Bolivia. El voto histórico

Por Camilo Katari, Resumen Latinoamericano 5 de febrero de 2020

La política boliviana ha tenido una doble vía: la democrática y la del Golpe de Estado; ahora por segunda vez se conjugan ambas situaciones (la primera fue la del General Barrientos en 1966) un golpe de Estado pretende su continuidad a través de la vigencia democrática.

Hemos retornado a los tiempos de anomía política, este no es fenómeno nacional, forma parte de una estrategia mundial, para mantener vigente el discurso de los “Estados Fallidos” y sobre cuya base se ofrecen “ayudas” para la gobernabilidad o finalmente intervenciones pacíficas (como la de Haití) o intervenciones armadas, como en oriente medio.

Formamos parte de una política extra nacional de dominio geopolítico, de una disputa de poder a escala mundial, mirar con ojos miopes las actuales elecciones y el comportamiento de los actores que se encuentran en disputa, solamente nos devuelve al comienzos del siglo XX, con una atrofia del pensamiento crítico y un retorno a los fundamentalismos de carácter religioso.

Los denominados “candidatos” no tienen tradición política, son una especie de “aparecidos” que utilizaron la manipulación de actores sociales y públicos, como los Comités Cívicos, la Policía, las FFAA, los medios de comunicación y grupos del lumpen delictivo.

En un par de meses, estos “aparecidos” encabezan listas para pretender ser, nada menos, que conductores de un país con inmensas riquezas y en pleno proceso de auto identificación y definición como Estado.

Tenemos que ser claros al momento de analizar la coyuntura, lo que está detrás del golpe de Estado es el peligro que significaba la consolidación, por primera vez, de un Estado serio, inclusivo y sin élites privilegiadas. Esto justifica hoy, la presencia del terrorismo de Estado sintetizado en la palabra “sedición”.

Félix Patzi, no solamente es el gobernador del Departamento de La Paz, es también un académico destacado en el campo de las ciencias sociales, y este aspecto de su vida ha tenido una manifestación clara y consciente, respecto del momento político que vive Bolivia. Un acierto de su análisis es la definición del envilecimiento de la política, la ausencia de ideología y la reducción de la política a la subjetividad coyuntural de electores y elegidos.

Entre las opciones que tenemos los bolivianos y bolivianas, no encontramos un político con tradición de pensamiento político, ¿Es Carlos Mesa un neoliberal? Es muy probable, no lo sabemos, la ambigüedad de su discurso no permite tener una cabal comprensión de su pensamiento, solamente tenemos su pasado como acompañante de un neoliberal y su posterior “arrepentimiento” que le permitió llegar a ser presidente sin ninguna iniciativa lo que determinó su propia dimisión; de los demás actores no podemos, siquiera tener ese tipo de antecedente.


Respecto al MAS, la crítica también es valedera, con una salvedad, que existe un proyecto de país definido en el “instrumento político” que podemos denominar “originario” de 1994, luego de un largo proceso de maduración en el seno de los pueblos originarios. Esto hace diferencia con el resto de propuestas que son estrictamente personales, y que no reflejan una propuesta de Estado.

El Dr. Chi, es la personificación del absurdo político, un desconocido pastor presbiteriano, que con un discurso moralista, da una sorpresa electoral, expresando ese retorno al fundamentalismo y fatalismo que siempre han tenido las religiones, especialmente de matriz católica-cristiana.

Bolivia enfrenta una de sus crisis políticas más profundas de este siglo, repitiendo el mismo fenómeno de la post Guerra del Chaco (1932 – 1935) esa explosión popular que se reconoce como “nación” boliviana y que luego es secuestrada por la burguesía generada en sus entrañas.

Esa “formación de la conciencia nacional”, a decir de Rene Zavaleta, hoy se ha convertido en la ”formación de la conciencia Plurinacional” que tiene una maduración histórica de mayor tiempo y profundidad, y cuyo eje articulador es el Suma Qamaña; radicalmente opuesto al abanico de pensamientos personales de los candidatos que podemos decir son “unipersonales”.

Volvemos al tema del momento pedagógico que estamos viviendo, no se trata de seguir la fórmula de las personas, sino del proyecto que encarnan, esta tarea es crucial para dar solidez al voto del pueblo, que visto en perspectiva es un voto histórico.
*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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