Cuba. Entrevista a Yusleidys Caisé Cabrera, primera delegada al XI Congreso de la UJC: Cuando son mis ojos los de la Patria

Por: José LLamos Camejo, Resumen Latinoamericano*, 18 de enero del 2020.

Yusleidys Caisé Cabrera tenía los ojos encendidos por la emoción, cuando Granma le preguntó qué hubiera dicho en ese momento, de haber estado frente a su Isla. Entonces la muchacha, con una voz que parecía la de miles, articuló un «duerme tranquila, Patria, sabremos cuidar tu sueño».

Sus compañeros y compañeras de la Brigada de la Frontera, Orden Antonio Maceo, eligieron en forma directa a Yusleidys, como la primera delegada al XI Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y ella, a nombre del colectivo, lo asumió como un premio «a quienes durante más de 58 años han cumplido el mandato de Cuba frente al imperio en esta trinchera».

Hace cuatro años que esta granmense-guantanamera de 28 abriles y seis de servicios en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, llegó a la Brigada de la Frontera. Vino desde una compañía situada en Mangos de Baraguá. Antes había estado en la Región Militar Mayabeque.

Ese trayecto, precedido de tres años en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, de Granma, y de otros cuatro en la Interarmas Antonio Maceo, de La Habana, fomentó en la hoy primer teniente de las FAR, un orgullo que tiene raíces en su natal Buey Arriba, «sitio preñado de historia» a los pies de la Sierra Maestra.

«Siendo pequeña –recuerda– me llevaron por primera vez al museo de la localidad a ver un mulo que perteneció a Camilo Cienfuegos. La mochila de Fidel aún permanece allí, donde recibí mis primeras nociones de la lucha contra Batista, y pude ver unas hachas petaloides que invocan nuestro pasado aborigen.

«Cuando la guerra, mi bisabuelo, Manuel Espinosa, vivía en la Sierra Maestra: “allí conocí Fidel”, me contaba él; los rebeldes pasaban por su casa, mi bisabuelo le hacía café, le daba una mano de plátanos o le prestaba mulos, los ayudó como pudo.

«A los 14 años recibí el carné de la UJC, en La Otilia, Buey Arriba, donde el Che Guevara tuvo su comandancia», precisa Yusleidys, al narrar vivencias de su niñez en aquellos parajes que hasta en el aire guardan historias de héroes.   

De tal savia está hecho el espíritu de esta joven, acostumbrada ya a los rigores de «una misión que demanda sacrificio constante, pero me encanta»– ¡otra “vida que ama al sacrificio!”, susurra la memoria del periodista invocando a José Martí.

Sentir atracción por lo que  exige sacrificios todos los días, pareciera el conflicto de una existencia.

–«Pero no. La vida militar, aunque estricta, me regocija, y más aun cuando son mis ojos los de la Patria, como lo he sentido en misiones de las que a veces me tocan; entonces la responsabilidad es tremenda, pero el orgullo es inmenso.

«Mi esposo también es militar, mi niño tiene solo dos años, y yo he tenido jornadas consecutivas de guardias en el frente. Es un reto, pero satisface mucho contribuir a que, ante una tarea delicada, soldados tan jóvenes pongan el compromiso por encima de lo que significa estar lejos de sus familias y hogares».

–En tu tiempo libre, ¿qué haces?

–«Ese tiempo es poco, transcurre entre la lectura y el niño».

– ¿Qué tipo de lectura prefieres?

–Leo textos variados en temas y géneros.

–Tu autor preferido…

–Daniel Chavarría.

–Obras predilectas…

–Cumbres borrascosas; y Joy –novela de contraespionaje, que aborda la hostilidad y la guerra biológica de EE. UU contra Cuba.

– ¿Qué detestas en un individuo?

–La mentira. El mentiroso es un traidor en potencia.

–Lo que más admiras…

–La inteligencia.

–Tus sueños…

–Ver a mi hijo Ethián hecho un hombre de bien.

–Tu paradigma…

–Fidel

–Al XI Congreso de la UJC, ¿qué mensaje llevarás?

–Reiteraré el compromiso de mis compañeras y compañeros, de no flaquear ante el enemigo de todos los pueblos, de aportar a la producción, sin descuidar la defensa, y de perfeccionar el trabajo de la UJC.

Tomado de Granma

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