Argentina. El gobernador mendocino quiere cambiar «paz por Vendimia» y pocos le creen / Contradicciones en el Frente de Todos

Resumen Latinoamericano, 27 diciembre 2019

Es bien sabido que el Frente de Todos votó con el macrismo y los radicales mendocinos las modificaciones a la ley del agua y con eso, que fue algo más que un gesto, generaron el gran levantamiento popular de repudio. Lo que ocurre es que algunos integrantes (muy pocos, por cierto) en el momento de la votación se echaron para atrás dándose cuenta que lo que se planteaba era una patada al tablero de las aspiraciones populares.

Posteriormente, ya cuando la pueblada estaba en marcha y avanzaban las columnas de miles de personas hacia la capital mendocina, el referente del PJ provincial, Guillermo Carmona, vio la necesidad de hacer una autocrítica y confesar que se habia equivocado.

Desde Buenos Aires, el presidente Alberto Fernández, que hasta horas antes estaba del lado de hacer las modificaciones con todo lo que eso conlleva, movía ficha y enviaba mensajes subterráneos a su gente buscando una salida honrosa. Pero las calles de toda Mendoza hervían de bronca y rebelión.

Luego vino todo lo sabido, la primera gran marcha, la represión ordenada por el gobernador radical Suárez, más bronca, más vigilias y por fin el anuncio de Suárez señalando que «por ahora las modificaciones no entrarán en vigencia», pero na habla de derogarlas, como lo reclama la gente en las calles.

Clarísimamente, el gobernador intenta poner paños fríos y que por nada del mundo se pongan palos a la rueda al famoso Festival de la Vendimia, una de las perlas de la corona del turismo mendocino, cuya realización se ve amenazada por las protestas. El poco ingenioso atajo que conlleva la actitud de Suárez, lo lleva a afirmar en su declaración que “es mentira que donde hay una explotación minera hay contaminación». Insiste en la vía del diálogo con quienes adversan lo ya realizado, para convencerlos de que no es verdad que las sustancias tóxicas (el cianuro) que se aplicará al agua para que las empresas megamineras se sientan como en casa, van a afectar la salud de la población.

Conclusión: Suárez y sus cómplices megamineros, extractivistas y destructores del habitat natural, buscan ganar tiempo, bajar las tensiones de las puebladas, que la Vendimia transcurra en paz, y luego de un tiempo, aplicar las modificaciones y que el cianuro envenene a todos, todas y todes.

Sin embargo, en la calle, esa declaración del gobernador que los medios se apuraron en mostrar como una victoria de los movilizados, no tuvo el eco esperado. Las contradicciones que anidan en el Frente de Todos local volvieron a aflorar ya que algunos integrantes de distintos departamentos de la provincia insistieron en la derogación de la Ley 9209 «para poder empezar el diálogo desde foja cero», y agregan que «cualquier otra instancia que no sea vinculante, puede ser interpretada como una maniobra dilatoria».

En otro andarivel del peronismo popular revolucionarios, uno de los referentes de las Organizaciones Libres del Pueblo de Mendoza, Juan Aguilar, declaró a a Resumen Latinoamericano: «al gobernador no le creemos nada de lo que anunció porque es anticonstitucional, porque él tendría que vetar las modificaciones de la ley 7722 pero por el contrario sale a hablar él y no el ministro de Medio ambiente que es el que ahora tiene la facultad para que no se aplique». Suárez «quiere una paz social, mandar a la gente a su casa y tener una vendimia en paz, algo que no va a ocurrir. Si realmente quiere paz, tiene que llamar a sección extraordinaria y derogar las modificaciones. Eso es lo que se está pidiendo en la calle».

De eso se trata, que no sigan engañando al pueblo para envenenarles el futuro. Ceder ahora, desmovilizarse ante los cantos de sirena oficiales, es lo que el sistema intenta, pero al parecer no convence a los indignados mendocinos que este jueves volvieron a salir a protestar acompañando una estruendosa batucada anti cianuro. Y vaticinan más movidas para este fin de año.

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