Argentina. Crónica de una visita al penal de Ezeiza: los presos políticos quieren que los llamen por su nombre

Por Néstor Piccone*, Resumen Latinoamericano, 21 enero 2020


En el ingreso al penal hay mucha diferencia y eso se nota.
Amado está más gordo, sin embargo Luis D´Elía, enfundado en una remera de los Lakers, no puede disimular su delgadez. Ricardo Jaime mantiene una figura digna de su porte. Cristian Isidoro Jesús Medina, hijo del Pata Medina, el más joven de todos, no tiene problemas físicos, está impecable.
Lejos de la tapa de los diarios que lo condenaron a prisión, en el cara a cara todos somos iguales, pero con una gran diferencia: los visitantes volvemos a la calle.

La pesada herencia: Alberto y Cristina, como le sucedió a Ricardo Alfonsín, son gobiernos populares que heredaron presos políticos. Y tendrán que lidiar con esa espina hasta que salgan todos en libertad, los presos y presas de Jujuy también esperan lo mismo, aunque el poder judicial de Gerardo Morales cada día los cargue con más condenas.

Todos quieren salir en libertad cuanto antes, pero también exigen recuperar la dignidad que los jueces y periodistas canallas le quitaron. Hasta el asesino más serial de todos los tiempos, tiene mejor prensa que estos muchachos; a Robledo Puch hasta le hicieron una película.
Alguna vez entendí que lo mejor es llamar a las personas por la forma que eligen para ser nombrados. Personas con Discapacidad, Pueblos Originarios, Presos Políticos.


El recorrido completo de la visita (coordinada por la APDH o la Liga por los Derechos del Hombre) tiene tres estaciones ya que no todos están en el mismo pabellón. El Vía Crucis no está cargado de escenas impiadosas como el calvario de Cristo, excepto cuando algún agente del servicio penitenciario se excede en sus funciones; pero son hechos aislados, la mayoría tiene una actitud humanitaria. Para los presos lo más duro es salir a escena y como en las murgas lo que más duele es la retirada.


Jaime, estuvo mucho tiempo sin recibir visitas. Hace pocos días realizó una huelga de hambre que los medios ni difundieron. Ricardo está con el “patita” Medina. D´Elía elige permanecer en un pabellón de presos comunes. Amado con Juan Pablo Schiavi están en un pabellón de mayor libertad de movimientos aunque para nada demasiado confortable. Son las cárceles argentinas, superpobladas de injusticias.


Con Amado Boudou la reunión es vertiginosa, los temas económicos se confunden con los políticos. “Cristina no se equivoca cuando elige al vicepresidente” dice irónico y nos descoloca. El mate, es un micrófono que circula entre mirada y mirada. Hay esperanza en la conversa.
En el grupo que visita a D´Elía participa Alejandro Gaham. El ruralista que provocó la ira de Luis en aquellas noches golpistas de la 125. Viaja de Entre Ríos a Ezeiza todos los meses para cumplir con este rito de verdadera pacificación y unidad nacional. Cambiaron la trompada por abrazos y hasta alguna lágrima.


Luis cuenta su versión del documental de Nisman. Sin acceso a Netflix El Negro escenifica sus encuentros y desencuentros con personajes de la historia real de la AMIA acaparando la mirada de quienes lo escuchamos. Se siente feliz, se sabe un protagonista. Cuando ve a Graciela Daleo, detenida durante la dictadura militar, baja la mirada y le hace un homenaje: “cuando me bajoneo, pienso en ustedes. Las torturas que sufrieron me obligan a pensar que lo que estoy pasando no es nada comparado con aquello.”


“Formé parte de un gobierno que asumió para hacerle bien a la gente ¿cómo pueden creer que hicimos algo para que se murieran trabajadores y trabajadoras …?” Jaime se despide con esta frase y le creo. Le creo porque es un peronista que milita en política desde los años 70. De su Córdoba natal donde fue detenido por usar el pelo largo (y se comió un secuestro con paliza incluida) hasta su viaje al sur para estrenar su título de Ingeniero Agrónomo. Las misiones que Néstor le encomendó a la República Popular China, frustradas por la filtración a la prensa de un ministro cuanto menos indiscreto y el hostigamiento mediático contra él y sus hijas, que como los hijos de D´Elía perdieron su trabajo por la difamación.


Todos hablan de la lealtad a Néstor y lo extrañan. Sienten mucho respeto por el coraje de Cristina y esperan algún gesto de Alberto. Se sienten parte de este momento histórico, seguros de que la historia los absolverá. Escuchan las radios y los canales de televisión esperando ser nombrados, aguardando la noticia que todavía no llega. Agradecen que los consideren con respeto.
Son los presos políticos 2020.


*Periodista y psicólogo.

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