defienden el territorio con su bastón de mando, que les otorga la fuerza espiritual, para defender la vida y garantizar la paz.

Estos grupos funcionan como redes comunitarias que se movilizan en situación de riesgo, con amplia participación de la población, y sus tareas están relacionadas con el ejercicio de la autoridad, control territorial, la autoprotección, administración de justicia y el derecho a la protesta, procurando también el cuidado a los líderes y las lideresas sociales frente al atropello del Estado y los grupos paramilitares.

También es tarea de las guardias generar mayor conciencia ecológica dentro de la comunidad, por ejemplo, explicando los peligros de la tala indiscriminada de bosques, y proponiendo alternativas como siembras de cultivos tradicionales, conformando territorios agroalimentarios que coexisten con la vegetación nativa sin deteriorarla, como vienen haciendo estas comunidades desde hace cientos de años.

Cada guardia local se fortalece con la articulación con otras guardias interculturales. Ellas sostienen que los problemas no son de cada región, en todo el Abya Yala el enemigo es el mismo, en toda Nuestra América: “Vienen por nuestros bienes comunes, el agua, los minerales, los nutrientes del suelo y nuestros saberes ancestrales”, manifestó uno de los integrantes de la guardia indígena durante el encuentro de guardias que tuvo lugar en el marco del Segundo Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales.

Es por eso que insisten en la necesidad de hacer “una sola guardia”: Es un llamado a hacer una sola plataforma para romper las divisiones y fortalecerse, unificar saberes, experiencias y hacer que esta lucha se extienda por todo el continente. Para la guardia indígena: “el bastón lo llevamos todxs, cada uno elije si sacarlo o dejarlo dentro”.

Primera línea, escudos azules

Estos grupos nacieron desde las bases de los movimientos estudiantiles y de los barrios, como una expresión legítima de la movilización social. Si bien en un inicio se conformaron como un grupo que solamente buscaba la acción directa y respuesta legítima a las agresiones de la Policía y su escuadrón Esmad, con el transcurso del tiempo se constituyeron como grupo político.

Así, fueron consolidando estrategias frente a la represión, pero también fueron desarrollando practicas pedagógicas que ayudan a generar conciencia en la población sobre la legitimidad de la protesta, de la autodefensa y la reivindicación del uso de la capucha. La clandestinidad, la capucha, se volvió un elemento simbólico importante pues busca generar conciencia de que es un elemento fundamental de protección frente a los proyectiles que asesinaron a Dilan Cruz, y también de resguardo de la identidad, en un contexto de represión y asesinato sistemático a quienes alzan la voz para defender sus derechos en Colombia.

En los Escudos Azules también está presente el concepto de “la primera línea somos todos”, hasta los y las manifestantes que van detrás. Hay distintos roles dentro de la organización: quienes actúan de escudos y defensa directa del Esmad, los bomberos y quienes asisten en primeros auxilios. Además se han conformado grupos de investigación, de estrategias mediáticas y de comunicación alternativa.

La experiencia de unión, lucha y organización de las distintas guardias con los grupos de primeras líneas durante las movilizaciones del Paro Nacional de fines de 2019 demostró la eficacia de las manifestaciones pacíficas y violentas, y sentó un precedente fundamental para la movilización social en defensa de la vida, el territorio y la Madre Tierra, no sólo para Colombia sino también para todo el Abya Yala.

CI KA/JA/5/02/2020/12:00

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