Chile. Habla uno de los impulsores de Radio de la Plaza de la Dignidad: «Aportamos a levantar el ánimo a los que luchan en la calle»

Por Carlos Aznárez, desde Chile, Resumen Latinoamericano, 28 diciembre 2019

Transcripción: Guillermina R. Iturralde

Ya dijimos y escribimos que esta rebelión que vive el pueblo chileno es super creativa y llena de iniciativas. Frente al ninguneo de los medios hegemónicos y la carga desinformativa del gobierno de Piñera contra los manifestantes que lo maldicen diariamente, el pueblo siempre apela a crear medios propios. En esta entrevista, Marcelo Osses, uno de los impulsores de Radio de la Plaza de la Dignidad, cuenta cómo surgió este importante medio que hoy alienta a los luchadores y luchadoras desde dos parlantes que dan hacia el escenario principal de las manifestaciones.

  • Estamos frente a la emblemática Plaza en Santiago de Chile, donde funciona la radio Plaza de la Dignidad y queremos que nos cuentes un poco la historia de esta iniciativa.

-Nosotros estábamos en un departamento que da justamente hacia la plaza por razones laborales, cuando empezó la revuelta en un momento dijimos que era importante que ocupemos el espacio para hacer una contribución a la lucha que veíamos todos los días en la calle. Dijimos de poner música desde nuestro lugar para que los compañeros y compañeras, la gente que estaba confrontándose directamente con la Policía, la gente que venía con su familia entera, con su lienzo, tenga un elemento más que le levante el ánimo. Así lo hicimos, empezamos lentamente poniendo música, fuimos recopilando música de la protesta que empezó a surgir inmediatamente. Artistas muy reconocidos como Mon Laferte, Anita Tijoux, empezaron a crear canciones con el contenido de esta revuelta popular y nosotros la fuimos incorporando junto al repertorio del cancionero popular chileno que es bien nutrido. Eso fue nuestra apuesta, hacer una pequeña contribución, que es lo que seguimos haciendo. No tenemos en este momento tantas posibilidades de convertir esto ni en un concierto, ni en un evento, esto es una contribución al estado de ánimo de la gente que está acá. Los días en que hay miles de personas nuestro aporte se sumerge en la multitud, pero hay días en que muchas personas que viene aguerridas esperan esta subida de ánimo con la música. También, hemos incorporado algo de proclamas, empezamos a incorporar lectura de poesías de la calle con actores, lo empezamos a hacer estos días.
Surgió después de eso una red de amistades y de compañeros que nos empezaron a reconocer, la gente decía “ahí está la radio”, “la radio que son unos parlantes”, y empezaron a apoyarnos, a decir qué necesitábamos, qué más podían hacer, cómo podían contribuir. Varios compañeros nos dieron también soporte en términos de seguridad, Carabineros trató en algunos días de entrar al edificio varias veces, nos opusimos nosotros, se opusieron los vecinos y una red de amistades, de compañeros que también estuvieron apoyándonos impidiendo que entraran. Además, apoyándonos de distintas maneras, sobre todo con el estímulo, con el ánimo, de que esto era un elemento más dentro de los miles de aportes que están haciendo en todos los sentidos.

-Es notorio que esta gran revuelta ha abierto también las puertas a la originalidad y creatividad, como suele pasar con todo movimiento de rebeldía.

-Así es. La ciudad está llena de arte popular desde lo más simple como son poemas escritos a mano, dibujitos, escritos en cualquier papel con lápices, hasta grandes obras de arte que hemos estado viendo en la calle que son alusivas a este momento, que afortunadamente lo que ya estamos un poco más viejos consideramos único en nuestra vida porque parecía que el neoliberalismo nos había derrotado, y esto nos produce un sentimiento muy grande de que nos tocara ver. A mi particularmente me impactan dos momentos muy importantes de la historia de Chile, la lucha contra la Dictadura y este momento de una revuelta que tiene una connotación distinta a todo lo que ha ocurrido antes.

-Hablas de la edad tuya y de la de los compañeros que generalmente están con vos. Pero, desde aquí que podes ver claramente la multitud y cada día que se juntan ¿cómo ves la generaciones? Evidentemente está lleno de jóvenes, pero ¿qué pasa con los de mayor edad, se suman, están allí? No sé si pueden llegar a estar en la primera línea, pero que están en los alrededores, ¿los ves aportando?

-La conformación de esta revuelta es multifacética, multietérea, socialmente dispersa, pero el sector social que es la punta de lanza de este movimiento es la juventud, y particularmente esta juventud marginal, despreciada, que está llena de deudas, sin expectativas de vida, que vive en la periferia, que vive humillada, que ha cultivado la rabia por años, esa es la juventud que nosotros vemos. Pero, además vemos también otro sector social juvenil, estamos hablando hasta 35 años, no son puro chiquillos, que ha tenido también la oportunidad de estudiar, de formarse cultural y socialmente, pero que está igual de dañada por el modelo, está endeudada, económicamente destruida, con unas expectativas de corto plazo. Esa juventud se juntó con la otra, con la marginal, y son la punta de lanza de este movimiento, nosotros lo vemos todos los días, y fueron creando sus propias formas de pelea, que son muy distintas a las que hemos tenido históricamente, pero también continuidad. Las luchas sociales en Chile históricamente han sido violentas, nosotros frente a cualquier conflicto, incluso durante estos 30 años, reaccionamos violentamente, reaccionamos contra la Policía, contra el Estado y sus instituciones. De cualquier lugar surge el fuego, la barricada, el ataque contra lo que nosotros vemos como el enemigo institucional que nos pone el pie encima. Esta juventud es heredera de eso, pero le agregó muchas cosas nuevas y creó este concepto, que se lo puso el pueblo y no es una idea de ellos, de la primera línea, que son los jóvenes, particularmente y no exclusivamente, que están dando cara, como se usa el concepto en Chile, frente a la represión. Están en el enfrentamiento directo con la Policía, son los que destruyeron todos los símbolos de la autoridad política y económica, atacaron y destruyeron los bancos, atacaron y saquearon los comercios grandes, golpearon instituciones públicas, atacaron las farmacias que por años se coludieron para cobrarnos precios abusivos por los medicamentos de extrema necesidad, atacaron y destruyeron lo que estuvo a su paso, transporte público, semáforos, veredas, con un sentimiento de que la única forma de producir un cambio real era provocando que la sociedad chilena entendiera de esta manera. Esos son lo jóvenes que vemos.

-¿Ves que el resto de la sociedad reacciona solidariamente con esta movida?

-Ahora, con el correr de los días ocurrió que la solidaridad del resto de la sociedad que se comienza a movilizar fue creciendo y el movimiento se termina conformando por los antiguos «infiltrados», como siempre los ha caracterizado la prensa, los gobiernos y no pocos militantes de izquierda, esos cabros que iban «a destruir la marcha», «aprovecharse usando la violencia» de tratar de sacar algún partido, de asaltar, de robar. Anarquistas, los denominaban.

Hoy, esta gran revuelta le ha dado un reconocimiento a estos jóvenes, que son capucha, que son primera línea, como los que están defendiendo al resto de la gente que se está manifestando. Es absolutamente cierto que cuando las movilizaciones han sido masivas con muchísimas personas en la calle, se da que la «primera línea», que son miles, defendiendo las manifestaciones, y han incorporado la estética de la capucha, las antiparras, el escudo, son muy valorados.

-Hablanos de quienes están en la «primera línea»

-«Primera línea» son los jóvenes que andan equipados con botellones con agua con bicarbonato para ahogar las bombas, son los jóvenes, y no tanto, sanitarios y paramédicos que están dando toda la atención médica para los heridos que hay por cientos normalmente, también son todos los chicos que preparan la munición, que están rompiendo las veredas para hacer piedras, los que traen las hondas, es un conjunto de gente, mayoritariamente jóvenes, pero no solo jóvenes.
Después de eso, tenemos lo que hemos dado en llamar las siguientes líneas, la segunda, la tercera, la cuarta, que son los que están confrontando a la represión, no necesariamente encapuchados o con piedras, pero que están dando la cara impidiendo que la represión sea más dura y asumiendo todos los riesgos que eso significa, enfrentando a Carabineros, ocupando los espacios. Es de un valor enorme estar en la calle, estar cruzando un lienzo, estar con la bandera, estar tocando pitos, cuando la represión está desatada, las bombas o guanacos, los perdigones. Esas líneas son muy importantes porque hay un grado de decisión que permite que los jóvenes que están en la primera y los que están más atrás tengan también la sensación que hay mayores, personas de más de 40 años, que mantienen ese grado de combatividad. Se los llevan presos, los golpean, reciben heridas de distintos tipos, y ahí están todos los días en distintos lugares.
Después, viene el pueblo que viene a manifestarse y que es empático con el resto del movimiento que está más radicalizado. Esas son los distintos niveles de participación.

-Ya sé que no tienes una bola de cristal, pero ¿cómo sigue esto? ¿cómo ves el desarrollo de esto? Hay algunos compañeros que nos hablan de marzo como un mes importante, en el sentido de aumento incluso de toda esta lucha, nadie nos habla de que esto se termina, nadie nos dice que esto se corta ahora mismo.

-Creo que este es un movimiento de largo aliento. Pasadas ya las primeras semanas nos empezamos a convencer que no va a haber un resultado en breve, no nos vamos a conformar con pequeñas reformas, no nos vamos a la casa pensando en que el Gobierno resolvió dos o tres pequeñas cosas y que nos propone un proceso constituyente institucionalizado que no responde a los intereses populares. Entonces, nos fuimos convenciendo que es de largo aliento esta revuelta. Hay, como en todo proceso, flujo y reflujo, ahora estamos en un momento que pareciera que nos vamos desinflando. Pero, tenemos miles de cosas programadas durante este fin de año, durante el verano y tenemos miles de espacios institucionales contra los cuales abalanzarnos, demolerlos.

-¿Demolerlos?

-Pienso que la táctica de demoler es la que más ha dado resultado, tenemos que demoler toda sus hitos históricos y consumistas, como los festivales de verano, el de Viña particularmente, estamos dispuestos a impedir que se haga, le botamos todas sus celebraciones de navidad y de año nuevo, está casi derrumbado el concepto de «vacaciones felices» de todos los chilenos y turistas, no quiere decir que termine, pero la disminución es enorme.
Por supuesto, lo que empieza en marzo es fundamental en esta política de ir impidiendo su normalidad. La calle dice que volver a la normalidad es nuestra derrota, y es totalmente cierto. Volver a la normalidad neoliberal significa que se mantienen las pensiones miserables, el desastre económico al que nos tiene sumidos, la pobreza, la marginalidad. Esta normalidad capitalista no puede ser nuestro destino, ni lo va a ser, y nuestra táctica principal del período es impedir que vuelvan a hacer lo que dicen que funciona para el desarrollo de este país.
Desde el punto de vista de uno de los hitos fundamentales es impedir su proceso constituyente porque es ilegítimo, ya con ese solo hecho no vale nada. De origen no es el Parlamento, ni menos el Gobierno, los que pueden impulsar un proceso de transformación constituyente porque ellos son el problema, el proceso constituyente tiene que ser libre, soberano, originario, impulsado por el poder popular y no por el poder constituido. Esa va a ser la lucha inmediata porque se inicia el primer hito en abril, pero la campaña la empezaron ya, y nosotros tenemos que hacer nuestra campaña por boicotear ese proceso, impedirlo. Va a ser una lucha dura porque hay sectores socialdemócratas que han estado movilizados y que sí están sumados del principio, son parte muchos de ellos del proceso, y otros se van a tener que sumar obligadamente porque su vía institucional para la resolución les impide observar de otra manera. Va a ser una lucha muy interesante entre los que optan por una salida institucional y los que optamos por una salida de ruptura institucional. Esa va a ser la diferencia y el conflicto de todo este período, y nosotros tenemos que hacer todo el esfuerzo táctico para llevar la fuerza de este pueblo a la calle, para impedir su normalidad y su itinerario.

Marcelo Ossés y una reciente polémica con la referente t diputado del PC Carmen Hertz

Días atrás Cármen Hertz, diputada del Partido Comunista, abogada de DDHH en la época de la dictadura, manifestó en una entrevista juicios despectivos sobre un grupo de jóvenes que ponen el cuerpo y los ojos en las distintas batallas de la Plaza de la Dignidad. Su condena fue a partir de un escrache (funa, se dice por estas tierras) al diputado Boric, del Frente Amplio, quien participó de la negociaciones con el gobierno y la clase política para poner en marcha el falso proceso constituyente.

Marcelo se vio en la necesidad de contestarle y lo hizo a través de un mensaje en las redes que logró decenas de miles de visitas. Dice lo siguiente:

Estimada Carmen, soy uno de los tantos presos políticos que contamos con tu defensa judicial en tiempos de la dictadura pinochetista. Agradezco tu apoyo y el trabajo esforzado que me dedicaste en la época.
Pero Carmen, durante todos los años de la Concertación fuiste complaciente y funcionaria de sus gobiernos. Me alegré cuando apareciste en contra de Insulza, Frei, y todos los que trajeron de vuelta al dictador desde Londres, te lo dije personalmente. Y luego, en los años siguientes, nuevamente sirviendo los intereses de la Concertación.
Eres parte de los 30 años de democracia neoliberal y nunca he escuchado una autocrítica de tu parte.
Sentí decepción en esa época, pero ahora tengo repudio por tu actitud. Saliste en defensa corporativa, condenaste las «agresiones» al diputado Boric de parte de «cobardes» que lo funaron. Esos cobardes de los que tú hablas son los que día a día guerrean contra la represión en la Plaza de la Dignidad, son los que provocaron la revuelta de la que ustedes tratan de apropiarse y sacar ventajas, los que van a resistir hasta el final mientras ustedes terminarán negociando para salvar la institucionalidad.
Te está faltando calle Carmen, la indignación popular no llega hasta el límite que tú le pongas, te alineaste con toda la casta política que se protege mutuamente. Te aviso que la rabia y el rechazo violento ya es parte de la actual etapa de la lucha de clases. Esto no se va a arreglar con leyes ni con reformas parche, ni con más democracia(de esa que tiene el ojo en la mira).
El destino aún se juega en la calle.

Marcelo Osses

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