Guatemala. ¿Por qué encausar a Daniel Pascual?

Por Helmer Velásquez , Resumen Latinoamericano, 13 enero 2020

En los últimos dos decenios, una serie de grupúsculos anodinos, sin mayor galardón que asumirse herederos políticos de la liberación, el anticomunismo castizo y la nomenclatura militar de los años setenta y ochenta, financiados con denarios “anónimos”, parte de ellos, escamoteados al erario público o desinteresados aportes empresariales; han surgido con la tarea de sabotear Acuerdos de Paz y endeble proceso democratizador. La estratagema: diatriba y calumnia propalada por medios de prensa y redes sociales, y en algunos casos, haciendo uso indebido del derecho penal. El objetivo: debilitar a las expresiones democráticas, sociales y populares. La herramienta: propaganda difamatoria, para deslegitimar socialmente y criminalizar –en su caso– la crítica y propuesta alternativa. Así lo pretendieron –sin lograrlo– con Jose Rubén Zamora, Iduvina Hernández, Lucía Ixchiu Yuri Melini, entre otros connotados personajes.

En los últimos años, la presión “legal” ha estado dirigida, sobre Daniel Pascual. Reconocido dirigente, indígena campesino y social. El objetivo es el mismo: Acallarle. Las huestes de la oscuridad, no toleran la voz crítica, menos aún, si viene de la dirigencia de los pueblos. La pretensión “legal” se basa, en una estrecha interpretación del derecho a la libre expresión del pensamiento. En la que se consigna, que este derecho, corresponde exclusivamente a quienes ejercen el periodismo, como profesión. Es decir, se reduce de manera drástica, el ámbito de la libre expresión, excluyendo a la ciudadanía de la tutela de aquel bien jurídico. Una cuestión intolerable, en una sociedad que se precia de democrática, en donde la expresión de las ideas, juicios de valor, comentarios o juicios políticos, sobre agentes, que operan en el ámbito público, no es, ni falta de respeto ni ofensa, se trata simplemente de ejercer un derecho constitucional. Un atributo de la ciudadanía que no debe de ser perseguido judicialmente. Incoar proceso en contra de Daniel Pascual, es enviar un mensaje antidemocrático a la ciudadanía. Un mensaje que privilegia el silencio, frente a la sana crítica. ¡Toda una contradicción! con los avances democráticos que ha tenido este país. En donde un esfuerzo racional ha sido, estimular libre opinión y participación de la ciudadanía en el debate nacional. Derecho que de manera legítima ha ejercido Daniel Pascual: la opinión política, argumentada. Ese ejercicio democrático, no debe ser sujeto de persecución judicial. Por el contrario, debe estimularse.

Corresponde a la sociedad, defender el derecho legítimo a la libre expresión. Al juzgador, deslindar, entre: ejercicio de participación plena y democrática y la pretendida acción de silencio. Antítesis de la democracia.

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