Bolivia. Días decisivos para definir vías de lucha

Por Emilio Estévez, Resumen Latinoamericano, 21 enero 2020

Evo Morales sigue siendo presidente legítimo de Bolivia. Lo era de hecho hasta este miércoles 22, hasta que se aceptara vía Parlamento su renuncia. Sin embargo, este martes, ocurrió otro hecho bochornoso por parte de la dictadura y sus cómplices, ya que la mayoría de los parlamentarios no levantó la mano aceptando su renuncia, pero el fraude montado por el oficialismo en la Cámara con el apoyo del secretario del Senado (hombre del MAS) , dio por hecho que «la mayoría» había aprobado esa renuncia, lo que provocó la ira de varios parlamentarios masistas contra sus pares ligados a Añez y contra el transfuga del MAS que defendió el fraude y la mentira.

Pero más allá de estos escarceos, lo cierto es que por fin Evo Morales ha dictaminado esta semana cuáles son sus candidatos. El gran problema es que los nombres elegidos no son los que la gran mayoría de las bases del MAS esperaba oír de su boca, y eso ha generado una verdadera conmoción e incluso actos de rebeldía partidaria, como hace mucho no se veían en el Movimiento hacia el Socialismo.

Muchos de los indignados e indignadas, se preguntan para qué se realizaron tantos Ampliados y encuentros en cada provincia, donde después de sustanciosos debates en los que se ponía la mira de la protesta en el gobierno dictatorial, la mayor parte de la dirigencia y sobre todo las bases se habían inclinado por la fórmula presidencial David Choquehuanca-Andrónico Rodríguez o viceversa, ya que Andrónico, segunda autoridad, después del propio Evo, en la Federación de Cocaleros del Trópico, goza de inocultable prestigio por estar siempre al frente en las luchas. Lo mismo ocurre con el ex canciller Choquehuanca, quien tiene indudable apoyo en el mundo indígena y respeto a nivel internacional, por ser el secretario del ALBA. En la justificación de ese apoyo tanto a uno como el otro también se señalaba que «por fin el gobierno iba a ser completamente indígena».

Por eso, a partir de que se conoció la noticia de «ya tenemos candidatos», se descargó una especie de tormenta entre la militancia. Algunos se apuraron en editar carteles que pegaron en varios puntos claves de Bolivia, donde aceptando a regañadientes a Arce, invertían nombre y cargo, es decir: Choquehuanca para presidente y Arce para vice. Otras como las Bartolinas no ocultaron su enojo en un Ampliado de urgencia y pidieron que se reconsiderara la designación.

Lo cierto es que la permanencia del máximo líder fuera del territorio, por más que su exilio transcurra en un país limítrofe, dificulta las grandes decisiones. No es lo mismo recibir delegaciones o individualidades, donde cada cual intentará mostrarse como el más «leal» y el más «colaborador» a la hora de la batalla electoral, que estar recorriendo las federaciones, los centros de reunión e incluso las viviendas de los militantes, dando ánimos para la lucha y escuchando in situ qué se piensa a nivel de calle. Esa lejanía puede complicar una decisión, por mal asesoramiento o por la tentación de recurrir a la imposición del liderazgo (de «dedazo», calificaron algunos militantes la designación) rehuyendo mandatos que llegan desde la propia Bolivia.

De todas maneras Evo sigue manteniendo un fuerte liderazgo que tratará de ratificar este miércoles en Buenos Aires, hablando para decenas de miles de compatriotas en la Capital porteña y aquí en Bolivia, donde existe la idea de seguir la alocución en pantallas gigantes en El Alto y Cochabamba, además de realizarse en horas de la mañana una gran marcha que saldrá de El Alto hacia La Paz. Por otro lado, en las últimas horas, los llamamientos a la unidad arrecian, pero nadie duda de que algo parecido a la confianza, se ha quebrado en las bases del instrumento político.

Todo ello reafirma una vez más lo que veteranos militantes aseguraron que iba a suceder: las elecciones, en este caso, totalmente amañadas y con claras perspectivas de fraude, han servido para dividir una vez más a las bases. Bases. que por otra parte están dispuestas a volver a la pelea de la que sorpresivamente fueron alejadas a través de un «cuarto intermedio», como lo llamó la dirigencia.

No nos engañemos, a esta dictadura, que día a día se sigue consolidando y está a dispuesta a no marcharse, hay que oponerle la fuerza del pueblo en las calles, bloqueando las ciudades, combatiendo a la represión y la militarización. Divulgando información para que la protesta sea reconocida no solo en Bolivia sino en todo el continente y el mundo. Convocando al internacionalismo en la defensa de la lucha antidictatorial y anticolonial.

De aquí al 3 de mayo, fecha de la votación, las organizaciones de masas deben acelerar el pulso y aceitar sus autodefensas. Esta dictadura que sufrimos no caerá sola y menos gracias a ilusorios comicios donde la autoproclamada Añez y los fascistas Camacho, Pumari y Mesa juegan con total ventaja. Creer que están dispuestos a perder por los votos, algo que se planificó al detalle desde Estados Unidos y desde el corazón de la burguesía blanca racista local, para quedarse con el gobierno y acabar con todas las conquistas, es no entender cómo se mueve el imperialismo.

En Bolivia, todo lo que se logre ganar o recuperar, será con lucha. Lo demás son fantasías que solo sirven para confundir al sufrido pero combativo pueblo boliviano.

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