Francia: Los ‘chalecos amarillos’ vuelven a la calle pese al debate lanzado por Macron

media «El número amarillo. En homenaje al profesor de aritmética de C. Castaner», reza el contador amarillo, ironizando sobre la manera de contar los manifestantes del ministro del Interior, Cristophe Castaner. Fuente: Facebook.

El movimiento contestatario apuesta este sábado a lograr una gran afluencia de manifestantes en París y otras grandes ciudades francesas, mientras el gobierno intenta canalizar un descontento sin precedentes a través de un “gran debate nacional”.

Es el “Acto X”. Por décima vez, y como vienen haciéndolo desde hace más de dos meses, los “chalecos amarillos” vuelven a darse cita este 19 de enero para protestar contra el gobierno de Emmanuel Macron.

El sábado pasado, más de 80.000 personas se manifestaron en el país, una movilización superior a las 50.000 de la semana anterior, pero muy por debajo de los cientos de miles reunidos en noviembre o diciembre, según cifras del Ministerio del Interior.

Una de las novedades es justamente que el movimiento ofrecerá contabilizar por sí mismo la afluencia. Hasta ahora, las únicas cifras sobre la participación eran las del gobierno. A diferencia de las manifestaciones tradicionales, éstas no cuentan con sindicatos que publican sus propios números, mientras los medios de comunicación no han contratado a empresas encargadas de efectuar los cómputos, ya que estas últimas estiman que las concentraciones anárquicas y dispersas impiden dar una cifra fiel de la concurrencia. El sábado, los chalecos estrenarán entonces su “contador amarillo”, que ofrecerá sus propias cifras a partir de la observación por parte de referentes del movimiento en el terreno.

En cuanto al programa del sábado: en París, uno de los líderes del movimiento, Éric Drouet, convoca a reunirse al mediodía en la Plaza de los Inválidos con una ambición: «¡Un millón en París!”. Drouet invita a los participantes a llevar «una flor o una vela en homenaje» a los muertos o heridos «por (su) causa» desde el inicio del movimiento el 17 de noviembre.

Maxime Nicolle, otro líder y figura controvertida del movimiento, apuesta sobre todo por una gran afluencia. “Vengan con uno o dos amigos que aún no hayan participado”, reza la invitación de Nicolle, quien estará en la ciudad de Toulouse.

También se prevén manifestaciones el sábado por la tarde en Marsella, Burdeos, Toulouse, Lyon, Saint-Etienne, Roanne, Valence, Clermont-Ferrand, Montélimar, Dijon, Nevers, Montceau-les-Mines, Toulon, Avignon o Béziers.

Por su parte, el gobierno ha anunciado que este fin de semana volverá a poner en la calle a «muchas fuerzas del orden», ya que la polémica sobre la acumulación de lesiones graves a los manifestantes causadas, en particular, por los lanzadores de balas defensivos (LBD) se ha intensificado.

Según el Ministro del Interior Christophe Castaner, hay «cada vez menos movilización». «La pieza [de teatro] se está alargando, ya no hay mucha gente en el escenario y en la sala», dijo el viernes en Europa 1, y «es hora de cambiar de sala» y pasar al «debate nacional» lanzado el martes por Emmanuel Macron para poner fin a la protesta, dijo.

El gobierno convocó a dos meses de debates públicos sobre poder adquisitivo, fiscalidad, democracia y medio ambiente. Sin embargo, de momento la propuesta no parece aplacar la indignación de los “chalecos amarillos”, que sigue pidiendo la salida de Macron del poder.

Decenas de heridos y mutilados por balas de goma entre los ‘chalecos amarillos’

Por Alejo Schapire, Raphael Morán

media El LBD 40 es un rifle de hombre que dispara balas semi-rigidas de caucho calibre 40 milímetros. Foto del 12 de enero de 2019 en los Campos Elíseos, París. Fuente: Reuters.

La policía francesa está utilizando para hacer frente a las manifestaciones del movimiento contestatario un arma controvertida, el LDB 40: un lanzador de balas de caucho que ha dejado de momentos decenas de tuertos y heridos con mutilaciones faciales o manos.

El LBD 40 es un rifle de hombre que dispara balas semi-rigidas de caucho calibre 40 milímetros. Con un alcance de 50 metros, cuenta con una gran precisión gracias a un visor electrónico. El arma, que ha reemplazado al antiguo “flash-ball”, es citada constantemente en estos días a la hora de contar los heridos que deja el accionar policial frente a las manifestaciones de los “chalecos amarillos”.

Manos arrancadas, pérdida de ojos, mandíbulas destruidas: las imágenes de los heridos por la represión policial dan cuenta de decenas de casos. De los 82 heridos graves registrados hasta el 9 de enero, unos 60 fueron blanco del LBD, contabiliza el diario Libération. Trece personas perdieron un ojo, según este cómputo. El periódico, que se basa en los relatos y documentos recogidos por los propios chalecos amarillos y el periodista independiente David Dufresne, suma un centenar de testimonios e imágenes de heridas y mutilaciones por este artefacto.

El último caso que cobró estado público ocurrió el pasado sábado en la ciudad de Burdeos. Olivier Béziade, bombero voluntario y padre de tres niños, se encuentra en coma tras recibir una bala de goma en la cabeza.

A principios de esta semana, el Prefecto de Gironda y la Fiscalía remitieron el caso a la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), que fiscaliza el accionar de las fuerzas del orden, mientras el video que mostraba al Béziade en el piso sangrando era compartido por más de 100.000 personas.

El Defensor de los Derechos (Defensor del Pueblo), Jacques Toubon, pidió este jueves la suspensión del uso de LBD, debido a la «peligrosidad» de estas armas.

«Tenemos que eliminar el riesgo que conllevan estas armas suspendiendo su uso», dijo Toubon a la prensa.

Por su parte, el director general de la Policía Nacional (DGPN), Eric Morvan, consideró que el uso del LBD durante las recientes movilizaciones está generalmente justificado, pero recuerda que su uso debe ser proporcionado y que el disparo debe estar dirigido «exclusivamente al torso y a las extremidades superiores o inferiores».

Granadas ensordecedoras

Crece la polémica sobre las granadas ensordecedoras y lacrimógenas que la policía francesa utiliza para dispersar a grupos de manifestantes mediante una fuerte detonación. En diciembre de 2018, cuatro abogados que defienden a personas mutiladas durante las manifestaciones de los chalecos amarillos pidieron oficialmente al gobierno francés que prohíba el uso del modelo de granadas GLI-F4.

«Estas granadas tienen una particularidad: contienen una carga explosiva de 25 gramos de TNT. Está clasificada como arma de fuego. Y ha causado numerosas heridas desde que la policia las utiliza. Primero en Bures, en el sur de Francia, un joven de 21 años quedó con el pie arrancado a causa de una granada, luego, durante la evacuación de la zona ecológica de Notre Dame des Landes, otro joven perdió su mano», denuncia Ainoha Pascual, una de las cuatro abogadas del colectivo.

«Pese a que la inspección de la policia nacional denunció que la granada peude causar heridas graves mutilaciones y que incluso puede ser letal, las autoridades han decidido mantener su uso para el mantenimiento del orden. Las granadas de este tipo y el lanzador de balas son armas peligrosas e imprecisas,  algunos gendarmes quedaron incluso mutilados por sus propias granadas. Hay otros métodos para evitar usarlas. En otros paises, este tipo de armas no existe«, dijo Pascual a RFI.

En junio de 2018, el gobierno anunció que este tipo de granadas desaparecerá progresivamente del arsenal policial francés, y que será reemplazada por otro tipo de granadas. Pero los abogados de las víctimas piden que se dejen de usar inmediatamente y amenazan con poner una demanda en tribunales para prohibirlas.

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