EEUU vs China, EEUU vs Irán, EEUU vs… ¿No es demasiado?

Por Juan Guahán, Resumen Latinoamericano, 11 enero 2020

 

Trump, buscando salvarse del juicio político y lograr su reelección, está llevando al mundo a jugar a la “ruleta rusa”. Está en guerra comercial con China; asesina en Irak al líder militar de los iraníes; en Irak les piden que retiren tropas; la Rusia de Putin no se queda mirando y fortalece acuerdos con la coalición que integra con Siria, Irán e Irak. El gobierno Argentino también lo padece en sus políticas domésticas, cuando más necesitaba de Trump para negociar con el FMI.

 

El nuevo año trajo bajo el brazo una meditada provocación norteamericana. Es el asesinato en las proximidades del Aeropuerto de Bagdad –en Irak- del Comandante Qasem Soleimani, líder militar iraní de una fuerza especial de combate en el caliente territorio del Medio Oriente. Ésta fuerza responde a Ali Jamenei, la autoridad religiosa que ostenta el máximo poder de la República islámica de Irán.

Dentro de los múltiples caminos para abordar este tema tomaremos dos cuestiones que aparecen como centrales: Uno: La histórica relación entre EEUU e Irán, contando con la importancia de este país en la región. Dos: Las motivaciones de este hecho y los que riesgos que escale hacia un conflicto mundial.

Por separado se considerará el modo que el mismo incide sobre el novel gobierno Argentino, en medio de sus debates sobre cómo pararse ante esta realidad, desde la compleja situación económica que atraviesa, con la llamada “deuda” como principal protagonista.

 

IRÁN, HEREDERO DE LOS PERSAS, UNA CLAVE EN MEDIO ORIENTE

Irán, que cuenta actualmente con una población de 83 millones de personas, es –junto con Irak- una de las civilizaciones más antiguas. Conocido en Occidente como Persia, es una síntesis entre las culturas preislámicas e islámicas. Desde los inicios del siglo XX el petróleo, explotado inicialmente por el Reino Unido, ocupa el centro de su economía, siendo el cuarto productor mundial de petróleo y el primero de gas.

En 1951 un gobierno nacionalista encabezado por el Primer Ministro Mohamed Mossadeq, empujado por un pueblo harto de recibir migajas (16%) de los beneficios de su explotación, decidió nacionalizar el petróleo. La declinación del poder británico hizo que solicitaran el apoyo norteamericano para dar un Golpe de Estado. En 1953 expulsaron al gobierno de Mossadeq, el primero elegido por el voto del pueblo. La monarquía recuperó el poder que estaba perdiendo. EEUU y sus socios europeos quedaron al frente del negocio petrolero, desplegando una poderosa relación con el poder mientras un fuerte sentimiento antinorteamericano crecía en la población. Una prueba de esa relación lo da el hecho que el Presidente norteamericano Jimmy Carter celebrara –en Teherán- la llegada del año 1978 junto al monarca iraní.

El intento de la monarquía de occidentalizar la tradicional cultura persa terminó generando las condiciones para una triunfante insurrección popular que –en 1979- encabezada por el ayatollah Ruhollah Komeini puso fin a ese estado de cosas e Irán se transformó, de la mano de fuerzas islámicos, en el actual Estado islámico, con una dualidad estructural del poder. Uno proveniente de la soberanía popular y del Islam el otro.   

La alianza entre Arabia Saudita, Israel y EEUU, constituida en la fuerza militar dominante en Medio Oriente, encontró en Irán –que estableció alianzas con rusos y chinos- el principal escollo para imponer su dominio, el control del petróleo y de las rutas de transporte del mismo. No son pocos, ni menores, los incidentes que han marcado esta compleja relación en los últimos años, en los cuales el desarrollo de la energía nuclear, por parte de Irán, ocupa un lugar central.

 

MOTIVOS Y RIESGOS DEL ASESINATO COMETIDO

A nadie escapa que los datos y reflexiones ya mencionados tienen que ver con la decisión de Donald Trump de llevar adelante el asesinato citado. De todas maneras es posible plantear, con escasos riesgos de cometer un error, que no fueron ésas las razones de fondo que motivaron tamaño crimen. Dicho esto queda flotando la pregunta: ¿Cuáles fueron esas razones?

El Presidente Trump se halla abocado a dos tareas fundamentales para su futuro: Evitar que avance el juicio político que la Cámara de Representantes (Diputados) aprobó debatir y posicionarse para ser el candidato republicano y ganar las próximas elecciones presidenciales.

El Partido Republicano está en minoría en la Cámara de Representantes pero tiene mayoría en el Senado. De esa manera espera tener garantías que la iniciativa que están desarrollando los Representantes no podrá llegar a buen puerto. Con esta acción criminal y la invocación al “patriotismo” Trump espera galvanizar el voto de los republicanos y evitar “fugas” que podrían cuestionar su plan. Sabe los riesgos que supone esa maniobra, de todas maneras asume esos peligros porque este hecho tiene otra connotación que le interesa y mucho. Se trata del impacto en la opinión pública de su país, Trump está confiado que la repercusión masiva le será favorable.

De todas maneras los riesgos no son menores y ya han dado pruebas de su existencia. Irán apuesta a que la posible llegada de féretros cubiertos con la bandera norteamericana al territorio de ese país impedirá a los EEUU prolongar indefinidamente un enfrentamiento abierto. Los iraníes confía que tal situación disuelva los riesgos de los 52 objetivos que los norteamericanos dicen estar en condiciones de atacar. Ese número es “casualmente” el mismo al de los   norteamericanos secuestrados en su embajada de Teherán en los inicios de la Revolución en 1979.

Es imaginable que –desde ambos bandos del conflicto- confían en poder desarrollar una “escalada controlada”. Todos saben que una confrontación generalizada puede dar inicio a la 3ª Guerra Mundial, de final impredecible. Si bien -por ahora- el planteo de Trump de responder por vía económica, luego del ataque de Irán a las bases norteamericanas en Irak, ha hecho disminuir la tensión inicial.

Lo que comenzó siendo una  demostración de fuerza de los EEUU puede conducir a su debilitamiento en Medio Oriente. Hay que recordar que el Parlamento Iraquí no solo ordenó la retirada de las tropas norteamericanas de su territorio sino que calificó como “terroristas” al Pentágono y al Ejército Norteamericano. Los sucesos van demostrando que los aliados a los EEUU a excepción de Israel, Arabia Saudita y algunos estados del Golfo, prefieren alejarse del conflicto, pero nadie sabe los límites de las “escaladas”. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) una alianza militar que agrupa a 29 países que incluyen Europa y EEUU, aclaró que el ataque al jefe militar iraní fue una decisión exclusivamente estadounidense que no incumbe a dicha Alianza. Es por eso que las fuerzas europeas (de Alemania, Francia, Italia y España) radicadas en Irak están planteando retirarse del territorio de ese país.

 

ARGENTINA Y SU “DEUDA” EN MEDIO DEL ACTUAL CONFLICTO

Argentina, muy lejos del escenario donde acontecen estos sucesos, no puede sustraerse de la evolución de los hechos que ocurren en Medio Oriente. No solo el temor a una conflagración generalizada alimenta los temores del gobierno. Ocurre que varios vacilantes pasos del actual gobierno se rozan con la política internacional y con nuestras relaciones con el mandamás norteamericano.

Es reiterativo mencionar que la negociación por la “deuda” es una de las cuestiones definidas como claves para abordar el futuro y que su tratamiento forma parte de nuestras relaciones con la actual estrategia norteamericana y su plan de reorganizar la región, haciéndola más “amigable” y cercana a sus conveniencias. 

Dicho esto queda por aclarar que, mientras sigamos atados a los pagos impuestos por el poder imperial, el futuro de nuestro país está sometido a sus intereses.

La situación actual, en medio de un virtual default, constituye uno de los momentos en los cuales –paradójicamente- tenemos la posibilidad de discutir acerca de ese futuro. Lo podemos aprovechar construyendo un futuro distinto o seguir como estamos y  continuar cayendo.

El Ministerio de Economía hizo una consulta a varias instituciones, como respuesta hubo algunas propuestas interesantes. Entre ellas se destacará la proveniente del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) y la Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas de Ayuda al Ciudadano (ATTAC), lo que sigue es una brevísima síntesis del documento  presentado por estas instituciones.

Lo primero que plantean es la necesidad de una “Auditoría pública ciudadana de la deuda argentina”, para evitar que se llegue a un acuerdo a “libro cerrado”, donde se mantenga el secreto sobre su contenido real. Para evitarlo consideran imprescindible conocer acerca de los titulares de los títulos de la misma, fecha y secuencias de las compras de cada uno de ellos y los agentes de intermediación que intervinieron. Esa auditoría permitiría verificar si el uso de la deuda contraída fue legítimo u odioso. Este mecanismo respondería a la lógica de transparencia planteada por el Presidente. Señalan el riesgo de estar negociando “contra reloj” por cuanto el apresuramiento impide el pleno desarrollo del punto anterior y conduce a errores inevitables, en beneficio de los reclamantes.

Asimismo afirman la viabilidad de una “Ley contra los Fondos Buitre” que plantee que éstos no puedan percibir más de lo que pagaron por cada título, tal como lo hizo Bélgica en 2008 y 2015.

Otro planteo es la Suspensión del pago de la deuda, mientras se investiga y por un período no menor a los 2 años (semejante a lo ya hecho entre el 2001 y 2005).

Dentro de un cúmulo de otras propuestas se destacan 2 que permitirían replantear nuestro futuro: Desconocer el acuerdo realizado por Mauricio Macri en el 2018 y declarar el carácter “odioso” de gran parte de nuestra deuda.

Respecto al crédito firmado entre Macri y el FMI (por 57 mil millones de dólares) el mismo es contrario a los intereses de la Nación y al pueblo y fue hecho violando las propias normas de FMI. Tal crédito le fue impuesto al FMI por el Presidente Trump, procurando la reelección de “su amigo” Macri.

En lo que respecta a su carácter “odioso”, lo cual ya ha sido planteado en otras oportunidades, resulta claro que se reúnen las dos condiciones exigidas: No beneficiaba a la Nación y al Pueblo Argentino y fue hecho con la complicidad del FMI dado que este organismo lo firmó a sabiendas de la imposibilidad de su cumplimiento.

Es por todo lo dicho que Argentina tiene la posibilidad de aprovechar esta oportunidad y sembrar las semillas de un futuro distinto saliendo del atolladero histórico en el que se encuentra.

Todo esto sin considerar la deuda efectiva que tienen los países considerados centrales respecto de nuestros pueblos por el gigantesco daño ambiental que nos han producido con motivo de la conquista y civilización impuesta a lo largo de la historia.    

Cuando asumió el Presidente hizo un juramento. Es bueno que lo recuerde, en el momento de tomar la decisión sobre el rumbo a seguir. 

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