Chile. Incendio provocado en Valparaíso»Nosotros vamos hoy día por la dignidad y la dignidad para nosotras es todo»

Por María Torrellas, Resumen Latinoamericano 3 de enero de 2020

Foto de portada Cecilia Olivares

Estuvimos en Valparaíso con Cecilia Olivares Ahumada, trabajadora social del programa de Reparación Integral en Derechos Humanos ( Prais) de Valparaíso. Con gran emoción y dolor nos contó la grave situación que se está viviendo en el Cerro donde se sufrío este 24 de diciembre pasado un incendio que debastó el barrio y ha dejado a las familias en total desamparo.

-¿Cómo sucedió este gravísimo incendio justo en estas fechas tan simbólicas para el pueblo humilde?
-El día 24 en la noche acá en Valparaíso hubo un incendio muy grande, muy triste, muy doloroso, en plena navidad, se quemaron alrededor de 500 casas, de 500 familias. Es muchas más familias porque en realidad en cada terreno hay alrededor de cinco familias, o sea es mucha gente. Fui para allá a constatar de algún usuario del programa que hubiera estado afectado, entonces llegué a la junta de vecinos de Las Torres que es la parte más alta del incendio en Roncuan y allá estuvimos conversando con el equipo médico del Reina Isabel. Hablamos con una médica que nos contaba la realidad de lo que había pasado, la cantidad de gente que va para allá a atenderse a ese puesto sanitario voluntario. Porque ellas salieron de su turno y se fueron el día domingo a trabajar, a ayudar y apoyar a estos pobladores y pobladoras que son el sector más pobre de Valparaíso.

¿Habría algún interés en que es predio se queme?, porque hay pistas de que podría haber sido provocado, quizás porque es una población pobre y activista en este movimiento insurreccional que se está desarrollando en Valparaiso y todo Chile.
-Mira, lo que pasa es que esa población lleva alrededor de 30 años exigiendo al estado chileno, a las municipalidades de turno que han pasado cada 4 años, que les coloquen lo más básico, que es agua potable y electricidad, para toda la cantidad de familias que hay. Resulta que no ha sido así, entonces ellos se han movilizado y han sido parte de esta lucha transversal que hoy día tenemos en nuestro país a partir del 18 de octubre de este año 2019. Ellos también han salido a la calle a luchar por pensiones dignas , porque hay muchos abuelitos, nuestras abuelitas, nuestras madres, están sacando una pensión de 100000 pesos, y eso está muy por debajo de un sueldo mínimo. No se puede vivir con 100000 pesos, cuando un arriendo cuesta 100000 pesos.
Estamos luchando por la dignidad en la salud, que exista efectivamente más dinero en los hospitales, en los consultorios. Nosotros tenemos un respeto hacia los trabajadores de la salud. Nosotros somos el colchón de las malas políticas públicas que tenemos acá en Chile y, por lo tanto, la rabia que tiene el poblador, el enfermo es hacia nosotros. Ya no logran ver que son las políticas publicas donde hay una muy mala, pésima distribución de la riqueza, sobre todo en salud. Y donde ellos ven también que sus hijos no pueden estudiar. Donde ven además que los trabajos son indignos, que se paga muy poco, que las jornadas laborales son extensas. Donde no tenemos derecho ni a descansar. Esta máquina que pareciera que es una máquina de producir, y no que fuéramos seres humanos, los cuales, nosotros, trabajamos para vivir, para el buen vivir.

-Por otra parte esa zona quemada forma parte de esa zona turística que son los cerros de Valparaíso, ¿eso también pueden despertar intereses en las inmobiliarias?
Puede ser, sí, puede ser. Porque si bien es cierto, hemos tenido otros incendios en el contexto de las movilizaciones, por ahí en noviembre, en donde se quemaron unos cerros que estaban muy cerca de estas casas que son muy acomodadas, que son muy caras. Compras una casa por allá y tenés que tener mucha plata, y resulta que se queman esas casas, nadie comprende, como es posible que las llamas sean tan altas en relación al bajo pastizal que existe. Nosotros vivimos en los cerros, y sabemos que los incendios pueden ser grandes, donde hay árboles, bosques, donde hay mucho viento, podemos estar ahí muy de acuerdo. Pero donde los pastizales son bajos y donde también los vecinos que viven en los cerros se preocupan de cortar los pastos porque saben que efectivamente los cerros están expuestos a estos incendios no se justifica el incendio y la envergadura de lo que sucedió en Roncuan, San Roque y en La Isla, no lo entendemos.

-Me decías que incluso por una opinión de un bombero específicamente, se intuye que esas llamas fueron provocadas, o sea han sido provocadas, con ácidos, con alguna sustancia.
-Justamente, para poder entender, la altura de la llama frente al pastizal bajo que hay, uno podría pensar eso, que efectivamente, son aceleradores, son químicos que le están colocando a los cerros para incendiar, para provocar, y para poder quemar. Los bomberos también viven en los cerros, y ellos también saben, porque ellos son parte de este pueblo, y muchos de ellos también tienen opinión respecto de eso, que efectivamente es posible que se les esté colocando acelerantes , que se estén provocando estos incendios con químicos.

-Hablabas de que era un incendio que atacaba al pueblo que tenía una característica además de económica, social.
Los pobladores nos decían arriba que pensaban que habían sido castigados por el hecho de haber ido a manifestarse en las calles, a protestar, a exigir agua, a exigir luz, a exigir sueldos dignos, a exigir no más AFP, a exigir dignidad, para ellos, para su familia, para sus ancianos, para todo el pueblo, que vive arriba en los cerros en precarias condiciones. Ellos nos hicieron ver eso. La verdad es bastante preocupante, porque fueron familias que se les quemó su casa en la noche de navidad, no podemos entender que alguien sea capaz de hacer eso, es porque no los quieren en el cerro, les molesta la pobreza, no quieren ver la pobreza.

-Háblame de las compañeras, de las madres, de las abuelas, de las que siempre sufrimos la pobreza, y en este caso la tragedia campa sobre nuestros cuerpos, porque somos las cuidadoras, las que tenemos las hijas, los hijos, o los abuelitos, las abuelitas enfermas, como decías antes. ¿Como están viviendo esto?
-El panorama es desolador arriba, porque tú crees que las mamás están con los hijos en los lugares donde están durmiendo, que se crearon estos espacios para eso, para pernoctar y estar allí, hasta que se busque una solución. No, las mamás están arriba, con las palas, con el chuzo, con el rastrillo, están organizándose con la ayuda, con la tremenda solidaridad del pueblo chileno, con la tremenda solidaridad de los jóvenes que hoy día han dado el pecho a las balas aquí, durante todos estos años en realidad.


Hay que hacer historia para atrás. Qué pasó en 2011, que pasó en 2006, cuando los estudiantes también por una lucha de casi un año que se dio a nivel nacional por la educación gratuita. Hoy día, muchos pueden estudiar gratuitamente pero quedan excluidos varios tambié por el hecho de que sus padres son profesionales, no tienen acceso. Entonces arriba están codo a codo los hijos más grandes y los niños están en los albergues, con sus abuelas, con los abuelos, con las vecinas, con los vecinos, o también están muchos voluntarios, voluntarias, solidariamente, y la solidaridad está ahí todo el día, todos los días. Donde hacen juegos infantiles, un poco para poder recrear las mentes de estos pequeños de tanto dolor y no haber podido celebrar una navidad, en donde no es tanto por el regalo, sino de un día especial de comer algo rico en familia y un regalo humilde que es a lo que tenemos acceso todos.

-El objetivo Cecilia ¿seria reconstruir las casas, que no les echen de ahí, o sea afirmar su territorio?
Cuando los pobladores por una necesidad básica, de tener una vivienda, y tener muchos hijos, de no tener plata para poder arrendar, van y se toman arriba los cerros, es porque esa es la casa, ese va a ser su proyecto de vida. La casa es la seguridad, la casa es la dignidad, la casa es el amor, es el alimento. La casa es lo colectivo. Y si van muchas familias a tomarse esos espacios, es justamente porque quieren la casa para la vida, y por lo tanto ellos están peleando esos espacios porque si bien es cierto que hoy día no quedó nada, en esos pequeños espacios que ellos tienen bien divididos por familias, ellos van a volver a reinstalarse allí. Eso es lo que ellos están haciendo. Lo otro, afortunadamente es que no se quemaron todas las casas, pudieron haber sido muchas más, así que quedó una parte importante en pie, por lo tanto esa parte que quedó en pie va a defender el espacio que tienen los otros pobladores.

-¿Qué opinas de esta rebelión que tiene tanto de batalla cultural, mayoritarimente juvenil desde aquí en Valparaíso?
-La opinión que tengo, de la cual también me hago parte de otras opiniones, te voy a dar una respuesta colectiva, más que individual. De que esta es una explosión, frente a los 45 años, desde el 73 en adelante, hasta el 18 de octubre del 2019, 45 años de dictadura. La dictadura nunca se fue. La dictadura, hoy día, es la dictadura posmoderna de los nuevos tiempos, de las nuevas tecnologías. Y se ha notado con la cantidad de cambios en la tecnología para reprimir, que tienen fuerzas especiales, en donde ya no es agua lo que se tira, hoy día es agua con ácido, con soda caússtica, para quemar los cuerpos, gases lacrimógenos con arsénicos, para matar a la gente, para matarnos, y eso está en estudios comprobados por distintas universidades, no lo estoy inventando yo.

Es el despertar de la generación que no pudieron matar en el año 88, de aquellas personas que luchamos contra la dictadura entre los 80 y los 90 porque nosotros queríamos algo distinto, nosotros no luchamos por esto, nosotros luchamos por dignidad, nosotros luchamos por un nuevo proyecto, no por esto. Entonces, nuestros hijos y nuestros nietos son los que hoy día están en la calle, y son mas, diez veces, como dicen en mapudungun: mariciweu, diez veces más combativos que nosotros. Son una generación hermosa, que no se cansa con nada, son una generación brillante, son cabros inteligentes, son cabras que ya tienen incorporado el respeto a los animales, el respeto a las plantas, que van por la fitoterapia, que nos les gusta la comida chatarra, que nos les gustan los medicamentos. Son cabros sanos, que estudian, solidarios. Son cabros y cabras que están dispuestas a dar la vida, porque ellos ven que en este momento nada les espera a futuro, no tienen nada que perder. Entonces nosotros vamos hoy día por la dignidad. Y la dignidad para nosotros es todo.

-¿Y las mujeres, los feminismos, las distintas acciones que se han generado , las que estén en la «Primera Linea» y formando parte de esta lucha?
-Bueno, acá hay distintas Primeras Líneas. Primeras líneas culturales, que yo le llamo. Hay un grupo que creó una canción, donde ellas responsabilizan al estado como el represivo, a los jueces, al congreso, a los pacos, a los milicos. El grupo de las Tesis. Con todo esto ellas hacen una canción y la han ido expresando en un teatro de barricada, en las calles, en los distintos espacios de poder que tenemos en Valparaíso. Luego también se dio en Santiago y en muchos lugares del mundo. Se han solidarizado con las chiquillas y han divulgado este accionar.

Estas jóvenes son antipatriarcado, antimachismo, anticapitalismo, antirepresion, antiimperialismo. Son tremendas. Encima están en esa Primera Línea en combate directo con las fuerzas represivas, y en todos los aspectos. Están en el canto, en el arte, están en los cuerpos, están en la cultura, están en la educación. Están en todas partes. La juventud está en todas partes. En todas partes. Y esos son nuestros hijos e hijas, son nuestros nietos y nietas. Y por eso nosotros estamos codo a codo con ellos y ellas. Estamos apoyando esta lucha. De todas las maneras.

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