Chile. ¿La élite de poder estará pensando en desechar a Piñera/Larruolet?

Aquiles Baeza / Resumen Latinoamericano / 26 de diciembre de 2019

El gobierno de Piñera en el manejo de la crisis social develada desde el 18 de octubre (18/o) se ha movido poco coherentemente y son varios los hechos que lo muestran.

Superando los primeros días, donde la frase de la primera dama quedó para la historia “estamos sobrepasados” al pedirle a sus “amigas” que cuidaran sus bienes materiales, vino el reordenamiento de la élite de poder para manejar la crisis. No ha sido fácil porque los matices para enfrentarla se han notado. Existen “duros” y “blandos” como en la dictadura.

Para la mayoría de los que están en el poder (gobierno y oposición) quedó claro que por un lado había que hacerle cambios al modelo neoliberal y por otro lado que esos cambios deberían canalizarse por la vía institucional de manera pacífica aislando a los más rebeldes. De la calle al parlamento era y es una meta.

Pero el papel de las individualidades sigue jugando un rol importante en las coyunturas e incluso en situaciones históricas como las que estamos viviendo. En el Chile de la revuelta son factores el presidente Sebastián Piñera y el jefe de los asesores del segundo piso de La Moneda, Cristián Larroulet, UDI neoliberal.

Las “embarradas” del presidente son frecuentes y reiteradas, su liderazgo esta puesto en cuestión. El prestigio está en el suelo, no consigue ordenar  su coalición y la conducción política es errática, confusa  e incluso poco coherente. El presidente no es creíble para nadie, es cosa de ver los comentarios de sus propios “partidarios”, hasta los “milicos” no le hicieron caso. Podríamos decir que Pinochet, en sus 17 años de terror, tuvo más adhesión que Piñera.

Para varios de los personeros de la derecha  el problema también es el “orejero” Larruolet, que pide mano dura y un manejo económico neoliberal y reitera políticas en base a dos pilares fundamentales.

a.- disciplinar a los medios de comunicación detrás de un discurso contra la revuelta demonizándola y resaltando el papel del congreso en la solución de la crisis. Un esfuerzo por invisibilidad y ningunear a la calle.

b.- aprovechar eventos de pocas probabilidades pero de alto impacto mediático, donde el gobierno pueda lavar imagen, se muestre activo, eficaz, útil. Hasta ahora los casos así han sido el accidente aéreo el extremos sur y los lamentables incendios en Valparaíso.

Pero la crisis social, los sectores del pueblo que han despertado desde el 18/o salieron “chúcaros” y continúan con su agenda de movilización y protesta, aunque ya con casi nula respuesta mediática (excepto redes sociales).

Tanto el Congreso y La Moneda no logran manejar del todo la revuelta, que sigue latente, muchas veces ayudada por las “chambonadas” de los Piñera/Larruolet como el informe BIG-DATA que puso en ridículo a todos los aparatos del gobierno a nivel mundial, sumándose a la nefasta actuación en la COP25.

Para muchos en la élite de poder pasa por la mente el “sacrificar” a la dupla Piñera/Larruolet, ya un vidente brasileño adelantó que Piñera no llega al fin de su mandato. Un poco más de desorden, como que el festival de la canción no se pueda hacer o que el plebiscito de abril esté en crisis, será la piedra de tope para que existan renuncias inesperadas. Negocios son negocios diaria un gran empresario.

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